¡Soooorpesa! =D Hoy les traje la actualización ¿Emocionados? ¿Si? ¿Si? /o/

Gracias a todos ustedes por sus comentarios, follows y favoritos! También le doy una bienvenida a los nuevos lectores =D

Okeey, momento agridulce Prisioners, aquí el penúltimo capítulo…

ENJOY!

Capítulos Restantes: 1

NOTA IMPORTANTE : Borra los paréntesis cuando sea necesario, o si gustan buscar la canción en Youtube, Better Than I Know my Self – Adam Lambert .

BRING ME TO LIFE

CAPITULO 47

FLASHBACK

—¿Lo tienes?-
—Sí, sí, lo tengo.-
—Déjame ver.-
—No aquí, vamos a un lugar más privado.-

Julio

Las pesadillas volvieron, arrastrándose lentamente y de manera constante. Kurt se despertó por tercera vez esta semana con falta de aire, completamente desorientado por un instante antes de que su cerebro le permitiera reconocer la celda familiar. Entonces supo dónde estaba. Pero aun así, a sabiendas de que estaba despierto y que todo había sido un sueño, le tomó varios minutos antes de que los músculos de su cuerpo se relajaran y le permitieran sentarse y levantarse de la cama. Sabía que no sería capaz de dormir más, no esta noche, así que se acercó a la ventana y la abrió en cuanto a seguridad es permitido (que no era mucho) por un poco de aire. Esperó a que su cabeza se despejara lo suficiente.
Se quedó ahí por un momento tratando de respirar y calmarse, pero no podía detener el temblor bajo su piel. Sus sueños habían cambiado, era dolorosamente consciente de este hecho. A pesar de que todavía eran pesadillas, definitivamente habían cambiado más. Ya no estaba soñando con fantasmas o que su pasado lo atormentaba, de ninguna manera. Lo que estaba soñando ahora lo hizo despertar con algo completamente diferente a la ansiedad.
No dejaba de soñar que estaba siendo enterrado vivo.
Y si eso no era suficientemente malo, siempre era Blaine quien cerraba el ataúd y Kurt se vio obligado a mirar sin poder moverse, ni hablar, ni gritar. Él no podía hacer nada para decirle que no estaba muerto, que Blaine estaba cometiendo un error y que él no quería ser enterrado vivo.
Los sueños le hicieron sentir claustrofobia, ahora la celda le parecía aún más pequeña. Presionó su frente contra la ventana de barrotes con un suspiro tembloroso y levantó los ojos hacia la luna y esperó a que saliera el sol.

A veces, cuando Blaine visitaba a Kurt muy tarde en la noche, se quedaban dormidos juntos. No era intencional y no era algo que especialmente a Kurt le gustara hacer porque la cama era pequeña y resultaba ser un contacto mucho más íntimo que cómodo, pero de vez en cuando sucumbió al calor y se dejó a la deriva. Tal vez no dejaría que sucediera en absoluto si Blaine no tuviera el sueño ligero, eso le permitía dormir el tiempo suficiente para que la gente no se diera cuenta. Por lo general se despertaba de nuevo en menos de media hora y salía de la celda antes de que alguien pasara por delante y lograra verlos así.
No había más que una desventaja al dormir tan juntos que Kurt no había tenido en cuenta. No había recapacitado en sus pesadillas cuando se quedó dormido esta noche.

—Kurt. Kurt. ¡Kurt! -
Kurt se despertó con un grito lanzando por el aire, mirando con ojos abiertos directamente hacia el techo, vagamente consciente de las manos de Blaine sobre sus hombros, sacudiéndolo despierto.
—Hey, hey, hey, Cálmate. Respira.-
No fue hasta que Blaine le habló que se dio cuenta que su corazón latía con fuerza, su piel estaba muy caliente y respiraba con tanta rapidez que se sentía mareado. Era familiar, pero era algo a lo que él nunca podría acostumbrarse.
Él negó con la cabeza y Blaine comenzó a apartar el cabello sudoroso de su frente. Fue extrañamente reconfortante. Le gustaban los dedos de Blaine en su cabello.
—Sí, tú puedes, —murmuró Blaine—. Fue sólo un sueño y estás teniendo un ataque de pánico, sabes que los has tenido antes. Sólo cálmate. Respira lentamente.— Blaine colocó una mano sobre el pecho de Kurt, presionando ligeramente. -Con tu estómago, no tu pecho. Levanta las rodillas. Respira profundo por la nariz.-
Blaine mantuvo la mano sobre el pecho de Kurt y la otra en el estómago, hasta que su respiración se igualó y finalmente lo hizo pasar. Kurt deseaba mantenerse ahí.

