El heredero Yoon tocaba tranquilamente el violín, mientras su hermana jugaba con cerámica a su lado, dándole divertidas formas para luego desarmarlas y volver a moldearlas. Ambos se encontraban en el pequeño estudio que Ji Hoo había mandado a construir a petición de su Ga Eul, ya que esta adoraba trabajar con cerámica, en especial cuando él tocaba el violín a su lado. Era una de las costumbres que, pese a haber estado separados por tanto tiempo, no habían perdido.
Ga Eul se limpio las manos y volteó hacia él, sonriéndole a la vez que se encogía en su asiento, apegando las mejillas levemente sonrojadas con las rodillas, mientras sus ojos observaban atentamente los movimientos realizados por su hermano, quien realmente hacía maravillas con ese instrumento. De niña siempre le pedía que tocara para ella antes de dormir, y no iba a negar que era una de las cosas que más había extrañado cuando estuvo en Estados Unidos. Ji Hoo alzó la mirada, sonriendo una vez que dejó el violín sobre la mesita que había a su lado.
-…-no alcanzó a decir nada antes de que una de las jóvenes sirvientas que Ga Eul había traído con ella desde Estados Unidos llegara avisando que tenían visitas. Los jóvenes le agradecieron en silencio, despidiéndola para que pudiera descansar luego del cansado viaje –Oppa, ¿Quién crees que sea?
-pues, no sé… pero no puedes recibirla con la cara así –rió limpiando una mancha que cubría la mejilla de su hermana, quien hizo un mohín antes de reír con él. Ji Hoo la tomó de la mano y la llevo hasta el salón, donde los esperaban Woo Bin y su hermana Jan Di.
-¡Ga Eul! –el gritó emocionado de la joven se hizo eco por toda la casa. La menor de los Yoon se apresuró a abrazarla, ahogando una exclamación casi tan emocionada como la de ella
-Jan Di… -sonrieron apenas se hubieron separado, momento que la joven aprovechó para saludar al amigo de su hermano mayor –Woo Bin Oppa, anniong
-Ga Eul, has cambiado mucho, estás muy guapa –le dijo él en un tono de respeto que tranquilizó los celos del mayor, quien de pacifista no tenía nada cuando se trataba de su hermanita
-g-gracias –tartamudeo Ga Eul haciendo una pequeña reverencia antes de volverse nuevamente hacia su mejor amiga. Nuevamente otra de las sirvientas anuncio que alguien llegaba, interrumpiendo las conversaciones entre amigos, y Ji Hoo decidió que tener tantas personas trabajando para ellos era algo molesto. Esta vez fue otra conocida pareja quienes entraron a la sala, al parecer… discutiendo. La muchacha fijó sus oscuros ojos en Ga Eul, sonriéndole enormemente antes de lanzarse a sus brazos con emoción -¡Kyu Ri!
-¡Unnie! –exclamó ella abrazándola.
Era normal que la llamara así, de las 4 amigas, la hermana del líder de los F4 era la más joven, luego venía Ga Eul, quien le llevaba solo dos meses de diferencia. La seguía Jan Di, que era 4 meses mayor que la hermana de Ji Hoo, y finalmente estaba Jae Kyung, quien le ganaba a Jan Di por 6 meses, siendo en total un año mayor que Kyu Ri.
-¿Por qué discutían? –preguntó Woo Bin una vez que los saludos se dieron por finalizados
-¡El insensible de mi hermano despidió a una de las sirvientas sólo por despertarlo!
-¡Aish! Si tú no fueras de corazón tan blando eso ni siquiera te importaría
-perdón pero tú eres el rey de las injusticias –afirmó Kyu Ri cruzándose de brazos
-¿No podemos ir a otro lado? –Preguntó Jan Di –el ambiente ya se arruinó –Ga Eul observó divertida cómo su amiga y el líder de los F4 casi se lanzaban rayos con la mirada
-vete si eso quieres –dijo Jun Pyo frunciendo el ceño –nos harías un favor
-¡Eh! –la simple sílaba pronunciada por Woo Bin sonó como una amenaza para el heredero del grupo Shinwa, quien chasqueó la lengua al notar la expresión triunfante en el rostro de Jan Di –ya dejen eso, al menos respeten esta casa
-lo siento… -murmuró Jan Di bajando la mirada, alegrándose de inmediato al escuchar los gritos en la entrada. Acababa de llegar el mayor dolor de cabeza de Ji Hoo…
-¡¿Dónde está?! –entró gritando Jae Kyung, buscando con la mirada a su amiga recién llegada de Estados Unidos. La tímida joven no alcanzó a reaccionar antes de verse atrapada en un fuerte abrazo -¡Ga Eul! ¡Qué bueno que regresaste!
