HOLA A TODOS LO LECTORES, HACE POCO VI QUE MUCHOS ME PREGUNTAN CUANDO EMPEZARA EL ROMANCE Y TODO ESO, SOLO PIDO QUE NO SE DESESPEREN, LA HISTORIA ES UN POCO LENTA PERO EN VERDAD PROMETO QUE SI EXISTE FINN X MARCELINE, Y DESDE EL PRINCIPIO LES HE ADVERTIDO QUE EL ROMANCE SE TARDARAN POR LO CUAL TENGAN UN POCO DE PACIENCIA

GRACIAS Y CONTINUAMOS...


Han pasados unas cuantas semanas desde que dejamos el Reino Hormiga, atravesando el desierto hasta llegar a un bosque, sin embargo a pesar de tener varios días desde que llegamos aun no hemos visto ni una señal de una civilización cercana. No tenemos idea a donde vamos, simplemente caminamos hacia el norte en dirección en que nos marca una brújula.

-¡AAAH…!-grito Fionna

-¿Qué sucede?-me alarme

Saque mi espada de la mochila y me puse en defensiva, dando la media vuelta, ya que Fionna caminaba tras de mí. Pero no vi nada, solamente estaba ella peleando con su pelo que se había enredado con una rama.

-Duele…-se quejo.

-Pero que…-suspire y guarde mi espada-creí que era algo mas grave-me acerque a ella para ayudarla

-Esto es grave, mi pelo se enredo-dijo molesta-¡AUCH!-volvió a gritar-¡DUELE!-se quejo

-Lo siento, lo siento-me disculpe y proseguí a desenredárselo-no crees que es hora de cortárselo-sugerí, pero creo que fue un error

-¡¿Cómo?!-se exalto jalándose más-¡AUCH!-se quejo otra vez de dolor

-No te jales-le dije-así nunca te podre desenredar

-Lo sé, pero fue inevitable tener esa reacción-se excuso

-Listo-anunció-ya esta desenredado

Ella se agarro el pelo y comenzó a acariciarlo tratando de acomodárselo.

-Hey Fionna, dime en serio ¿Por qué no te lo cortas?-pregunte

-¿Uh?, porque es mi tesoro-dijo con una sonrisa.

-¿Tesoro?-le cuestione

-Suena extraño ¿no?-se avergonzó un poco-pero la verdad es que antes alguien en especial me elogiaba por mi larga cabellera-dijo dulcemente

Ahora veo porque siempre tenía suma importancia en el cuidado…pero me pregunto si es esa persona que yo creo que es

-Fionna-me anime a preguntar-de por pura casualidad esa persona…

-Oh pero que veo-interrumpió una voz

-¡KYA!-grito del susto Fionna.

Yo me puse otra vez en la defensiva saque mi espada y apunte hacia la dirección en donde provenía la voz, había apuntado mi espada en la garganta de una vieja mujer de ojos color gris, de cabello verde obscuro, su piel era café estaba agrietado y áspero hasta parecer madera y usaba una capa gris haciendo juego con sus ojos. Se veía sospechosa ya que a pesar de ser amenazada por mi espada no se asusto en absoluto.

-¿Quién eres?-pregunte

-Tranquilo-pidió-solo soy una vendedora ambulante, no hay de qué preocuparse

-¿En serio?-dude

-Claro muchacho y si no crees sígueme, por aquí tengo mi vendimia –nos indico

Mire a Fionna, para ver si ella estaba de acuerdo, pero no era necesario preguntarle ya que parecía decidida y sin más rodeos la seguimos, aun así no baje la guardia, de repente llegamos a un pequeño campamento en donde tenía extraños artículos colgados en las ramas de los árboles y tiradas en el suelo. La mujer nos vio con una sonrisa para que viéramos que decía la verdad y que nos podíamos relajar, por lo cual guarde mi espada y me puse a curiosear, eran algunas cosas fuera de lo común, grandes, chicas, coloridas, interesantes y mas, pero lo que capto fue…

-¿Hambo?

Entre los artículos vi un oso de peluche muy parecido a Hambo, el oso de peluche de Marceline, creí que me había equivocado, aun así lo vi detenidamente y era exactamente a él, me acerque para tomarlo, sin embargo la extraña mujer me tomo de la mano para evitar que yo la tomara, la voltee a ver para pedir una explicación ante su actitud, pues como era posible que no dejaría tocar el oso si ya había tocado todo lo que tenia.

