¡Prisioners! ¡Hola Hola! ¿Cómo están? Aquí está el capítulo final.. ¿Qué triste no? Realmente voy a extrañar este fic…

Antes del capítulo quiero decirles unas palabras…

¡MUCHAS GRACIAS por TODO el apoyo que me dieron a lo largo de este tiempo! GRACIAS por cada comentario, GRACIAS por cada Tweet, GRACIAS por cada follow, GRACIAS por cada favorito, GRACIAS por apreciar mi trabajo, GRACIAS por tomarse el tiempo de leer, GRACIAS por darme palabras de aliento cuando los haters van a decirme de cosas, GRACIAS PRISIONERS, sin ustedes yo no estaría aquí, ustedes me animaron a continuar el fic, yo no estaba segura de subirlo o no pero ¡aquí estamos! Y llegamos hasta el final =')

Lloramos, reímos, morimos y revivimos con este Fic, nos hizo sentir muchas cosas y ahora estamos a punto de decir adiós, espero de TODO corazón que este final les guste, lo preparé con mucho mucho cariño, yo califico este último capítulo como DIGNO, Digno de Kurt, digno de Blaine, DIGNO del título de la historia y digno para ustedes 3

GRACIAS nuevamente, los QUIERO MUCHISIMO, son lo máximo!

¿Listos?

ENJOY!

NOTA IMPORTANTE : Eliminar los paréntesis cuando sea necesario o si gustan buscar la canción en Youtube, Not Alone – Red.

BRING ME TO LIFE

CAPITULO FINAL

Blaine apretó la frente contra el frío cristal, al mismo tiempo que su mano se acurrucó fuertemente en un puño contra éste. Tenía su otra mano escondida profundamente en el bolsillo de su pantalón por ninguna otra razón más que para evitar que esté temblando visiblemente.

—¿Seguro que quieres ver esto?— le preguntó Puck en voz tan baja mientras colocaba una mano sobre el hombro de Blaine, a lo cual éste se encogió fuera de su alcance tan rápido como había llegado hasta ahí.

—No voy a dejarlo morir solo—Escupió, luchando por contener las lágrimas cuando sus ojos se encontraron con los de Kurt a través del cristal. Kurt le sonrió suavemente, como si dijera "está bien" y eso era tan malo. Era él quien debería estar dándole consuelo a Kurt. No dejó que sus ojos se desviaran a cualquiera de los equipos médicos o al monitor de frecuencia cardiaca ni a nada en absoluto, tenía que seguir estando un tanto tranquilo y mirar hacia esas cosas sólo causaba que su pánico fuera peor. Kurt estaba atado a una camilla, con las manos y las piernas aseguradas firmemente y había un cinturón gigante alrededor de su cintura que mantenía todo su cuerpo inmóvil. Tenía una vía intravenosa en cada brazo. Blaine apretó los dientes tan fuerte como pudo, mirando a otro lado, y se tragó el bulto doloroso que cargaba en la garganta.

Sus ojos se posaron en el paramédico, médico o lo que demonios fuera, que estaba en el lado izquierdo de la sala preparando la primera aguja… la que iba a dejar a Kurt inconsciente. Blaine no podía mirarlo con buena cara así que volvió a encontrarse con los ojos de Kurt en su lugar. A diferencia de Blaine, Kurt no había apartado la mirada de él ni una vez desde que había llegado, sus intensos ojos se habían quedado en Blaine todo el tiempo, casi sin pestañear.

El paramédico se acercó y limpió el interior del codo de Kurt con una bola de algodón y fue entonces cuando Kurt levantó su mano derecha lo más que pudo con las cintas ajustadas sobre él, y Blaine poso su mirada en lo que se suponía era una onda.

Adiós.

Blaine sintió como si le hubieran dado un puñetazo en pleno estómago. El puño que había presionado contra el cristal se abrió hasta que se hundió contra la superficie fría y se imaginó que estaba uniendo su palma con la de Kurt. Por el rabillo del ojo, Blaine vio como Puck se apartó para tratar de secar sus ojos.

Por encima de todo lo demás, el día había comenzado ridículamente temprano, como un adicional "vete a la mierda". Blaine había venido aquí a las seis y media de la mañana para una reunión informativa de lo que iba a pasar y luego se había quedado a tomar un café y galletas. Blaine había escuchado a la gente (los demás testigos, los de al azar, las personas que sólo se habían ofrecido para el bien de su propia curiosidad), hablar de esto como si no fuera gran cosa, como si fuera sólo otro criminal que se merecía la muerte. Puck y Finn habían discutido por sus armas y se rieron de cuando una vez Puck olvidó cargar su arma antes de salir en una redada de drogas.

-¿Recordaste mantener la tuya cargada, Blaine?— le preguntó Finn, riendo. -No querrás que te disparen sólo porque eres un cabeza hueca.-

Blaine, que no estaba de humor para bromas, había estado a punto de tirar golpes durante toda la mañana. Para detenerse a sí mismo de explotar, tuvo que distraerse con las galletas y el café.

Y ahora él estaba observando la primera aguja apunto de atravesar la piel de Kurt.

—A la mierda con esto— dijo Blaine en voz alta y se apartó del vidrio. Pasó a Puck, Anne, Sebastián y a todos los demás, y se dirigió hacia la puerta que conducía a la habitación del otro lado de la ventana.

—¿Qué estás haciendo?— Puck silbó en alarma y lo agarró del brazo cuando pasó junto a él.

—Voy a entrar ahí— respondió Blaine, tirando de su brazo fuera del alcance de Puck.

—Blaine, no puedes…— Anne comenzó, con los ojos muy abiertos, pero Blaine la interrumpió.

—Lo sé— dijo bruscamente, los ojos brillantes por la desesperación salvaje. -Es que... tengo que estar ahí. No me importa si es en contra de las reglas, tengo que estar ahí.-

No esperó el tiempo suficiente para que alguien pudiera protestar de nuevo. Entró en la habitación justo cuando el médico estaba a punto de inyectar el medicamento en el brazo de Kurt.

—Hey, Blaine, no puedes estar aquí— Braun le dijo de inmediato, tomándolo del brazo impidiendo que avanzara más de lo debido.

—Por favor— rogó Blaine. Su voz salió como una pequeña y patética brisa de aire, con sus ojos como dardos entre Braun y Kurt, quien lo miraba con ojos asombrados, interrogantes. Había un pequeño ceño entre sus cejas. Blaine estaba preocupado, sabía que existía la posibilidad de ser expulsado y entonces Kurt se quedaría aquí solo. La idea lo hizo sentirse mal físicamente. -Voy a sentarme ahí, no voy a tocar nada. Por favor, ¿qué daño puede hacer? Por favor.-

Braun vaciló y miró hacia los ojos del hombre que tenía las agujas.

El hombre frunció el ceño a Blaine sospechosamente.

-Oh, por el amor de... No tengo tiempo para esto. Bueno. No toques nada— advirtió con los ojos entrecerrados, y Blaine se precipitó en el interior y se sentó en una silla de plástico al lado de la camilla. Podía sentir los ojos en él desde la sala de observación, pero se negó a mirarlos.