-U-unnie –balbuceo ella tratando de respirar
-¡Jae Kyung! –un grito aún más fuerte se escuchó desde la puerta –si no la sueltas de una vez la matarás por falta de aire –la joven se rindió al regaño de su hermano, liberando al fin a la pobre Ga Eul, quien sonrió volteando hacia su salvador –hola Ga Eul… -no esperaba que esa chica se hubiera puesto tan guapa, casi le costaba pensar que era la misma Ga Eul de hace 5 años. Ella sonrió tímidamente
-sunbae –hizo una pequeña reverencia. Aun lo llamaba así. Sonrió de medio lado. Hace 5 años siempre jugaban juntos en su estudio. Lo que más le gustaba hacer a la joven era formar figuras de animales con la cerámica para luego desarmarlas. Siempre trató de enseñarle a hacer jarrones o cosas que pudieran exhibirse en un museo, pero ella sólo quería a sus animales
-¿Aun juegas con tus animales? –bajó la mirada sonrojada, jugando con sus dedos –que bueno, porque los encontraba muy lindos, ¿Me regalarás uno de esos que le enviabas a Ji Hoo?
-claro sunbae
-nee… ¿Por qué yo no soy Oppa?
-¡Ya Yi Jung! ¡Deja de acosar a la hermana de Ji Hoo! –le ordenó el líder de los F4 frunciendo el ceño
-no la estoy acosando, Ga Eun y yo somos amigos –se defendió ocultándose tras de su hermana –Jae Kyung, ¡Dile algo!
-¡Algo…! –gritó la joven riéndose luego animadamente. Todos la miraron con cara de "esta chica está loca" –bueno, vamos a ver qué nos trajo Ga Eul de su viaje –como pudo, tomo el brazo de sus 3 amigas y las arrastro hasta donde ella pensaba estaba la habitación de la menor de los Yoon.
Ya había sido demasiado por hoy, pensó Ji Hoo sentándose en el sofá mientras sus amigos discutían por quien sabe qué cosa. Se concentró en sus propios pensamientos. Estaba feliz de tenerla de vuelta, le gustaba la soledad, eso no era una mentira, pero su hermana era algo muy distinto, a ella siempre la tendría cerca.
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El joven heredero Song se dejó caer sobre uno de los costosos sofás que decoraban el lujoso salón de la mansión de su familia. No tenía ganas de nada… bueno, dormir. Ahogo un bostezo antes de reacomodarse, cruzando ambos brazos bajo su cabeza para usarlos como almohada. Se quedo mirando el techo del salón. ¿Divertido? Claro que no. ¿Interesante? Mucho menos. Pero no había nada más que hacer. Si tan sólo Jan Di no hubiera salido con su madre y Mi Nam, podría divertirse torturándola.
El mayordomo se le acerco, anunciándole que la joven Goo Kyu Ri lo buscaba. ¿Para qué lo necesitaría Kyu Ri? Se desperezó por última vez antes de colocarse de pie e ir hasta la puerta de entrada, donde la pequeña figura conversaba animadamente con una de las hijas de las sirvientas. Estaba arrodillada, colocándose a la altura de la diminuta pelinegra de apenas 5 años. Parecía llevarse muy bien con los niños, y en cierta forma la escena le resultaba hermosa. La hermana del "Gran Jun Pyo" notó al fin su presencia. Se quitó el gorro de gatita que traía en ese momento y se lo obsequio a la niña antes de despedirse de ella.
-¡Oppa! –le grita saludándolo efusivamente, como si no se hubiesen visto hace sólo un día
-Kyu… pensé que estarías con Ga Eul –le sonrió, acercándose por fin a él -¿Para qué me buscas?
-oppa, ¿Me acompañas a un lugar?
-¿Yo? ¿Por qué no se lo pides a Jun Pyo?
-¡Ese maldito egoísta no iría! –Le sorprendió lo fácil que cambiaba de humor cuando alguien nombraba a su hermano -¿Vendrás? –hace un tierno puchero
-iré por mi cartera y las llaves del coche –asintió con una sonrisa, indicándole que lo esperaría allí mismo. A pesar de ser muy amiga de Jan Di, en esa mansión sólo entraba a la habitación de su hermana o al salón de fiestas, pero cuando ella no estaba, sólo llegaba hasta la puerta de entrada. Curioso. Pensó el heredero Song riendo disimuladamente. Al regresar, la descubrió jugando con uno de los perritos de Mi Nam. Definitivamente tenía alma de niña. –bien… ¿Dónde vamos?
-al campo, en las afueras de Seúl –le indico ajustándose el cinturón de seguridad –debo visitar a unos amigos
-¿me pides que te acompañe a ver a tu novio? –bromeó, provocando un mohín por parte de la joven
-no voy a ver a ningún novio oppa
-¿entonces?
