La rubia paró su auto enfrente de una pequeña caseta con periódicos, revistas, dulces, etc. La caseta era pequeña, de color amarillo y un pequeño grupo de gente estaba leyendo los periódicos. Quinn rodó los ojos. Si lo querían leer, ¿por qué simplemente no los compraban?
-Hola.- saludó amablemente la rubia a la señora que atendía.- ¿Me das cigarros? – la mujer se le quedó mirando un rato y torpemente asintió.- Los verdes por favor.- dijo Quinn señalando sus cigarros favoritos. Abrió su gran bolso y sacó un billete de diez dólares de su billetera de piel de cocodrilo. Se podía dar lujos y simplemente lo hacía.
La mujer le entregó la caja de cigarros aún mirándola como si fuera un bicho raro. Quinn tomó la caja entre sus manos y levantó un ceja como interrogando a la mujer. La rubia le entregó el billete y murmuró un "quédese con el cambio". Luego colgó su enorme bolso a su hombro y volteó para irse a su carro. Pero se dio cuenta de las personas que la miraban: algunos murmuraban, otros simplemente la miraban con asombro.
-¿Pasa algo? – preguntó una irritada Quinn. La gente dejó de mirarla y la rubia simplemente rodó los ojos. En ese preciso momento, su celular vibró. La rubia rápidamente sacó su celular y miró el mensaje.
¿La gente te mira? ¡Mira los diarios y las revistas! – J
¿Era Josh el que le estaba mandando mensajes?
Quinn hizo caso al mensaje. Se acercó del nuevo al pequeño puesto y miró la portada de una revista. La rubia abrió los ojos al máximo y reprimió un pequeño grito. Rápidamente arrancó la revista y dejó un billete de cuarenta dólares en el puesto. Con la revista en mano se metió en su carro y al rato sintió unos toques en sus ventanas. La rubia bajó la ventana del conductor para ver quién era.
-¿Quinn Fabray? – preguntó una mujer de tez morena y cabello negro.- ¿Es usted la novia de la estrella de Broodway, Rachel Berry?-
Quinn lamentó haber abierto la ventana. Rápidamente cerró la ventana mientras veía como más personas se acercaban a su auto. En su mayoría eran chicas, con papeles y cuadernos en la mano; otros eran chicos con cámaras. La rubia simplemente optó por arrancar el vehículo y huir.
Cuando llegó a su casa suspiró aliviada y estacionó el carro en la cochera, lo hizo muy rápido porque creía que la estaban siguiendo. Salió de su auto y cogió su enorme bolso y la revista que estaba encima del asiento del copiloto.
Saliendo de la cochera a la calle acomodó mejor su bufanda, ya que el frío que hacía era terrible. Como pudo sacó sus llaves de su bolso y antes de abrir la puerta vio la portada de la revista y se quedó ahí parada asombrada.
En la portada estaba Rachel y ella, besándose apasionadamente, Beth estaba en el coche. La nieve caía encima de las cabezas de ambas. Quinn pudo verse a sí misma en la foto sonriendo, la rubia se ruborizó un poco.
-Sabía que esto tenía un precio.- murmuró Quinn abriendo la puerta de su casa.
Cerró la puerta con cuidado y cuando volteó se dio cuenta que todo estaba en total oscuridad. La rubia se asustó, ¿Acaso Rachel y Beth no habían llegado ya? Quinn sacó su móvil y vio que eran las diez y media de la noche.
-¿Rachel?- murmuró un poco asustada, pero nadie le respondió.
Quiso ir a prender las luces pero justo en ese preciso momento alguien la tomó de la cintura y la rubia gritó. Escuchó que la persona que la tenía tomada por la cintura le susurró "shh" en el oído.
-Cálmate Leoncita.- murmuró la voz en su cuello.
-Ara…- suspiró la rubia.
Rachel comenzó a besar el cuello de la rubia muy despacio. Quinn cerraba los ojos de placer. La pequeña morena dejó de depositar pequeños besos en el cuello de su rubia y la volteó bruscamente. Quedaron frente a frente.
Así en la oscuridad Quinn buscó los labios de su único amor, tomó a la morena, con fuerza, de la cintura y Rachel puso sus brazos alrededor del cuello de la rubia. Se besaron como si el mundo se fuera a acabar. Rachel sonreía mientras sentía esas mariposas en el estómago.
-¿Beth? – preguntó la rubia separándose un poco de la morena.