—Hola— saludó sin aliento, y resistió el increíblemente fuerte impulso de agarrar la mano de Kurt.

—Hola— Blaine respondió de inmediato y la más genuina sonrisa se dibujó en su rostro.

—Esto es muy conmovedor y todo— Interrumpió el médico con una mirada aburrida en su rostro que hizo que Blaine deseara romperle los dientes. - Pero tengo otras cosas que hacer hoy.-

Blaine se puso tenso y lo miró, pero decidió no decir nada por temor a ser expulsado, así que sólo volvió a mirar a Kurt cuando el médico colocó la aguja contra la piel de Kurt.

Kurt tenía los ojos fijos en Blaine todo el tiempo y su rostro se arrugó un poco cuando la aguja presionó su piel, ni siquiera se permitió parpadear. Blaine no pudo controlarse más y extendió la mano para tomar la de Kurt. Kurt le devolvió el apretón con fuerza suficiente para hacer que los huesos de la mano de Blaine tronaran dolorosamente. El médico, por suerte, lo ignoró.

En la sala de observación al otro lado del cristal, Puck estaba mirando cómo su colega le decía adiós a su... lo que fuera, y le costó mantener los ojos secos. Odiaba esta situación, a pesar de lo que pensaba Blaine, pero no era como si no se hubiera hecho algo para cambiarlo. No era tan tarde, de todos modos.

Observó a los dos como 815… no, Kurt, se recordó a sí mismo, luchaba para mantener sus párpados abiertos pero, finalmente, no tuvo más remedio que sucumbir al poder de la droga y sus ojos se cerraron mientras caía inconsciente. Blaine estaba diciendo algo ahora, susurrando, probablemente, palabras de consuelo, y luego la mano que sostenía tembló notoriamente.

El médico esperó un par de minutos y luego insertó la última aguja. Blaine siguió sosteniendo la mano de Kurt cuando el contenido de la aguja fue empujado lentamente al torrente sanguíneo de Kurt. Puck metió las manos profundamente en sus bolsillos, obligándose a seguir viendo.

—Ahora sólo están esperando a que su corazón se detenga—murmuró Finn, rompiendo el horrible silencio en la habitación. -Podría tardar unos minutos.-

Anne hizo un suave ruido detrás de ellos y se dio la vuelta, batiendo un pañuelo del bolsillo de su abrigo y secándose las comisuras de los ojos con él.

Entonces un movimiento a su izquierda llamó la atención de Puck y se dio la vuelta. -Hey, ¿a dónde vas?-

Sebastián se congeló en medio de la puerta. Se volvió hacia Puck, pálido como una hoja, con los ojos muy abiertos como si hubiera sido sorprendido robando. -No puedo ver— dijo, y su voz sonó áspera y seca. -Perdón— Se escapó de la sala de observación, cerrando la puerta detrás de él. Puck se volvió hacia la ventana. Parece que toda la gente se emociona por esto, pensó en ligera incredulidad.

Dentro de la habitación, Blaine se volvió hacia el médico y el oficial Braun, y desde la perspectiva de Puck, se veía como si les estuviera pidiendo algo. Tras un momento de vacilación, obtuvo una pequeña inclinación de cabeza como respuesta. Puck observó como Blaine se movió para tomar algo de su bolsillo, pero las manos le temblaban tanto que se le cayó lo que sea que tuviera al suelo en algún lugar detrás del monitor del ritmo cardíaco. Los rápidos movimientos de las líneas verdes en el monitor habían disminuido considerablemente, saltando en las altas cumbres triangulares con pausas demasiado largas. Era difícil de ver.

Blaine se agachó para recoger el artículo del suelo, pero justo cuando estaba por levantarse, el latido del corazón se extinguió en un pitido constante y largo, la línea verde se extendió a través de la pantalla de un extremo al otro.

A pesar de que los espectadores no podían oírlos, dentro de la sala de observación aún fue fácil leer las palabras en los labios del médico cuando él miró su reloj y dijo. -Hora de la muerte, 08:16 am.-

—Maldita sea, estuvo tan cerca— murmuró Puck antes de que pudiera detenerse e inmediatamente se arrepintió. -Lo siento— se apresuró a añadir mirando hacia Anne que le dirigió una mirada dura. -No quise decir... ya sabes. Era sólo que... me callo ahora.-

Mientras Puck habló Blaine se había vuelto para mirar el monitor y luego de nuevo a Kurt, las lágrimas cayeron de sus ojos. Puck pudo ver qué era lo que él había guardado en el bolsillo ahora, y con las manos temblorosas Blaine colocó el collar alrededor del cuello de Kurt, tirando del colgante para que descansara en su pecho un poco más abajo de sus clavículas. Por un momento extendió su mano sobre el pecho de Kurt, se quedó inmóvil justo encima de su corazón, y sólo la mantuvo allí durante unos segundos con los ojos pegados a su rostro.

Justo cuando Puck estaba por dar la vuelta y salir ya que no había ninguna razón para estar en aquella habitación, vio que Blaine colocó su mano de nuevo en su regazo y se volvió hacia Braun. Puck no podía estar seguro de lo que Blaine estaba pidiéndole, y no podía leer sus labios de manera adecuada desde este ángulo, así que sólo trató de adivinar lo que era. "¿Me puedo sentar con él por un momento? ¿Por favor?"

La respuesta fue más fácil de leer. -Por supuesto— Contestó Braun, mirando a Blaine suavemente.

-Es posible que tengas media hora antes de que tengamos que llevárnoslo. Sólo no toques ninguno de los equipos médicos.-

Poco a poco los espectadores empezaron a salir de la habitación. La mayoría de ellos lucían pálidos, un poco mal (no hay nada que te prepare para ver a un hombre morir), Anne se fue frotando un pañuelo varias veces sobre su cara.

Blaine esperó hasta que todos se fueron y escuchó como la puerta hizo clic al cerrarse al extremo de la sala antes de ponerse de pie. Temblaba tanto que apenas podía estar de pie y durante unos segundos tuvo que cerrar los ojos y respirar porque por el amor de dios, no podía pasar ahora.

Antes de que tengamos que llevárnoslo. Llevárnoslo. Llevárnoslo. La frase se repetía como una canción dentro de su cabeza. ¿Y si...?

Antes de que tengamos que llevárnoslo.

Una vez que el mareo se había ido, Blaine se acercó y retiró todos los cables que conectaban a Kurt al monitor y luego miró a su alrededor frenéticamente cuando se dio cuenta que Kurt estaba todavía atado a la camilla con correas de cuero y candados en ellos.

-Oh, Dios, ¿dónde está la llave?— Murmuró en voz baja, girando salvajemente por la habitación con el corazón latiendo en su pecho. Se acercó a uno de los pequeños cajones de metal blanco y tiró del primero. Nada, completamente vacío. Gimió de frustración y trató en el siguiente, pero sólo contenía agujas vacías y unos paquetes de gasa. Blaine podía ver la oscuridad que amenazaba con apoderarse de su visión así que se apoyó del cajón para mantenerse erguido. No podía darse el lujo de entrar en pánico, pensó con fastidio e intentó respirar con calma, como tantas veces le había dicho a Kurt que lo hiciera. Sólo respira, inhala por la nariz, exhala por la boca.