-espera a que lleguemos –chasqueó la lengua. Odiaba esperar. La miró. Sonreía. ¿Dónde rayos lo estaría llevando?
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Cerámica. Todo ese día era acerca de la cerámica. Suspiró, pasando una mano por el rostro con cansancio. Amaba la cerámica pero, una cosa es amarla y la otra… vivir de ella. Ni modo. Se alzó de hombros y siguió con su trabajo. Ni siquiera Jae Kyung estaba para entretenerlo por un rato… quien sabe dónde andaba. Dejo de lado las distracciones y se concentró en la cerámica. Se emociono dándole una forma, ni siquiera fue capaz de notar lo que hacía hasta que una voz lo sacó de sus pensamientos.
-es un lindo gatito –alzó la mirada hacia la recién llegada Ga Eul, quien le indico la figura de cerámica que tenia entre las manos. Hizo una mueca al notar que tenía razón… pero, ¿En qué estaba pensando? Ella rió suavemente al momento de acercarse –no es por presumir, pero los míos son mejores
-claro, te especializaste en eso –ella le sonrió, mientras el famoso alfarero se limpiaba las manos -¿Qué te trae el por el estudio de este humilde alfarero?
-hmm… vine para que sunbae me regale al gatito –Yi Jung sonrió, negando silenciosamente -¿uh? ¿No lo harás?
-sólo hasta que me des uno de tus animalitos de cerámica –Ga Eul hace un tierno puchero, sentándose a su lado. Traía una falda tableada blanca, y una blusa de vuelos color celeste sin mangas. Bajó un poco sus medias, que llegaban hasta las rodillas -¿Qué haces?
-un animalito de cerámica –le contestó sonriendo dulcemente –pero no quiero ensuciar mi ropa… -el heredero So le entregó un delantal, el cual ella usó gustosa.
Luego de eso, comenzó a realizar su obra de arte, cuidando de no tocar el gatito hecho por Yi Jung. El otro volteó una silla, cruzando los brazos sobre el respaldo y apoyando el mentón en ellos, para así poder observarla mejor. Tenía el cabello mucho más lacio y largo que la última vez que la había visto, pero sus rasgos seguían siendo los mismos, algo más maduros y definidos, pero los mismos a final de cuenta. De niña siempre le había resultado encantadora y divertida. A pesar de tener apenas 9 años cuando empezaron a jugar juntos con la cerámica de su padre, siempre había resultado ser muy madura y tierna a la vez.
Se fijo en su técnica. No era 100% perfecta, pero en ella resultaba ideal. A juzgar por la bien definida forma de los animales que moldeaba, era obvio que había estado practicando en Estados Unidos. ¿Qué más habría hecho allá? De niños siempre se habían tenido mucha confianza, pero ya eran 5 años de eso. Ella estaba tan concentrada, que en ningún momento notó su inspección. Al momento de ver sus manos deslizarse delicadamente por la cerámica, sintió ganas de tocarlas, que acariciaran también sus mejillas. "Yi Jung, ¿Qué cosas piensas?" Se desordenó el cabello, colocándose de pie con brusquedad.
-¿Sunbae?
-iré por algo de beber, ya regreso –Ga Eul asintió con una sonrisa, volviendo a bajar la mirada. ¡Aigo! Seguía siendo tan inocente.
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Estaba demasiado concentrado en las notas que salían del instrumento que tenía en sus manos. Lo suficientemente concentrado que ni siquiera notó cuando alguien irrumpió en el pequeño estudio perteneciente a él y a su hermana. Eso hasta que la canción llegó a su fin. Alzó la mirada y se encontró con la sonrisa de esa molesta joven que desde hace más de 5 meses llevaba invadiendo su casa con la misma pregunta ¿Qué sabes de Ga Eul? Chasqueo la lengua, pensando en que pronto tendría que cambiar al guardia por uno que fuera capaz de resistirse a una de las contagiosas sonrisas de la muchacha.
Ella le enseñó la lengua y se rió, sentándose en el lugar que solía usar Ga Eul. Hubiera sido demasiado descortés dejarla hablando sola, y durante el poco tiempo que tuvo a sus padres, le enseñaron a comportarse como un verdadero caballero con todas las mujeres, sin importar lo molestosas que fueran.
-Ga Eul no está –le dijo como si fuera lo más obvio del mundo. Ella chasqueó la lengua
-ya lo sé
-¿Ya lo sabes? –preguntó alzando una ceja el joven músico. Jae Kyung asintió, cruzándose de brazos –entonces… ¿Por qué estás aquí?
-no sé dónde fue… asi que lo más seguro es esperarla aquí –siempre encontraba una excusa para fastidiarlo –me gusta escucharte, ¿Podrías tocar algo más?