-Eso es —susurró, presionando sus labios brevemente sobre la frente sudorosa de Kurt que yacía relajado a su lado. -Ya pasó.-
La cabeza de Kurt rodó a un lado, frente a Blaine. Cuando estuvo seguro de que podía confiar en su voz y no vacilar, le preguntó. -¿Desde cuándo te convertiste en un experto en esto?-
Blaine sonrió tímidamente. -Desde que fui al Internet.-

Kurt resopló y volvió la cara de vuelta al techo y no dijo nada, pero de repente le resultó un poco más difícil respirar nuevamente.
—Entonces, —mencionó Blaine distraídamente pasando los dedos sobre el antebrazo de Kurt. Es probable que ni siquiera supiera que lo estaba haciendo, pero Kurt estaba hiper-consciente. -¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto?-
Kurt jugó con la idea de mentir, pero al final se decidió por decir la verdad porque conociendo a Blaine, no lo dejaría ir hasta que supiera con certeza que era la verdad.

-Pocos días.-
—¿Cuánto sueño has conseguido?- Deja de sonar tan preocupado, Kurt pensó con una leve mueca.
—No me vuelvo a dormir de nuevo. Ya sabes, después dé— admitió. En otras palabras, no era mucho, pero él no tenía por qué decir tanto para que Blaine entendiera.
—¿Qué sueñas?-
—Nada.-
—Sólo quiero…-
—Déjalo.-
Blaine suspiró, pero no insistió más. Él asintió con la cabeza, sus dedos todavía se arrastraban en el brazo de Kurt.

-Está bien.-
Era tarde, Kurt sabía que era tarde, y también sabía que el turno de Blaine había terminado hace mucho tiempo y que él debía irse, pero si Blaine se marchaba ahora estaría a solas con sus pensamientos, esta habitación y su claustrofobia.
Así que decidió cortar su orgullo e ir al infierno cuando murmuró. -No te vayas todavía.-
Para su sorpresa, Blaine negó con la cabeza y dijo. -No me iré hasta que vuelvas a dormir.- Kurt hizo una mueca. -Entonces tendrás que esperar mucho tiempo.-
Blaine se dio la vuelta para enfrentársele y Kurt pudo sentir sus ojos en él, lo veía por el rabillo del ojo. -Te ves cansado— dijo.
Kurt sacudió la cabeza y estaba a punto de negarlo, pero él ni siquiera llegó tan lejos como para hacer un sonido antes de que Blaine se apoderara de él y casi al instante lo colocó a su lado y se hizo cuchara detrás de él. Blaine pasó un brazo sobre su pecho y lo abrazó con tanta fuerza que debería haber sido incómodo (lo cual no era), y enterró la otra mano en su cabello.
Kurt hizo un ruido a medias como protesta, pero Blaine empezó a rascar suavemente su cuero cabelludo, murmurando.

- Sólo sígueme la corriente, ¿de acuerdo?— Y dibujó una involuntaria señal de placer en Kurt. Estaba tan cansado que sus párpados caían pero no permitió que permanecieran cerrados durante más de un par de segundos a la vez con el temor de caer en ese sueño de nuevo. El de los ataúdes y la oscuridad y la desesperación... Sus ojos se abrieron de golpe. Él los había cerrado de nuevo. No.
—Hey —dijo Blaine entonces. Debió haberlo pillado. -Cierra los ojos.-
—Deja de mimarme — Kurt murmuró en la almohada, molesto, pero su voz no salió lo tan venenosa como lo había previsto.
—Lo siento—dijo Blaine, sus dedos acariciando el cráneo de Kurt en una forma que debería ser ilegal. -Fui a la tienda hoy.-
La esquina de los labios de Kurt se curveó hacia arriba. -Qué interesante.-
Sintió que Blaine asintió. -Ha sido muy agitado. Fui a la tienda y yo ni siquiera sabía lo que iba a comprar. Me fui ahí porque no tenía nada más que hacer y me sentía inquieto— Su voz se había convertido en un murmullo, cerca de un susurro. Sus dedos continuaron arañando su cuero cabelludo, a veces deteniéndose sólo para acariciarlo a través de su pelo.

-Así que me fui por un rato y vi a esta niña realmente adorable. Tenía cuatro, tal vez cinco.-
—Odio a los niños.-
Blaine rio, el sonido vibrando a través del cuerpo de Kurt. -La última vez que te encontraste con uno tú eras un niño también.— Tan pronto como lo dijo Kurt sintió que Blaine se congeló detrás de él, sin duda, lamentando lo que había dicho.
—Está bien, —dijo Kurt— Es cierto. Sigue.-
Blaine suspiró, pero sus dedos reanudaron su masaje constante. -Ella estaba tirando de su padre, bueno, supongo que él era su padre, quería que le comprara galletas. Caminaba lentamente a propósito, burlándose de ella, y ella seguía pisando sus pies.—

No fue hasta entonces que Kurt se dio cuenta de que la historia de Blaine no iba a tener un punto. Sólo quería arrullarlo para hacerlo dormir como si fuera un maldito niño. Lo peor no era que lo estaba haciendo bien, lo peor era que estaba funcionando. Los ojos de Kurt ya estaban cerrados y sus párpados estaban demasiado pesados como para abrirlos de nuevo. La voz de Blaine era baja al oído mientras continuaba murmurando eventos sin sentido de su viaje a la tienda y pronto Kurt se sintió tan cálido, tan bien, tan cansado, y su mente flotó en la nada… Feliz.

