Por la mañana, Cuddy despertó deseando que todo lo que había pasado el día anterior hubiera sido solo una pesadilla. Lamentablemente, eso no ocurrió. House no estaba, se había ido, y todavía no sabía que hacer para lograr que vuelva. Le costó el triple de lo normal levantarse aquella mañana. Un nudo en la garganta le impedía desayunar. Ni siquiera prestó demasiada atención a la ropa que se puso.
Llegó al hospital como todas las mañanas, pero ya sin esperanzas de verlo. Entro a su despacho y su secretaria le alcanzo todo lo que había llegado para ella. Haría lo que siempre hacía en esas situaciones: enconderse detrás de una pila de papeles y de trabajo para distraerse. Se dispuso a mirar las primeras hojas, cuando encontró una carta de House, informando que se tomaba su mes correspondiente a las vacaciones. No podía creerlo, en verdad se había tomado muy en serio lo de irse. Tomó su celular, marco su número y lo llamo, pero nadie antendió.
Se levantó con pesar de su escritorio y se dirigió al departamento de diagnostico. Sentados en una mesa mientras tomaban café, como de costumbre, estaban Chase, Foreman, Taub y Trece.
- No hemos visto a House. No ha llegado. -Dijo Taub anticipandose a lo que pensó que iban a preguntarle.
- ¿Tenemos un nuevo caso? - Preguntó Chase revolviendo su café, aburrido. - Nosotros no hemos encontrado nada interesante por el momento.
- ¿Van a dejarme hablar? - Dijo Cuddy ya un poco fastidiada.- House se tomó vacasiones. No vendrá en todo el mes.
- ¿Que ocurrió? ¿Discutieron? - La interrogó Trece con curiosidad.
- No creo que sea algo que les incumba. Soy su jefa, no lo olviden.
- Eso quiere decir que si - Dijo Taub- Y bastante al parecer, un mes es mucho tiempo.
- Por ultima vez...
- Un momento- Interrumpió Foreman - ¿Eso quiere decir que tenemos vacasiones nosotros también?
Los cuantro doctores miraron esperanzados a su jefa, esperando una respuesta afirmativa.
- Por supuesto que no. Si no tienen nada que hacer, pasen horas de consulta o vayan a laboratorio.
Dicho esto, salió del lugar dejando a los patitos de House con cierta desilución. No estaba de humor, y a decir verdad no se sentía muy bien. Se arrepintió de no haber desayunado mejor, mientras de dirigía a la oficina de Wilson.
Golpeó la puerta y pasó, saludó a Wilson con un suave "hola" y tomó asiento frente a él. Hubo un minuto de silencio, hasta que él le indicó con la cabeza que comenzara a hablar. Ella suspiró antes de comenzar:
- Él se fue, no va a volver.
- ¿De qué hablas Lisa? ¿Por qué estas tan segura?
- ¡Por que el me lo dijo! Mirá- le lanzo al escritorio las dos cartas que le habían llegado.
Wilson las tomo y leyó detenidamente cada una, estaba realmente sorprendido, no podía creerlo ¿Ese era House? Él no era de hacer esas cosas...
-Lisa, el solo necesita tiempo para pensar- no le podía decir que iba a volver y mecho menos con ella, él ya lo había dejado bien claro en sus cartas.
-No! Él me odia, no quiere saber nada de mi! –dijo elevando la voz y entre sollozos, cubriendose parte de la cara con su mano derecha.- Wilson, él no se puede ir, yo lo amo, tiene que volver conmigo.
-Va a volver Lisa, va a volver.
-No mientas solo para consolarme.
-Vamos Lisa, Ambos conocemos a House, es raro que el haga estas cosas, debe traerse algo entre manos.
-¿Que quieres decir?
-Debe ser algun loco plan de él. Debió suponer que te pondrias así, dejará enfriar las cosas y luego volverá para empezar todo de nuevo.
-No lo se...
-No te imaginas todo el tiempo que estubo detras tuyo... no tiraría todo a la basura por un capricho. Si hay algo que él no quiere, es perderte.
