La morena miraba con tristeza las calles. Estaban cubiertas de nieve, cada rincón de su vecindario estaba de color blanco. Siguió parada en su ventana. Miró como dos muchachos pasaban riendo y abrazándose. El chico le robó un beso a la chica y ambos rieron. Rachel suspiró.

Realmente quería eso. Quería poder tener a alguien con quién sentirse segura, querida; quería una persona que la entendiera, una persona que no le importara si es que un día amanecía con un barrito en el rostro.

La morena no había tenido novios, bueno, uno que en realidad contara. Finn Hudson, era el nombre del chico con quien había salido.

Rachel hizo una fiesta para sus quince años y mucha gente había ido. Conoció a Finn, el cual era capitán del equipo de fútbol, se habían pasado la noche hablando. Todas las chicas estuvieron celosas cuando al día siguiente en el colegio el muchacho se había acercado a la morena. Y así habían pasado los meses, ambos siempre estaban juntos, pero nunca se habían dado un beso. Así que, Finn no contaba. Finn simplemente había sido su amigo, así lo veía Rachel.

El celular de la morena sonó con la conocida melodía de "I feel pretty/unpretty" el cover que habían hecho ella y Quinn para el club Glee, le gustaba más que la versión original.

-Quinnie.- susurró la morena en el teléfono.

-Ara, ¿Tienes planes para hoy? –

-No, solo miraba la nieve caer, por mi ventana, estoy tan triste de que haya acabado el otoño.- Rachel se mordió el labio inferior.- Hasta ahora no entiendo por qué me dices Ara.-

-Paso por ti en diez minutos y te explico DE NUEVO porque te llamo Ara, bye.- dijo una alegre Quinn. Rachel frunció el ceño.

Ese comportamiento era típico de la rubia. Llamaba a Rachel y luego la recogía para comer o tomar un café y luego hacer una fiesta de pijamas.

Rachel se dio cuenta que estaba aún con su ropa de dormir. "damm" pensó, tenía que alistarse rápido si no quería que cierta rubia se molestara. Aunque era casi imposible que eso pasara, Quinn jamás se había molestado con ella y sabía que jamás lo haría.

En exactamente diez minutos su celular vibró y ella salió corriendo como loca del baño (aún con el cepillo de dientes en la mano)

Estoy afuera, sweetheart – Quinnie :D

Rachel dejó el cepillo de dientes encima de su cama y buscó su polera rosa que llevaba inscrito "Funny Girl" en la parte trasera. Se acercó a la ventana y vio el carro de Quinn, rápidamente se amarró el cabello en una coleta alta. Se miró en su gran espejo y frunció el ceño, no llevaba nada de maquillaje.

-¿Por qué me preocupo tanto si solo es Quinn?


Cuando Rachel abrió la puerta del carro de Quinn sonrió y vio con ternura a la rubia. Quinn estaba cantando "I feel pretty/unpretty"

-Me debiste decir que estabas ahí.- Quinn le hizo una seña para que entrara y luego Rachel se sentó en el asiento del copiloto y cerró la puerta.- No hubiera cantado tan feo.-

-Quinn, no cantas feo.- la morena la fulminó con la mirada.

-De todas formas, coge mi cuaderno.- ordenó la rubia. Rachel se agachó un poco y sacó un cuaderno rosado del bolso de la rubia.- En la mitad o no sé dónde hay un dibujo.- decía la rubia mientras arrancaba el carro.

-¿Este? – preguntó la morena con una sonrisa. Quinn, que ya estaba manejando, dio un rápido vistazo y asintió.- ¿Ara y Lion Quinn? – preguntó Rachel entre risas.

-Heey.- se quejó la rubia.- Está bien que parezca de niños de kínder, pero lo hice con amooor.- dijo la rubia cantando la palabra "amooor"

-Quinn mi cabeza está un poco deforme.- decía la morena sin parar de reír, simplemente la rubia no le hacía caso.