Lo hizo durante unos segundos hasta que estuvo seguro de que no se desmayaría y luego pasó al siguiente cajón. Envió una pequeña oración antes de abrirlo y exhaló un profundo suspiro de alivio cuando sus ojos se posaron en una pequeña llave, que tenía que ser esa, ¿para qué otra cosa sería? La cogió y se volvió hacia la camilla y tentativamente la metió en la cerradura de la muñeca izquierda de Kurt. -Por favor, por favor— murmuró y cerró los ojos, le dio la vuelta bruscamente. El sonido de la cerradura abierta fue tan satisfactorio que podría haber llorado.

Blaine hizo un trabajo rápido en todas las otras cerraduras, lanzando fuera de cada una de las correas hasta que éstas quedaron colgando de la camilla. Pasó una mano por el costado de la cara de Kurt antes de enganchar un brazo bajo sus rodillas y el otro bajo sus hombros. Entonces lo levantó. Estaba tan ligero que fue espantoso y la forma en que uno de sus brazos colgaba lánguidamente hacia el suelo hizo que en los ojos de Blaine apareciera nuevamente un poco de niebla. Apretó los dientes. Contrólate, Blaine.

Blaine acomodó el brazo de Kurt sobre su cuerpo inerte, y lo llevó a través de la habitación. Con su hombro y de un empujón abrió la puerta y cuando se asomó al pasillo se encontró inmediatamente con el rostro pálido de Sebastián, sus ojos abiertos y frenéticamente buscando.

—Rápido— dijo Sebastián, sonando tan estresado como Blaine lo sintió, y apenas le dirigió una mirada antes de darse la vuelta y empezar a caminar a zancadas por el pasillo hacia la salida de emergencia. -Vamos, date prisa—susurró en voz muy baja, porque Blaine todavía estaba congelado en su lugar en el umbral. -Por el amor de Dios, ¡vamos! Si me atrapan por esto...-

Los latidos del corazón de Blaine golpearon sin descanso en sus oídos, fue más allá del terror, pero recogió el valor y salió de la sala, corrió lo mejor que pudo por el pasillo después de su amigo. ¿Era "amigo" el término correcto para lo que eran? Bueno, suponía que él podría llamarlo amigo después de esto, dependiendo de cómo esto resultara, por supuesto.

Sebastián salió primero, miró a la izquierda y derecha para asegurarse de que nadie más estuviera alrededor, y luego metió la cabeza dentro, ordenándole a Blaine que empezara a moverse y que lo hiciera rápidamente.

Un coche que Blaine había alquilado para la ocasión un par de días antes estaba estacionado justo afuera, así que Blane colocó a Kurt cuidadosamente en el asiento del copiloto, le abrochó el cinturón y cerró la puerta con mucho cuidado.

-Está bien— dijo, y se incorporó limpiándose las manos sudorosas en sus pantalones.

—Ahora vete de aquí— dijo Sebastián que estaba prácticamente temblando de nervios. -Si las cosas no salen según lo planeado…-

—Lo sé, lo sé— dijo Blaine rápidamente. -No voy a decirle a nadie que me ayudaste con esto, no te preocupes.-

—Bueno— dijo Sebastián tragando duro, sus ojos parpadeando hacia el coche. -Porque te mataría si lo hicieras. Y no olvides que…-

—No hay un plan B—finalizó Blaine. -Lo sé.-

Sebastián suspiró, asintiendo con la cabeza. Parecía preocupado.

-Ahora ve. Lárgate de aquí de una puta vez. Rápido. Voy a detenerlos el tiempo que pueda sin que se vea sospechoso.-

Cuando Blaine estuvo a punto de irse se dio cuenta que no le había dado las gracias a Sebastián. Él que había sacrificado tanto, ha sido mejor amigo que cualquier otro que podría haber imaginado, y eso que se trataba de alguien que no le agradaba del todo, (y que por supuesto sabía que él desagrado era mutuo) y así fue durante la mayor parte de su tiempo aquí.

Él se volvió hacia Sebastián, puso una mano en su hombro y lo apretó con fuerza. -Yo no lo habría logrado sin tu ayuda—dijo. -Gracias. Tanto que no tienes idea.-

Sebastián le sonrió con los labios apretados que desapareció tan rápido como había aparecido.

-No lo has logrado todavía— Le recordó, pero ahí había un "de nada" en sus ojos. A veces Blaine olvidaba que alguna vez Sebastián también se preocupó por Kurt.

Blaine le devolvió la sonrisa porque lo que había dicho era verdad. Él no lo había logrado todavía, aún no había hecho nada. La lista de posibles cosas que todavía podrían salir mal era interminable. Un movimiento en falso y todo terminaría de una vez por todas.

Blaine apretó el hombro de Sebastián una vez más y asintió con gratitud antes de darse la vuelta hacia su coche y correr hacia el lado del conductor. Se acomodó y cerró la puerta tan silenciosamente como pudo. Cuanta menos atención trajera hacia él mejor. Necesitaba todo el tiempo que pudiera conseguir.

Blaine se tomó un par de segundos para asegurarse de que la cabeza de Kurt estaba descansando adecuadamente contra la ventana apoyada sobre una camisa vieja, y que su cuello no se quedó en una posición incómoda. Después de eso finalmente arrancó el coche. Brevemente se preguntó cuántos años tendría si las cosas no salieran según lo planeado, pero rápidamente decidió no pensar en eso. Él preferiría no estar tan nervioso o podría causar un accidente.

Conducir por las calles en ese estado, en esas circunstancias, fue una experiencia que Blaine deseó nunca tener que repetir. Su corazón seguía golpeando tan fuerte que si no fuera por esta situación, habría pensado que estaba teniendo un ataque al corazón. Como si eso no fuera suficiente, se sentía tan mareado que de vez en cuando su visión se vio peligrosamente borrosa y estuvo a punto desmayarse al volante. Estaba sudando, respirando con dificultad, y no dejaba de mirar a Kurt tantas veces que casi se sale de la carretera en dos ocasiones.

Corrió por las calles tan rápido sin respetar el límite de velocidad que en los próximos cinco minutos ya estaba en casa. Con las prisas, se olvidó de desabrocharse y trató de salir del coche mientras seguía atado a su asiento. Maldijo en voz alta, hizo clic y dejó el cinturón abierto. Corrió alrededor del coche, desabrochó a Kurt también y lo levantó en sus brazos otra vez.

-Lo siento por esto —murmuró. -Debes estar odiándome.-

Estaba dentro del apartamento y dejó a Kurt sentado sobre la cama a una velocidad record. Una vez más, Blaine se pasó una mano por la cara desde la sien hasta la mandíbula, y soltó un suspiro tembloroso. Echó un vistazo a su reloj de pulsera y trató de forzar su ritmo cardíaco a uno más lento. No tenía mucho tiempo. No es suficiente, no es suficiente, no es suficiente.

