Llevaban cerca de media hora de camino. Hace mucho que habían dejado Seúl atrás, y aun así Kyu Ri no daba señales de querer detenerse. Chasqueo la lengua, llamando la atención de la muchacha, quien sonrió tranquilamente, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja. Debía admitir que la hermana menor de Jun Pyo era bastante atractiva, le gustaban especialmente sus labios, parecían perfectos. Suspiro, pasándose una mano por el rostro. ¡No Woo Bin, no la veas así! Se regañó a sí mismo frunciendo el ceño.

-es allí –habló de pronto ella, señalando una vieja y enorme casona en medio del campo. Entró por un camino dónde los arboles se entrelazaban entre sí, formando un bello y verde túnel. En la entrada se encontraban unos niños jugando con dos jóvenes de no más de 25 años. Kyu bajó del coche, y al verla, los niños corrieron a abrazarla

-¡Kyu Unnie/noona! –gritaron los 6 pequeños al mismo tiempo, colgándose de sus piernas

-chicos, los he extrañado –se inclino para poder abrazarlos uno por uno, saludando luego a las jóvenes que la observaban sonrientes –hoy traje a un amigo –volteó hacia el heredero Song, que acababa de bajar de su deportivo -¡Oppa! Acércate

-nee Kyu, ¿Qué lugar es este?

-¿No es obvio? Es un orfanato –le susurró apartándose de los niños. Volvió a sonreír, tomando a una pequeña pelirrubia en brazos –él es mi amigo Woo Bin, será el príncipe de nuestra obra, ¿Qué les parece?

-¿Príncipe? ¿Y qué gano por hacer eso?

-el príncipe y princesa noona se besan –dijo uno de los niños, frunciendo el ceño. Kyu Ri sonrió con nerviosismo, cubriéndole la boca con su mano libre

-¿Tendría un beso de la princesa Kyu Ri? –preguntó coquetamente. Ella se sonrojo, desviando la mirada hacia una de las muchachas que cuidaban de los niños

-¿sólo están ustedes? –asintieron en silencio, mirando coquetamente al acompañante de Kyu Ri -¿y la madre superiora?

-fue a visitar a Kan Ji al hospital

-bueno niños, vamos adentro para que podamos jugar –de pronto, la sonrisa de la muchacha se le hizo realmente muy falsa. Parecía triste. Los niños gritaron felices, corriendo hacia la entrada con las jóvenes detrás

-¿Por qué esta en el hospital? –Kyu lo observó confundida, suspirando –Kan Ji

-lo atropellaron hace unas semanas –bajo la mirada con tristeza

-¿Cómo esta?

-mal… tuvieron que amputarle ambas piernas –se quedó en shock, viéndola mirar el cielo, como perdida en sus propios pensamientos –fue algo muy duro… sólo tiene 5 años, por eso decidimos que le haremos una fiesta para cuando regrese, eso lo hará feliz –dijo tratando de convencerse a sí misma. Woo Bin le acaricio tiernamente la mejilla, haciéndola sonrojar. Esa chica… realmente no podía ser hermana de su amigo Jun Pyo, eran totalmente polos opuestos

-¿Cuánto tiempo llevas viniendo aquí?

-1 año… ven, vamos adentro, a los niños les encantara conocer a quien será el príncipe

-es cierto, debemos besarnos ¿No? –Kyu se sonrojo nuevamente

-solo será un beso en la mejilla, ellos son niños, oppa, ¿Qué clase de ejemplo quieres darles? –sonrieron, comenzando a caminar hacia la entrada del orfanato.

-"Que lastima, sería un placer besarte" –pensó el príncipe Song mirándola de reojo –"Calma Song Woo Bin, es la hermana de tu amigo, fijarte en ella sería como jugar con fuego"

..

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La joven corrió hasta la fuente más cercana, sentándose en ella para poder descansar de lo que había sido un largo, eterno y agotador recorrido por la mansión del heredero Shinwa. Lo peor de todo era que su única compañía había sido ese idiota engreído y egoísta que decía ser hermano de Kyu Ri. ¿Cómo podía ser que su madre se negara a entender que ella lo odiaba y que estar a su lado le resultaba una verdadera tortura? Esa mujer no tenía sentido común. Dio un suspiro y jugó con el agua entre sus dedos, salpicándose de vez en cuando. Que ganas de estar en su casa en ese momento.

