Los Personajes le pertenecen a la escritora Stephanie Meyer, mas la historia es una Adaptación del libro de la escritora Jody Gehrman
Capítulo 2
Mientras me alejo del campus conduciendo, Recibo un texto de Jessica que simplemente dice: Mi casa. Ahora. Mike es un imbécil. Entre la lectura de su texto y el pensar en ese maldito tablero de mensajes, estoy tan distraída que casi subo a la acera, donde una sobresaltada rubia está paseando a su Pomerania.
Fantástico… justo lo que necesito para completar mi día: homicidio vehicular más perrocidio de primer grado.
En la casa de Jessica, estaciono al azar la camioneta en el área general de la acera, abro la puerta, y me precipito directamente a la habitación de Jessica, que tiene su propia entrada. Sus paredes están completamente cubiertas con carteles de Jim Morrison. Ella tiene una cosa con él, no me preguntes por qué.
Jessica es una nerd del drama, a lo grande. Hemos estado en obras de teatro juntas desde que teníamos como siete. Hasta finales del primer año de secundaria, yo estaba en teatro también. Fue entonces cuando Tanya Denali se trasladó de LA y comenzó a robarme todos los papeles, al instante degradándome de estereotipo a suplente. Me molestó tanto que dejé las audiciones y comencé a verter mi energía creativa en un nuevo papel: La Dra. Afrodita. Ahora eso va cuesta abajo también. Genial. Tengo diecisiete años con dos carreras falladas ya.
- ¿Jessica?
Ella aparece en la puerta de su dormitorio, sus ojos rojos de tanto llorar.
- Él me dejó otra vez.
- ¡No!
- ¡Sí! – grita – Se suponía que debía encontrarse conmigo después del quinto período, pero nunca apareció. Le vi marcharse con Carmen Tanabe. ¡Bastardo estúpido!
La tiro a mis brazos y ella da rienda suelta a un torrente de sollozos hiposos.
- Shh…
- ¡Vi a Carmen usando una camisa de Dave Matthews el otro día! ¿Tienes alguna idea de cuánto Mike odia a Dave Matthews?
- Siéntate – le digo, tirando de ella hacia abajo en la pelotita de gran tamaño a nuestros pies – Cuéntamelo todo.
- Así que ya sabes que ligamos el fin de semana pasado ¿Verdad?
Asiento con la cabeza. Mike es el si-y-no jodido novio inquieto mini-rockero de Jessica. Él es como de tres pies con un pecho cóncavo. Sorprendentemente, a las chicas les gusta. Está en una banda llamada PigHead. El ir a sus conciertos me da ganas de romper mis propios oídos con picahielos.
- Sé que esto suena estúpido después de todo lo que hemos pasado… - dice, su garganta con una espesa flema por todo el llanto -, pero yo pensaba seriamente que estábamos en un nuevo nivel. Él me dijo… en realidad dijo…
- Está bien, espera – escarbé a través de mi bolso y saqué un Kleenex.
Ella se suena la nariz violentamente un par de veces, luego sigue.
- Me dijo que podía imaginarnos en LA, juntos.
Surco mi frente.
- ¿Qué, como ustedes viviendo allí juntos después de la secundaria, quieres decir?
- Bueno – ella evade -, no especificó exactamente…
Asiento con la cabeza, animándola.
- Pero él planea mudarse allí después de la graduación, así que ¿a qué otra cosa podría referirse, no? Parecía como… no un compromiso, con exactitud, pero un paso en esa dirección… - ella se apaga.
- Probablemente tienes razón – le digo, tratando de parecer positiva.
De repente la puerta se abre y Rosalie entra, el celular presionando a su oreja.
- Está bien, ¿entonces, te veo mañana?... No puedo, el ensayo es a las seis… ¿qué tal a las cuatro?... Perfecto. ¡Chao! – Ella mete el teléfono en su bolso gigante, a continuación, se desploma en el destartalado La-Z-Boy en la esquina – Mi tono de llamada de emergencia de Jessica se arruinó. Infórmenme rápido, sin embargo, tengo una manicura y pedicura en veinte minutos.
- Disculpe, Su Alteza – le regaño - ¿Qué es más importante? ¿La salud emocional de Jessica, o tus uñas?
Rosalie sostiene ambas manos, examinándolas.
- ¿Puedo pensar eso un minuto?
La miro – mis dos mejores amigas -, y siento una punzada de afecto. Son tan diferentes, la una de la otra, tanto como dos personas pueden serlo en lo posible.
