Quinn se acercó a su cama y se sentó. Soltó un suspiro y puso ambas manos en su cabeza, no sabía que estaba haciendo. No tenía ni idea que la había poseído al decir que sí quería ir con Rachel de fiesta. Sabía que muchas cosas podrían pasar, lo tenía presente más ahora que había leído "mariposas"
La rubia sonrió con malicia. Cuando Rachel había dejado la habitación ella había abierto el libro verde y leyó el capítulo "mariposas" porque la curiosidad la mataba y fue así como rompió el trato al que habían llegado, era tan obvio lo que Julie y Mark habían querido hacer, era tan obvio que por temor arrancó las dos hojas. Luego fue a la habitación de la morena, pero ya que no le habría entró y dejó el libro sobre la cama de la morena. Seguro que a Rachel le interesarían más esas historias.
Quinn metió su mano dentro del bolsillo trasero de su jean en busca de ese pedazo de hoja que había cortado. Era el fragmento que le había llamado más la atención y lo cortó para luego guardarlo en su pantalón, quería recordar que hubo un tiempo que de verdad quería a Rachel; las otras dos hojas las había dejado debajo de su colchón. La rubia frunció el ceño, no encontraba el papel.
De pronto recordó lo que Marissa le gritó cuando ella subía las escaleras para ver a Beth.
-Quinn, ¿este papelito sirve? – la rubia recordaba no haberle respondido nada y luego la niñera dijo: Ok, lo voy a dejar pegado en la refri, igual y puede ser importante.-
A Quinn el rostro se le desfiguró. Oh dios. ¿Rachel lo habría leído? Marissa había recogido el fragmento y lo había puesto en el refri y Rachel se había quedado en la cocina con la niñera. No, simplemente no.
-¿Rachel?
-Está en su habitación alistándose.-
Quinn bajó rápidamente después de darse cuenta lo que había pasado. No estaba buscando precisamente a Marissa pero le servía de todas maneras.
-¿Marissa? – la pelirroja miró a la rubia directamente a los ojos con una sonrisa.- ¿Recuerdas el papelito que pegaste al refri? – el tono de Quinn era uno desesperado.
-Sus miradas lo decían todo. Los ojos verdes miraban con ternura y adoración a los ojos marrones. Rachel sonreía cada vez que miraba pasar a Quinn. Sé que quizá ellas no se daban cuenta, pero ambas sentían mariposas en el estómago.- dijo Marissa sin tomar respiración. Quinn asintió sorprendida.- Oh pues Rachel se lo llevó.-
-Ok.- dijo Quinn sin saber qué hacer exactamente.- ¿Cómo es que aprendiste todo el párrafo?-
-Es que me ha parecido hermoso. Cómo en esos simples hechos está descrito el amor.-
-¿Cómo sabes que habla del amor? – preguntó la rubia mordiendo su labio inferior.
-Espera.- Oh dios, no, pensó Quinn.- En la historia hay una Rachel y una Quinn y el comentario medio raro de Rachel… ¿ustedes tiene algo? –
-¿Qué comentario raro? – exigió saber Quinn. Marissa se sonrojó, no podía decirle a Quinn que la había estado mirando con deseo.
-Pues que le dije a Rachel que me gustan las rubias.- trató de arreglarlo Marissa.- Y qué me ha dicho que tienen una hija en común.-
-Primero no entiendo tu comentario de las rubias y eso es cierto Rachel y yo tenemos a Beth en común, nada más y esa historia que leíste las escribieron los padres de Beth cuando estábamos en la secundaria.- Quinn pensó por un momento y dijo: Era para un trabajo y ellos estaban tratando el tema de la homosexualidad y escribieron eso y como Rachel y yo éramos sus mejores amigas nos pusieron como protagonistas.- terminó Quinn. Ni ella se había creído lo que había dicho. – Es así cómo pasó.-
-Claro.- dijo Marissa sin más y se fue con los platos y biberones de Beth a la cocina.- Rachel ha dicho que tomará una hora y media en alistarse.
-Lo sé, Rachel siempre es así.-
Quinn estaba tocando con sus largas uñas la madera de su tocador. Estaba desesperada. No sabía que iba a pasar ahora con Rachel. Se sentía como una adolescente, tenías esas estúpidas mariposas en el estómago. Quinn había sentido mariposas en su estómago solo dos veces en su vida
La primera fue cuando conoció a Rachel. La segunda fue cuando besó a Rachel por primera vez. .
Se había pintado las uñas de negro y estaba esperando pacientemente que sequen. Había demorado quince minutos en escoger un vestido. Quinn jamás demoraba tanto, cogía el primer vestido que viera. Esta vez fue distinto, porque iba a ir con Rachel. Al final había escogido un vestido bastante corto de color azul que tenía una cinta negra en la cintura y se había puesto sus tacones negros más altos. El pelo lo tenía todo para atrás sujeto por una hebilla y llevaba el cabello en ondas en la parte inferior.
