Muchas gracias por todos sus reviews. Les comentamos que por ahora la historia va tranqui, pero dentro de algunos capitulos se va a poner interesante en serio...
Más allá del cargo de conciencia que había tenido los primeros días, Cuddy se convenció de que había echo lo correcto. Siguió consultando su correo diariamente, esta vez esperando encontrar una respuesta de un House furioso, pero eso no ocurrió. Lo único relevante que encontró en la bandeja de entrada fue, nuevamente, un mail de su hermana casi rogandole que la acompañara el siguiente sabado al campo. Pensó que no sería mala idea, podría tomarse el tiempo que necesitaba para aclarar su cabeza, y nada mejor para eso que un familiar cercano y aire libre.
Se dispuso a olvidarse de todo, a tratar de disfrutar el fin de semana. Llamó a su hermana para confirmarle que iría, y dos días despues se encontraron en las afueras de Jersey bien temprano para disfrutar de la naturaleza. Pasaron todo el sábado caminando, poniéndose al día, hace mucho que no se veían. Se sentaron a mitad de camino a tomar una merienda.
-Me hacía falta salir un poco de casa- Dijo la menor, feliz mientras se estiraba.
-¿Te tienen agobiada en tu casa?
-No... bueno en realidad un poco.
-Me imagino... a mi tambien me hacia falta descontectarme de mi trabajo.
-Trabajas demasiado-Dijo mientras buscaba algo en su bolso.
-¿Que buscas?
-Mmm... ¡Aqui esta! Buscaba esto –Dijo Julia con una sonrisa mientras sacaba una botella de jugo.
-¿No es el que tomábamos todos los días al llegar del colegio?
-¡Sí! ¿Querés? –Preguntó emocionada mientras se lo alcanzaba.
-Hace mucho que no lo tomaba-Dijo alzando la botella a los labios.
Pero luego del primer sorbo, escupió en el piso todo lo que había tomado, soltando sin querer el recipiente, provocando que el contenido del mismo se derramara.
-¿Qué pasó? ¿Te ahogaste?
-No-mientras tosia-estaba horrible.
-Tal vez se puso malo por estar tanto tiempo en la mochila, lo siento- Murmuró un tanto apenada.
-No importa-sonrió Cuddy, intentando quitar su cara de asco- cosas que pasan.
-¿Segura que estas bien? Perdón, debi fijarme,
-Deja de disculparte, no fue te culpa. Incluso puede que te lo hayan vendido en mal estado.
-No creo, en casa tomé un poco y no tenia nada raro.
-Entonces...-poninedo cara de sorprendida- ¡Quisiste matarme!
-¡Lisa!-Exclamó riendo- Yo no haría eso, lo sabes.
-Claro que lo se, tonta. Entonces no te sientas apenada, es mas, yo tendria que disculparme por haber tirado la unica bebida que teniamos.
-A 15 minutos más de camino hay una granja. Ahí hay una confitería, ¿Querés que pidamos algo allí?
-Ok. Vamos.
La granja a la que se refería su hermana era sencilla y pintoresca. Tenía un par de establos no muy grandes con distintos animales, un vivero bastante precario y un tambo. Un poco mas alejado, había una casa, donde al parecer vivian los dueños del lugar, y junto a ella la confiteria. Parecía no recibir muchas visitas, pero aún así las atendieron muy bien. Julia pidió un submarino con facturas. Su hermana en cambio quiso solo un café.
-¿Segura que no queres comer nada?
-No –Le respondió Lisa con una sonrisa- no me siento my bien.
-¿Queres que volvamos a casa? –Pregunto Julia preocupada.
-Es solo una leve nausea, debi comer algo en mal estado.
-Quizas es por culpa del jugo.
-No creo, no tome mucho. Ademas ya tenia cierto malestar antes de tomarlo.
-Como digas, tú eres la doctora.
En ese instante llego la joven que atendía el lugar, que sonriente dejo sus pedidos en frente de cada una.