Miró el cielo con despreocupación. Era un lindo día, perfectamente iluminado por los rayos del sol. La fresca brisa hacía que el aroma de las muchas flores se esparciera por todo el lugar, creando un ambiente perfecto para relajarse. Pero, ¿Cómo relajarse sabiendo que él estaba a su lado? Chasqueo la lengua, volteando hacia él. Tenía una expresión casi tan aburrida como la suya, era obvio que tampoco disfrutaba mucho de su compañía.

-¡Ya! Si estas tan aburrido, vete de aquí –le grito haciendo gestos con sus manos. Él alzó una ceja, mirándola despectivamente

-es mi casa, tú vete

-si pudiera, créeme que lo haría

-¿Qué te lo impide?

-es obvio que mamá –le contesto de mala gana, frunciendo el ceño.

-claro, tu madre es divertida

-¡Ja! Si, casi tanto como la tuya –Jun Pyo frunció el ceño, colocándose de pie –eres realmente molesto

-¡Tú no te quedas atrás chica perro!

-¿chica perro? –él dio una ruidosa carcajada antes de salir corriendo lejos de la joven, quien seguía pensando a qué se refería con eso –chica perro… ¡Aaaa! ¡Ven aquí maldito cobarde!

No sabría decir cuánto tiempo exactamente lo estuvo persiguiendo, el punto es que en algún momento lo perdió de vista, y fue a dar de bruces al piso, lastimándose las rodillas y manos. Lo escuchó reírse desde alguna parte, pero el muy cobarde seguía escondido. No había forma, ese lugar parecía un inmenso y lujoso laberinto. Chasqueo la lengua, acomodándose la ropa nuevamente. Pisó fuerte y salió corriendo de allí, buscando desesperadamente a su madre. No soportaba un segundo más allí, necesitaba volver a la seguridad de su hogar, donde era ella quien mandaba.

-cariño, ¿Qué ocurre? –le preguntó su madre asustada al verla llegar totalmente desarreglada y furiosa, casi echando humo por cada poro de su cuerpo

-madre, me iré de aquí… con o sin ti –amenazó sin dejar de fruncir el ceño –odio este lugar… ¡Realmente lo odio!

-niña, más respeto –pidió ella tratando de tranquilizar a su hija –ya nos iremos pronto

-¡Me quiero ir ya!

-bien –suspiro la mujer tomando de la mano a la más pequeña de los Song. Se despidieron y fueron hasta dónde las esperaba su chofer, casi empujando a la mayor dentro de él -¿Qué clase de jovencita eres? Maleducada, ¿así te crie?

-madre, nunca más volveré a esta casa, ¡Ni siquiera para visitar a Kyu Ri! ¡Desde hoy oficialmente odio a Goo Jun Pyo! ¡Lo odio!

-es una pena Jan Di… tendrás que aprender a soportarlo

-¿Por qué haría eso?

-porque pasarás mucho más tiempo en esta casa, creo que podría llevarme muy bien con su madre y hermanas, tú vendrás conmigo, te guste o no

-pero…

-pero nada, ¿Desde cuándo los hijos mandan a sus padres?

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Nunca había sido muy buena aprendiendo, aun se reía al recordar las veces que su hermano había hecho el intento de enseñarle a trabajar la cerámica. Fracaso, eso había sido un fracaso. A ella le encantaba todo lo que tuviera que ver con el oficio de su hermano, le gustaría poder hacerlo, pero no heredo el don. Pero esta vez era distinto, por alguna razón, necesitaba aprender a tocar ese instrumento, realmente lo necesitaba.

El heredero Yoon observaba detalladamente cada uno de sus movimientos, verificando que lo hacía correctamente. No pudo evitar sonreír cuando la joven hacía divertidas muecas al equivocarse. ¿Cómo podía concentrarse tanto cuando sufría de hiperactividad?

