El deseo que sentían la una por la otra solo había podido ir en aumento; tanta alegría, alcohol y sentimientos que habían sido ocultos tras una gran barrera que cayó de manera drástica comenzaban a hacer efecto en el cuerpo de las chicas. Luego de bailar un rato más y de muchos besos robados, las chicas decidieron que ya era hora de regresar a casa, nunca se habían separado por tanto tiempo de Beth y aunque sabían que estaba segura al cuidado de Marissa sentían la necesidad de verla y pronto.
El camino a casa fue un tanto rápido ya que no había mucho tráfico a esas altas horas de la madrugada, la que iba manejando era Quinn porque según ella era la que estaba en mejor estado de las dos y no quería que se accidentaran.
Llegaron a casa y trataron de entrar lo más sigilosamente posible, no querían levantar a Marissa y que descubriera el estado en el que llegaban, pero fue en vano porque Rachel se tropezó con una mesita de metal causando así un feo chirrido y la risa descontrolada en las chicas. Minutos después, Marissa salía con un bate en mano a ver de dónde provenía ese ruido y se encontró con una escena un tanto incómoda, la morena se encontraba riendo descontroladamente mientras que la rubia le besaba el cuello causándole más risas dado que le estaba haciendo cosquillas. Al ver esto, la pelirroja tosió ligeramente para sacar a las chicas del trance porque no se habían dado cuenta de su presencia.
-Quinn, Quinn, una pelirroja no muy bonita que digamos nos viene a pegar con un bate ¿qué hacemos? Tienes que correr a salvar a Beth mientras yo me hago cargo de ella.
- ¿Qué hablas Rach? – la rubia dejó de besarle el cuello a la morena y se volteó a ver- MARISSA! – Quinn pegó un brinco de la sorpresa.
- Quinn te estoy diciendo que nos viene a pegar, ¿acaso no ves el bate que trae en la mano? Mira, mira – dijo mientras señalaba a la muchacha
- Rach, cálmate, es solo Marissa, la niñera de Beth ¿recuerdas? Nadie nos va a pegar
- Oh, tú, con razón no me parecías una pelirroja linda – decía mientras se mataba de la risa nuevamente.
Entre risa y risa de Rachel se escuchó de fondo la vocecita de una pequeñita que gritaba entre sollozos "Mami, mamá" ante lo cual Quinn mandó a callar a la morena e inmediatamente se dirigió al cuarto de Beth para ver qué le sucedía, aunque era lógico, la habían despertado con tanta bulla.
-Rubita ¿Qué te ocurre?
- Mami, feyo – dijo mientras se tocaba la cabecita, al parecer había tenido una pesadilla.
- Bebé, aquí estamos mamá y mami para encargarnos de que nada te pase – decía la morena mientras ingresaba al cuarto.
La bebé se abrazó fuertemente a Quinn, la escena era demasiado tierna y Rachel decidió sumárseles. Las tres abrazadas formaban la escena perfecta de una familia feliz y eso era lo que la morena quería lograr con todas sus fuerzas. Después de todo lo ocurrido en la fiesta sabía que tenía una oportunidad con esa rubia que la tenía loquita y con su mundo de cabeza desde hace mucho tiempo, tanto que ya ni sabía desde cuando estaba enamorada de ella. Antes se había negado a admitirlo, pero todo había cambiado, sabía que si insistía poco a poco iba a ganarse el amor de la rubia, esta vez no se rendiría antes de siquiera intentarlo, lucharía y cuando Rachel se proponía algo definitivamente lo conseguía.
"Ya lo verás rubia, te robaré el corazón" - pensó la morena.
Luego del largo abrazo que se dieron, Quinn volvió a colocar a la pequeña rubita en su cuna, le cantó logrando así que ésta se volviese a dormir. Las dos chicas salieron del cuarto, no sin antes dejarle un tierno beso, cada una, de buenas noches en su cabecita.
-Hasta mañana Rach – soltó sin más Quinn, la morena le quiso responder pero esta no le dio oportunidad e ingresó a su habitación
-Hasta mañana rubia- dijo en un susurro y se dirigió a la cocina a buscar algo para el dolor de cabeza que estaba comenzando a hacerse presente, después de tanto alcohol y risas venía la hora de "pagar la factura"
Tan pronto entró a la cocina se encontró con una pelirroja que al oírla se dio media vuelta y sin decir nada se retiró a su improvisado cuarto.
