Han pasado varias semanas desde que llegamos al Reino hormiga, y he descubierto varias cosas inesperadas de este viaje como descubrir que no soy el ultimo humano, mi origen y una hermana, en realidad no me esperaba este tipo de aventuras, aun así estoy feliz de saberlo, además estoy muy agradecido con Ann la Reina hormiga, al igual que Fionna, una de las razones son por a vernos contado de nuestro padres y origen, otra por hospedarnos y también porque nos dio la oportunidad de mandarles una carta con sus aves mensajeras a nuestros amigos. De hecho ahora estoy en la biblioteca del palacio, escribiendo la carta pero aun no se que ponerles, tengo miedo que no la quieran leer porque me fui sin decir nada o que me odien, pero que les puedo decir "Chicos lo siento pero me llamo la aventura y por eso me fui". No eso es estúpido.

-¿Ya terminaste tu carta Finn?-interrumpió Fionna mi hilo de pensamientos mientras se sentaba a mi lado.

-No, en realidad no se qué escribir-comente un poco triste-la verdad tengo miedo de que no la quieran leer y me odien por irme sin decir nada-admití

-Te entiendo-dijo finalmente

-¿En serio?-me asombre creí que se había despedido en buenos términos, no como yo

-Sí, sin embargo ellos son tus amigos y familia, además creo que ellos perfectamente estaban consientes que un día íbamos a ir en busca de tu propia aventura.-dijo suavemente, y me acaricio la cabeza-Y también me imagino que están ansiosos por saber algo de ti-concluyo

Al decir eso me sentí un poco más relajado, todo lo que decía era cierto. Ellos estarían ansiosos de saber cómo estaba o que he hecho, son mis amigos y hermanos, y además yo también quería saber algo de ellos.

-Sera mejor que vaya a escribir mi carta-se levanto

-Fionna-la detuve antes de que se fuera, ella volteo hacia a mí-gracias

-No es nada hermano

Era extraño escuchar la palabra "hermano" de una chica ya que ni una mujer me había dicho así, solo de mi hermano Jake, y me imagino que para ella le resultaba extraño, aun así me hacia feliz, es como si fuera la primer palabra que me gusta que ella diga de mi. Cuando se retiro, empezaron a fluir las ideas para escribir la carta hasta que termine…

Queridos amigos…

Sé que lo más probable, es que estén molestos conmigo y no los culpo, tienen todo el derecho de hacerlo, ya que me fui sin decir adiós y dejar atrás unas cuantas cartas para ustedes. Pero me gustaría que comprendieran que no tenía el valor de decirles en la cara, ya que cada quien estaban cumpliendo sus sueños y no quería desviarlos de ellos.

Me siento apenado por todo esto y solo quería saber cómo estaban ustedes, y por si se preguntan como estoy yo, estoy bien, todo ha ido bien, además quería comunicarles a primer lugar que encontré otra humana y resulta que es mi hermana gemela, se que suena loco pero es verdad ella se llama Fionna y al igual que yo es una gran aventurera…

No sé que más que decirles, pero si recibo por este medio una carta de ustedes, sabré que cuento para todo con ustedes y si no…gracias por todo

Atentamente Finn el humano…

Había terminado mi carta, estaba contento, me levante para llevar mi carta con la Fionna para mostrarle mi obra, pero al ver el reloj ya era muy tarde, así que solo decidí dirigirme a mi cuarto y descansar para cuando me levantara se la enseñaría a primera hora…

Al día siguiente lo primero que hice fue buscar a Fionna para mostrarle mi carta, la busque por un buen rato hasta encontrarla, estaba en el balcón viendo hacia el horizonte y tenía en la mano una carta. Al parecer había terminado la suya y me dirigí a ella animadamente

-¡FIONNA!-grite

Ella se sobresalto y se giro recibiéndome con una gran sonrisa

-Finn ¿Qué sucede?-pregunto

-Mira ya la termine-le enseñe

-Eso es genial-me felicito-y bien ¿ya estás listo para mandarla?

-Por supuesto que sí-conteste alegremente

-Entonces que esperamos

Fionna me tomo de la mano y me jalo, llevándome a lo más alto del castillo, en el camino nos encontramos a la Reina hormiga con John.