-"podría tocar la puerta para indicarte la salida" –pensó en decirle, pero se arrepintió al notar la inocente expresión de su rostro. –sé tocar la guitarra… ¿Te interesa?
-¡Claro! ¡Nunca te he escuchado tocar la guitarra! –sonrió de medio lado por la repentina emoción de la joven. Sacó la guitarra del estuche, sentándose en su silla, justo frente a ella. Comenzó a tocar una canción romántica, cantando suavemente. Jae Kyung lo escuchaba con atención, sumida en la música -¡Oppa! ¿Me enseñas a tocarla?
-¿eh?
-la guitarra… -especifico con un tono de ensoñación –me gusta –suspiró, volviendo a dejar el instrumento en su lugar. Enseñarle podría resultar… interesante
-de acuerdo –murmuró suspirando –te enseñaré
-¡Muchas gracias! –Brinco emocionada –entonces… desde ahora ¿Tendré que llamarte sunbae?
-suena mucho mejor que oppa viniendo de ti
-eso fue cruel sunbae, pero lo acepto –se cruzó de brazos sonriente, soplando un mechón de pelo que le cubría el rostro.
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Se cruzó de brazos, negando tajantemente una y otra vez con la cabeza. Su hermanita rió divertida, tirando de su brazo para intentar hacerla avanzar, pero ella no lo haría, primero muerta antes de entrar a esa casa. Su madre rodó los ojos fastidiada, golpeándola con su bolso para hacerla reaccionar. Jan Di frunció el ceño, mirando retadoramente a la bella mujer que la golpeaba. No lo entendía. ¿Por qué tanta insistencia en visitar ese lugar? Su madre ni siquiera era amiga intima de la dueña de casa, con suerte un saludo y ya.
Bufó con fuerza, dando unos pocos pasos. Pisaba con molestia, arruinando el hasta ahora perfecto césped. ¿Le importaba? Claro que no. Era muy amiga de la menor de esa familia, tampoco tenía nada en contra de la hermana mayor… el único hombre era el problema. ¿Por qué odiaba tanto a Jun Pyo? Ni siquiera ella sería capaz de responder a esa pregunta. Es sólo que era una persona tan egoísta, con aires de superioridad y una pose de arrogante… ¡Aish! Y sus rizos, odiaba sus rizos. Sólo verlos la ponía de mal humor. Suspiro resignada. ¿Cómo es que Woo Bin se salvaba de esas visitas de cortesía? Claro, él era el hombre.
Saludo con la mejor sonrisa que pudo fingir para esa desagradable mujer a la que los amigos de su hermano llamaban bruja. Lo era. Por medio de muchas experiencias con Kyu, había comprobado que realmente era una bruja. Luego vino Jun Hee. Ella le agradaba, siempre la defendía de las bromas de su hermano. Hace poco se había divorciado, y ahora era la directora de la preparatoria Shinwa.
-Jan Di, que gusto verte –la saludo la mujer abrazándola cariñosamente.
-Unnie, lo mismo digo –sonrió, buscando con la mirada a su amiga -¿y Kyu?
-hmm, salió hace un rato, una de sus tantas obras de caridad, creo –se encogió de hombros, sentándose en el sofá junto a su madre
-¡Aish! ¿Qué hace ella aquí? –chasqueó la lengua, mirando retadoramente al recién llegado
-Jun Pyo, ¿Así saludas a nuestras invitadas? –la mirada del heredero Shinwa se fijo en su madre, luego en la mujer a su lado. Hizo una divertida mueca antes de saludar educadamente, sentándose obligadamente junto a Jan Di
-¿No viste a mamá? serás idiota… -le susurró mientras las 3 mujeres mayores conversaban entre ellas
-no molestes Woo Bin versión femenina
-te he dicho que no me llames así –él alzó una ceja, riendo disimuladamente -¿Qué te causa tanta gracia?
-¿Realmente crees que me importa el hecho de que no te gusta que te llame así?
-¡Si serás un…! –se colocó bruscamente de pie, señalándolo acusatoriamente, y de inmediato recordó que no estaban solos. Debió tragarse sus palabras, volviendo a sentarse como una niña "buena".
-compórtate ¿Eh? Casi ni pareces una niña de alta sociedad
-¿crees que me importa? –Su tono de voz fue tan bajo que él debió acercarse mucho para alcanzar a escucharla, demasiado para su gusto -¿Qué haces?
- trato de besarte –dijo en tono irónico, rodando los ojos –quería escuchar lo que habías dicho
-¡Pues aléjate que me apesto!
-el que se apesta soy yo… recuerda que quien nadó en comida de perro eres tú… -agregó riéndose casi a carcajadas. Jan Di pensó un par de segundos en lo que había dicho, hasta que…
-¡Aaaaaaa! ¡Mataré a Woo Bin!