Rachel buscó entre los gabinetes y logró encontrar una aspirina que se tomó inmediatamente, no estaba segura si el fuerte dolor de cabeza que amenazaba con llegar era causado por el exceso de alcohol o por que sus pensamientos no se querían callar, debía hablar con la rubia pero esta no le había dado la oportunidad. Mañana temprano lo haría sí o sí.
Quinn no sabía como reaccionar, el alcohol ya no tenía efecto sobre sus actos y ya no estaba tan desinhibida como hace una hora, no quería enfrentar a Rachel. No sabía si debía actuar como si nada o debía intentar algo con la morena, no debía olvidarse de la existencia de Josh.
Trató de dormirse un rato, pero había un pensamiento que no la dejaba hacerlo. Su pelea con Rachel, si es que se podía llamar así cuando solo una de las implicadas era en realidad la molesta, había sido completamente estúpida si lo pensaba de una forma tranquila y con la cabeza fría. Entonces, ¿cuál era la verdadera razón por la que no le había querido volver a hablar durante tanto tiempo? Eran las mejores amigas del mundo y nunca habían podido estar separadas por largos periodos. La rubia se estaba debatiendo internamente, en el fondo ella sabía la verdadera razón de todo, sabía que lo del papel de Julieta tan solo era un pretexto, era lo que necesitaba para callar a su conciencia y poder salir "bien librada" de esa tormenta interna.
Esa madrugada sería larga, sus muros se habían derribado por completo y se sentía completamente indefensa.
"¿Y si puedo intentar algo con ella? Ya somos como una familia ¿no?" – pensaba la rubia
"Primero lo primero Quinn, ¿por qué le dejaste de hablar? Vamos, dilo en voz alta, dilo para que se haga real, yo sé que tú sabes las verdaderas razones solo que no lo quieres admitir. Sé valiente"
Fue porque la quiero, la amo y no tan solo como una amiga. Le tengo miedo a las sensaciones que produce en mí con tan solo su presencia o tan si quiera su recuerdo – dijo la rubia en un susurro y a la vez mientras se tocaba sus labios recordando todos esos besos en el Boom.
"Bien Quinn, vamos progresando, pensé que te tomaría más tiempo"
"Hey! ¿Sí te das cuenta que estás molestando a la persona que te brinda su cabeza como casa?"
"Este ¿sí? ¿Y tú te das cuenta de que en realidad somos una sola? Digo, que andes teniendo un monólogo interno de una manera muy rara y haciéndome parecer tu alter ego no me hace otra que no sea tú misma"
"Ok, cierto, esto es un tanto creepy, pero en fin, ¿en qué estábamos?"
"En la parte en la que tu admites que estás perdidamente enamorada de Rachel y yo te pregunto ¿qué haces aún metida en la cama que no has ido a decírselo ya?"
"Porque no estoy segura de que ella sienta lo mismo"
"¿Es en serio? ¿Acaso todo ese besuqueo en la disco no te dice nada? Yo opino, y como yo soy tú, sé que tú sabes que yo sé, que nosotras sabemos que ella está enamorada de ti y que este es tan solo otro pretexto para no afrontar la situación, y no me respondas, ya sé que pretendes fingir que todo fue parte del alcohol y regresar a esconderte detrás de los pedazos de muralla que quedan protegiendo tus sentimientos. Me fui a dormir porque la verdad es que no te aguanto ya"
"¿Hasta mañana?"
Realmente fue una noche de locos, por lo menos Rachel no tuvo una intensa conversación consigo misma, ella estaba segura de lo que quería, su nueva meta se llamaba Quinn Fabray aka "La chica de sus sueños y madre de su hija"
Al día siguiente, Marissa fue la primera en despertarse y se dirigió directo a la cocina, necesitaba un poco de café para poder salir de su estado zombie, como le gustaba llamarlo. Se preparó su taza con el líquido marrón que tanto deseaba y se sentó en el mueble de la sala a ver un poco de televisión para hacer tiempo mientras las chicas se despertaban y así ella se podría marchar. Una media hora después, Lea salía de su habitación y se encontraba con la pelirroja.