-Durmiendo como un angelito.- murmuró Rachel en los labios de Quinn. La morena mordió el labio inferior de la rubia.
-Rach, eso dolió.-
-Lo siento.- Rachel se separó de la rubia y se acercó al interruptor que estaba detrás de ambas. Cuando la luz volvió a la habitación, Quinn se quedó totalmente sorprendida.
Para empezar la luz era un rojo tenue. Los sillones estaban puestos contra la pared lo cual daba un gran espacio a la sala. En medio de la sala estaban puestas unas mantas negras y a su alrededor pétalos de rosa. Más al fondo estaba la gran mesa comedor que casi nunca usaban. Había candelabros en medio de la mesa. Dos copas llenas de vino y platos vacíos, pero en el medio había un enorme bol con comida. Corazones negros colgaban del techo y cerca a las gradas había un improvisado escenario.
Quinn volteó a mirar a Rachel en completo asombro pero lo que vio la asombró más, podía decir que lo que vio era lo más bonito en todo ese decorado lugar. Rachel estaba parada en la puerta con una sonrisa de oreja a oreja y su hermoso vestido strapple negro que acentuaba su perfecta figura. Su cabello caía en perfectas ondas negras hasta un poco más debajo de sus hombros. Sus tacones eran plateados y su maquillaje era simplemente hermoso. Ella era hermosa.
-Rachel todo está muy lindo… espera no, está perfecto.- admitió Quinn que estaba en medio de la sala, teniendo cuidado de no pisar las mantas y los pétalos de rosa.- Me debiste decir que tenía que ponerme un vestido y estar bien peinada.- dijo la rubia sonriendo. Llevaba puesto su abrigo marrón, un jean y unas botas marrones, su cabello era un completo desastre; pero a Rachel le gustaba, en realidad le gustaba mucho cuando Quinn llevaba el cabello de esa forma.
-Era una sorpresa, pero te ves hermosa así como estás.- Rachel se fue acercando hasta donde estaba Quinn, cuando estuvo a unos centímetros de distancia pudo ver el rubor en las mejillas de la rubia.- Eres adorable.-dijo la morena besando la nariz de ésta. – Ahora si usted fuera tan amable señorita Fabray, acompáñeme a la mesa a degustar de los deliciosos manjares que hizo Rachel Barbra Berry.- la morena vio el rostro de asombro de la rubia.- Sí, cociné, y te juro que está comestible.-Quinn soltó unas cuantas carcajadas.- No me gusta ese abrigo que llevas.- y sin decir más Rachel le quitó el enorme abrigo a la rubia, dejándola en un polo blanco bastante escotado. Sus manos se entrelazaron y ambas fueron a la mesa. Rachel jaló la silla de Quinn y la hizo sentarse, luego fue a la silla de enfrente y se sentó.
- Rachel todo esto es maravilloso.- dijo Quinn encantada con la decoración.- Es precioso como tú.- Rachel se sonrojó un poco y por encima de la mesa tomó la mano de la rubia.- Pero, ¿Qué estamos celebrando exactamente? –
-¿Sabes que generalmente cuando estoy nerviosa prefiero cantar lo que quiero a decirlo?.- preguntó al morena.
-Qué adorable, ¿Estás nerviosa? Claro, yo siempre te pongo nerviosa.- Rachel fulminó con la mirada a Quinn.- Ok, tus manos están sudando y heladas, esto debe ser algo muy serio.-
-Lo es.- afirmó Rachel parándose y yendo a su improvisado escenario.
Quinn que aún estaba sentada en la mesa vio con una sonrisa a Rachel. La rubia se soltó su cola de caballo y se abrazó a sí misma. ¿Qué iba a hacer Rachel? Bueno, sí lo sabía. Cantaría lo que quería decir. Era el estilo Berry.
Rachel se quitó los tacones y se acomodó el cabello a un lado para que no le estorbase. Tomó el micro en la mano derecha y en su laptop se puso a buscar la pista de la canción que había estado practicando toda la tarde, debía ser perfecto.
-¿Qué se supone que soy? – preguntó Quinn solo con ganas de molestar a la morena. Rachel se asustó tanto con la voz de la rubia que se le cayó el micro de la mano.- Sí, te pongo nerviosa.-
-Bueno quizá, ¿feliz? – preguntó algo molesta Rachel. Quinn simplemente sonreía.- Eres la fan enamorada.- exclamó la morena con una enorme sonrisa.
