El sol estaba insoportable, el calor era abrazador que parecía que te estabas cociendo, ya llevábamos 3 días caminando en el desierto, para llegar hacia el Reino Azcapozalco. Ahora estoy viajando junto con una caravana, que nos encontramos en medio de nuestro viaje yo y John, al igual que nosotros ellos viajan, sin embargo su destino era distinto al de nosotros pues ellos se dirigían al Reino Ocoyuacac también llamado "Lugar de los pinos", pero necesitaban llegar al Reino Azcapozalco, para hacer una pequeña parada además estaba de paso.
Las personas que conforman la caravana son muy interesantes, ya que su raza es muy especial, bueno para mí, ya que son personas peludas, y tienes una o 2 jorobas, también pueden durar 3 días sin comer o beber agua, y caminar grandes distancias. No suelen hablar mucho, pero al parecer no les molesta que nos hayamos unido a su caravana. Afortunadamente tuve la oportunidad de poner a prueba mi disfraz, y tenía mucho éxito, pues nadie sospechaba que yo era humano.
En sí mi disfraz consistía en ser uno de los habitantes del Reino Famailla, teniendo mi cuerpo cubierto de pintura dorada, y el pelo teñido temporalmente de negro, para no destacar demasiado y también usaba su ropa tradicional, que era un pantalón blanco, con un cinto rojo y zapatos del mismo color, dejando al descubierto mi torso, y teniendo uno que otro brazalete en el cuerpo uno el mi brazo izquierdo y el otro en mi tobillo derecho.
-¿Ya casi llegamos?-volví a preguntar
-No-contesto John molesto
En realidad estaba fastidiado al igual que yo, pero creo que un poco más, ya que durante la última hora le estuve molestando con la misma pregunta.
-Y ¿ahora?
-No-estaba a punto de salirse de sus casillas para estrangularme-pero si vuelves a hacer la misma pregunta te prometo que te estrangulare-me amenazo
-Jaja, lo siento viejo-me disculpe entre risas, al verlo en ese estado era un poco cómico -entiéndeme que solo ver arena en todo el viaje es un poco molesto además el sol no ayuda -explique
-Te entiendo-se relajo un poco-pero eso no me hace cambiar de opinión-aclaro
-Al menos lo intente-dije divertido
Seguimos viajando cuando de repente en el horizonte divise unas estructuras, al principio crei que era un espejismo.
-Bien ya llegamos-anuncio John feliz.
Aclarándome, que efectivamente no me estaba volviendo loco. Estaba emocionado, no solo por estar viviendo una aventura, sino que también ponto conoceré a "Fionna la humana", el viaje se volvía cada vez más asombroso y me era imposible detener mis emociones por la aventura.
Cuando entramos al Reino parecía alegre, había muchos comerciantes de todo tipo, había tanto que ver, que me era difícil decidir a donde voltear a ver cuando de repente, choque contra alguien
-¡AUCH!-se quejo
-Lo siento-me disculpe de inmediato, cuando vi a alguien mucho más grande que yo, su piel era completamente roja, sus ojos eran negras y grandes, en lugar de boca tenía unas grandes pinzas que parecían mortales su cuerpo era totalmente duro y sus manos también estaban sustituidas por grandes pinzas.-lo siento-me volví a disculpar. El gran hombre estaba furioso y con una de sus grandes pinzas me tomo del torso, levantándome del suelo y comenzó a apretarme.
Las personas comenzaron a gritar de horror y John no estaba cercas de mi para ayudarme pues me había separado de él para explorar el lugar, no había alguien que quisiera ayudarme, y el gran hombre rojo parecía divertido con la situación.
-¡BASTA!-grito alguien-¡POR FAVOR SUELTALO!-la voz estaba suplicando por mí.
Era una voz femenina, sueva pero audible, en eso el gran hombre rojo me bajo y me soltó, tirándome al suelo. Estaba un poco sofocado, por el gran apretón en eso alguien corrió a mi lado y me tomo, de los hombros.
-¿Estás bien?-pregunto la dulce voz
-Sí, bueno eso creo-reí un poco y voltee a ver a mi salvadora
Cuando pose mi vista a ella, al principio me asuste, sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho, pues al ver a la chica de piel dorada, su pelo totalmente rojo y algo salvaje, me recordaron a la Princesa Flama, llegando a creer que era ella, pero al verla detenidamente me di cuenta que no era ella, además no me quemaba al estar en contacto con ella
-Eso es bueno-se relajo
-Pero mira quien es-dijo el gran hombre rojo-si es Fionna-al escuchar su nombre me asombre
-Por Glob, eres pesado-murmuro un poco molesta
-Ahora que los veo, son muy similares-dijo el gran hombre rojo mientras se agachaba para inspeccionarnos
-Tú crees-dijo con ironía mientras me abrazaba-pues adivina que somos "hermanos" –enfatizo la palabra hermanos. La mire un poco crédulo ante esa acción.
-Bien, como es tu hermano, dejare pasar ese detalle-se levanto
-Gracias grandote, eres lo máximo-repuso con alegría
-Ah la próxima ten más cuidado enano-dijo mientras se alejaba
Cuando se alejo lo sujeto, Fionna suspiro profundamente, levantándose del suelo y extendiéndome la mano para ayudarme a levantarme, una vez de pie, ella me miro detenidamente, es como si se hubiera dado cuenta…
-¡FINN!-grito a lo lejos John.
Volteamos al mismo tiempo hacia la dirección de John, interrumpiendo en la inspección de Fionna, cuando llego el me abrazo y me reviso si estaba bien o al menos no me faltaba un miembro
-¡POR TODO LO QUE ES GLOB! ¡NUNCA TE VUELVAS A SEPARAR DE MI!-me regaño
-Jaja lo siento-me disculpe
-Menos mal que estas bien
-¿John? Acaso te ¿olvidaste de mi?-pregunto la chica. John la observo y la inspecciono por un momento cuando…
-¿Fionna?-cuestiono
-La misma-dijo entre risas
-Ahora si por todo Glob… necesitamos hablar
John nos tomo a mí y a Fionna de la mano y nos jalo aun hostal un poco viejo, cuando entramos nos dieron un cuarto, John nos llevo directo al cuarto, una vez ahí superviso que nadie estuviera cerca de nuestro cuarto y entro.
-¿Qué sucede? Parece que has hecho un gran descubrimiento-se burlo
-Algo así-admitió
-Y bien ¿De que se trata? –estaba curiosa y John me miro para asegurarse de que estábamos listos yo solo asentí con la cabeza para que prosiguiera
-Bien Fionna, tengo que decirte que este chico que ves aquí también es un humano
Se prolongo un silencio incomodo hasta que Fionna exploto en risas.
-Jaja, eso es imposible-comento
-Entonces por qué no lo compruebas-le reto
-Eso are-dijo aceptando el reto
ella se acerco a mí y ahí fue cuando aceptamos que no eramos los últimos humanos en todo el planeta...