Jessica es pequeña, curvilínea y con un piercing en la lengua, pelo de color rosa, y un malvado sentido del humor. Ella es la chica con la que querrías estar si alguna vez quedas varado en alguna selva amazónica mortal, a pesar de su crisis actual relacionada con Mike, es totalmente sensata y posee el ingenio de MacGyver en una crisis, siempre y cuando sea de otra persona. Rosalie, por el contrario, tiene el pelo rubio dorado largo (hermoso), piel bronceada, todo de diseño, y un cuerpo para morirse.
Su sentido del humor es un gusto adquirido, ya que es irónico y un poco sádico, pero su lealtad es profunda. La tres hemos sido mejores amigas desde el segundo grado, cuando fuimos lanzadas juntas en El mago de OZ. Jessica fue Glinda, Rosalie fue la bruja mala, y yo era Dorothy, eso dice mucho de nuestra dinámica.
Rosalie pone los ojos en blanco.
- ¡Estoy bromeando! La aflicción de Jessica es mucho más importante.
- Gracias – me dirijo de nuevo a Jessica – ahora, ¿Qué estabas diciendo…?
- Aunque sería bueno si pudiéramos terminar con esto en quince minutos – Rosalie añade, mirando su reloj.
- Ignórala – Gruñí – Así que, lo de la semana pasada con Mike parecía prometedor, ¿Verdad?
Jessica estornuda, enjugándose las lágrimas con el dorso de la mano.
- ¡Sí! Fuimos a su casa después del concierto, y él fue muy dulce y considerado…
- ¿Estaba drogado? – interrumpe Rosalie.
Jessica evita sus ojos.
- Un poco.
- ¡Jessica! – Rosalie se inclina hacia adelante, forzando a Jessica a mirarla - ¿Cuántas veces vas a pasar por esto? ¡Él es todo un amor cuando está en lo alto, y luego el lunes es un idiota! No puede basar una relación en su pija.
- ¡No seas tan dura! – le digo a Rosalie, envolviendo un brazo protector alrededor del hombro de Jessica.
Rosalie cruza sus brazos y me dice: - Adelante.
- ¿Qué?
- ¿Aquí no es dónde tejes excusas elaboradas para él? – Rosalie imita mi voz – "¡Tiene miedo de la pasión que siente por ti, Jessica! Sólo puede amar abiertamente cuando está drogado, porque esa es la única vez que puede lidiar con tu poder cautivador sobre él, bla, bla, bla."
Sólo la miro, sin palabras. Ella tiene razón. Yo digo ese tipo de cosas. Todo el tiempo. Es mi papel… el de optimista e inocente Dorothy, Les digo a mis amigas lo que quieren oír: que son increíbles, y el tipo que les gusta está sólo asustado de sus sentimientos, y que sólo deben creer en sí mismas, aguantar, y no dejar que sus inseguridades cierren el camino. Pienso en todos los comentarios en la columna de mensajes de hoy.
¿Quién te crees que eres, Dra. Afrodita?
¿Puede alguien decir "Delirios de grandeza"?
¿Qué sabe la Dra. Afrodita sobre el amor o el sexo? ¿Cuándo fue la última vez que tuvo alguno?
- ¿Um… Bella? – Jessica parece preocupada - ¿Qué va mal?
Abro mi boca para hablar, pero no sale nada.
¡Todas las niñas de la secundaria de Mountain View te escucha y todo lo que haces es llenar sus cabezas con pura mierda!
Ni una vez les has dicho algo útil o sensato desde el punto de vista de un chico.
¡No tienes ni idea de cómo piensan o se sienten los chicos!
- Oh Dios mío – Parpadeo hacia Jessica y Rosalie, sintiéndome aturdida – Tienen toda la razón.
- ¿Quién tiene toda la razón? – Rosalie entrecierra los ojos en mí, confusa.
- Todos esos chicos que quieren que me despidan. Soy un completo fraude.
Jessica dispara un vistazo en Rosalie.
- ¿Qué está diciendo?
- No tengo idea – Rosalie chasquea los dedos en frente de mi cara - ¿Isabella? ¿Bella? ¿Estás con nosotras? ¿Escuchas voces?
Rápidamente les informo sobre el entero fiasco de la columna de mensajes. Hacen ruidos simpáticos, aunque Rosalie subrepticiamente mira su reloj.
- Sólo están amenazados debido a que estás de nuestro lado – dice Jessica.
- Tal vez ese es el problema. Les digo a las niñas lo que quieren oír, pero ¿eso realmente les ayuda? No tengo ni idea de cómo los chicos ven las cosas. – Me pongo de pie y empiezo un vaivén – Tu relación con Mike, por ejemplo. ¿Cuánto tiempo has estado con él?
- Juntos y separados alrededor de un año.
- Y cuando te abandona por alguna otra chica, ¿Qué pasa?