-Ann-dije

-Oh Finn, Fionna ¿Qué sucede?-nos pregunto

-Ya tenemos las cartas-dije, presumiendo las cartas

-Eso significa que ya lo quieren mandar-dijo John

-Claro que si estamos impacientes-contesto Fionna

-Entiendo-dijo Ann- entonces síganme

Seguimos a la reina hasta llevarnos a un esplendido jardín, era realmente hermosos y te hacia preguntar ¿cómo era posible que existiera un paraíso en medio del desierto?, en ese instante Ann extendió su mano y en ella se pararon dos pequeñas aves de color dorado, se veían frágiles como si cualquier cosa le pudieran hacer daño.

-Son hermosos-soltó Fionna

-Y excelentes mensajeros-dijo Ann

-¿Ellos serán nuestros mensajeros?-pregunte incrédulo-Sin ofender su majestad pero no cree ¿que son muy pequeños para una tarea así?

-Puede que sean pequeños, pero son veloces, astutos y además su plumaje puede cambiar de color de acuerdo al paisaje-termino de explicar

-¡ESO ES GENIAL!-grito Fionna

-¡YO TAMBIEN LO CREO!-concorde

-Me alegra escuchar eso, bien extiendan sus manos-pidió, yo y Fionna los extendimos

-¿Así?-pregunte, en ese instante una de las aves se poso en mi mano y la otra en mi hermana

-Perfecto ahora entréguenle las cartas y piensen en la persona que desean que reciba la carta-indico

Le di la carta a la pequeña ve como lo había dicho Ann y ella lo tomo con su pico, era gracioso pues la carta era un poco más grande que ella, después me concentre para pensar en la persona que recibiría mi carta, pensé en Jake, sin embargo en mi mente me llego la imagen de Marceline y antes de darme cuenta la ave ya se había ido al igual que la de Fionna.

-Se fueron-susurro Fionna

Todo el mundo volteaba hacia arriba en donde se veía el cielo azul, después de contemplarla por un momento mire a Fionna y ella a mí

-Creo que es momento Finn-dijo Fionna

-Estoy de acuerdo-dije, y luego volteamos con Ann y John.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué tan misteriosos?-nos cuestiono Ann un poco intrigada por nuestra actitud

-Suéltenlo ya-exigió John

-Desde hace tiempo he estado hablando con mi hermana y creo que es momento de seguir adelante-dije finalmente

-Ya me lo esperaba-dijo Ann-pero antes de que se vayan me gustaría darles algo.

Ella salió del cuarto y nos indico que la siguiéramos y nos llevo a una cuarto, que me recordó un poco el laboratorio de la Dulce Princesa, ella tomo unos cuantas cosas y se dirigió a una mesa poniendo varios frascos.

-¿Qué son?-pregunto John

-Son formulas que los ayudaran en su viaje, quiero que estén consientes que hay muchos mounstros y personas que pueden hacerles daño, mas si son humanos. Por lo cual les doy estos tónicos para ayudarlos

Ella tomo un frasco negro y otro rojo

-Por ejemplo estos frascos les ayudara teñir el cabello-los deja a un lado y toma otro-Y este les puede confundir su aroma corporal

-Wow…-dijo Fionna con asombro-puede ser de ayuda para ocultarnos y pasar desapercibidos-tomo uno de los frascos y los empezó a inspeccionar

-Exacto, si tan solo se los hubiera dado a sus padres-menciono con tristeza Ann.

-Gracias su majestad, en verdad no sabemos cómo pagarle por todo su apoyo-le agradecí

-Con solo saber que ustedes están bien es suficiente-y ¿Cuándo partirán?-nos pregunto

-Mañana mismo-conteste

-Es muy pronto-dijo John

-Lo sabemos, pero entre más pronto mejor-comente

-Tiene razón John-me concedió la razón Ann-ellos son aventureros y aun les falta mucho que explorar. Aun así aunque tratáramos de detenerlos no podríamos-concluyo

-Tiene razón, pero me hubiera gustado hacerles una fiesta de despedida –murmuro John

-No será necesario, se que pronto nos volveremos a ver-dijo Fionna para animarlo

-Eso espero-dijo entre risas

Y así pasamos el día riendo y platicando, para cuando llego la noche todo el mundo se fue a dormir. De repente alguien me levanto

-Finn-susurro la voz-ya es hora

Abrí mis ojos y ahí estaba Fionna a mi lado. Me levante con cuidado, me percate de que aun no amanecía y que ella traía una mochila de viaje consigo.

-Si es momento de irnos-dije finalmente