-Hey ¿qué haces aún acá?
-Hola Marissa, ¿qué tal dormiste? Espero que bien. Gracias por quedarte a cuidar a Beth, ah por cierto aquí tienes el dinero que te debo, ya te puedes marchar. Sí claro Rachel, no te preocupes, gracias. Un gusto. – dijo la pelirroja
-Lo siento, tienes razón – dijo la morena un tanto avergonzada- espérame que ahorita vuelvo.
Rachel ingresó a su cuarto a buscar el dinero que le debían a la muchacha y durante ese tiempo Quinn se despertó y también se topó con Marissa en la sala.
-Hey! ¡Qué madrugadora! ¿y eso que aún andes por acá?
-¿Tú también?Que gente para tan poco amable – dijo un poco exasperada- ya me estoy yendo – dijo mientras tomaba sus cosas.
-Espera- dijo la morena- aquí tienes el dinero, gracias por todo.
-Cierto, muchas gracias rojita – dijo mientras se reía por como le había dicho
-Cuando gusten, pero mejoren el trato eh o la próxima ya no vuelvo.
-Lo sentimos- dijeron al unísono
La pelirroja se marchó y el ambiente se tornó tenso, Quinn había decidido hacerse la desentendida con respecto a todo lo sucedido la noche anterior pero Rachel no se lo haría tan fácil.
-Quinn, debemos hablar sobre todo lo que nos pasó anoche.
-¿De qué hablas Rachel?
-Quinn, nos besamos, más de una vez. A eso me refiero.
-Rach, estábamos tomadas, solo fue eso. No hay nada de qué hablar
La morena sabía que eso pasaría, la conocía muy bien a la rubia y sabía que cuando ésta le temía a algo y no quería afrontarlo simplemente buscaba la forma de zanjarlo. Decidió que por esta vez lo dejaría pasar pero la obligaría a hablarlo luego, las cosas no se podían quedar así si es que quería llegar a ser algo más de la rubia.
-Oh, claro el alcohol – dijo la morena en un susurro
-Sí, solo eso. Mejor dime ¿qué harás ahora?
-Pues, tengo que ir a ver a mi representante y analizar algunas ofertas de trabajo y tú
-Yo ordenaré mis cosas de la mudanza, no podemos tener esta casa tan desordenada y llena de cajas.
-Tienes razón, bueno ya me voy.
Rachel seguía hablando en un tono bajo y que transmitía mucha pena y decepción, su plan era moverle algo, lo que sea, a la rubia y así se decidiese a hablar y por los gestos que veía que ésta ponía le parecía que estaba dando resultados.
La morena se dirigió hacia su cuarto, se cambió y luego pasó a ver a Beth que aún dormía plácidamente en su cunita, se acercó a verla y le dejó un beso en la frente a modo de despedida ya que no la podría ver hasta la hora del almuerzo.
-Quinn, Beth aún está dormidita, no te olvides de prepararle la papilla para su desayuno y de su leche.
-Tranquila Rachel, no es la primera vez que me quedo a cargo, ya te demostré que no soy tan inútil con ella.
-Ok rubia, cualquier cosa me avisas. Suerte – dijo mientras se acercaba a dejarle un tierno beso en la mejilla
-Hasta luego – la rubia se encontraba en un estado de ensueño
¿Qué estaba haciendo? Estaba enamorada de esa morena y estaba desperdiciando quizá su única oportunidad de acercamiento, quiso hablar inmediatamente con Rachel pero ésta ya se había marchado. Seguía hundida en sus pensamientos cuando una vocecita aguda se introdujo en ellos sacándola así de su nube.
-Mamiiiiiiiiii, mamiiiiiiii
- Dime bebé – la rubia ingresó al cuarto de la pequeña
-Días! – la pequeña estiraba sus bracitos y a su modo muy peculiar saludaba a su mami llenándola de besitos y gritando "días" ya que era una de las pocas palabras que sabía decir-
- Buenos días cariño ¿Qué tal dormiste?