-Ok.- afirmó la rubia.
Rachel asintió y siguió en lo suyo. Estaba realmente nerviosa, lo cual le parecía tonto. Había actuado en frente de millones pero esos millones no tenían el corazón de Rachel en sus manos. Además de que la canción que iba a cantar no era nada de su estilo.
-¡Esas piernas! ¡Quiero que me folles toda la noche! – gritó Quinn desde su sitio escandalosamente. Rachel volteó a verla con cara de susto.
-¿Qué se supone qué estás haciendo Lucy Quinn Fabray? – Quinn simplemente se reía a carcajadas.
-Me dijiste que actúe como una fan enamorada.- la rubia se encogió de hombros.
-Sí, pero no creo que las fans quieran violar a sus ídolos.-
-No sabes de lo que son capaces las fans.- murmuró Quinn con malicia lamiéndose los labios y mirando directamente al escote de Rachel.- Y yo te tengo unas ganas.-
-Quinn, antes de que intentes violarme voy a cantar esto.-
Rachel se paró en medio del "escenario" y justo cuando empezó la música movió su cabeza como una loca. Hizo que todo el cabello negro cayera en su rostro. Quinn tenía la boca en una perfecta "o" de todas las canciones que había imaginado escogió la más rockera, la favorita de la rubia.
Are you gonna be my girl? Esa era la canción que cierta morena había escogido. La letra simplemente no podía ser más obvia. Quinn se paró encima de su silla y comenzó a moverse como loca en ésta, mientras Rachel cantaba el coro mirándola directamente a los ojos.
Quinn rápidamente se bajó de la silla y fue al "escenario". Rachel le lanzó un micrófono y ambas comenzaron a cantar. Ambas dejaban que la fuerte música las llevara. Ambas se juntaron y se miraron directamente a los ojos.
-Be my girl, be my girl (sé mi chica) Are you gonna be my girl? (¿Vas a ser mi chica?) – cantaron ambas la última línea de la canción.
Ambas estallaron en risas y cayeron al suelo. Se tomaron de las manos. Rachel estaba realmente agitada por todas esas notas y saltos y demás cosas que había tenido que hacer por Quinn, pero sin dudarlo lo hubiera hecho unas mil veces más.
-Sí voy a ser.- de pronto rompió el silencio Quinn.
-¿Si vas a ser qué? – preguntó con la respiración entrecortada Rachel.
-Sí voy a ser tu chica, lo que creo que significa que seré tu novia.- murmuró Quinn. Rachel rápidamente se paró y se recostó encima de la rubia. "She's so sweet" cantó Rachel en los labios de la rubia.- Fue una manera bastante original de pedirme que sea tu novia.-
-Gracias.- murmuró Rachel. La morena recostó su cabeza en el cuello de la rubia. Quinn la abrazo. – No quería una canción aburrida y siempre supe que esa canción te gustaba.- murmuró la morena.
-Es cierto.- dijo la rubia asintiendo.- Era la canción con la que soñaba pedirte que seas mi novia.- Rachel levantó su cabeza y miró dubitativa a la rubia.- Sí, alguna vez quise pedírtelo cuando estábamos en la secundaria. Me alegro que tú lo hayas hecho.-
-Y faltan muchas sorpresas más esta noche.-
Después de la romántica y rockera petición de Rachel, se habían quedado en el piso besándose unos cuantos minutos más. Cuando decidieron que ya era suficiente la morena tomó de la mano a la rubia y se fueron a sentar en la mesa.
Era pollo al horno lo que Rachel había cocinado. La morena le pidió a la rubia que no se burlara pero era lo único que había podido cocinar decentemente. Quinn no había dicho nada, simplemente le había parecido algo realmente dulce. Ahora estaban sentadas frente a frente escuchando "I wanna know what love is" mientras tomaban sus respectivas copas de vino.
-Rach.- murmuró Quinn.
-Dime.- la morena se llevó su copa a los labios y sonrió.
-¿Recuerdas la vez que nos encontramos en el baño, en la escuela? – preguntó la rubia.
-Quinnie nos encontramos en el baño muchas veces.- respondió la morena.