Tres minutos más tarde, Blaine se paseaba de arriba abajo en la sala de estar, su respiración rápida y sus manos retorciéndose una contra otra delante de él. Mierda mierda mierda. ¿Qué diablos había hecho? Entraba más y más en pánico y justo cuando estaba a punto de deslizarse por la pared hasta el suelo y darse por vencido, oyó un sonido suave detrás de él, casi como un pequeño gemido. Se dio la vuelta para encontrar a Kurt agitado, parpadeando terriblemente confundido.

—Oh, gracias a dios— Blaine suspiró y corrió hacia él, arrodillándose al lado de la cama. Estaba tan aliviado que pudo haber llorado, pero no había tiempo para eso. Le había costado más de lo que se suponía y el tiempo se estaba esfumando más rápido de lo que tenía previsto. -Hey, hey, perfecto. ¿Cómo te sientes? -

Kurt parpadeó lentamente y sus ojos recorrieron la habitación antes de llegar a Blaine. La pregunta era evidente en sus ojos. "¿Estoy muerto?"

—No—respondió Blaine y su cara se estiró en una sonrisa mientras Kurt frunció el ceño. -Bienvenido de vuelta.-

—¿Qué? Yo no...— Kurt respiró, su voz áspera y ronca, y se veía tan adorablemente confundido. Blaine soltó una carcajada de alivio, un poco asustado y Kurt volvió la cabeza lentamente, sus ojos revoloteando alrededor de la sala. Sus pupilas estaban dilatadas, observó Blaine, y sus ojos estaban un poco rojos ya que algunos vasos sanguíneos pudieron haber estallado, pero fuera de eso lucía bien.

—Estás vivo—dijo Blaine y colocó una mano en la barbilla de Kurt, haciéndole girar su cabeza de nueva cuenta hacia él. -Sebastián me ayudó.-

—¿Qué? — Kurt susurró de nuevo, como si Blaine estuviera hablando un idioma que no entendía.

—Puedo explicártelo más tarde— dijo -Pero lo que hay que saber es que, no, no estás muerto, aunque me preocupé por un momento porque algo pudiera haber salido mal pues te tomó más tiempo para despertar de lo que había previsto. Pudiste haber recibido la dosis equivocada o pudo haber pasado que Sebastián cambió las drogas y las cambió de nuevo, o…-

—¿Qué?.-

Blaine suspiró. Parecía que iba a tener que dar la explicación ahora. Se levantó del suelo y se sentó en el borde de la cama. Trató de no darse cuenta de cómo Kurt se alejó cuando el muslo entró en contacto con su brazo.

—Sebastián me ayudó a cambiar las drogas— Inició y trató de atrapar la mirada de Kurt, pero éste tenía los ojos totalmente fijos en el techo.

-En lugar de la inyección letal, Sebastián consiguió una que te paraliza. Él fue quien vino a mí, él me lo dijo, recordó haber leído sobre ello en uno de los documentos de su padre. Sus padres trabajan en el hospital, no sé si te lo mencionó cuando... ya sabes. Como sea, su padre escribió un artículo acerca de los venenos y...— Se interrumpió y sacudió la cabeza. Eso era más detallado para el tiempo que tenía en este momento.

-Bien, entonces, él me ayudó. La droga es lo suficientemente fuerte como para paralizar tu cuerpo temporalmente y ralentizar el ritmo cardíaco y la respiración. Te hace parecer muerto. ¿Ves? Tu latido del corazón era tan débil que me preocupaba que pudiera haberte matado después de todo, estaba volviéndome loco hasta ahora —extendió la mano ansioso por tocar la cara de Kurt, pero Kurt se alejó. Blaine dejó caer su mano sobre su regazo y trató de no darle importancia.

-Hice que me dejaran sentarme contigo —continuó. - Saqué el pretexto de "no quiero que muera solo" y creo que las lágrimas ayudaron, las cuales eran reales por cierto, fue un buen trabajo porque me dejaron pasar.-

Hizo una pausa y se preguntó si Kurt aún estaba escuchando. Yacía allí completamente inmóvil, con el rostro vuelto hacia el otro lado de la cama. Pero sus ojos estaban abiertos y su respiración era cada vez mejor. -Bueno, esa fue la parte fácil, la más arriesgada fue la siguiente fase— añadió, confiando en que Kurt estaba escuchando.

-La droga realmente no paraba el corazón por supuesto, así que tuve que hacerles creer que así fue. Les dije esto— Tocó la cadena de plata que colgaba alrededor del cuello de Kurt. -Que realmente significaba mucho para ti y que tú querías... ser enterrado con él. Yo les pedí que me dejaran colocártelo. Luego accidentalmente lo dejé caer al suelo para que pudiera recogerlo y al mismo tiempo, desconecté el enchufe que se conecta al monitor de frecuencia cardíaca. Tu "muerte" llegó entonces.-

Blaine suspiró profundamente y el silencio que siguió fue ensordecedor. Blaine quería desesperadamente darse prisa con esto, pero no podía hacer desbordar a Kurt.

-Hey —dijo finalmente. -Hemos engañado a todos— Extendió la mano para tocarlo, pero esta vez Kurt le dio una palmada en la mano y se incorporó lentamente, con los brazos temblando mientras se sentaba. -Vamos— Dijo Blaine, masticando el interior de la mejilla con tanta fuerza que podía saborear la sangre. -Di algo.-

—Estaba roto.-

Blaine parpadeó—. ¿Qué?-

—El collar— dijo Kurt, mirando hacia sus rodillas. Su voz era suave, Blaine no se creía que en realidad proviniera de Kurt. -Estaba roto. ¿Tú lo arreglaste?-

—Lo llevé a una tienda de joyas.-

Hubo otro momento de silencio durante el cual Blaine casi se retorcía pero pronto Kurt volvió la cabeza y finalmente lo miró. El primer instinto de Blaine fue sonreír, pero rápidamente cambió de opinión cuando la cara de Kurt se ensombreció. Blaine sabía que no le debía sonreír cuando se ponía así.

-¿Qué demonios hiciste?— murmuró Kurt, casi con asombro, pero había un tono grave y peligroso en su voz. Sacó las piernas hasta el suelo y se levantó. Se tambaleó un poco pero logró mantenerse en pie. Blaine le habría ofrecido su ayuda pero no estaba seguro de si sería visto con buenos ojos.

—Yo sólo…-

Kurt levantó la mano deteniendo la explicación de Blaine. -Suficiente— dijo bruscamente. -¿Tienes alguna idea de lo que has hecho?— Le preguntó alzando el volumen de su voz en cada palabra. -¿Por qué no pudiste dejarme morir?-

—No pude— exhaló Blaine con los ojos muy abiertos, y se levantó también. En realidad, nunca se había tragado el acto de "yo no quiero ser libre". Estaba seguro que había sido sólo eso, un acto, una especie de mecanismo de defensa por lo que no tendría que estar decepcionado. No podía ser cierto que en realidad no deseaba ser salvado. -No pude.-

—Esa no es una respuesta, Blaine, por supuesto que podías.-

Blaine negó con la cabeza. La ira, la frustración y el miedo luchaban dentro de él, mezclándose tan fuerte que lo hizo temblar. Su voz se volvió cada vez más fuerte con cada palabra.