Agosto

El hecho de que Blaine había dejado de interferir no significaba que las personas que viven en la ciudad habían dejado de intentarlo. Ellos trataron y siguieron intentando, pero no pasó nada. El juez se negó a incluso hacer un comentario cuando la prensa empujó micrófonos delante de sus narices y eso hizo que el público se cabreara.
—Me gustaría que todo el mundo parara— admitió Kurt a Anne durante una de sus sesiones casi diarias. No hablaban todos los días, pero sus escasos encuentros estaban bien. A veces Kurt no estaba seguro de si ella estaba ahí para hacer su trabajo, o simplemente porque ella sólo quería estar.
—¿Por qué?-
—Es necesario —dijo honestamente, sin un momento de pausa. -Y un poco estúpido.-
—¿Estúpido?-
Kurt frunció los labios. Era obvio por qué era estúpido, y no debería tener que dar más explicaciones. -¿No tienen nada mejor que hacer con sus vidas que sentir lástima por algún asesino del corredor de la muerte? ¿Qué diablos pasa con ellos? ¿Qué tipo de gente hace eso?-
—Las personas que quieren ayudar —Anne respondió suavemente—. Sus intenciones son buenas.-
—Sí, y eso es lo que me molesta —murmuró, frotándose la frente. -Simplemente no lo entiendo. Pero sabes qué, no importa de cualquier manera. Cuando mi abogada no pueda hacer nada, no hay nada mejor que algunas mamás tratando de hacer el bien.-
—Tu abogada no ha dejado de intentarlo.-
—Ese es su trabajo —dijo casi bruscamente, pero Anne no le prestó importancia a su tono voz. Rara vez lo hacía.
—¿Cómo están Blaine y tú? —Preguntó, cambiando sin problemas el tema y Kurt parpadeó, un poco atrapado con la guardia baja.
Blaine y tú. Eso sonaba tan... No sabía muy bien cómo sonaba, pero le agradó.

-Bien— respondió, cambiando su mirada hacia la mesa. -Es difícil —admitió.
—Siempre lo es —dijo Anne y podía oír la compasión en su voz. Lo hizo sentir incómodo. -Se supone que debe serlo, creo.-
No preguntó qué era "eso" a lo que se refería, en cambio, dijo. -Es una mierda— No necesitaba mirar para saber que ella le sonreía, en voz baja, como de costumbre, casi compasiva, pero no del todo. Anne no tenía piedad.
—¿Crees que esto es más difícil para él o para ti?-
Kurt tragó saliva y miró hacia abajo, con los ojos en busca de algo para asentarse. Quería decir que era él mismo de lo mierda que se estaba sintiendo, pero sabía la respuesta correcta a eso. Él odiaba pensar en ello, ya que golpeaba demasiado cerca un lugar en él que no le gustaba.

-Él.- murmuró al fin.
—¿Por qué?-
Cerró los ojos ante la temida pregunta. No quería tener esta conversación. Sabía exactamente lo que estaba tratando de hacer y eso hizo que su interior se retorciera y su corazón latiera más fuerte.