-Creo que eres adicta al café hermana ¿nunca tomas otra cosa? –Dijo la menos observando la humeante taza de su acompañante.
-Sí, a veces tomo capuchino –ambas rieron- lo tomo mucho por mi trabajo, me mantiene despierta.
-Ajá… -suspiró, su sonrisa de a poco cambio a una cara de preocupación -¿no crees que tu trabajo últimamente te tiene algo estresada?
-Llevar adelante un hospital no es una tarea muy fácil que digamos. Pero no debe ser muy distinto a llevar adelante un hogar, como tu.
-Ahora que mis hijos son un poco mas grandes, no es tan duro. Tener a cargo vidas ajenas debe ser peor.
-No lo se. Cuando viva con alguien te dire cual de las dos cosas es mas dificil-Dijo sonriente.
-¿Y qué paso con House?
Cuddy se sorprendió un poco, no esperaba esa pregunta.
-¿Por qué lo dices? –Dijo mientras agarraba un sobre de azúcar y lo abría lenta y delicadamente.
-Me habías dicho que estaban saliendo, y que hace un tiempo que vivian juntos... ¿Ocurrio algo? Ahora que lo pienso, hoy ni siquiera lo nombraste...
Por un momento Cuddy ebozó una sonrisa entre triste y melancólica. Su hermana era muy observadora, y además la conocía muy bien. Pero por alguna razón, y aunque sabia que ella siempre había sido su mejor consejera, no quería ni podía hablar de House. Quizá porque ni ella entendía del todo bien porque se habían separado. Tal vez porque el motivo de su cambio de rutina era olvidarse de él, o simplemente porque la sola mención de su nombre le había provocado un nudo en la garganta. Julia comprendió, así que decidió que le preguntaría en otro momento.
-¿Cómo está tu café?
Lisa agradeció en su interior que su hermana desviara la conversación.
-Cierto todavía no lo probé siquiera.
-Apúrate, se te enfriara.
Se llevo la taza a los labios, pero antes de que la bebida llegara aunque sea a mojarlos la volvió a apoyar en la mesa con una mueca de asco.
-Huele horrible.
-A ver -lo tomo entre sus mano y eleva la taza hacia su nariz –huele normal- lo prueba.-Lis, esto está delicioso. Toma
-¡Ni me lo acerques! –Exclamo. Le parecía que si seguía sintiendo ese horrible olor, vomitaría en cualquier momento.
-Hoy nada te cae bien, ¿No estarás embarazada, no? –Dijo divertida.
-Muy chistosa –Cuddy se molesto un poco. ¿Ella embarazada? Era imposible… mas aun despues de todos los problemas por los que había pasado es sus intentos fallidos de ser madre.
-Bueno, bueno, que era una broma mujer.
-Muy chistosa...
Llovía. Nada raro en Londres, donde algunas veces las personas tenían la sensación de que el sol no saldría nunca mas. Especialmente para un hombre, que iba caminando por las humedas calles, ayudado por su bastón al andar mientras que en su mano libre sostenía un paraguas negro. La pierna le dolía horrores. Probablemente porque el frío le calaba los huesos, o porque había recorrido todos los hospitales de la zona a pie en vano. En ninguno le darían trabajo, lo sabía. No después de la horrible carta de "recomendacion" que su jefa se había encargado de enviar a todos los hospitales de Londres, o de Inglaterra, o quiza incluso de toda Europa. Su jodida jefa, aquella mujer mandona, exigente con si misma y con los demas, tan cerrada de mente y apegada a las reglas.
House se detuvo frente al hotel cinco estrellas en donde se estaba alojando. Era comodo y lujoso, tanto que al entrar a su habitacíon, sintió cierta tristeza al saber que probablemente fuera su ultima noche allí. Tenía bastantte dinero ahorrado, pero si no conseguía empleo, logicamente tendría que cuidarlo mas o se quedaría en la calle. Ni siquiera se había tomado un taxi hasta el hotel a pesar de su cojera. Estuvo un rato pensando en donde era mas conveniente quedarse a vivir. Todo era extremadamente caro para él en Europa.