-No, yo no podía, ¿no lo entiendes?- Ahora estaba gritando.

Kurt alzó su voz para adaptarse al volumen de Blaine. -¿Entender qué?-

—¡QUE TE AM…! ¡Maldita sea! ¡Maldición!— Se sorprendió incluso a sí mismo cuando, en su intenso estallido de frustración, un jarrón de la mesa de la sala fue lanzado contra la pared. Kurt se quedó inmóvil, mirándolo fijamente.

-No puedo hacer esto— continuó, con los ojos clavados en los de Kurt. -No puedo hacer esto más. ¿Por qué no puedes aceptar la palabra amor? ¿Es tan difícil?— Avanzó hacia él, pero Kurt se mantuvo firme, quieto en su lugar, mirando a Blaine a través de la oscuridad, entrecerró los ojos. -He concluido que eres un egoísta. ¿Qué pasaría si te lo dijera? ¿El mundo se derrumbaría?— Blaine agarró el hombro de Kurt y lo sacudió con fuerza. Kurt no hizo nada. -¡Respóndeme!-

—No.-

—Una vez más —Blaine gruñó con los dientes apretados.

—¡No!-

Se miraron el uno al otro durante unos segundos y lentamente Blaine sintió la ira decaer y el mundo se hizo menos oscuro en las esquinas. Aflojó su agarre un poco. Ambos permanecieron en silencio, a la espera, pero los dos sabían que no había nada más que decir sobre ello. El tema estaba cerrado.

—¿Y qué es lo que habías planeado que hiciéramos?— Kurt preguntó al fin. -Porque van a venir a buscarnos, ¿lo sabías? Tú también vas a terminar en la cárcel y yo voy a acabar justo en donde estaba y no podrás siquiera verme, ¿entiendes eso?-

Blaine soltó a Kurt y regresó al sofá donde una mochila lo esperaba al final del mismo. Él rebuscó en su interior por un momento antes de encontrar lo que estaba buscando. Lo sostuvo en alto para que Kurt pudiera verlo.

Los ojos de Kurt se abrieron y por un momento pareció como si quisiera gritar un poco más. -Pero... —balbuceó— ¿Cómo lo hiciste…?-

Blaine le entregó los pasaportes a Kurt. -¿Quién quieres ser?— Bromeó con sequedad, completamente agotado después de todo lo que había sucedido.

—Estos son…-

—Falsos obviamente —dijo Blaine, mirando su reloj. -Espero que no te importe que ambos tengan el mismo apellido.— Ellos no tenían mucho tiempo, deberían haber estado en la carretera justo ahora. Si querían hacer esto, entonces tenían que ponerse en marcha ¡ya! Blaine no había previsto que Kurt se resistiría como ahora, en realidad no había querido tomarlo en cuenta como una posibilidad. Ahora había un gran riesgo de quedar atrapados antes de que llegaran a donde debían llegar.

—¿A quién le pediste que hiciera…?-

—Mira, sólo tómalos. Por favor.-

—Vete a la mierda,— Kurt susurró, con los ojos en los pasaportes y Blaine se preguntó si eran sólo suposiciones suyas o si en verdad los ojos de Kurt estaban empezando a brillar.

-No puedo creer que me obligues a hacer esto.-

—¿Qué?-

—¡Creí que te había dicho que no quería ser salvado!— Kurt gritó y dejó que los pasaportes cayeran al suelo. -Has arruinado todo y no pienso ir a ningún lado contigo.— Dio un par de pasos hacia atrás y si realmente habían lágrimas en sus ojos ya no estaban ahora.

El corazón de Blaine se apretó antes de que empezara el golpeteo fuerte en el pecho, su nivel de pánico creció.

-No puedes estar hablando en serio.-

—Sí lo estoy. ¡No puedo creer que hayas planeado esto a mis espaldas! ¡Me mentiste! Me miraste a los ojos y me mentiste. Yo confié en ti. No puedo creer que haya gente que te ayudó. ¿Sabes que has violado la ley?— Hubo un borde histérico en su voz, casi reflejó cómo Blaine se sentía en su interior. -Sabes que van a atraparte y luego tendré que saber que yo arruiné tu vida y yo…-

—Mi vida estaría arruinada si tú murieras— dijo Blaine rotundamente y algo pareció cambiar en el rostro de Kurt. Sus ojos se suavizaron, perdieron su brillo, y avanzó unos pasos hacia Blaine.

Pronto Kurt estuvo justo frente a él y Blaine se encontró mirándolo a los ojos sin poder hacer nada, agradeciendo al mismo tiempo que aún existía la posibilidad de poder mirar esos ojos. Sintió que poco a poco la tensión se esfumó fuera de él. Kurt llevó las manos a la cintura de Blaine, acariciando los huesos de la cadera con los pulgares. Cuando habló, su voz era baja y suave, y con el corazón encogido Blaine supo de inmediato que había caído en la misma trampa una vez más. -Mi caballero de brillante armadura, ¿eh?-

Blaine apenas tuvo el tiempo necesario para hacer un movimiento torpe a medias y tratar de detener lo que estaba pasando, pero Kurt siempre fue más rápido y tenía la pistola de Blaine en la mano en menos de un segundo, estaba al otro lado de la habitación en menos de tres, y Blaine estaba seguro que sus pulmones se marchitaron y murieron cuando Kurt colocó el cañón de la pistola en su propio pulso, justo debajo de la mandíbula.

—¡No!— Los ojos de Blaine se abrieron y puso sus manos en alto, congelado en pánico. Durante unos segundos no pudo respirar, y luego empezó a suplicar.

-Kurt, no lo hagas. Deja eso. Déjala abajo, Kurt, por favor. Jesús, sólo…-

Kurt, claramente, no estaba escuchando. Parecía absolutamente lívido, los ojos desorbitados y la respiración jadeante. Su mano no temblaba en absoluto, y cuando encendió el seguro de la pistola, el chasquido resonó en la sala como un arma de fuego real.

Blaine lanzó un grito de protesta, pero no se atrevió a dar un paso adelante. Podía verlo en los ojos de Kurt, él no estaba bromeando, había algo ardiendo allí totalmente maníaco.

-Oh, dios por favor —rogó sin aliento. -No hagas esto.-

No me hagas esto, no me hagas esto, nomehagasesto.

La mano de Kurt se sacudió mientras sostenía para sí mismo la punta de la pistola y por un momento parecía que iba a apretar el gatillo, pero luego resopló en voz alta y dejó caer el brazo a su lado con una exhalación, derrotado.

Blaine exhaló un suspiro de alivio y se dirigió hacia él para tomar el arma, pero de nuevo el brazo de Kurt se alzó de nuevo, pero esta vez el arma apuntaba a la derecha en el pecho de Blaine. Blaine se detuvo en seco. –Hazlo —dijo, más tranquilo de lo que una persona que está siendo amenazada a punta de pistola lo está normalmente. -Si te niegas a venir conmigo prefiero que me dispares a tener que pasar por tu muerte. Tú significas mucho para mí y eso te consta, Kurt. Empezaste esto, es tuyo. Así que simplemente hazlo.-

Kurt lucía como si estuviera a punto de llorar de nuevo. Esta vez estaba temblando.