Quinn había dibujado en caricaturas a ambas, tomadas de la mano. Encima de la cabeza de Rachel había una estrella y al costado decía Ara y al lado de Rachel una sonriente Quinn hacía acto de presencia con el nombre Lion Quinn (sobrenombre puesto por la morena a la rubia, por cómo amanecía Quinn, su cabello como la melena de un león)

-Quinnie.- susurró la morena.- Es la cosa más linda que alguien ha hecho por mí.- Quinn detuvo el auto, ya que el semáforo estaba en rojo.

-¿De veras?- preguntó la rubia con los ojos brillosos.- Ara. El primer día de Biología del año pasado nos enseñaron las constelaciones y los nombres de cada estrella.- Quinn se encogió de hombros.- Y pensé en ti, tú eres una estrella y algún día el mundo entero lo sabrá … no sé, pero para mí te pareces a Ara.-

-¿Me parezco a Ara? – Preguntó sorprendida Rachel.- ¿Cómo así? –

-Ara… - las bocinas de los otros carros comenzaron a sonar desesperadas y Quinn frunció el ceño.- Tendrá que esperar… - y Quinn arrancó el carro.

-Quinn me haces tan feliz.- murmuró la morena apretando suavemente la mano libre de la rubia.

Rachel despertó. Sus ojos se encontraron con una maraña de cabellos rubios que olían a manzana. La morena se acercó más para oler de más cerca. Sintió claramente un cuerpo a su costado y frunció el ceño. Luego recordó todo.

La noche anterior habían ordenado pizza vegetariana y una con carne, Quinn simplemente no se había resistido y la rubia le había dado un pedacito a la pequeña rubia sin importarle todas las quejas de una desesperada Rachel. Luego habían visto todos los videos de Barney que habían encontrado y se quedaron dormidas en el cuarto de Rachel.

-¿Qué hora es? – gritó Rachel.

-¿quieres callarte Rachel? – murmuró Quinn.

-Dios mío, yo tenía un ensayo.- exclamó la morena al borde de la desesperación.

Quinn frunció el ceño y le hizo señas para que se callara porque Beth aún estaba durmiendo. Rachel se tapó la boca cuando se dio cuenta, con pereza salió de la cama y se acercó a su tocador donde había dejado su celular.

-OH DIOS SON LAS DOCE DEL DIA.- gritó Rachel sin poder contenerse.

Quinn le lanzó la almohada en la cabeza y Rachel volteó a sacarle el dedo medio, pero se vio interrumpida por la pequeña rubia que se movía en la cama y murmuraba cosas incomprensibles.

-Perfecto, Rachel.- dijo Quinn enojada. La morena sonrió inocentemente y tomó lo primero que vio en su cajón. Cuando iba a entrar al baño se dio cuenta que una muy soñolienta Quinn trataba de hacer dormir a una molesta Beth.

Rachel se acercó hasta la cama y pudo ver la mirada asesina que con mucho "amor" le estaba dando Quinn. La rubia seguía murmurando cosas para calmar a Beth e incluso trataba de cantarle.

-Gracias, Rachel.- dijo la rubia con odio.

Rachel sonrió al ver la escena y se apoyó en la cama acercándose a Quinn bastante. La rubia estaba de espaldas a la morena, la cual estaba respirando en el cuello de la rubia. Rachel jaló a Quinn del hombro y la besó.

-¿Qué rayos?- murmuró la rubia en los labios de Rachel. La morena se encogió de hombros y se fue al baño.

Beth se volvió a dormir. Quinn suspiró aliviada.


-Está bien que seas una diva pero no debes llegar tarde, Rachel.-

Rachel asintió varias veces y se disculpó unas veinte más. Carlos, su director de obra, era el que le hablaba. Eran grandes amigos, pero eso no le daba libertad a la morena a llegar cuando quisiera.

-Estuve…

-No quiero explicaciones Rachel, ahora Nina te necesita.-

Rachel asintió y le dio un beso en la mejilla a Carlos. Dejó su bolso encima del sillón y se quitó el enorme abrigo negro que llevaba puesto, quedándose en su conjunto deportivo. Volteó a despedirse de Carlos y vio como éste la estaba mirando de arriba abajo y ella simplemente sonrió, siguiendo el camino para ver a Nina.