Decidió aprovechar que sería su ultima noche de estadía en el lugar, llenó el jacuzzi con agua caliente y sales aromaticas y se dispuso a disfrutar de un relajante baño de inmersión. Seguramente disminuiría la molestia en sus piernas entumecidas. Sin embargo, luego de 15 minutos, todo su cuerpo de había relajado, mas no su pierna lisiada. Por un momento, se arrepintió de no haber escuchado a Lisa cuando le dijo que lo mejor era amputarla. Aunque casi inmediatamente, la misma justificación que había hecho nido en su mente varios años atrás, salió a relucir: ella debió seguir sus instrucciones, y no las de su ex mujer. Pero ese pensamiento su fué tan fugazmente como vino. Pensar en ella no haría mas que empeorar las cosas en ese momento.
Necesitaba algo para distraerse, algún caso, un puzzle, cualquier cosa. Miró sus manos, arrugadas por el tiempo que habían pasado bajo el agua, como si fueran lo más interesante del mundo. No quería ni imaginarse que pasaría si no volvía a encontrar un trabajo como doctor. Ya se había echo a la idea de que probablemente tuviera que trabajar de clínico o algo por el estilo. No tendría grandes casos, llenos de intriga, pero por lo menos podría verle las caras de indignación, miedo o enojo a las desafortunadas personas que pasaran por su consultorio. Ahora ni eso tendría.
Tambien era conciente de que ningún nuevo jefe sería ni la mitad de comprensivo con el, como lo había sido su anterior jefa. Mierda, ¿Por qué sus pensamientos siempre terminaban en ella?.
-Porque la extraño- Dijo de repente House en un susurro.
Se sorprendió de sus propios pensamientos. Desde que había terminado con Lisa, todos los días era lo mismo. Amanecía solo en su cama, odiandola, pensando que era una imbécil por haber decidido terminar su relación por algo tan insignificante. Repasando cuidadosamente cada uno de sus defectos, recordando todos sus errores. Durante la tarde, trataba de distraerse, buscaba (inútilmente) un empleo, visitaba librerías y bibliotecas buscando alguna novela policial o de detectives que aún no hubiera leído. De vez en cuando se acordaba de ella, y recapacitaba. No podía ser una mujer tan horrible y despiadada como la imaginaba por las mañanas. Por algo la amaba. Sin embargo su rabia persistía. Pero por las noches, no podía evitar que su enojo desapareciera como si nunca hubiera existido, y empezara a realizar la acción inversa a la de la mañana: recordaba cada virtud de Cuddy, todos sus logros, sus gestos, su sonrisa, sus caricias... esa noche no fue la excepción.
Salió de la bañera, se puso una bata y tomó su bastón, para dirigirse hacia su habitación. Era inútil, sabía que ya nada calmaría su pierna. Lo mejor sería dormir. Ni siquiera se molestó en vaciar la tina, "la mucama lo hará mañana" pensó. Se acostó pensando en ella, añorando su companía. De vez en cuando, giraba en la cama, esperando encontrarla, y sintiendose idiota luego de darse cuenta de que no estaba, que nunca mas iba a volver. Pasaban las horas y no lograba conciliar el sueño. Se sentó y miró por la ventana de su habitación. A simple vista la ciudad parecía haberse detenido, aunque si se prestaba más atención, podía verse que la ciudad seguía andando. Estaba despierta, oscura, con una lluvia incesante que no permitiría dislumbrar los rayos de luz por las mañanas. Estaba igual que él.
No soportó mas. Se levantó, se puso lo primero que encontró y salió a la calle. No tenía muy en claro por qué, solo sabía que lo necesitaba. Llevaba caminando un par de cuadras cuando vió un taxi a lo lejos, con su típico contador que indicaba que no había pasajeros a bordo. Casi sin darse cuenta, lo paró y se subió. Hubo unos instantes de silencio.