-Eso no es justo — dijo y sus ojos se llenaron de desesperación, buscando violentamente una salida. -No puedo creer que me estés haciendo esto. Me lo prometiste.-

Blaine lo ignoró, convencido de que sus mentiras darían frutos al final, pero escuchando a Kurt decir eso lo lastimaba. Él se lo había prometido, pero esta era la mejor opción. La única opción, no había otra cosa que podría haber hecho.

-No me vas a disparar— dijo en su lugar y logró sonar calmado a pesar de todo. -¿Quieres saber cómo lo sé?— Continuó. -Porque tú no eres un asesino. No lo eres— añadió cuando una feroz oscuridad cruzó en el rostro de Kurt. -No es así, no lo eres.-

—No sabes de lo que soy capaz— Kurt dijo en voz baja, con un tono tan amenazador que Blaine tuvo que recordarse a sí mismo que sí conocía a Kurt, él sabía lo que estaba haciendo, habían pasado por esto en varias ocasiones. -He hecho esto antes. Al igual que esto.-

—Sí, yo sé de lo que eres capaz. Sabes que lo sé.-

La pistola temblaba en la mano de Kurt, tan inestable que podría haber fallado incluso si trataba de disparar. Entonces Kurt finalmente comenzó a bajar, pero Blaine se relajó demasiado pronto. Kurt simplemente bajó su codo, torció la mano hacia atrás y apretó el cañón de la pistola en la parte inferior de su mandíbula y apretó el gatillo.

Y luego hubo un horrible silencio ensordecedor. Blaine estaba bastante seguro que el mundo dejó de girar. Todo estaba en un punto muerto y no podía respirar.

—No está cargada— Blaine respiró una vez lentamente y el mundo empezó a girar de nuevo en cuanto recapacitó poco a poco en lo que había sucedido. Sus ojos estaban muy abiertos, brillantes de lágrimas, y el alivio era casi tangible, era tan inmenso.

-No está cargada. Lo olvidé. Dios, se me olvidó— se sentó en el sofá, con las rodillas temblando. Puso su cabeza entre las manos y apenas respiraba, luchando contra el impulso de llorar. Kurt actualmente podría estar... Él preferiría suicidarse, justo aquí, a ir con Blaine. El pensamiento fue como un vicio negro alrededor de todos sus órganos internos.

No sabía lo que Kurt estaba haciendo, pero se enteró cuando la pistola cayó al suelo. Sin decir palabra, Blaine se acercó y la agarró, metiéndola de nuevo en su cinturón. No podía mirar a Kurt, en cambio, sólo se puso de pie, cogió la mochila y la arrojó a los pies de Kurt.

Tenía el presentimiento de que Kurt no lo miró bien cuando él lentamente se agachó, cogió la mochila y se dirigió al cuarto de baño, cerrando la puerta tras de sí con tanta fuerza que los cuadros en la pared se sacudieron.

Estaba entumecido después de eso. Tranquilo, tenso y entumecido. Kurt salió del baño un minuto más tarde, vestido con un par de jeans oscuros, una amplia e igualmente oscura sudadera con capucha y un par de gafas de sol que ocultaban la mitad de su cara que le permitió una barrera para esconderse. Mientras tanto, Blaine también se había puesto ropa similar, pero para hacerlo parecer menos sospechoso se había dejado colgando las gafas de sol. Lo único que hizo Kurt para reconocer la presencia de Blaine fue lanzar violentamente su uniforme de la prisión hacia él golpeándolo en el pecho. Se había puesto la capucha muy por encima de su cabeza y parecía decidido a ignorar a Blaine completamente. No dijo nada, se quedó allí, mirando a la pared del fondo, con los brazos cruzados con fuerza sobre el pecho.

Suspirando, Blaine miró el uniforme y resistió el impulso de acariciarle los dedos a través de éste. En su lugar, tomó la costura de la camisa y tiró de ella, rasgándola totalmente. Lo hizo varias veces hasta que la camisa quedó hecha tiras. Hizo lo mismo con los pantalones y estaba casi seguro de que Kurt estaba mirando a través de las gafas de sol oscuras, pero cuando Blaine lo miró no podría decirlo con seguridad. Habiendo dejado todo en pedazos, Blaine los tiró a la papelera. Quería preguntarle a Kurt si quería hacer los honores, pero su mandíbula se puso tan fuerte que Blaine no sabía si se atrevería a hablar con él, así que no lo hizo. Llegó a un pequeño conjunto de cerillos, encendió dos de ellos y los dejó caer en el bote de basura, observando en silencio como la ropa se ennegrecía y se quemaba. Otro capítulo terminado, pensó con tristeza, pero todavía no estaba claro si iban a llegar al final completo, incluso si había uno. La naranja poco a poco fue desapareciendo, la pequeña tarjeta de identificación en el pecho se fue derritiendo hasta que los números estuvieron distorsionados y, finalmente, completamente ilegibles.

Cuando las prendas se quemaron por completo, Blaine cogió el bote de basura y lo vació en la chimenea. Dos minutos más tarde salieron del apartamento, caminaron uno al lado del otro, pero sin tocarse. Sería la última vez que Blaine saldría de su casa, pero no podía permitirse estar triste. Kurt estaba vivo y era lo que importaba, incluso si Kurt lo odiaba. Un día iba a llegar a apreciar lo que Blaine había hecho por él.

Eso esperaba.

Kurt estaba tan tranquilo en el coche, era como si ni siquiera respirara, y por eso Blaine saltó un poco cuando él finalmente dijo algo, con voz aguda como un látigo. -¿Podemos ir a un lugar antes de que me arrastres fuera de Dios sabe dónde?-

Blaine quería decir que no, en realidad quería, porque no tenían tiempo para eso, pero después de lo que había sucedido con el arma no se atrevía a negarse. Dios, no.

-Claro —dijo con firmeza. -Pero no puede tomar mucho tiempo. Tenemos que estar ahí en veinte minutos o vamos a perder el vuelo.-

La mandíbula de Kurt se tensó notablemente y volvió el cabeza hacia la ventana, tenso contra el asiento del coche.

88888888888

Blaine se dirigió hacia donde Kurt quería ir sin decir una palabra. Estaba preocupado por el tiempo, pero no expresó sus preocupaciones. Una vez que Kurt le había dicho que tenía un lugar a donde ir, Blaine supo que no había manera de que pudiera negarse a una solicitud de este tipo, por muy presionado por el tiempo que estuviera y no importaba lo emocionado que Kurt había querido aparentar cuando lo dijo.

El suelo estaba duro y congelado bajo sus pies y a Blaine le pareció muy similar a su pesadilla de hace un par de días. Se metió las manos en los bolsillos, temblando. Nunca le habían gustado estos lugares, lo hacían sentir completamente solo.

