Quinn se encontraba paseando por las calles del pueblo en el que se encontraban, preguntándose ¿qué les podría regalar?, se le ocurrían miles de cosas pero nada le parecía lo suficientemente bueno para Rachel, al fin y al cabo la morena tenía la capacidad económica para comprarse todo lo que desease; la pequeña Beth era otro problema, si le compraba algo ostentoso simplemente por la edad ni lo comprendería pero tampoco quería que el primer regalo de tantos que le daría fuese cualquier cosa. Definitivamente la mente de Quinn era un torbellino de ideas enredadas por completo y eso que aún no se había puesto a pensar en los regalos de sus padres y suegros.

Cuando ya estaba completamente agotada de tanto pensar, pasó justo por una oficina de tours y había un cartel en el que se promocionaba la visita a una especie de balneario con spa y actividades de recreación que quedaba muy cerca de ahí, era uno de esos paquetes de promociones por navidad y simplemente le pareció el regalo perfecto para los mayores, lograría sacarlos de la cabaña que habían alquilado y podría tener a sus dos amores para ella solita; fue así como se le "encendió el foquito" y supo cuáles serían los regalos ideales para ellas.

El tiempo se le agotaba, Rachel comenzaría a preocuparse porque no regresaba y seguramente no demoraba en llamarla, ya se encontraba cerca de la cabaña cuando su celular comenzaba a sonar pero decidió ignorarlo porque admitámoslo…uno, ya estaba cerca y dos, le gustaba hacer rabiar a su morena algunas veces.

Tan pronto giró la llave de la cabaña en la que se encontraban ¡pum! La morena se le plantó enfrente con una no muy linda expresión en la cara.

-Quinn Fabray, se puede saber ¿dónde te habías metido?, dijiste que irías tan solo un "ratito" a explorar el pueblo, han pasado más de dos horas desde que te fuiste y no habían ni señales tuyas y para colmo te llamo y no me respondes, ¿qué tienes para decir en tu defensa? – dijo Rachel bastante molesta y con la bebé en brazos.

La rubia ni siquiera había terminado de poner sus dos pies dentro de la cabaña y se había topado con aquello y para hacer la situación mucho más cómica; porque sí, la situación le parecía divertida a la rubia porque ya se la esperaba; sus padres y suegros se encontraban detrás de la morena esperando expectantes su respuesta.

-Amor, ya sabes como me pierdo en mis pensamientos y me abstraigo tanto que me olvido de que el mundo sigue girando a mi alrededor cariño, no me fijé que había pasado tanto tiempo bebé – la rubia usaba todas las palabras dulces que se le venían a la mente para tratar de calmar a la morena mientras los espectadores se reían y hacían gestos de "uuuuy, estás en problemas" "hija, qué dominada que andas".

-No rubia, no vengas a envolverme con tus palabras dulces – Quinn le pone cara de perrito mojado a la morena – está bien, está bien, no me pongas esa carita amor – y después de oír esto, la rubia supo que ya podía acercarse a saludarla con un dulce beso y a su pequeña también.

-¿Qué, eso fue todo? Yo que esperaba que corriese sangre – dijo Leroy y después de eso todos estallaron en risas.

-Bueno, pasemos todos a la mesa; Quinn, mi hija te estaba llamando porque justo vamos a comenzar con el almuerzo – aclaró Hiram.

Todos comenzaron a pasar a la mesa para poder degustar ese sabroso almuerzo que había preparado Judy, excepto Russel y Quinn a quien obligó a quedarse con él unos minutos excusándose con que debía pedirle una información importante pero que comenzasen a comer sin ellos.

-¿Qué pasa papá? ¿Por qué no vamos con ellos? – preguntó la rubia

- Hija, estoy muy defraudado de ti – dijo en tono serio el señor Russel, de golpe y sin anestesia.

- Pa-papá – dijo la rubia sorprendida porque no se esperaba que su padre le dijera eso; si bien es cierto, en el pasado no habían tenido la mejor relación del mundo ahora todo era diferente, eran bastante unidos y se tenían bastante confianza, ¿sería que su padre a pesar de saber que siempre había estado enamorada de Rachel no estaba preparado para verla en una relación con una mujer?