-Sí, pero ¿Te acuerdas de la vez que estabas nerviosa por una exposición? No me acuerdo cuál era.-
-Ah claro.-
-Fue el día que me di cuenta que estaba enamorada de ti.- Rachel dejó de tomar su copa de vino y escuchó atentamente a la rubia.- Ese día me desperté asustada, porque estaba sintiendo cosas raras cuando estaba cerca de ti.- Quinn llevó sus manos a su cabello y lo trató de acomodar.- Tenía miedo Rach.- admitió la rubia.- Luego cuando te vi en el baño me puse nerviosa y solo quería… quería besarte.- Rachel estaba con los ojos algo rojos.- Sabía que no era común que sintiera cosas por ti, cosas que ni siquiera sentí con mis novios.- Quinn asintió.- Y la verdad que no sé si soy lesbiana o bisexual o lo que sea, yo simplemente te amé, te amo y siempre te voy a amar.- los ojos de Quinn se pusieron algo acuosos.
Rachel sonrió tomó una servilleta para limpiar sus propias lágrimas. En ese momento la canción terminó y empezó "Songbird". La morena tomó la mano de la rubia entre la suya y susurró un "te amo"
La morena había tenido miedo de decirlo en voz alta. Tenía miedo de las cosas que se venían definitivamente con esas dos palabras. Pero era cierto, Quinn era su todo. Su primera mejor amiga, su primer beso y ahora su primera novia, su primer amor. Porque Rachel no había estado con nadie antes que Quinn.
-No entiendo porque esperamos tanto tiempo.- murmuró Rachel.
- Era porque teníamos miedo.- Rachel asintió y apretó con fuerza la mano de la rubia.- No me gusta cuando lloras, Ara.-
-Son lágrimas de felicidad.-
En ese momento empezó a sonar "Save the last dance for me" Ambas se dieron miradas cómplices, recordando su baile de último año.
- Faltan solo quince minutos para que nos recojan y tú no estás nada lista.- gritaba con desesperación la muchacha de la cabellera roja.
-Me estás estresando más de lo que ya estoy.- respondió a gritos la morena.
-Basta, debemos calmarnos.- Ambas tomaron largas respiraciones pero luego volvieron a su estado de pánico.- No puedo calmarme voy a ir al baile con Mark, con el amor de mi vida.- exclamó Judie.
-Debes calmarte.- respondió Rachel.
-Lo dice la que está como loca y va al baile con Quinn.- Rachel miró a la pelirroja con odio desde su espejo.
-¿Qué demonios hablas? – preguntó la morena echándose polvo al rostro.- A Quinn la dejaron y yo no tengo con quién ir.-
-Es como si fueran juntas. Como si Quinn fuera tu cita.-
Rachel simplemente guardó silencio y siguió con su maquillaje. Hubiera deseado echarse polvo más oscuro porque sus rosadas mejillas estaban amenazando con hacer acto de presencia. No era como que Quinn fuera su cita para el baile.
Cuando Rachel colocó su hebilla en la parte derecha de su cabello, la bocina de un carro hizo acto de presencia.
- Señorita Berry, Señorita Stick. – gritó una voz conocida desde la puerta del primer piso.- Apúrense, que vamos a llegar tarde.-
Rachel y Quinn se habían quedado solas en la mesa, pues Judie y Mark estaban bailando como locos en la pista de baile. La rubia miró a Ryan, el último chico con el que había estado saliendo, estaba abrazando a una pelinegra. La morena pudo verlo también.
-Eh rubia.- le dijo Rachel.
-Rachel- respondió con una sonrisa Quinn.
- ¿Vamos a dar una vuelta afuera? – preguntó la morena.
-Si es por Ryan no hay problema, no me interesaba de todos modos.- la rubia tomó un sorbo del ponche que tenía en frente suyo.
-No es por eso Quinnie, vamos a ver que hay, me aburro como hongo.-
-Vamos.-
Rachel se paró y fue cuando Quinn la pudo mirar realmente. Rachel llevaba puesto un vestido verde pastel strapple con un cinturón palo de rosa a la altura de la cadera. Su maquillaje era mínimo y tenía el cabello sujetado en una cola de caballo. Estaba preciosa.
Quinn por otro lado había ido más sobria. Un vestido negro casi hasta los tobillos muy ceñido a su cuerpo, con una abertura desde un poco más debajo de la rodilla hasta el muslo. El cabello lo tenía corto por aquella época, simplemente lo había alisado y había puesto unos broches verdes a cada lado.