-Eso no está en venta para ti-dijo con una voz amenazante

-¿Cómo?-pregunte

-Lo que escuchaste niño-soltó mi mano

-¿Por qué?-le cuestione

-No tienes nada de que ofrecerme por ese peluche-se fue al grano-mejor llévate esto-tomo otro oso de peluche y me lo mostro

-Quiero ese-ordene

-Imposible-enfatizo-solo acepto cosas equivalentes a la que se desean llevar, y ese oso tiene un gran valor sentimental

-Entonces dime ¿Qué puedo hacer para que me lo de?-pedí

-Nada-me dio la espalda y se empezó a alejar de mi, la tome de su mano haciendo que ella volteara conmigo-acaso ¿no te das por vencido?-sonrió burlonamente

-Digamos que no acepto un no como respuesta-comente con una sonrisa

-En ese caso…

La vieja mujer me iba a decir cuando, algo la distrae quitando su agarre de mi y empujándome hacia un lado, ella corrió hasta Fionna y tomo su larga cabellera, comenzando a contemplarlo

-Es hermoso-dijo mientras lo acariciaba

-Gracias-dijo un poco apenada-lo tengo un poco maltratado

-Eso no importa-dijo con un brillo en sus ojos-tu pelo tiene un gran valor sentimental, por eso es muy hermoso

-Hey vieja, no me dirás lo ¿qué tengo que hacer?-dije llamando su atención

-En primera no me llamo "Vieja", soy Alli y en segunda no lo puedes conseguir a menos que…-ella volvió su mirada al cabello de mi hermana

-Eso no-dije

-Entonces no hay trato-soltó su larga cabellera y paso a un lado de mi empujándome.

En ese instante me enfurecí tanto que estaba a punto de saltar sobre ella y golpearla hasta haber calmado mi cólera

-¿Finn?

Fionna tomo de mi brazo, clamando un poco mi ira, la mire y ella me miraba un poco confusa, no sabía nada de lo que estaba pasando, suspire y le sonreí para disimular mi enojo

-Es mejor irnos

-Pero…-trato de objetar

-Vámonos-la interrumpí

La tome de su mano y la jale.

Después de esa acción pusimos nuestro campamento, todo estaba acomodado y casi era momento de dormir, sin embargo aun seguía molesto por no poder conseguir a Hambo de esa horrible Vieja. Me senté a lado de la fogata para pensar como lo conseguiría, pero una cosa era segura no le iba a pedir a mi hermana que diera su cosa más preciada por mí. En ese instante ella se sentó a mi lado haciéndome compañía.

-Finn ¿Qué sucedió?-pregunto Fionna

-Solo quería ese oso de peluche-dije

-¿Por qué?-me cuestiono

-¿En serio quieres saber?

-Sí, cuéntame-pidió

-Es solo que ese peluche es de una amiga muy importante…-comente

-¿Marceline?-trato de adivinar-¿es de ella el peluche?

-Si-conteste-ese peluche en realidad no sé por qué es muy importante para ella, me imagino que fue un regalo de su padre o un viejo amigo, no sé. Aun así se lo quiero llevar cueste lo que cueste, hasta arriesgaría mi propia vida-dije con decisión

-¿tan importante es Marceline para hacer una locura para tener el oso?-me pregunto

-Claro que si, ella es mi amiga-dije

-¿Nada mas una amiga?

No sé porque pero al escuchar eso dude en responderle, Marceline siempre ha sido mi mejor amiga en todo Ooo y excelente compañera de aventuras, pero no entiendo porque eh estado pensando solo en ella, y cada vez que la recuerdo un extraño sentimiento de melancolía me invade por completo. Fionna se percato de mi conflicto interno optando por hacerme otra pregunta

-y ¿Por qué no lo conseguiste?

-Por que no tengo nada de valor y lo único con lo que podía obtenerlo era con…-en ese instante reaccione, no quería involucrarla

-Con mi cabello-a completo la frase-¿Cierto?

No quería decir nada. Me sentía avergonzado y ella lo entendió.