-espera, no la estas sujetando bien –Jae Kyung alzó la mirada con confusión, ladeando levemente la cabeza. El joven músico resopló, colocándose tras ella, sujetando sus manos y colocándolas en la posición correcta –así debe ser

-¿Cómo aprendiste a tocar tantos instrumentos? –le preguntó dejándose llevar por las suaves manos de su maestro

-dispongo de mucho tiempo libre –murmuró encogiéndose de hombros. Ella rió suavemente, concentrándose en sus manos –creo que deberíamos dejarlo hasta aquí por ahora

-¿De verdad? –Hizo un puchero, liberando la guitarra -¿Qué piensas de tu alumna?

-que es algo lenta

-sunbae… -se quejó haciendo un mohín que lo hizo reír –bueno, ¿puedo venir mañana?

-no

-¿uh? ¿Por qué no?

-mañana tienes clases –le recordó, como si fuera lo más obvio del mundo –así que no puedes venir

-bueno… entonces vendré cuando Yi Jung Oppa me deje –decidió cruzándose de brazos

-¿No has pensado que tal vez yo tenga otras cosas que hacer?

-sunbae, no debes de hablarle así a tu más mejor alumna

-técnicamente… -murmuró el joven músico suspirando con cansancio –eres mi única alumna, y no diría que eres la "más mejor"

Ella se encogió de hombros con una sonrisa de oreja a oreja. Tomó su bolso y salió dando pequeños brincos de la habitación en la que estaban. No pudo evitar sonreír cuando ya no lo estaba viendo, esa chica era divertida, aunque agotadora. "Aigo Ji Hoo… ¿En qué te metiste?"

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El talentoso alfarero sonrió de medio lado al momento de sacar las figuras de animales del horno. Era la primera vez que esa divertida chica se decidía a no desarmar una de sus creaciones, y todo por el pequeño gato que él mismo había creado por simple distracción.

La menor de los hermanos Yoon recibió con una hermosa sonrisa el pequeño animal de cerámica, tomándolo con sumo cuidado, como si de una joya se tratase. Cruzaron miradas por una fracción de segundo, luego ambos miraron el piso con cierta vergüenza. ¿Por qué se sentía así? Era el Casanova de los F4, ¿Por qué de pronto una simple niña lo ponía nervioso?

-ya, no lo trates con tanto cuidado –le comentó riendo coquetamente –sólo es un gato de cerámica

-¡Corrección! –Exclamo ella alzando un dedo como quien se prepara para dar alguna lección de vida –es el único gato de cerámica creado por el talentosísimo y prometedor So Yi Jung, una pieza exclusivamente mía –finalizó sonriendo victoriosamente. El heredero So no pudo más que corresponderle la sonrisa –kamsamnida Yi Jun sunbae

-nee, gracias a ti por darme uno a mí –Ga Eul se encogió de hombros, acomodándose las medias -¿Quieres que te lleve hasta tu casa? Ya es tarde, Ji Hoo se enfadara por llegar a estas horas

-pues… -medito unos segundos, tomando su bolso y metiendo al pequeño gato de cerámica blanca dentro. Suspiro, mirando hacia la puerta, de dónde venían risas de mujeres que Yi Jung, obviamente, no recordaba haber invitado –sunbae, ¿Cómo quieres ir a dejarme si tienes visitas? –le preguntó haciendo un mohín

-a-aniyo… -negó suspirando –puedo acompañarte

-nee Yi Jung, no es necesario, Ji Hoo Oppa no se enfadará, de seguro ya está durmiendo –el alfarero chasqueo la lengua. No quería ni estaba de humor para recibir a esas chicas

-Ga Eul… no me dejes con ellas –pidió juntando ambas manos en pose de suplica que hizo reír a la joven e inexperta alfarera –te daré lo que quieras

-claro… ¿Qué podría querer la hermana menor de uno de los músicos más adinerados y prometedores de Corea? –pregunto ella divertida, llevándose un dedo al mentón adoptando una pose pensativa. La puerta del estudio se abrió, y un par de chicas se quedaron mirándola de pies a cabeza, enarcando una ceja. Yi Jung no pudo evitar sonreír, si esas mujeres supieran quien era esa niña a la que miraban de esa forma, estarían besándole los pies –Anniong-haseyo

-hola –le respondieron fría y descortésmente. Ga Eul sopló su flequillo, frunciendo el ceño –Yi Jung, ¿Por qué no nos has llamado?