"Hasta los gays me aman" pensó Rachel.

-Rachel ¿Sabes qué hora es? –

-Nina, estás hermosa.- dijo la morena sonriéndole a la pelinegra y dándole un abrazo y un beso.

-No me cambies de tema.- dijo la mujer mayor separándose de Rachel.

-Lo siento.- Rachel se sentó al lado de Nina y apoyó su cabeza en el hombro de la profesora de canto.- De verdad quería venir temprano, pero no pude.-

-Esa no es una buena excusa.- Rachel asintió sonriendo.- ¿Noche salvaje, eh?-

Rachel se sonrojó a más no poder y la mujer le dio un abrazo comprensivo.

-¿Llamas noche salvaje a mirar videos de Barney hasta la una y media de la mañana? Si es así, entonces fue una noche salvaje.-

-¿Videos de Barney? – preguntó Nina entre risas.

-Eso mismo.- respondió la morena levantándose del sillón y dirigiéndose a la cabina de grabación.

-Rachel, hay rumores que dicen que estás viviendo con una chica y que crían a una bebé.- la morena se mordió el labio inferior y miró a Nina.

-Así es.- murmuró.

-No me quiero meter pero la prensa se inventará cosas terribles que pueden dañar tu carrera.-

-¿Cómo qué?-

-Como que eres lesbiana y esa chica con la que vives es tu novia.-

"Pues eso tiene algo de cierto" pensó la morena.

-Creo que puedo manejar esas cosas yo sola, pero gracias Nina.- respondió la morena con una sonrisa.


Cuando Quinn despertó, de lo primero que se dio cuenta fue de la ausencia de Rachel. Era obvio, no estaba a su lado y no escuchaba su irritante pero adorable voz. La rubia se sentó en la cama y cogió una coleta para su cabello, lo amarró en una alta cola de caballo; luego cogió la crema que tenía en la mesa de noche y se echó un poco a la cara. Rachel había dejado la cortina abierta y la rubia se podía dar cuenta que el día era nublado y con mucha nieve, no era que esperara otra cosa siendo invierno. A Quinn le encantaban los días de invierno, pero eso no quitaba el hecho que siempre le daba sueño.

-¿Beth? – preguntó Quinn. Entonces recordó que las tres se habían dormido en la misma cama y la pequeña rubia no se encontraba en la cama.- ¿Beth? – gritó la rubia.

Quinn se paró con desesperación de la cama, casi se cae en su camino hacia la puerta. ¿Dónde demonios estaba Beth? ¿Rachel se la había llevado al ensayo? "No, imposible" pensó Quinn ¿Beth se había bajado de la cama y se había ido por un café? "¿Quinn qué demonios te pasa?" se preguntó la rubia.

-Oh dios, Rachel me va a matar. – murmuraba la rubia mientras cogía el teléfono del pasillo y marcaba rápidamente el número de la morena. Siguió con su camino y se quedó parada en mitad de las escaleras.- ¿Beth? ¿Beth? – decía.

-¿Beth? Quinn, mi nombre es Rachel.-

-Oh Rachel.- dijo la rubia con desesperación.- Ha pasado algo horrible.-

-Un momento Nina.- escuchó que Rachel decía.- ¿Qué demonios Quinn? –

- Beth… no encuentro a Beth.-

-¿QUÉ ME ESTÁS DICIENDO? – dijo gritando la morena.

Fue en ese preciso momento en que Marissa apareció con Beth en los brazos en medio de la sala. La pelirroja tenía la mirada confusa y Beth simplemente jugaba con los aretes de Marissa. Quinn las miraba con los ojos abiertos como platos.

-La acabo de encontrar, te llamo luego.- la rubia cortó la comunicación.

-Hola.- saludó la pelirroja a Quinn cuando esta ya estaba en el primer piso.