-Porque… —comenzó de todos modos— Porque él es el que se quedará atrás.-
Jamás imaginó que tendría a alguien para "dejar atrás", ese nunca había sido el plan. Asustar, engañar, seducir, herir, sí. ¿Dejarlo devastado después de su muerte? No. Ni siquiera había pensado que era posible.
Anne asintió de nuevo y parecía genuinamente contenta (¿y un poco sorprendida?) Que él ni siquiera contestó. Kurt probablemente se hubiera sorprendido si él se atrevía considerar que de verdad le importaba. La dejó indagar y escarbar, ya no le importaba. Estaba tan cansado, cansado de sentirse así, cansado de esta vida y el dolor sordo que parecía estar sentado en lo profundo de sus huesos. No había ninguna razón para luchar por más tiempo así que sólo respondió a sus preguntas y se dio por hecho.
—¿Lo puedes relacionar?— le preguntó, y la cuestión era más como una puñalada. Él asintió con la cabeza. -¿Cómo crees que se siente?-
Durante un largo momento, tan largo que probablemente Anne pensó que no iba a decir algo, él se quedó quieto. Entonces sus labios se abrieron tímidamente. -Él... se siente...— Sus cejas se arrugaron. Era difícil de precisar. -Se siente desesperado— dijo, mirando fijamente a la mesa, pero viendo a través de ella con los ojos nublados, muy lejos. —Él siente una pérdida. Y es que hay un agujero vacío en alguna parte—Hizo una pausa por un segundo antes de continuar. -En algún lugar muy dentro. Y no importa lo que yo haga no desaparece, nunca va a desaparecer. Y él se siente enojado, porque se siente culpable y porque no es justo.-
Anne asintió con la cabeza, no había perdido su pequeño desliz, incluso si lo hubiera hecho, ella decidió no hacer un comentario sobre eso. Esta conversación fue difícil para él, ella lo sabía. No era fácil de ver, nunca fue fácil. Para alguien que la había mirado a los ojos con altura, con un desafío furioso escrito por toda la cara, esto era otra cosa, era la emoción que había querido ver desde el primer día. Le hacía feliz y triste al mismo tiempo. Feliz por su progreso, pero triste por el dolor.
Durante varios minutos, ninguno de los dos dijo nada hasta que Kurt finalmente habló. -¿Podemos dejarlo?— preguntó, con los ojos cerrados. Su voz sonaba cansada, agotada.
Ella lo miró, realmente lo miró, al menos lo que podía ver de su cara oculta, y en ese mismo momento decidió que sí, que sí podían. Era suficiente, no había necesidad de ir más allá. Ese pensamiento le hizo fruncir el ceño un poco, no le gustaba pensar en eso. Sobre la distancia, cuanto mucho mejor podría haber sido si se le diera una oportunidad, tiempo. No había tiempo. Nunca lo hubo.
—Sí —dijo ella en voz baja y sus hombros se hundieron visiblemente aliviados. -Sí, cariño, podemos dejarlo.-
Ella no sabía que eso vendría, pero tan pronto como lo había dicho Kurt apretó la palma de su mano ante sus ojos, ocultando por completo su vista. Todavía terco.
Anne se inclinó sobre la mesa y puso su mano en la suya, acariciando suavemente su muñeca para que sea relajante. Sus dedos se crisparon, pero su mano se quedó dónde estaba. -Está bien—dijo -Hemos terminado, está hecho. Lo has hecho bien —ella retiró su mano y suspiró. -Ha terminado.-

Septiembre

Las rodillas de Blaine cedieron bajo él y se hundió en el suelo frío. La piedra gris era básica e impersonal, demasiado impersonal, sólo incluía el nombre y dos fechas. Un viejo ramo de flores estaba sobre aquella piedra. Las rosas rojas se derrumbaron y se congelaron con el aire frío.
—Siento no estar aquí tan seguido— susurró, luchando para pronunciar las palabras.

-Simplemente no pude... no pude. Lo siento, Kurt.- Él tocó una de las rosas y observó las coronas tiradas en el suelo. Tomó una profunda bocanada de aire. -Sinceramente, no sé qué hacer— dijo, sacudiendo la cabeza.

-No creo que sepas lo mucho que significas... significabas... para mí. Y eso me mata.— Apretó los labios mientras su mandíbula empezó a temblar incontrolablemente y aspiró profundamente por la nariz. -Es como si nunca hubieras existido, no me queda nada de ti. No puedo creer que la última vez que te vi fue hace dos semanas y ahora estás... estás en ninguna parte. Nunca te olvidaré, te lo prometo. Aún me tienes, tú... tú siempre me tendrás, ¿de acuerdo?-
Blaine tuvo que marcharse ahora antes de que comenzara a sollozar y ya no pueda aguantar más y muera aquí en el frío. Pero en un segundo pensamiento, quizá sería lo mejor.
Se levantó tembloroso y pasó los dedos por el nombre de Kurt sobre la fría piedra. Miró el nombre, y sus ojos ardían. Casi lo dijo entonces, las palabras que habían quemado y desgarrado sus entrañas durante meses. Incluso abrió la boca para pronunciar la primera sílaba, pero no salió ningún sonido, era demasiado tarde, las palabras se encontrarían nada más que con el silencio de piedra fría. Así que se detuvo. No había logrado decírselo antes, cuando todavía hubiera importado, cuando se pudo haber hecho una diferencia, por eso no sería justo hacerlo ahora. Lo suplantó susurrando un "adiós" en su lugar.
Los ojos de Blaine estaban hinchados casi completamente cerrados, con la garganta seca, y su nariz estaba tan llena que no podía respirar y probablemente era lo que le había despertado. Primero se quedó ahí, confundido y sin dejar de llorar, antes de darse cuenta de que había sido un sueño.
—Mierda— maldijo y se secó la cara con la esquina de la sábana, temblando. Miró hacia el reloj que le dijo que era más de media noche, las tres y cuarto para ser exactos, y que también significaba que ahora tenía veintidós años y más de tres horas ya. Lamentablemente, también significaba que sólo faltaban cuatro días para que terminara.
No dejó de llorar hasta después de haber vuelto a quedar dormido.