-Si tú quieres, lo puedo hacer por ti…-sugirió

-¡ESTAS LOCA! ¡YO NO QUIERO QUE AGAS ESO! –le grite hasta asustarla, y me calme-perdón-me disculpe- pero no quiero que te sacrifiques por mi…

Me levante de ahí, solo para evitar una pequeña confrontación, dejando sola a Fionna. Me acosté y parecía que sería imposible dormir, me sentía impotente al no poder conseguirle su oso de peluche a Marceline, pero lo que me perturbaba mas era la pregunta de Fionna "¿nada mas una amiga?" no estaba seguro porque hacia esta locura, en otros caso podría a ver podido negociar pacíficamente con la anciana y así obtenerlo, pero por que explote al no recibir un sí. En ese rato Fionna comenzó a cantar una suave canción, era hermosa, también triste, sin embargo fue lo suficiente para caer dormido.

A la abrir mis ojos, lo primero que vi fue a Hambo, a mi lado. Lo agarre y pasee mis dedos entre los bordados, no era tan lindo pero igual tenía su encanto… ¿Hambo?

Me sobresalte Hambo estaba a mi lado, ese lo inspeccione con cuidado y efectivamente era él, me pellizque para comprobar si no era un sueño, y por supuesto que no era un sueño, me imagine que la vieja mujer tubo lastima y me lo trajo durante la noche.

Eso es estúpido como podría deshacerse de algo tan valiosos como ella dijo si lo único que pedía igualarlo era… ¡MALDICION! Me levante y fui buscar a Fionna, pero no la encontraba

-¡FIONNA!-grite.

Pero no tenia respuesta alguna, la seguí buscando hasta encontrar a una persona cercas de un pequeño arrollo, estaba usando una capa que le cubría la cabeza además se encontraba sentado en una piedra que estaba en las orillas del rio, me acerque poco a poco para no asustarlo

-¿Fionna?-pregunte

Ella volteo hacia a mi sus ojos azules estaban un poco hinchados y rojos.

-Finn-dijo con una sonrisa, que no le llegaron a sus ojos

Un escalofrió me recorrió la espalda, corrí hacia ella y le quite la capucha, confirmando mi gran temor

-Tu cabello-susurre

Ella se había cortado su cabello hasta la altura de sus hombros, se lo toque, y ella soltó una que otra lagrima, se estaba haciendo la fuerte porque no quería llorar frente a mí para que no me sintiera culpable

-¡ACASO ERES TONTA!-le reproche-¡TE DIJE QUE NO ERA NECESARIO!

-¡PERO LO QUISE HACER!-contesto-¡NO QUERIA QU HICIERAS UNA ESTUPIDES!

-Fionna

-Se que no querías mi ayuda, aun así no quería que hicieras algo muy estúpido a tal punto de que arriesgaras tu vida.

-¿Por qué lo hiciste?-trate de comprenderla

-Por que eres mi hermano-contesto-además no quería que esa persona se sintiera culpable por si algo te pasaba

Me sentí estúpido, me había cegado tanto el hecho de conseguir a cualquier costo a Hambo, que no pensé en los sentimientos de mi hermana, haciéndole sufrir y pagar por su preciado tesoro.

-Lo siento-me disculpe

Me acerque a ella y la abrace, provocando que ella rompiera en llanto. La consolé hasta que se calmo. Nos sentamos a contemplar el pequeño arrollo ya que era relajante escuchar el sonido del agua

-En verdad lo siento…-me volví a disculpar.

-No te preocupes, digamos que es un nuevo look –me trato de animar

-Pero era tu tesoro

-Eso no importa, de todos modos volverá a crecer-dijo mientras se lo acariciaba

-No crees que esa persona se sentirá molesta-comente

-El lo entenderá, y si no lo golpeare-cerro el puño como si lo fuera a golpear a esa persona

Después de escuchar la amenaza nos reímos, en verdad sentí un poco de lastima por aquella persona. Me llene de curiosidad por saber quién era, animándome a preguntarle

-Fionna ¿puedo saber quién es esa persona?

-No es obvio-sonrió-es Marshall

Es curioso, a pesar de que él se fue sin decir nada destrozándola, ella lo aun lo ama mucho, ¿qué tipo de persona estúpida como el deja a una estupenda chica como Fionna?, me moleste un poco, volviéndome a prometerme a mí mismo que cuando vea a "Marshall" le patearía el trasero.

-Finn mira-señalo Fionna hacia el cielo

Levante mi mirada hacia la dirección que apuntaba y vi las pequeñas aves con unas cartas…