Kurt estaba caminando por el sendero, con Blaine dando vueltas en el fondo, mirando a cada lápida, hasta que de repente se detuvo. Tocó la parte superior con cautela y luego se arrodilló. Extendió la mano y rompió una de las rosas del ramo en la tumba vecina y la dejó abajo sobre el suelo helado bajo la piedra. La tumba no era de otra manera más que vacía y descuidada justo como Kurt había estado en el sueño de Blaine y supo, sin tener que leer la piedra, de quién era la lápida al momento en que frunció el ceño ante la forma en que Kurt colocó la rosa a la izquierda en lugar de por el medio, pero luego se dio cuenta, con el corazón encogido, que se debía a que habían enterrado a sus padres juntos.

Kurt se sentó allí por sólo un par de segundos más antes de enderezarse y seguir caminando, esta vez más lento, con más dudas en su paso. Blaine lo siguió a diez metros detrás de él, siendo cuidadoso de no invadir su espacio. Entonces Kurt se detuvo abruptamente frente a una lápida de color blanco brillante y se quedó allí de pie, mirando, durante unos segundos, hasta que cayó de rodillas con mucha menos gracia que antes. Blaine se acercó un poco más, resistiendo el impulso de pedirle que se diera prisa. Él no quería apresurarlo, pero había dicho que no más de cinco minutos, y estaba seguro de que por lo menos cuatro habían pasado ya. El tiempo se agotaba, y salvo que Sebastián había sido capaz de detenerlos existía una posibilidad de que alguien en la estación ya se había dado cuenta a estas alturas.

Esta tumba estaba mucho más cuidada que la anterior. Había flores frescas a pesar del frío, la maleza estaba cuidadosamente colocada, y una pequeña linterna seguía encendida después de una visita anterior.

Las manos de Kurt se clavaron en el césped congelado en la parte delantera de sus rodillas y la forma y caída de su espalda sugerían que su respiración era áspera y dolorosa. Blaine se entretuvo mirando su reloj en lugar de ofrecerle comodidad. Justo cuando estaba a punto de decir que tenían que irse, Kurt se levantó rápidamente y con determinación.

—Vamos entonces— dijo mientras caminaba más allá de Blaine tan rápido que éste tuvo que correr para ponerse al día.

Kurt cerró la puerta tras de sí una vez que llegó al coche, estiró las piernas en el asiento y se volvió hacia la ventana.

—Ponte el cinturón de seguridad— dijo Blaine, mientras atravesaban las puertas del cementerio. Kurt no movió ni un músculo. -¿Por favor?- Nada. Bueno. Con una mano en el volante Blaine se inclinó sobre la palanca de cambios y tiró del cinturón de Kurt, tirando de él con dureza y haciendo clic en su lugar. Kurt se echó hacia atrás y sus labios se presionaron más fuerte, pero no protestó lo contrario.

El silencio después de eso era tan incómodo que Blaine quería gritar. -Mira— dijo después de un par de minutos. -Entiendo que estés enojado, pero sólo...-

—Cállate.-

—De acuerdo.-

8888888888888

http( : ) /www.( you ) ( tube ).com (/ ) (watch?v=kcATlCF4lTE)

Sorprendentemente, nadie parecía sospechar nada de los hombres vestidos de manera extraña mientras corrían a través del aeropuerto. El clima frío excusaba sus grandes sudaderas y gorras, y las gafas de sol... bueno, algunas personas simplemente eran excéntricas.

La cabeza de Kurt estaba baja y la tensión y la ansiedad estaba saliendo de él en oleadas y a Blaine le dolía no poder colocar su brazo alrededor de él. Tuvo cuidado de no reaccionar en absoluto cuando Kurt finalmente cedió y agarró la tela de la camisa de Blaine.

Todo saldrá bien. Estaremos bien.

Todo el mundo ya debía haberse dado cuenta de que su desaparición, Blaine estaba seguro de ello. Todo el mundo en la estación estaba probablemente siendo interrogado, Sebastián incluido. Blaine esperaba que él realmente hablara en serio cuando dijo que nunca mencionaría nada acerca de lo que habían hecho y hacia dónde se dirigían. Era casi irónico cómo ahora tenía que confiar en él ciegamente. Una persona que nunca le había agradado ahora dejaba su destino en sus manos. Sin embargo, Sebastián era el único que conocía a Kurt del todo, que había visto el cambio en él, que sabía que esto era real. Por supuesto que también estaba Anne, pero ella nunca lo habría hecho y Blaine jamás hubiera querido arriesgar su carrera ni que terminara en la cárcel.

Todo parecía ir muy bien hasta aquí. Blaine tuvo miedo de que no lo dejaran llevar la medicación de Kurt con él cuando pasara en la aduana pero ahí estaban, en el otro lado del análisis de seguridad y nadie los había detenido aún. Sus documentos de identificación falsos estaban bien hechos y convincentes que no les dieron ningún problema. Nadie parecía estar en guardia, así que tal vez la estación aún no se había dado cuenta que no estaban. Sebastián debe estar haciendo un buen trabajo de distracción, Blaine pensó con una pequeña sonrisa.

Abordaron el avión pocos minutos después de pasar por las puertas, estaba un poco asustado de lo cerca que había estado de no lograrlo. Media hora más tarde y el avión se habría ido sin ellos y luego qué habrían hecho, ¿huir a los bosques?

Blaine le cedió a Kurt el asiento de la ventana, a pesar de que parecía que prefería estar en el extremo para poder huir en cualquier momento. Sin embargo, con la capucha y gafas de sol puestas, Kurt se sentó, con los brazos y las piernas cruzados con fuerza. Cinco minutos más tarde, Kurt estaba moviéndose en su asiento, tamborileando con las uñas nerviosamente en el resto de su brazo y Blaine quería desesperadamente tomar su mano y sostenerla.

Cuando la voz de la azafata sonó sobre los altavoces, los nudillos de Kurt se pusieron blancos alrededor del resto de su brazo. Blaine le habría preguntado si quería un valium o algo para calmar sus nervios si no creyera que Kurt podría romper su cabeza. Tal vez Blaine tendría que tomarse un valium, se sentía como que lo necesitaba. En lugar de informar a los pasajeros que el vuelo tenía a dos fugitivos "que por favor permanecieran sentados y que no se preocuparan", la azafata solamente anunció que iban a estar en el aire en un par de minutos. Kurt aflojó su agarre en el apoyabrazos.

Blaine pudo haber llorado diez minutos más tarde, cuando el avión se elevó a través de la pista de aterrizaje, levantándolos del suelo. Tal vez lo hizo, un poco, pero se aseguró que Kurt no lograra notarlo.

Blaine era muy cuidadoso con el humor de Kurt en este momento. Él prefería su ira ardiente a esta ira. La forma en que estaba ahora en silencio, echando humo en silencio, con las dos piernas y los brazos cruzados, era mucho más terrible porque ahora Blaine no tenía idea de lo que estaba pensando (o qué estaba planeando) en absoluto. La rabia silenciosa siempre había sido peor para Blaine. Era impredecible y frío, como un muro que nunca podría atravesar.

Quizá Blaine tendría que empezar desde el principio con él, pero no importaba.