Cuddy ladeo un poco la cabeza, pensando. Quizás tenga razón... sonaba lógico. Se Sintió mucho mas tranquila y esperanzada. Wilson se levantó de su escritorio por primera vez en toda la conversación, tranquilizado el también por sus propias palabras, y la abrazó. Estuvieron así un largo rato hasta que ella se separo y le dijo:
-Será mejor que me vaya a casa, no me siento muy bien.
-¿Te ocurre algo?
-No es nada, gracias por todo Wilson.
-Todo volverá a ser como antes, Cuddy, recuerdalo
- Lo sé. Avisale a mi secretaria que me sentía mal y me fuí.
-¿Lisa Cuddy tomandose un descanso? No me creerán.
- Hay una primera vez para todo ¿No?.
Londres:
House se bajó del avión basante desorientado. No sabía bien que hacer, se había dejado llevar por el enojo y el dolor, y había hecho lo primero que se le ocurrió sin medir las consecuencias, como siempre. ¿Y ahora qué?.
Primero lo primero. ¿Dónde quedarse? Preguntó por algún hotel que quedara cerca y que fuera bueno. De paso, buscar el indicado sería una buena distracción. Eligió el mas lujoso y se hospedó en una de las mejores habitaciones. Luego decidió descansar un poco antes de seguir pensando en su futuro. No había notado lo cansado que estaba.
Despertó al otro día, muy temprano para su gusto. Aprovechó para desayunar hasta reventar en el hotel, mientras meditaba. No podía volver. Sería algo absurdo y vergonsoso. Pero tampoco podía quedarse ¿que iba a hacer él en Londres?. Pero Cuddy no quería que vuelva. Y él le había dicho que no iba a volver, y ahora que lo pensaba, tampoco tenía muchas ganas de volver. Inglaterra era un buen país. No tardaría mucho en encontrar un buen empleo, era un medico reconocido en su país. Luego, conseguiria una casa que quedase cerca del hospital donde trabajaria, para poder levantarse lo mas tarde posible. No sonaba mal. Nada mal.
Los dias siguientes fueron tranquilos para el, en cierto modo. Conoció un poco mas la ciudad, disfruto al maximo los lujos que el hotel le proporcionaba (pileta climatizada, saunas, masajes, salon de videojuegos, entre otras cosas), y entre tanto, comenzó a buscar trabajo. En realidad, visito todos los hospiales que pudo, evaluando si estos eran o no merecedores de que un doctor como el estuviera alli. Algunos pocos le gustaron, pero todavía no dejaba sus referencias en ninguno. ¿La razón? el se decía a si mismo que no tenia ganas de hacer el esfuerzo de confeccionar un curriculum, ademas que queria estar un tiempo más de vacasiones. En el fondo sabía que eso no era verdad, que solo eran puras escusas. La realidad era que todavía pensaba en ella. Si conseguia un trabajo, sería oficial su no retorno a Nueva Jersey, por lo tanto no volveria a verla. Y cada dia, cada hora, sentía su ausencia con mas instensidad. La belleza de Europa no tenia ningun sentido para él, si no podía compartirla con Cuddy. No podia dejar de pensar, sin quererlo, que a Lisa le encantaría estar allí, ver el Big Ben, Que quedaría maravillada con algunas cosas que habia visto en ciertas clinicas avanzadas, que podrian disfrutar juntos en ese maravilloso hotel... hasta que un dia no aguantó mas y decidió volver. Aunque se estubiera humillando. Aunque tuviera que pedirle perdon de rodillas. No podía seguir así.
Recordó que en su pasaje del avión (que leyó por aburrimiento en su largo vuelo), decía que se podían reservar vuelos desde internet. Usó una de las computadoras del hotel para abrir la página, y ya que estaba ver su casilla de correos. Se sorprendió bastante al ver la gran cantidad de mensajes que había, nunca tenía demasiados. No supo si reir o llorar al darse cuenta que eran todos de Cuddy. ¿Acaso lo extrañaba tanto? ¿le estaría pidiendo que vuelva?. Totalmente esperanzado, abrió uno de los últimos que le había enviado. Leyó:
"Esta bien, House. Si no quieres volver, no vuelvas. Si no quieres contestarme, no me contestes. Todo esta inusualmente tranquilo en mi vida desde que te fuiste..."