-¿Cómo demonios entraste a mi casa? – exigió saber Quinn. Beth estiró sus manitas hacia la rubia y esta la tomo en sus brazos, dándole varios besos en su rostro.

-Rachel me ha pedido que venga a echar un vistazo.- Marissa se encogió de hombros. – Bonita pijama.- dijo la pelirroja mirando la ropa de Quinn.

-¿Qué? – luego Quinn vio su ropa y deseó que la tierra se la tragara. Llevaba puesto un bóxer rosado y una muy ajustada camiseta negra.- Ehmm… ¿gracias? –

-Le he dado de comer a Beth y he limpiado la cocina.- dijo Marissa.- Por cierto son las cinco de la tarde.- anunció la pelirroja y la rubia se veía bastante asombrada.

-Toma.- dijo la rubia sacando dinero de un cajón.- Gracias.-

-Oh.- murmuró Marissa recibiendo cien dólares de la rubia.- He de decirte que no está bien que Beth coma tan tarde.-

-Gracias por tu preocupación pero yo sé cómo cuidar a mi hija… digo a Beth.- respondió cortante la rubia.- ¿Me das las llaves que te dio Rachel? – Marissa frunció el ceño pero entregó el juego de llaves.- Te acompañaría hasta la puerta pero no estoy en condiciones.- dijo la rubia enojada. Marissa solo se encogió de hombros y se fue.

-¿Mami? – dijo Beth jalando la nariz de la rubia.

-Beth no hagas eso.- dijo Quinn.- Rachel está ensayando para su obra.- respondió Quinn como si nada. - ¿Qué tal si le damos una sorpresa a tu mami y la vamos a ver a su trabajo? – la pequeña rubia simplemente sonrió, ese gesto fue suficiente para que Quinn se decidiera a darle una pequeña visita a Rachel.

- Perfecto Rach, una vez más.- dijo Carlos que miraba desde el público a la pequeña morena que se apoderaba del escenario.

Quinn tenía a Beth en los brazos. La pequeña rubia estaba muy desesperada, no había dejado de preguntar por su 'mami' cuando estaban en camino. Al entrar Beth simplemente se quedó callada y sus ojos estaban completamente ocupados mirando a 'mami' cantar en el gran escenario.

-Ara…- murmuró Quinn.

A Quinn le encantaba ver en escena a Rachel. Era algo simplemente sublime, era hermosa. Era indescriptible ver una persona con tanto talento. Quinn se quedó sin palabras mientras escuchaba la maravillosa voz de Rachel. Cuando la morena terminó de cantar, la primera en aplaudir fue Quinn. Rachel levantó la vista y Carlos volteó, ambos viendo a una rubia con una bebé entre brazos. La sonrisa de Rachel no se pudo hacer más grande.

-¡Quinn! – gritó Rachel en el micro.

La morena bajó del escenario tan rápido como pudo y fue corriendo hasta donde estaban sus dos grandes amores. Se lanzó a los brazos de Quinn, abrazando a ambas rubias. Beth con sus pequeñas manitos abrazaba a sus dos 'mamis' y Quinn simplemente sonreía ante la escena.

-Creo que las dejaré solas. Igual tienes el resto del día libre Rachel.- dijo Carlos al mirar la escena.

-¿Qué hacen por aquí? – preguntó la morena tomando a Beth entre sus brazos.

- Nos ha provocado venir a verte- dijo Quinn - ¿Por qué le diste la llave a Marissa, Rach? – preguntó un poco molesta la rubia. No le gustaba la actitud de Marissa.- Quedamos en contratar otra niñera.-

-Pero Quinn yo no le di ninguna llave.- dijo una confundida Rachel.

-¿Qué?

-¿Acaso esa tipa se metió en nuestra casa sin ningún permiso? – exclamó Rachel indignada.- ¿No sabe quién soy verdad? ¡Yo la puedo mandar por el resto de su vida a la cárcel!-

-Rachel, no te exaltes.-

-No nada Quinn, ¿Qué se cree?-

-No necesitas un escándalo Rachel y recuerda que nadie sabe que vives conmigo. Le pedí la llave a Marissa, nunca más la volveremos a ver.- Rachel hizo un puchero.