—Deberías dormir— comentó Blaine después de un rato, mirando a Kurt desde la esquina de sus ojos. -Es un vuelo largo.-

—No.-

Blaine asintió. -Todavía estoy contento de haberlo hecho, ya sabes— dijo en voz tan baja que los demás pasajeros no escucharon. -Sé que estás enojado.-

—No me has visto enfadado aún.-

Blaine sólo pudo asentir con la cabeza y se inclinó hacia atrás en su asiento. El vuelo había llegado ya.

888888888888

Más de doce horas más tarde finalmente el avión aterrizó. Ninguno de ellos había pegado ojo. Kurt porque estaba demasiado nervioso, asustado o enojado (o todo lo anterior) y Blaine porque él no podría haberse dormido sabiendo que Kurt estaba despierto y en el estado en que se encontraba. Blaine se vio en la necesidad de saber en dónde estaba en todo momento, que estaba a salvo y vivo y no en ninguna otra parte. Era tan malo que casi no había podido ir al baño en el avión, ya que dejaría a Kurt por su cuenta.

Salieron hacia el aeropuerto, con un poco de cautela después de estar sentado por mucho tiempo, y aspiraron el aire fresco tan diferente a Ohio. Mirando a su alrededor, parecía que todo se movía más rápido. La gente caminaba más rápido, hablaban en japonés tan veloz y alguno que otro lenguaje, muy fácil para ser llevado entre la multitud y desaparecer.

Kurt parecía haberse calmado, al menos en cierta medida durante las últimas doce horas, pero aún estaba tan apretado que se puso tenso cuando alguien rozó contra él, pero entonces miró a Blaine y se sintió más cómodo, e inmediatamente enrolló su mano alrededor de la muñeca de Blaine como un vicio. Blaine miró hacia abajo y escondió una sonrisa mientras lo conducía a una parte más apartada del aeropuerto, no muy lejos de la salida. Se volvió hacia Kurt.

—Hey— dijo, y levantó las manos hacia el rostro de Kurt y le quitó las gafas de sol a pesar de sus protestas. -Tú no necesitas esto— deslizó la capucha abajo, así que pudo ver su rostro por primera vez en más de doce horas. -Nadie nos conoce aquí.-

Kurt lo miró a los ojos por un momento antes de mirar hacia otro lado. -Te odio.-

El pecho de Blaine se apretó dolorosamente pero él sabía que Kurt no hablaba en serio, así que solo se obligó a sonreír. -Vamos hacia fuera.-

Kurt resopló y se cruzó de brazos. -Nosotros. Es gracioso. Y yo que pensaba que eras tú quien tomaba todas las decisiones.-

—Hice lo que tenía que hacer— dijo Blaine y Kurt hizo una mueca, obviamente, sin convencerse.

—¿Y en dónde se supone que vamos a vivir?— preguntó. -En la calle, ¿no? ¿Tal vez en un contenedor de basura si tenemos suerte?-

—Ya he comprado un lugar.-

Por primera vez, Kurt lo miró apropiadamente. -¿Qué?-

—Vendí mi coche— explicó Blaine. -Lo vendí hace un tiempo.-

Kurt lo miró como si apenas se estuviera dando cuenta de la gravedad de esto y que para Blaine no había sido sólo un capricho. Podía leer la traición en los ojos de Kurt, y esa era la peor parte de todo esto.

—¿Es mucho pedir un borrón y cuenta nueva?— Blaine trató y Kurt no dijo nada, pero era mejor que un "sí".

Blaine vaciló antes de acercarse y envolver una mano suavemente en el cuello de Kurt. Él la mantuvo allí durante un tiempo, en caso de que Kurt quisiera apartarse, pero él se quedó de pie donde estaba, sus ojos azules clavados en los de Blaine. Aunque no respondió exactamente, no se apartó cuando Blaine se inclinó para darle un beso tampoco. Se sentía bien, aunque un poco frío, pero parecía que Kurt le podría estar dando una oportunidad.

El beso duró sólo unos pocos segundos antes de que Kurt se separara, pero no lo suficiente como para salir del encierre de Blaine. -Me gustaría que no hubieras hecho esto— dijo Kurt en voz baja.

Blaine sostuvo su rostro entre sus manos y apretó la frente, juntos. -Sólo déjame —murmuró.

-Deja que te enseñe cómo ser libre.- Kurt se retorció, pero Blaine se aferró a él más fuerte. -No voy a obligarte a que te quedes conmigo— continúo. -No voy a pedirte nada nunca más, es suficiente con saber que todavía estás aquí, vivo. Pero sólo déjame, aunque sea la última cosa que haga por ti.-

Los ojos de Kurt parecieron suavizarse y se cerraron, su cansancio era evidente en su rostro y por la forma en que se apoyó en Blaine. -Estás loco— dijo después de un rato. Levantó su mano y arrastró sus dedos casi experimentalmente por un lado del rostro de Blaine de una manera que no lo había tocado jamás. -¿Te he hecho perder la cabeza?-

Blaine sonrió por primera vez en lo que parecieron años. -Sí, lo hiciste—dijo. -Estoy loco por ti.-

Kurt pareció aceptar eso porque él le devolvió la sonrisa, aunque fuera un poco a regañadientes.

Permanecieron de pie así durante un tiempo, simplemente acariciándose el uno al otro, tomando fuerzas para lo que estaba por venir. Sorprendentemente fue Kurt quien se apartó primero, diciendo. -Yo…- Blaine lo interrumpió.

–Te Amo Kurt, Te Amo.- Dijo sin aliento.

Kurt lo miro fijamente unos momentos hasta que una sonrisa fue formada en su rostro, Blaine sabía que Kurt no era bueno demostrando sus sentimientos pero esa sonrisa… aquella sonrisa dedicada solo a él le hizo sentir que Kurt decía un "Yo también".

Después de unos segundos en silencio, Kurt fue quien hablo primero.

-¿Y….? — dijo con las cejas ligeramente levantadas.

Blaine asintió en silencio y temerosamente se inclinó y tomó la mano de Kurt. No hubo reacción alguna más que Kurt estrechando fuertemente sus dedos alrededor suyo. Blaine lo condujo hacia la salida.

Kurt se colocó sus gafas de sol de nuevo, pero a Blaine no le importó. No podían sólo relajarse y bajar la guardia, no del todo, todavía no. Probablemente no podrían, incluso si pasan diez o veinte años en libertad nunca estarían a salvo. Eso estaba bien, sin embargo, pensó Blaine apretando la mano de Kurt cuando las puertas se abrieron, podía vivir con eso.

F I N

888888888888

¡Y así es como llegamos al final de esta historia! ¿Les gusto? ¿Cuál fue su momento favorito? ¿Creían que el final sería de esta manera?

No tengo más palabras que GRACIAS, GRACIAS por todo Prisioners 3 por esos más de 700 comentarios, GRACIAS de todo corazón.

Y esto no es una despedida, estaré de regreso con "Segunda Oportunidad" es rated T, un mini fic con mucha comedia por parte de nuestro Klaine, yo amo la historia es muy tierna así que espero ustedes también la disfruten =D

Los QUIERO MUCHISIMO, nos estamos leyendo 3 Espero sus comentarios finales acerca de Bring me to Life =')

"Once a Prisioner, Always a Prisioner"