- Yo pensé que con tu carácter tan fuerte serías el "hombre" de la casa, la de los pantalones en la relación – continuó con su tono serio pero demostrando que éste era fingido en realidad - ¿Quién lo diría? Quinn Fabray, la chica que se ha dado el lujo de rechazar a tantos hombres es una dominada, tan linda mi hija – dijo el hombre pero ahora sí riéndose y a la vez devolviéndole el alma al cuerpo a su hija que se había tensado por completo.

-Papaaaá… - su grito se pudo oír en toda la cabaña seguido de una hermosa risa de felicidad, sabía que esa era la forma de su padre de decirle que aprobaba su relación y que se encontraba feliz por ella- gracias por todo, en verdad aprecio tus palabras aunque parezca que solo significasen que te estás burlando de mí, sé que envuelven un significado más profundo – terminó de decir la rubia y se lanzó a los brazos de su padre para llegar así, abrazados, hasta la mesa del comedor.

El almuerzo transcurrió de una manera amena, la dos familias habían logrado compenetrarse bastante bien y eso demostraba que se habían tomado de la mejor forma posible todos los cambios que habían surgido y estaban poniendo de su parte para mantener la armonía; no es que fuese difícil pero digamos que ver que la familia crece de la noche a la mañana y de una manera "peculiar" no es algo facilísimo tampoco.

Ya era de noche y mientras Rachel y Quinn se terminaban de alistar para la cena navideña, los abuelos Fabray y Berry aprovechaban para pasar tiempo de calidad con su nietecita, la pequeña también se había adaptado ya a ellos y a la pequeña Snow, que ahora la seguía para cualquier lado al que ella fuese y lamentablemente también se había vuelto la causante de varias de las caídas de la rubita.

-Amor, ya que estamos las dos solas, cuéntame, ¿qué tanto te distrajo ahora?- preguntó la morena cuando se encontraban en la intimidad de su habitación

-Nada, ya te dije, tan solo me perdí en mis pensamientos – decía la rubia mientras le esquivaba la mirada, no era muy buena mentirosa que digamos.

-Ajam, sí, tus pensamientos..seguro te encontraste con una chica más bonita que yo y te quedaste embobada viéndola – le respondía la morena haciendo un tierno puchero

-Tienes razón, me has atrapado Rach, era demasiado bella – al oír esto, la morena se puso en alerta y la rubia se dio cuenta de ello pero siguió hablando- pero no más que tú eh! lástima que solo la podía ver en mi cabeza.

-¿En tu cabeza? – preguntó extrañada, "mi rubia se está alocando", pensó

-Claro, en dónde más, si la mujer a la que haces referencia, la más bella que conocí, conozco y conoceré estaba en esta cabaña con mi adorada hija; solo me quedaba verla en mi cabeza, y no me quejo, tengo una grandiosa memoria y muy detallista pero prefiero tenerla en vivo y en directo para poder abrazarla y besarla; sí, definitivamente es una mujer hermosísima la que causó que mi mente se embobara – le dijo la rubia con una enorme sonrisa.

-Rubia, eres tan tierna, te acabas de ganar un premio sorpresa

-¿Ah sí? ¿Y puedo reclamarlo ahorita?

-Mmm dado que te has portado bien, pues sí, te lo daré ahorita – dicho esto la morena se fue acercando más a la rubia y junto sus labios con los de la otra, primero un pequeño roce que activo todos los sentidos de ambas y luego poco a poco comenzaron a profundizar el beso moviéndose inconscientemente, sin separarse, hasta la cama; sus manos estaban inquietas, necesitaban tocar más y si no hubiese sido por el llanto de la pequeña rubita las chicas jamás hubiesen salido de su burbuja o de su habitación.

-Beth – reaccionaron las dos al mismo tiempo y la morena se levantó de golpe, saliendo disparada hacia la sala para ir a ver a su pequeña.

-De esta noche no pasas morena, no pasas – susurró la rubia un tanto frustrada antes de salir del cuarto y dirigirse a ver qué le había sucedido a su bebé.