-Me indigna esa clase de personas…- de pronto la morena dejó de hablar. Quinn se dio cuenta que estaba mirando su camiseta.- ¿Qué es lo que llevas puesto Quinn Fabray? – dijo entre risas Rachel.

-No te burles, Beth también tiene una.-

Rachel abrió la casaca de Beth y a la vez abrió la casaca de Quinn, la morena simplemente estalló en risas al ver lo que ambas rubias estaban usando. Era una camiseta blanca que decía "I love Rachel Barbra Berry" y un corazón al costado.

-Lo hemos comprado porque te queremos y si te burlas simplemente nos lo quitamos.- Rachel se dio cuenta de la palabra "queremos" "Oh dios, Quinn ha dicho que me quiere" pensó la morena.

-Ya, lo siento, pero me da risa.- se burló Rachel.- ¿Vamos a comer algo? – Beth asintió.- ¿Quieres un helado bebé? –

-Solo a ti se te puede ocurrir querer darle un helado a una bebé en invierno- dijo Quinn rodando los ojos.

Rachel tomó su abrigo y le pasó a Quinn la bebé. La morena cerró su abrigo y cogió su bolso. La rubia puso a Beth en su coche y le puso su mantita. Rachel se agachó para darle un beso en la frente a la bebé. Quinn era la que estaba empujando el coche. Cuando llegaron afuera, la calle estaba con nieve y el frío que hacía era horrible. La morena estiró su mano izquierda y miró a la rubia.

-¿Qué? – preguntó Quinn.

-Dame la mano.- Quinn simplemente sonrió e hizo lo que Rachel le dijo.

Siguieron caminando unas dos cuadras en la gran manzana, tomadas de la mano, llevando a Beth. Algunas personas reconocían a Rachel, se quedaban mirándola. Quinn se sentía nerviosa; era un alivio que llevara guantes porque sino Rachel podría percibir los nervios de Quinn.

-Quiero un café.- dijo de pronto Rachel. – Uno de esta esquina.- murmuró la morena acercándose al puesto.

Quinn se dio cuenta que un hombre alto de cabello negro y rizado se les acercó con una gran cámara. La rubia simplemente miró a otro lado, pero se dio cuenta que Rachel lo había mirado.

-Rachel, simplemente ignóralo.- aconsejó la rubia.

-¿Quieres tomarme una foto? – gritó Rachel haciendo que la gente los mirara.- ¡Qué ganas de molestar!- exclamó la morena. – Mejor toma una foto de esto.- gritó Rachel y juntó sus labios con los de la rubia.

En ese preciso momento comenzó a nevar. La nieve caía encima de las cabezas de las dos muchachas. Quinn pudo sentir la nieve derritiéndose en sus labios, así que Rachel también lo sintió. Aparecieron tres paparazis más, pero ellas no se dieron cuenta. Era una imagen bastante tierna.

Quinn sostenía el coche donde Beth estaba con su mano izquierda y con la derecha tomaba la cintura de la morena. Rachel tenía ambos brazos alrededor del cuello de la rubia y la nieve caía encima de ellas. Una foto de película. Rachel sabía muy bien que lo que estaba haciendo tenía un precio muy alto, pero no le importaba. En ese momento solo le importaban los labios de Quinn. Solo le importaba Quinn, su único y primer amor.

N/A: Hola chicas. Me he dado cuenta que me ha quedado bastante largo, pero no sé creo que se lo merecen después de toda la espera. Las amamos mucho y esperamos sus comentarios!

N/A2: OMG OMG OMG Eso de pana que no me lo esperaba, lo amé, el beso tan tierno, aish la tipa esa (Marissa) ya no me cae grrr creo que tengo un plan para ella *foquito encendido* jajajaj Un beso chicas :*

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