No quiso saber nada más. Seleccionó el resto de los mensajes y los eliminó. Luego, escribió una respuesta, que al principio era larga y enredada, pero luego la borró. No merecía tantas palabras de su parte. Finalmente le escribió un mensaje corto y claro. Apagó la computadora, se levantó casi con violencia y salió de la habitación.
Dias antes, New Jersey:
En cambio para ella, los dias tranquilos no duraron mucho. La duda volvió rápidamente a su mente. Las palabras de aliento de Wilson, cuanto mas las pensaba, mas inciertas le sonaban. ¿Cómo podía estar tan seguro?. Eran sólo suposiciones, nadie sabía como funcionaba el extraño y brillante cerebro de House. Intentaba contactarlo constantemente, llamadas, e-mails... Wilson tampoco tenía noticias sobre House, estaba completamente perdido.
Todos los días, casi mecanizadamente, revisaba su casilla de e-mails, esperando que él contestara, y llevandose siempre la misma desilución al darse cuenta que los únicos mails que le llegaban eran spam, o cosas del trabajo, algún que otro mensaje de su hermana reclamandole que hace mucho no pasaban tiempo juntas, etc.
Los días pasaban. Era de madrugada y Cuddy todavía no podía dormir, daba vueltas en la cama pensando en él. Decidió que era inutil seguir acostada y se levantó. En un momento de rabia, prendió el ordenador y le escribió a House, dejando salir su ira, diciendole que no volviera. Luego de enviarlo, ya mas relajada, pudo dormir. Sin embargo al otro día, volvió a leerla y se arrepintió de haberla mandado. No era lo que sentía de verdad, se moría por verlo otra vez. Rápidamente, le pidió disculpas. Y al día siguiente también. Pero el no respondía. Lo peor era que estaba siempre buscando el motivo de su indiferencia ¿La estaba evitando? ¿Leia lo que le escribia? Quizás no había tenido tiempo de revisar sus correos...
Dias despues, estaba seleccionando varios mensajes para eliminar sin siquiera leerlos, cuando se encontró una que hizo que el corazón le diera un vuelco. Allí, en su pantalla, un mail con remitente "Gregory House" y "sin asunto". La mano le temblaba cuando dió click, todo ese tiempo deseando una respuesta, ahora la tendría. Espero ansiosamente, casi mordiendose las uñas, que la página terminara de cargar. Maldito internet, ¡tardaba demasiado!. Hasta que por fin, pudo leer:
"Cuddy, necesito una carta de recomendación para entregar en un hospital. House "
Ella se quedó perpleja, mirando la pantalla. ¿Eso era todo? No lo podía creer. Ese mail, además de ser todo lo contrario a lo que ella esperaba, confirmaba sus temores: el no pensaba volver. Ya tenía otro trabajo. ¿Qué iba a hacer ahora?
Esa noche casi no durmió, se sentía muy descompuesta, no sabía lo que le pasaba y así fue el resto del día. En un momento que tuvo fuerzas le contesto el mensaje, pero no a House, sino que se encargo de enviarlo a todos los hospitales de Londres. Aunque mas que una carta de recomendación, lo que envió parecía un claro mensaje de desaliento: envió todos los datos negativos de House que encontró, las quejas que había recibido, los juicios, sus problemas con el vicodin, su internación en un psiquiatrico...
En cuanto terminó, la releyó. Nadie en el planeta, después de leer eso, querría contratarlo. No podía dejar que lo contraten en otro hospital. Antes de enviarlo, dudó unos minutos. ¿De veras podía hacerle eso a House?. Luego recordó, todo lo que había pasado esos días. Claro que podía hacerlo. Más aún despues de todo lo que el le estaba haciendo pasar. Corroboró que no se haya olvidado de ningún hospital de Inglaterra en los destinatarios, y dió click en enviar, con una mezcla de tranquilidad y culpa al mismo tiempo. Suspiró, pensando que sería lo mejor y se dirijió nuevamente a su cama. En serio, no se sentía para nada bien.
Disculpen la tardanza, ¿Les esta gustando como va la historia? ¿Tienen alguna sugerencia? ¿Seguimos?