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Kurt odiaba los cumpleaños, así que no debería ser una sorpresa que verbalmente Blaine no se lo reconociera. Blaine no parecía importarle. No quería que se lo recordaran de todas formas, Kurt sabía.
Era tarde en la noche, Blaine se había mantenido ocupado durante todo el día, y fue sólo media hora antes de que el cumpleaños de Blaine llegara a su fin cuando él se dirigió hacia Kurt.
Estaban sentados en la cama, apoyados en la pared, mirando distraídamente algunos shows de televisión nocturna sin volumen. Entre ellos en el colchón sus manos se estaban tocando, los dedos de Blaine superpuestos en los suyos, no apretaba exactamente la mano, pero el toque fue acogido.
—Sabías que…— Blaine dijo de pronto, en un tono que sugería que había estado pensando en algo por un tiempo ya. Kurt estaba casi asustado, la habitación había estado en silencio durante tanto tiempo que ni siquiera su murmullo sonó fuerte en sus oídos. -¿Sabías que hace más de un año que nos conocimos?-
Kurt se estremeció un poco ante eso. Habían pasado tantas cosas desde entonces. Algunos buenos, pero no todos, sin duda no todos.
Blaine apoyó la cabeza contra la pared y se volvió hacia él, mirándolo. -No se siente como que ha pasado tanto tiempo.-
—Se siente como que ha sido siempre —comentó Kurt.
—¿En serio?-
—Tuve un par de semanas largas— dijo, un poco más agudo de lo que había previsto y le disparó a Blaine una mirada de disculpa poco después. No quería mencionarlo así. No del todo.
Blaine asintió y tragó saliva, su manzana de adán flotando en la garganta.

-Sí —dijo en voz baja, sus ojos parpadeando mirando sus rodillas. Culpabilidad. -Yo también— hizo una pausa antes de añadir vacilante. -No ha sido del todo malo, o…-
Por un momento, Kurt lo contempló sin decir nada, pero al final lo hizo de todos modos. Blaine sonaba realmente temeroso de lo que podría ser su respuesta, ¿cómo podría no hacerlo?.

—No.-
Se miraron el uno al otro en silencio y algo intangible pasó entre ellos, la comprensión mutua de algo que Kurt en realidad no entendía. Los dedos de Blaine habían apretado alrededor de él, hasta el punto de casi aplastarle los huesos, y había algo en sus ojos, es decir, tal vez, algo de lo que quería decir. Kurt quería gritarle que lo dijera, pero no lo hizo. -¿Qué?- preguntó en cambio, su voz tranquila, no como la dura demanda que había querido hacer. -Me estás mirando realmente extraño y estás apunto de matar a mi mano.-
Blaine parpadeó como si no tuviera ni idea de lo que estaba hablando, pero luego soltó el agarre asesino en la mano de Kurt, evitando sus ojos. -Lo siento—murmuró— Yo, uh, acabo de tener este... —Sus ojos se encontraron con Kurt de nuevo y se le veía ¿pensativo...? ¿Arrepentido? ¿Triste?. -Este sueño.-
Kurt asintió lentamente. Él sabía todo acerca de los sueños y él no iba a pedirle a Blaine que le contara al respecto. Si quería decirle lo habría hecho ya.
Luego, con la misma extraña mirada en su rostro, Blaine puso la mano en el cuello de Kurt, su pulgar adornando la unión de la mandíbula, y tiró de él hacia delante en un beso. Fue un beso suave, un tiempo relativamente corto, a diferencia de algunos de los besos que habían compartido antes y, sin embargo, se sintió diferente. Era difícil de explicar cómo, pero así fue.
—¿Vas a estar bien?— Kurt le preguntó una vez se separaron, nariz con nariz, respirando el mismo aire.
Algo pasó rápidamente por el rostro de Blaine, algo muy oscuro, pero desapareció antes de que Kurt pudiera incluso comenzar a analizarlo. -Sí— dijo, haciendo autostop en la piel justo debajo de la oreja de Kurt.