Se miró en el espejo y quedó horrorizada ante su propia visión. Veía a una Quinn desesperada, insegura, llena de miedo. Rápidamente sonrió ante el espejo y terminó convenciéndose.
Tocaron su puerta.
-Pasa.- solo podía ser una persona.
-He venido porque necesito tu ayuda.-
-No puedo verte es de mala suerte.-
-¿Qué clase de droga te has metido rubia?- preguntó la morena y luego soltó una sonora carcajada.- Eso de mala suerte es para las bodas.-
-Oh, claro.- respondió Quinn. Miró a Rachel a través del espejo.
Rachel brillaba, quizá Quinn no lo admitiría en voz alta, pero Rachel estaba hermosa como siempre. La morena llevaba un vestido blanco hasta la rodilla, era strapple, y tenía un corte en la pierna derecha hasta el muslo. El vestido era realmente pegado, formaba muy bien el cuerpo de Rachel. Tenía unas sandalias tacones rosados que hacían juego con su maquillaje y un collar rosado que la morena tenía en la mano. Quinn abrió los ojos como platos.
-Sí rubia, todavía la tengo.- respondió Rachel con una sonrisa.- Anda deja el espejo y ven a colocarme este collar.-
Quinn estaba muda, revisó sus uñas por última vez y se dio cuenta que ya estaban secas. Se paró detrás de Rachel y cogió el collar que le estaba dando la morena. El collar tenía una pequeña estrella dorada.
Las manos de Quinn temblaban y lo hicieron más cuando tocaron la piel desnuda de Rachel. Con mucho cuidado terminó de colocar el collar en el cuello de su… amiga. La rubia no se dio cuenta en qué momento había empezado a llorar.
-Mira.- dijo Rachel volteando. Frunció el ceño cuando vio a la rubia llorar.- ¿Quinn, estás bien?- la rubia asintió.- Mira.- volvió a repetir Rachel. Abrió la pequeña estrella y una diminuta foto estaba dentro de ella. Una muchacha de cabellos negros abrazaba con fuerza, como si en ese simple acto se le fuese vida, a una rubia de ojos claros, besándola en la mejilla. La rubia tenía la sonrisa más bonita del mundo y la morena entrelazaba su mano con la de la rubia.
-Oh dios mío, Ara.-
Rachel sin querer comenzó a llorar también. No podía creer que Quinn la había vuelto a llamar así, no después de casi diez años. A Rachel el corazón le comenzó a latir muy rápido.
-Quinn, ¿Te has dado cuenta cómo me has llamado?
-Sí, ¿raro no? – preguntó la rubia.- No puedo creer que siguas guardando ese soso collar, después de todo.- dijo Quinn con dificultad, porque estaba llorando y apenas se le entendía.
-No es tonto.-
-Te lo regaló una niña de quince años.-
-Esa niña era muy bonita, esa niña sonreía.- respondió la morena acercándose cada vez más a Rachel.- Esa niña me quería.- dijo Rachel con una cara triste.
-Te sigue queriendo.-
-Quinn, no entiendo porque nos peleamos.-
-Rachel, sabes porque.-
-No, no lo sé.- Rachel se sentó en la cama de la rubia.- Un momento nos encontramos en la misma sala de audiciones y me gritaste y te fuiste.-
-Rachel tú sabías cuál era mi sueño.- gritó Quinn.- Mi sueño era brillar, mi sueño era Broodway.- admitió Quinn con lágrimas en los ojos.-
-Lo sé, siempre lo supe. Me lo contabas siempre, era la única que lo sabía.-
-Exacto y la única que lo podía destruir.-
-No destruí nada.-
-Rachel, yo iba a hacer la audición de Romeo y Julieta, te lo dije. Y seamos sinceras tú eres mucho mejor que yo.-
-Quinn, no es cierto.-
-Sí lo es.-
-¿Estas enojado conmigo por qué conseguí el papel de Julieta y tú no?-
-Sí.- afirmó Quinn.- lo sentí como una traición.
-Pero… rubia, tú pudiste haber hecho cualquier papel.
-Sabes cómo soy. No quise probar nada más. No soy como tú.-
-Quinn, jamás quise quitarte ese papel. No me acordaba de lo que me habías dicho. Si hubiera sabido que esa audición valía nuestra amistad, jamás hubiera ido.-
La rubia podía mirar la sinceridad en los ojos de Rachel. Sabía que había exagerado un poquito las cosas y lo de la audición había sido una excusa para no estar cerca de la morena.