-etto… -sonrió con nerviosismo, dándole una mirada desesperada a la pequeña Yoon

-miane, miane –balbuceo la escolar interponiéndose entre las mujeres y el Casanova de los F4 –realmente siento que MI novio no las haya llamado –ellas la observaron sorprendidas, casi tanto como Yi Jung –pero ha estado ocupado, si sabrán a qué me refiero -¿Esa era realmente ella? Ga Eul sacudió su cabeza, sonriendo de medio lado. Nunca en su vida había dicho cosas como esas –haremos esto, si lo desean, puedo anotar en mi libreta un recordatorio de que debe llamarlas luego de que me lleve a mi casa

-t-tú… ¿Quién eres?

-Yoon Ga Eul, mucho gusto de conocerlas –sonrió, aunque por dentro moría de los nervios. ¿Cómo podía haberle resultado tan fácil dejar la timidez de lado frente a esas mujeres? Ellas parpadearon perplejas, inclinándose levemente

-¿Yoon? –le preguntaron esta vez a Yi Jung, quien asintió con una burlona sonrisa en sus rostros –por casualidad… ¿Hablamos de la misma familia Yoon que Ji Hoo…?

-soy su hermana menor si a eso se refieren –la frente de las coquetas mujeres se coloreo de azul y por poco se desmayan –bueno, ¿Quieren que le recuerde a Oppa que debe llamarlas?

-¡Aniyo! ¡Aniyo! N-no es necesario –se fueron casi corriendo de allí, mientras que Ga Eul miraba a Yi Jung con cara de "me debes una bien grande"

-sunbae, ¿Me llevas a casa?

-nee Ga Eul, ¿Dónde quedo tu timidez? –ella sonrió, sonrojándose de inmediato. –no la dejes de lado, me encanta la Ga Eul tímida

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El heredero Song se estacionó frente a la mansión de su amigo, mirando de reojo a la escolar que se quitaba en ese momento el cinturón de seguridad. Sin haberlo planeado, había tenido un día realmente divertido. Nunca pensó que los niños de un orfanato pudiesen ser tan alegres y cariñosos. Sonrió de medio lado de sólo recordar como los niños se peleaban por estar cerca de su linda noona.

Kyu Ri lo miró de reojo, sonriendo cálidamente. Era una niña muy divertida, y bondadosa, Jun Pyo no tenía ni idea de la maravillosa mujer que convivía y discutía diariamente con él.

-Oppa… gracias por acompañarme

-realmente fue un gusto –le sonrió, haciéndola sonrojar. Ella asintió y salió del coche, dándole la espalda -¡Kyu! –Detuvo su andar, volteando levemente hacia él –Kan Ji

-¿Qué tiene? –preguntó frunciendo el ceño. Parece que era un tema delicado para ella

-Me… me gustaría conocerlo… ¿Podríamos ir a visitarlo al hospital? –de pronto una tierna sonrisa se adueño del rostro de la niña-mujer frente a él

-¡Claro Oppa! ¿Qué tal mañana? Podemos ir luego de las clases

-entonces…

-yo te busco a la salida –sonrieron, despidiéndose sólo con la mirada. Ella suspiro, adentrándose en su mansión, ya que Woo Bin la había dejado en el portón de entrada, a petición suya. Camino lentamente por los enormes jardines, sintiendo la brisa casi nocturna chocar con su rostro. Era una sensación deliciosa, pero sabía que no todo podía ser perfecto, lo supo apenas distinguió esa alta silueta esperándola de pie en la entrada de la gran mansión

-¡Goo Kyu Ri! ¿Son estas horas de llegar? –le reclamaba su hermano mayor cruzándose de brazos -¿Dónde estuviste todo el día? ¿Crees que eres una mujer adulta? Solo eres una niña… ¡Eh! ¡Kyu Ri! ¡Ya! ¡No me ignores! –pasó de largo, subiendo por las elegantes escaleras e ignorando los gritos del "Gran Jun Pyo" -¡Aish! Esta chica cree que se manda sola