Jessica se estremece ante mi franqueza fuera de carácter, a continuación luce dudosa.
- ¿Te llamo….?
- ¡Cierto! Nos llamas, y Rosalie hace algún comentario sarcástico, por lo general por la falta de higiene de Mike…
- Y luego lanzo un análisis complejo de su modus operandi, siempre suponiendo que te adora (porque ¿Quién no?) y te idolatra (ya que debería). – Dejo el vaivén y miro a los ojos de Jessica - ¿pero qué y si estoy equivocada? ¿y si ni siquiera le gustas tanto?
El labio inferior de Jessica tiembla un poco, pero sigo adelante.
- Y todo este tiempo he estado alentándote a darte el beneficio de la duda, cuando en realidad la situación no tiene esperanza, él no te respetaba y no va a cambiar.
Un silencio de asombro. Las dos me miran.
- El punto es, ¿Quién soy yo para dar consejos de amor? No he tenido un novio real en… nunca.
Rosalie levanta una ceja.
- Ella parece estar teniendo lo que se llama una "epifanía"
- ¿Realmente crees que no le gusto a Mike, o que no me respeta? – Jessica susurra.
- ¡No tengo la menor idea de lo que Mike siente! – Mi voz se eleva con mayor urgencia - ¡Ese es el problema! Soy terrible columnista de asesoramiento porque sólo entiendo la mitad de ecuación… la parte de la chica. La otra mitad es un completo misterio.
- Estoy confundida – dice Rosalie - ¿Estas en una crisis de identidad de Bella, o una crisis de amor de Jessica? Porque sólo tengo tiempo para una u otra cosa.
Me dejo caer junto a Jessica de nuevo en la pelotita.
- Lo siento. Eso fue insensible. Estas triste por Mike y deberíamos, ya sabes, solo centrarnos en eso.
Para mi sorpresa, Jessica ya no fue lacrimosa - ¿Sabes qué? Estoy harta de estar triste por Mike.
- Gracias a Dios – Dice Rosalie en voz baja.
Jessica se sienta más recta.
- Creo que tienes razón Bella. He hecho demasiado excusas por él, y estoy harta de esto.
- Amén – Rosalie suspira.
- ¡Se suponía que debía ir a un concierto esta noche, pero que se pudra! Mis padres están fuera de la ciudad todo el fin de semana. ¿Sabes lo que vamos a hacer? – Los ojos de Jessica se iluminaron con picardía - ¡Daremos una fiesta!
- Ahora está hablando – dice Rosalie.
Jessica salta y aplaude con sus manos.
- Suenan las alarmas, chicas. ¡Estoy oficialmente soltera a partir de ahora, y me siento un caso grave de repunte avanzado!
Rosalie saca su celular.
- Bueno, que se pudra. Estoy cancelando mi cita. Si estás lanzando una fiesta espontánea de repunte, vas a necesitar mi ayuda.
Las dos se lanzan en preparativos con entusiasmo grave, explotan la música, mensajean a todos quienes conocemos, cavan a través de la despensa en busca de vasos de plástico. Trato de entrar en el espíritu de las cosas por amor a Jessica, pero estoy todavía aturdida por los acontecimientos del día.
He sido imprudente e irresponsable, dando consejos cuando estoy completamente fuera de condición. ¡La Dra. Afrodita es una charlatana! Me siento desnuda y expuesta.
Todo el mundo puede ver lo tonta que era, que es una farsa, soy la última en entenderlo.
- Bella, ¿Estás bien? – Jessica me nota mirando por la ventana y pone una mano en mi hombro, interrumpiendo el espiral de mi mórbida vergüenza.
- Sí. Sólo tengo mucho que pensar, supongo.
- No seas demasiado dura contigo misma. – Ella entrecierra los ojos hacia mí, leyendo mi mente. Siempre ha sido capaz de hacer eso…. Ver a través de mi caparazón, a mi mundo interior desordenado. – La Dra. Afrodita patea traseros.
- Podrías ser su única seguidora.
- Tu consejo ya me ha ayudado – Ella sostiene una copa helada – Bueno, eso y los batidos de moca que Rosalie ha hecho. Tienes que probar uno.
- Bueno, bueno, doy a torcer mi brazo. – Le permito que me lleve a la cocina, donde Rosalie está bailando, vertiendo café en la licuadora y comprobando sus mensajes, todo al mismo tiempo.
Sí, puedo ser una columnista de consejos fracasada, una diosa del amor fracasada, una broma periodista. Sin embargo, tengo un par de razones para vivir: Es viernes y tengo unas amigas blandientes de cafeína.
No es mucho, pero es algo.