-Iem, ¿mamá? – decía mientras miraba en todas direcciones buscando a Rachel
-Mamá ya se fue, tenía que trabajar
-Ahh, pilla, pilla, pilla y tete
-Vamos a la cocina que mi bebé tiene mucha hambre por lo que veo – le hizo una cuantas cosquillas y luego salieron de la habitación.
La rubia dejó a la pequeña en su sillita y luego se dirigió a prepararle el desayuno, le sirvió un platito de manzana batida y su biberón de leche. Darle de comer siempre era una travesía y esta no sería la excepción. Una hora después la escena mostraba a una pequeña rubia con manzana hasta en la cabeza y con un poco de leche derramada sobre su babero. La rubia mayor recogió todo el desastre y luego se dirigió junto con la más pequeña al baño.
-Rubita ¿tú crees que debería hablar con mamá? Tú sabes que yo la quiero mucho pero no sé como debo actuar, me siento tan rara, me siento desprotegida. ¿Y si las cosas no terminan bien? ¿Te imaginas? Tendríamos que vivir todo este tiempo de una forma muy incómoda, yo no me quiero separar de ti y tampoco quiero arriesgar mi amistad con tu mami, bueno los trocitos de amistad que quedan. Dime pequeña, ¿qué debo hacer?
-¿Mamá?
-Sí, con mamá.
-Mamaaá – gritó la pequeña mirando hacia la puerta del baño y como efecto la rubia volteó inmediatamente a ver.
-Rachel, ¿q-qué estás ha-ciendo aquí? Pensé que estarías al menos un par de horas más con tu representante.
-Yo pensaba lo mismo, pero lo llamaron de emergencia y pues me dejó libre antes de tiempo, cosa que ahorita me alegra mucho.
-¿Y eso por qué? – dice un tanto sonrojada
-Primero saca a Beth de la tinita de baño que se va a resfriar y luego hablaremos ¿te parece?
-Está bien, espérame un ratito.
Quinn sacó a la bebé y la envolvió en su toalla, la llevó hasta su cuarto para poder secarla y cambiarla con mayor facilidad. Mientras tanto Rachel las observaba y le hacía caras a Beth para que se riese.
-¿Pequeña qué tanto te ríes?
-Mami y mamá, yo quero uto. –La rubia se percató de la presencia de la morena y le dedicó una mirada llena de ternura.
-Y nosotras te queremos mucho a ti bebé – respondió la morena.
La rubia terminó de alistarla y la llevó a su corralito, que estaba en la sala, para que jugara un rato mientras ellas conversaban.
-Tenemos que hablar – dijo la rubia
-Qué bueno que ya quieras hablar, pero antes yo tengo que hacer algo
-Y eso ¿qué es? ¿no puede esperar? Digamos que no estoy muy convencida y no me quiero desanimar Rach
-Yo tampoco quiero hacerlo – una vez dijo esto se acercó con rapidez a la rubia y la besó pasionalmente, no podía aguantar más, necesitaba sentir sus labios una vez más
-¿Qué fue eso?
-Esa fue la forma de resumir todo lo que tenemos que hablar. Quinn, te quiero, siempre te he querido y desde hace mucho ese cariño de amistad mutó a algo más fuerte o no sé como expresarlo pero quiero poder besarte y abrazarte todo lo que me quede de vida.
Quinn no sabía como reaccionar, lo que Rachel había dicho era todo lo que ella no se había atrevido a decir durante tanto tiempo.
-Te quiero Ara, te quiero mucho, pero tengo miedo
Se volvieron a besar, ya luego tendrían tiempo para lidiar con las inseguridades.
N/A: Hola chicas ¿qué tal todos? Espero haberle podido dar una justa continuación al capítulo que escribió Andressa y que les haya gustado.
Muchas gracias por todos sus RW y espero les haya quedado un poco más claro porque Quinn se "enojó" con Rachel en realidad. Un besote, se les quiere.
DEJEN SUS RW QUE SON ALIMENTO PARA NOSOTRAS, MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE TIENEN UNA ALERTA DE CAP Y/O NOS HAN PUESTO ENTRE SUS FAVORITOS. LOS AMAMOS
GLEE NO NOS PERTENECE Y TAMPOCO SUS PERSONAJES, ESTO ES PURO PRODUCTO DE NUESTRA IMAGINACIÓN.
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