-No te preocupes por eso— continuó, sonriendo con tristeza, y dejó caer la mano sobre su regazo mirando su reloj de pulsera con una expresión un poco dolida que le dijo a Kurt todo lo que necesitaba saber. Su maldito cumpleaños. Una vez más. Sin decir palabra Blaine entrelazó sus dedos con los de Kurt de nuevo, apretando ligeramente la mano. Le pareció más como un "lo siento" que un "feliz cumpleaños".
Kurt se sintió aliviado porque no parecía haber ni regalos ni nada por el estilo en el horizonte. No creía que iba a ser capaz de soportar una repetición de la pasada Navidad, que había sido bastante mala y no había terminado bien. Ni siquiera sabía dónde estaba ahora, y lo peor era que de vez en cuando se sorprendió a sí mismo perdiendo el colgante alrededor de su cuello. Donde quiera que estuviera ahora, se recordó, estaba roto de todos modos y no regresaría.
Sacudió los pensamientos y volvió su atención a la televisión silenciada, el beso aún permanecía en sus labios, y sin darse cuenta de qué estaba haciendo había pasado a inclinar la cabeza sobre el hombro de Blaine, aspirando el aroma de su uniforme. Al principio Blaine casi pareció congelarse, no esperaba eso, pero segundos después se relajó con un suspiro estremecido ligeramente y apoyó la sien contra la corona de la cabeza de Kurt, husmeando un poco en el pelo.
—Sabes— Kurt murmuró después de un par de minutos de silencio cómodo. -De todos los cumpleaños de mierda que he tenido, este no es tan malo.-
Blaine se rio un poco, en silencio, y le apretó los dedos de nuevo, más suavemente esta vez. -Me alegro.-
—Lo digo en serio— Kurt mordió la parte interior de la mejilla y miró hacia arriba a Blaine a pesar de que no podía ver bien desde su posición actual. -Supongo que yo... yo...— respiró hondo, frustrado consigo mismo. ¿Dar un simple "gracias" tenía que ser tan difícil?. -No importa.-
—Está bien, no tienes que hacerlo —dijo Blaine en voz baja, leyendo su mente perfectamente, que era un poco molesto, pero reconfortante al mismo tiempo.
Tal vez algunas cosas era mejor no decirlas.

FLASH BACK

—¿Estás seguro que quieres seguir adelante con esto?-
—Tienes que dejar de preguntarme eso. Sí, estoy seguro.-
—Es sólo que... esta es la cosa más estúpida que jamás he visto hacer a nadie.-
—Tengo que hacerlo, ¿no captas? Tengo que hacerlo.-

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Blaine dejó la celda unos veinte minutos después de la medianoche y al principio Kurt trató de dormir pero pronto descubrió que no podía. Tenía demasiadas cosas en la mente. Se sentó y se pasó una mano por el pelo, los ojos como dardos alrededor de la celda buscando algo que hacer. Su mirada finalmente cayó sobre algo que yacía olvidado debajo de su cama. El corazón le latía un poco más difícil de lo habitual cuando se inclinó y lo recogió, pasando la mano por la portada del libro. Era culta, sus páginas ligeramente rasgadas, la columna vertebral la tenía blanqueada y arrugada, a pesar de que nunca había sido abierto. Él se recordó lejanamente prometiendo que sería el último libro que leería antes de morir y ahora temía incluso abrirlo porque si lo hacía, sería real. Él era un hombre muerto.
Tomando un profundo y tranquilizador aliento, abrió la tapa frontal para las dos primeras páginas en blanco. Excepto, que no estaban en blanco.
"Kurt,
Sé que probablemente no entiendes por qué te doy esto, es mi libro favorito después de todo, pero creo que te va a gustar, lo he leído un montón de veces. Sé que no querías que te comprara nada, así que no lo hice. Considéralo como un regalo de tu mejor amiga si así es mejor. Te voy a dar una de mis posesiones más preciosas Te mereces mucho más de lo que piensas, no puedo no darte nada.
¡Feliz cumpleaños!
-R"

Kurt cerró el libro de golpe y lo dejó tan rápido como pudo, como si le hubiera quemado. En cierto modo, así fue.
El libro había sido el único adecuado regalo de cumpleaños que había recibido después de cumplir once años. Por sus once años había conseguido un balón de fútbol de su padre, que probablemente tenía la esperanza de darle a su hijo algunos pasatiempos más "masculinos", y él había prometido a Kurt que jugaría con él en algún momento. Él nunca lo hizo y Kurt había terminado apuñalando al balón con una navaja. Después de eso, terminó recibiendo dinero todos sus cumpleaños y la Navidad.
Y luego, por su decimoquinto cumpleaños, le había dado el libro. Era su favorito, que siempre llevaba con ella. Estaba realmente sorprendido cuando ella se lo dio a él, diciéndole que él merecía sentir lo que sentía cada vez que lo leía. Como si los libros podían dar sentimientos. Pero se había prometido a sí mismo que lo leería, que iba a leerlo cuando realmente importara. Era importante para ella y se aseguraría de que éste fuera el último libro que leería.
Y ahora ese momento estaba aquí y él no se atrevía a abrirlo. No podía mirar su escritura, no podía mantener algo que ella había amado tanto, no cuando era su culpa que ahora su nombre tenía que ser mencionado en tiempo pasado. Y había algo más, algo que no podía ocultar con un dedo, pero ese algo hizo difícil para él mantener su promesa.
—No puedo—susurró con los ojos en el libro. -Lo siento, no puedo.-

04 de septiembre

Blaine abrazó a Kurt con fuerza, con la fuerza suficiente para casi asfixiarlo y lo más cerca que pudo como si así pudiera evitar que algo los separara entre sí.
Kurt respiró hondo y le devolvió el abrazo.