-Eso que acabas de decir ha sido tan… sincero.- Quinn murmuró.- significa mucho, Rach.-
Quinn sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre Rachel y la abrazó muy fuerte. Esta vez iban a hacer las cosas bien.
-Tenemos que ir a esa fiesta.- dijo Rachel rompiendo el silencio.- Pero mira nuestras caras, el maquillaje está todo corrido.
-¿Te acuerdas cuándo jugábamos al salón de belleza?
-Dios Quinn, ¿Cómo te acuerdas de eso?
-Teníamos trece.- dijo la rubia.- Como siempre, yo soy la estilista.
-Esta vez te pagaré con dinero de verdad.-
El Boom era enorme. Era una manzana entera en la calle, estaba muy cerca a Broodway. Las cámaras estaban por todo el lugar. Solo las grandes estrellas tenían derecho a tanto lujo. Jesse St. James entró de la mano con una muchacha mucho menor que él y un mar de flashes cayó sobre ellos.
Cuando Rachel y Quinn entraron rápidamente las cámaras estaban encima de ellas. Quinn se había puesto a imaginar cómo habría sido su vida si no se hubiera rendido tan rápido. Se sentía nerviosa, sabía muy bien que Rachel era un ícono. La morena sonrió a las cámaras, saludando y le dio un codazo a Quinn para que hiciera lo mismo. La rubia levantó la vista y sonrió tímidamente. Luego tomó de la mano a Rachel inconscientemente. Ese 'inconsciente' acto no pasó desapercibido por las cámaras.
-¿Cómo es que no puedes entrar a una discoteca como una persona normal? – preguntó Quinn sentándose en un gran sillón.
-Precio de la fama.- murmuró Rachel con una sonrisa.
-Qué horrible.- dijo Quinn.
La rubia se dio cuenta que en medio de los sillones había una gran mesa. En la mesa había tres botellas de licor, hielo, vasos y algunos bocadillos como jamón y queso. Rachel estaba sentada enfrente de Quinn.
-Le conozco.- dijo Quinn mirando en dirección a Jesse. Rachel rápidamente miró en dirección de la rubia.- Fue tu novio.-
-No.- contradijo Rachel.
-¿No? –
-Fue toda una estrategia de mercado.- respondió Rachel encogiéndose de hombros.- Jesse es más gay que Perez Hilton.- Quinn sin querer comenzó a reírse.
-Espera, ¿Jesse St. James? – Rachel asintió.- ¿No era de Vocal Adrenaline?- preguntó la rubia asombrada.
-Ese mero.- respondió la morena.- Era bastante irritante, imagínate tener que fingir ser su novia. Fue horrible.-
Quinn comenzó a reírse sin parar y Rachel levantó una ceja. Rápidamente la morena destapó el whiskey y sirvió una gran cantidad en la copa de la rubia mezclándolo con algo de coca cola. La rubia agradeció y se llevó el vaso con desesperación a la boca.
-Alguien tiene sed.- murmuró Rachel.- ¿Qué hoy no salías con el pediatra? – la morena se llevó el vaso a la boca y mirando a Quinn mordió la pajita que tenía el vaso. A la rubia eso le pareció sensual.
-No molestes Rachel.-
-Si no estoy molestando, solo estoy preguntando.-
-Te elegí a ti.-
-Lo sé, nadie se puede resistir a mis encantos.-
-Estúpida.-
-Idiota.-
-Ara.-
-Leoncita.-
-Rachel.-
-Quinn.-
Y ambas se rieron tan fuerte que sus risas se podían escuchar encima de la música. Algunas personas voltearon a mirarlas. Rachel estaba agarrándose el estómago y pudo ver la mirada disgustada de Jesse, a lo que ella le sacó el dedo medio. Quinn vio eso y no pudo evitar reír sin parar.
-Ven aquí.- dijo Rachel con una voz algo rara. El alcohol ya estaba haciéndoles efecto.
Quinn tomó su vaso y se paró de su sillón, yendo al lado de la morena. Una vez que estuvo a su lado, recostó su cabeza en el hombro de Rachel.
-¿Sabes? Extrañaba que me dijeras Ara.-
-Ara, Ara, Ara, MI ARA.- gritó la rubia y comenzó a aplaudir.
-Shhh Quinn.-
-Ara, mi estrella.-
-Sí, me acuerdo cuando me dijiste que me llamabas así por una estrella.-
-Rachel, Ara, eres la única estrella que brilla tanto como para opacar al Sol.
-Quinn, estás ebria.-
Después de unas dos horas, la discoteca había vuelto a vivir. Las parejas estaban en la pista de baile dejándolo todo. Bailaban sensualmente y estaban tan pegados que a algunos les decían que se consiguieran un hotel.