Cuando llegaron al jardín, Rachel se le acercó a la rubia, le dio un beso en la mejilla y la abrazó. El frío de primavera era algo fuerte si es que llevabas puesto un vestido. Quinn abrazó a la morena tan fuerte como pudo, le daba besos en su cabeza y suspiraba. Realmente no sabía que iban a hacer después de esto. ¿Dónde iba a estar Rachel? ¿Iban a estar separadas?
- Rubia.- murmuró la morena.
-Dime.-
-Te he traído algo.- ambas se separaron y Rachel sacó de su escote una pequeña caja.- Queda muy lindo con tus ojos.- la rubia se sorprendió al ver las gardenias que la morena le estaba poniendo en su muñeca. – Eres mi mejor amiga.- murmuró Rachel.
-Siempre seré tu mejor amiga.- no le importaba ser solo su amiga, no le importaba nada con tal de tener a Rachel en su vida.
-No sé que nos espera Quinn- afirmó Rachel, con temor en su voz.- ¿Escuchas? – preguntó la morena.- Es la canción para las parejas, me acuerdo que el año pasado la canté para los seniors.-
-Bailemos.- quizá eran los ojos de Rachel, quizá eran las gardenias, quizá era el miedo a perderla, pero Quinn quería bailar con Rachel. Quería llevarse consigo ese recuerdo.
-Pero…-
-Shh…- murmuró la rubia dándole un rápido beso en la mejilla.
Comenzaron a bailar al ritmo de "Save the last dance for me" Era una canción bastante movida. Rachel se movía bien y Quinn también, ambas eran buenas bailando. Quinn tomó de la cintura a la morena y Rachel puso su mano en la espalda baja de la rubia. Se tomaron de las manos y siguieron bailando al ritmo de la música. Quinn hizo girar a Rachel varias veces cuando terminaba la canción.
-Eres hermosa, Rach- esas palabras significaron tanto para Rachel que simplemente se acercó a la rubia y le dio un rápido beso en los labios a Quinn. Ninguna dijo nada, no sabían que esa sería su despedida.
-Fue nuestro segundo beso.-
-Nuestro primer beso sin estar borrachas.- afirmó la morena.
-No estábamos tan borrachas cuando jugamos a la botella borracha.-
-Fue el mejor baile que alguna vez haya tenido.- afirmó Rachel. – Después de todo, siempre has estado aquí.- dijo la morena señalando su pecho en el lado derecho.
-Es en el lado izquierdo Rach.- Rachel se rió y señaló su lado izquierdo.- Creo que el vino te está haciendo efecto. –
Rachel se paró de la mesa y fue directamente hacia su laptop, le dio play a "save the last dance for me" porque la canción ya había terminado. La morena rápidamente fue por Quinn y la llevó hasta el medio de la sala.
-¿Qué haces? – preguntó la rubia.
-Es así cómo empezó todo.-
-mmm no exactamente.- respondió la rubia poniendo sus brazos alrededor de la cintura de la morena.
-¿Cómo fue? – preguntó Rachel dándole a Quinn un pequeño beso en los labios.
-Una niña tímida me habló mientras esperaba el bus.-
-Me había mudado recién Quinn, necesitaba hablar con alguien.-
-Así empezó todo.- dijo Quinn mientras se movía al ritmo de la música.- Fue en septiembre cuando te conocí. Teníamos catorce años y te hiciste mi amiga, y también amiga de Judie y Mark.-
Rachel simplemente escuchaba las palabras de Quinn sin decir nada. La morena se separó un poco de la rubia y se le quedó mirando directamente a los ojos. La rubia le hizo dar una vuelta y ese fue el momento en que Quinn se dio cuenta que Rachel tenía algo escondido en el escote del vestido.
-¿Son gardenias? – preguntó entre risas la rubia. Rachel simplemente sacó la pequeña cajita que había tenido escondida ahí. Quinn abrió los ojos como platos cuando vio que Rachel se estaba arrodillando.- Rach…- murmuró atónita.
-¿Quieres ser mi esposa, Quinn? –
N/A: Bueno, me he demorado porque no tuve internet varios días, sorry. No tengo que decir mucho del capítulo, solo espero que les guste tanto como a mí me gustó escribirlo. – Andressa
N/A: Ok estoy segura que lo último no me lo esperaba, ¿cómo seguirá la historia?, cierto eso depende mí. ¿Será que las hago sufrir o no? Mentira, ya veremos. Btw, ¿saben que estoy castigada por "mediocridad"? Qué asco! En fin, amé el capítulo. Andressa you're THE BEST – Guadalupe.
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