-Está bien—dijo en voz baja, apoyando la barbilla en el hombro de Blaine.

-Lo intentaste. Fue más de lo que pude haber pedido.-
Blaine no estaba tranquilo, casi no había dicho una palabra después de haber llegado a principios de esta mañana. Estaba pálido y tembloroso, mirando con mucho más miedo de lo que Kurt lo hacía. Kurt se sentía entumecido.
—¿Crees que me voy a ir al infierno?— Kurt le preguntó entonces, con una voz que era apenas un susurro. No había expresado estas preocupaciones a Blaine todavía, pero esta era su última oportunidad y necesitaba saber qué pensaba Blaine.
Blaine se apartó del abrazo lo suficiente para mirarlo a los ojos. -¿Qué?-
—El infierno — Kurt repitió -¿Crees en eso?-
—No—dijo Blaine, frunciendo el ceño con preocupación. -Y si existe, es para la gente mala. Tú no eres... simplemente no lo eres.-
—Eso es discutible —dijo Kurt ante los ojos parpadeantes de Blaine. Parecía triste, pero junto con la tristeza era algo más. ¿Miedo? ¿Nervios? Kurt no podía decirlo. De cualquier manera, lo que sentía hacía que sus ojos se desgarren. -Está bien —dijo Kurt, una vez más, esperando que Blaine no fuera a llorar.
—Maldita sea, Kurt— Blaine murmuró, mirando hacia abajo y sacudiendo la cabeza. -¿Podrías dejar de decir eso? No está bien, deja de decir que lo está.-
—No es como que me van a decapitar o me quemarán en el fuego —dijo Kurt. - No te enojes.-
—No lo estoy —dijo Blaine y suspiró. -Lo siento. No estoy loco. Yo sólo... Es sólo que no quiero que nada salga mal.-
Kurt frunció el ceño. -¿Qué quieres decir con "nada salga mal?-
Lo que Blaine iba a decir a continuación fue interrumpido por una serie de ruidos de llaves fuera de la celda. Kurt estaba a punto de alejarse de él, pero Blaine lo tenía a su lado, con un brazo firmemente alrededor de su cintura, negándose a dejar que se vaya, incluso cuando entró el oficial Braun en la celda. Sebastián estaba allí con él, pero él estaba afuera torpemente, con las manos metidas en los bolsillos hacia abajo.
—Voy a tener que pedirte que te pongas estas —dijo Braun en tono de disculpa, mirando a los dos. A Kurt en particular. -Las esposas en tus manos.-

Kurt sintió a Blaine tensarse a su lado y el brazo alrededor de su cintura se apretó aún más. Era esto, pensó con el corazón latiendo erráticamente. Este policía fue a por él, se lo llevará, lo mantendrá en una habitación aislada por un día y mañana...
—Espera—dijo Kurt, de repente sentía como si fuera demasiado corto el tiempo. No había dicho adiós todavía. Había tantas cosas que aún no se habían hecho, cosas que nunca haría, nunca vería, nunca diría. -¿Puedo...?-
—Sí, por supuesto —dijo Braun suavemente y Kurt tomó inmediatamente el rostro de Blaine en sus manos y cubrió sus labios con los suyos. No importaba si alguien los viera nunca más. Además, este hombre ya parecía estar enterado de todos modos, teniendo en cuenta la forma educada en que miró hacia otro lado para darles algo de privacidad. Sebastián hizo lo mismo, mirando por el pasillo un poco/demasiado intensamente.

Blaine, a diferencia de Kurt, no pudo contenerse y las lágrimas corrieron por sus mejillas, mezclándose en el beso, convirtiendo el sabor como la sal, y Kurt envolvió sus brazos alrededor de su cuello tragando el sabor de las lágrimas y tristeza. Blaine lo tomó de la cabeza, sus dedos enredándose en su pelo, encerrando a Kurt en su lugar, sosteniéndolo ahí.
Se separaron a regañadientes un minuto más tarde, y Blaine presionó su frente contra la de Kurt, cerrando los ojos.
Kurt limpió las mejillas de Blaine y abrió la boca para decir algo, algo que quería decirle desde hace tiempo, pero nada parecía cubrirlo. -¿Vas a estar ahí?— preguntó en cambio en voz baja, y Blaine asintió con la cabeza, con los ojos enrojecidos cuando se encontró con la mirada de Kurt.
—Dije que lo haría, ¿no?-
Kurt asintió y Blaine apartó el pelo de Kurt lejos de su frente, manteniéndolo en su lugar al lado de su cabeza, casi como si quisiera beber en su rostro una última vez. Kurt lo dejó por un corto tiempo antes de dar un paso atrás, fuera de sus brazos.