-¿A donde se dirige, señor?- Preguntó cortesmentee el chofer.
¡Que buena pregunta! House no sabía ni lo que hacía. Decidió decir lo primero que su inconciente le dijera.
-Hacia el aeropuerto.
Ahora bien, ¿Para qué diablos querría él ir al aeropuerto?. House no creía en el destino ni en las coincidencias. Si su cerebro indirectamente le había dicho que vaya hacia allí, por algo debía ser... Se acomodó en el asiento, esperando que el viaje fuera largo. O mejor que sea corto, sino le saldría muy caro. Esas últimas palabras resonaron en su cabeza como un eco: "muy caro, muy caro, muy caro..." ¡Mierda! ¡No había traído su abrigo, y por ende tampoco su billetera!.
Revolvió los bolisllos de su pantalon. De repente sintió algo duro. Su tarjeta de crédito. La había dejado allí al salir apurado de un restaurant. Respiró aliviado.
- Antes de llegar, detengase en algún cajero automatico. Debo sacar dinero para pagarle...
Ya era lunes, pero ella seguia sintiendose mal. A las nauseas que habia tenido en la salida con su hermana, se le habian sumado mareos y fatiga. Pero debia hacer un esfuerzo por estar bien, no podia seguir ausentándose de su trabajo. Levantarse le costo el triple que de costumbre, el solo hecho de sentarse en la cama hiso que sintiera que toda la habitacion le daba vueltas, y tuvo que ir corriendo al baño a devolver lo poco que habia podido cenar el dia anterior. Pasadas las nauseas, desayuno un poco. La cabeza le dolía muchisimo. Ya no habia lugar a dudas: estaba enferma. Luego de pensar bastante, decidio quedarse ese dia en su casa. Despues de todo, siendo doctora siempre le decia a sus pacientes que no fueran a trabajar si estaban enfermos, si no, no mejorarian y podian contagiar a otras personas. Y ella debia dar el ejemplo.
En el PPTH, ya empezaban a extrañarse. Lisa Cuddy habia tenido asistencia perfecta al trabajo desde siempre. Y sus repentinas salidas del trabajo, y
ahora su falta desde la mañana, no habia pasado desapercibido por nadie. Incluso Wilson comenzo a preocuparse. En sus horas libres, fue hasta la casa de su amiga. Algo le sabia mal...
Cuddy se sorprendio cuando escucho el timbre de su casa. Se levanto con pesar del sillón donde habia estado leyendo su libro favorito y abrio la
puerta.
- ¿Wilson?
- Cielos, te ves fatal.
- Muchas gracias-Respondió ironica- pasa.
- ¿Que esa ocurriendo?- Preguntó son rodeos mientras entraba a la casa.
- ¿Que esta ocurriendo con qué?
- No lo se, de repente pasas de ser la mujer mas responsable del mundo a practicamente no ir a trabajar nunca... supongo que debe haber algun motivo para semejante cambio.
- Nada en especial. Ultimamente no me he estado sintiendo muy bien.
- ¿Tiene algo que ver con...? -Dudó antes de mencionar el nombre de House.
- No-Le interrumpió- Para nada. De veras, no me siento bien fisicamente.
- ¿Que tienes?
- Tengo nauseas, migrañas, fatigas...
- ¿Desde cuando? -Dijo mientras le ponia una mano en la frente, midiendo su temperatura.
- Mas o menos desde que fui al campo con mi hermana.
-¿Y eso fue el... ?
-Sábado.
-Y hoy es Lunes. ¿Estuviste así todo el fin de semana, y no te hiciste ver?
-Soy doctora también, Wilson.
-Sin embargo sigues enferma.
-No se que tengo, la cabeza no me funciona del todo bien, la verdad no se como sigo viva.
-¿No tienes ninguna idea de lo que puedes tenes?
-No
-¿Ninguna? ¿nada? ¿no se te ocurre nada?-Mientras la miraba como insinuando algo.