Rachel y Quinn habían bebido las tres botellas enteras que les habían puesto en la mesa y Quinn había vuelto a pedir tres botellas más. Iban por la tercera botella de su segunda ronda y las cosas se estaban saliendo un poco de control.
Quinn se había quitado los tacones y estaba encima de la mesa, haciendo pasos de baile bastantes extraños y tenía una botella de whiskey en su mano. Gritaba cualquier cosa y de rato en rato miraba a una Rachel que desde el sillón se moría de la risa.
-¿Quieres bailar? – escuchó Quinn que un muchacho le preguntaba a Rachel.
-No, no quiere, ella es mía por esta noche.- la morena estalló en carcajadas.
-¿Escuchaste? Soy de Quinn Fabray esta noche.- El chico las dejó un poco descolocado con su actitud.
Quinn seguía bailando al ritmo de la música electrónica y Rachel simplemente seguía riéndose de la situación, ambas estaban totalmente ebrias.
-OH DIOS MIO, AMO ESA CANCIÓN.- gritó Rachel cuando Dj got us falling in love comenzó a sonar. La morena se paró inmediatamente en el sillón y comenzó a saltar.
-Quédate ahí Ara, te voy a hacer un baile.-
Rachel se volvió a sentar. Quinn comenzó a moverse al ritmo de la música, de una manera muy sensual y provocativa. Quizá Rachel había olvidado lo buena que era esa rubia en el baile, una profesional.
Quinn bajó de la mesa y empezó a susurrarle partes de la canción a la morena y moverse encima de su cuerpo. Era lo que Rachel llamaba hacer el amor con ropa. Quinn puso sus manos encima de los pechos de Rachel y comenzó a besarle el cuello sin dejar de moverse.
Rachel estaba pensando que si fuera un hombre hubiera sido muy probable que tuviera un 'problema' entre las piernas. Gracias a Dios no era un hombre.
-Oh dios mío, Quinn- dijo Rachel y sin pensarlo dos veces jaló a la morena del cabello y sus labios se juntaron. Quinn tomó por el cuello a la morena y juntó sus cuerpos tanto como pudo y la beso con desesperación y con mucho deseo y pasión.
Quinn estaba sentada en las piernas de Rachel. La rubia comenzó a moverse encima de la morena. Rachel siguió con el beso pero se separó para tomar aire. Se miraron a los ojos y lo único que veían era deseo.
I wanna dance with somebody comenzó a sonar en la discoteca.
-Ven rubia, vamos a bailar porque si no…
-Porque si no te hago mía en este mismo sillón.- Rachel no pudo evitar sonreír.
Cuando llegaron a la pista todos les hicieron espacio y ambas se pusieron en el medio. Quinn sin zapatos y Rachel con el peinado destrozado y el vestido mal colocado.
Ambas cantaban la canción y hacían la ya muy conocida rutina. Rachel sonrió y Quinn comenzó a llorar. Ambas habían hecho esta canción para el Club Glee cuando fue su último año. Ahora significaba mucho más.
-I wanna feel the heat with somebody, with somebody who loves me.- cantó Quinn a Rachel. La rubia tomó de las manos a la morena y le hizo dar una vuelta.
La canción estaba a punto de terminar y ellas estaban más felices que nunca. Cuando la canción terminó Rachel abrazó a Quinn y enterró su rostro en el hombro de la rubia.
-¿Te acuerdas?
-Sí.- afirmó la rubia. – I need a woman who'll take the chance on a love that burns hot enough to last.- cantó al rubia.
-Sí todavía me acuerdo que le cambiamos las palabras.-
-¿Sabes? No me he sentido así de feliz en años.-
-Yo tampoco.-
-Gracias, Rachel.- y con mucho cuidado Quinn le dio un pequeño y rápido beso a la morena en los labios.
N/A: Hola, primero que nada gracias por la paciencia. El capítulo me ha salido más largo de lo normal, porque he tratado de explicar bastantes cosas. Lean con detenimiento y lo que no entiendan háganlo saber para poder responder todas sus dudas. Espero que les guste, me ha tomado tiempo. Comenteeen! :D – Andressa
N/A: Dressa este capítulo fue ESPECIAL! Lo amé, lo amé 3 no puedo decir más, todos los elogios posibles para ti *-*
DEJEN SUS RW QUE SON ALIMENTO PARA NOSOTRAS, MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE TIENEN UNA ALERTA DE CAP Y/O NOS HAN PUESTO ENTRE SUS FAVORITOS. LOS AMAMOS
GLEE NO NOS PERTENECE Y TAMPOCO SUS PERSONAJES, ESTO ES PURO PRODUCTO DE NUESTRA IMAGINACIÓN.
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