La pequeña se había caído nuevamente por culpa de Snow y eso la había hecho llorar, deberían encontrar una forma de lograr convivir las cuatro, la pequeña no podía seguir cayéndose, tan solo habían pasado 24 horas desde que Snow había aparecido en sus vidas.

Ya todos estaban listos, la pequeña llevaba puesto un hermoso vestidito blanco con unos delicados detalles en rosadito, Rachel llevaba un vestido que según las propias palabras de la rubia "no se molestaba con ella solo porque la reunión era familiar sino ni loca la dejaba salir de casa con eso puesto que no dejaba nada a la imaginación" y finalmente, Quinn llevaba algo más cómodo, unos jeans ajustados y una blusa color beige.

Se sentaron todos a disfrutar de esa hermosa cena de Navidad, la primera de muchas tantas que vendrían en familia, la primera de la pequeña Beth, una que jamás se borraría de sus memorias y es por ello que al momento de dar las 12 de la noche fue Quinn quien decidió tomar la palabra y comenzar con el tan esperado brindis.

-Quisiera ser yo quien comenzase con el brindis – dijo la rubia – quiero comenzar por desearles una ¡Feliz Navidad! a nuestros amigos que desde donde nos estén viendo espero estén contentos porque deben de admitirlo, no lo estamos haciendo tan mal con su pequeña Beth - bromeó para destensar un poco el ambiente- agradecer por Beth, que se convirtió en una gran bendición para mí y digo sin temor a equivocarme que para Rachel también; por ustedes, papá y mamá por haber aceptado toda la situación de la mejor manera y claro que a ustedes también señores Berry y especialmente debo agradecer por el amor de mi vida, por ti Rachel – dijo mientras se volteaba a mirarla directamente a los ojos- por ti que has llenado mi vida de felicidad, amor, ternura y tantos sentimientos bellos más, por haberme aceptado después de todos los malos ratos que te he hecho pasar – Rachel hizo el intento de hablar pero Quinn le hizo señas para que la dejase continuar- por regalarme lo mejor del mundo, la oportunidad de formar un hermosa familia a tu lado, me podría pasar toda la noche agradeciendo todo lo que has traído a mi mundo y aún así creo que no me alcanzaría el tiempo, así que salud con todos – dijo esto último mientras se acercaba a dejarle un beso cargado de emociones a Rachel y uno a su pequeña hija en su frentecita.

-¡Salud! –respondieron todos y luego fue la morena quien tomó la palabra

-Amor, no tienes nada que agradecerme, soy yo quien debo agradecerle a Dios por haberte devuelto a mi vida, quizás no de la mejor forma pero estás aquí, a mi lado y ahora tenemos una hermosa hija de la que cuidaremos por sobre todas las cosas. Tú sabes que yo no soy tan buena con las palabras – para ese momento sus padres simplemente ya no existían en sus mentes, estaban ellas dos mirándose a los ojos y hablando con el corazón- pero creo que lo que más deseo que sepas es que te amo, como nunca había amado a otra persona y haré lo que sea porque nuestra familia permanezca así de fuerte y unida por siempre – terminó de decir la morena mientras una lágrima inconscientemente se deslizaba por su mejilla y Quinn se encargaba de eliminarla con una dulce caricia.

Luego de que cada uno de los padres de las chicas terminasen de brindar, se dieron los abrazos respectivos, deseándose una ¡FELIZ NAVIDAD! para así luego decidir pasar a la sala para poder entregarse los regalos, la hora que tanto había estado esperado Quinn había llegado, los nervios la consumían a pesar de estar segura de que no había podido escoger mejores regalos para todos.


N/A Hola…11:35pm lo conseguí, disculpas por adelantado si hay algún error ortográfico o de coherencia…he estado de viaje y no lo he podido revisar a profundidad…. no me quieran pegar por haber cortado el cap ahí y ponerle más suspenso a los regalos de Quinn, por lo menos ya saben que los consiguió y qué les dará a sus padres y suegros….estaré actualizando a más tardar este fin de semana, espero les guste el cap. BESOOOOS

GLEE NO ME PERTENECE Y TAMPOCO SUS PERSONAJES, ESTO ES PURO PRODUCTO DE MI IMAGINACIÓN.

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