-No estoy embarazada Wilson.
-¿Estas segura?
-Muy.
-¿Qué hiciste con tu hermana?
-Salimos a caminar por el campo, nada extraño
-¿Comiste algo que no acostumbras a comer?
-No solo tome un poco de jugo que no tomaba desde que era chica pero estaba feo, no fue ni un sorbo el que tome, y después pedi una cafe en una confitería pero no lo tome ya me sentia mal.
-Dijiste que tenias nauseas, vómitos, dolores de cabeza y musculares, cansancio y solo fuiste a caminar el sabado por la tarde...-Wilson quedo pensativo- ¿llevaste algún gorro o sombrero al campo?
-¿Que tiene que ver eso con...? Ah, ya se a lo que te refieres. ¿Crees que tengo un golpe de calor?
-Por supuesto que tienes un golpe de calor. ¿Como no lo habías notado antes?
-Dios, que imbécil, primero no recuerdo protegerme del sol y luego ni siquiera se me ocurre el diagnostico mas obvio del mundo. No se donde tengo la cabeza.
-Creo que si sabes-Cuddy iba a contestar pero la interrumpió- Bien, diré en el hospital lo que te pasa. ¿Recuerdas como se trata el golpe de calor o debo recordartelo también?
- Descansar, alejarme del sol, tomar mucha agua, paños fríos en la frente...
-Por favor, recuerdalo.
- No te preocupes. Gracias por todo Wilson.
-No hay problema, solo quería saber que te pasaba. Cuídate mucho Cuddy.
-Gracias otra vez. Adiós.
No sabía que hacer. House estaba sentado a la mesa de una confitería dentro del aeropuerto. Debían ser cerca de las tres de la mañana, no había mucha gente. A lo lejos, se escuchaba una traquila melodía de fondo, que en lugar de atenuar el silencio, lo hacía mas evidente, ya que aunque el volumen estuviera bajo y proveniera probablemente del piso de arriba, House podía entender claramente la letra de la canción, escuchar la lenta melodía de la guitarra, e incluso sentir la vibración del bajo.
No sabía que pensar. ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué significaba el aeropuerto para él? Quizás debería irse y buscar empleo en otro país... Aunque sería sumamente molesto tener que hablar en otro idioma todo el tiempo. No. El sabía lo que quería. Quería volver. Quería verla. Se levantó, necesitaba caminar un poco, sentía que la pierna le dolía más al estar tanto tiempo sentado. Siguió pensando. Cuddy había dicho que no quería verlo nunca mas. ¿Que tan en serio debería tomarse lo que había dicho? Que tan en serio... Ella creía que el, justamente, no la tomaba en serio. Si volvía, le daría mas razones para pensarlo. Pero, ¿Qué importaba lo que ella pensara, si no podía estar a su lado?. Prefería mil veces estar cerca de ella y que lo odie, a estar lejos y que piense que es un hombre de palabra. ¿De qué le servía eso?
De repente se dió cuenta en donde había terminado su breve caminata: en la ventanilla donde se compraban los pasajes. Se decidió, y preguntó cual era el próximo vuelo a EEUU. Un avión se drigiría hacia america del norte al otro día, por la noche. Sin tibutear compró los boletos, y en ese instante sintió una profunda paz, que no había sentido desde su partida. Iba a volver. Salió del lugar tan rápido como sus piernas se lo permitieron, hasta que se dió cuenta de que no tenía por qué apurarse. Se rió de si mismo.
Ya en la habitacion del hotel, mas presisamente en su cama, una sonrisa se dibujó en su rostro. Los pasajes estaban en el cajón de la mesa de luz. Volvería a Nueva Jersey, le pediría perdón a Cuddy, y ella no podría decirle que no. Nunca lo había hecho. Al fin logró dormirse, pensando que así se haría mas corta la espera para volver a verla. Para volver a sentirla, tenerla, quererla...
Sin embargo, al otro día, se despertó odiandola nuevamente.
Fin del capitulo
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