-Adiós- Susurró y los brazos de Blaine se dejaron caer a sus costados sin fuerzas. Se dio la vuelta antes de que pudiera ver la expresión de Blaine y Braun dio un paso hacia delante y agarró las manos de Kurt en puños.
—Detendría esto si me fuera posible, chico —le dijo Braun en voz baja mientras envolvía su mano en un apretón de luz alrededor de su bíceps.
Kurt tragó, la sensación de entumecimiento aún más presente ahora. -Sí...-
Braun suspiró y comenzó a alejar a Kurt de lo que había sido su hogar durante los últimos dos años. No se atrevía a volver la cabeza y mirar a Blaine, él tenía miedo de lo que podría hacer con él, así que en su lugar mantuvo la cabeza en alto y se dejó conducir fuera sin mirar atrás.
De vuelta en la celda, Blaine observó a Kurt marcharse y cuando la puerta se cerró automáticamente detrás de él sus rodillas comenzaron a temblar tan mal que tuvo que agarrarse de la parte posterior de una silla para mantenerse de pie. Se quedó ahí durante un par de segundos, sólo se centró en la respiración en su mayor parte, y luego la puerta de la celda se abrió. Por un segundo cruel pensó que Kurt había vuelto y que todo había sido un sueño, que no era una realidad, pero su esperanza se convirtió en polvo tan pronto como vio el rostro de Sebastián.
—Hola —dijo, caminando dentro con cautela. -Tengo que... Tenemos que bloquear la celda —dijo, con el ceño fruncido casi disculpándose. -Alguien va a venir a limpiar y eliminar la... las cosas... eso.
En otras palabras, que quede listo para otra persona.-
Blaine se enteró de lo que estaba diciendo, pero no podía dejar de pensar y procesarlo. Su cuerpo no se movía. Cuando saliera de la habitación sería la última vez. Él nunca volvería aquí de nuevo. -Yo sólo, yo... Necesito un momento— se las arregló para hablar.
—Sí —dijo Sebastián, frotándose el cuello torpemente. -Por supuesto.-
Blaine logró soltar la silla y se dio la vuelta, mirando por encima de la sala con un peso pesado en la boca del estómago. Se acercó a la cama, se sentó pesadamente, y tomó el libro que se quedó allí, su única posesión salvo la ropa que nunca utilizó. Se preguntó si lo había leído.
—¿Vas a llevarte eso? —Preguntó Sebastián. -No voy a decírselo a nadie si lo haces. Si lo tomas, quiero decir.-
Blaine asintió, tragando el bulto duro en la garganta. -Sí —dijo finalmente. -Creo que lo haré— Se puso de pie y se pasó la mano por debajo de uno de sus ojos rápidamente, esperando verse bastante casual. Probablemente no estaba engañando a nadie, pero tenía que intentarlo.
Se acercó a la puerta, pero en el umbral se dio la vuelta, mirando a toda la habitación, tan vacía sin Kurt en ella. Era una habitación ahora, sólo una celda normal de prisión. La cama, por lo mutilada y rayada, casi le hizo sonreír. Recordó la primera vez que lo había visto y lo asustado que había estado por ello, cómo le había hecho preguntarse cuánto tiempo había estado Kurt aquí. ¿Alguna vez se imaginó en este último día?
Su mente vagó de nuevo a una época en la que ni siquiera conocía el nombre de Kurt, cuando sólo tenía un número en una puerta de metal. Era extraño lo desesperadamente que preferiría volver a eso, con qué gusto lo habría hecho si hubiera tenido la oportunidad. Él preferiría volver a la incertidumbre y los secretos. Cualquier cosa menos lo que iba a suceder.

Tal vez era una locura.

Tal vez Kurt lo odiaría para siempre.

Pero tal vez no lo haría.

Y esa fue la pequeña luz de esperanza que le dio a Blaine la fuerza para cerrar la habitación 32 por última vez.

¡Hasta aquí el penúltimo capítulo! ¿Les gusto? 3

Bien Prisioners, ahora solo restar esperar el capítulo Final! Tengo muchas sensaciones que no sé como explicar, no quiero que BMTL termine =(

Bueno, nos estamos leyendo :D Espero sus comentarios =)

Los quiere mucho mucho mucho su servidora Sofi 3