Volvimoooos. Esperamos que sepan disculpar nuestra tardanza. Estubimos un tiempo de viaje con la escuela, nos fue bastante bien, no hubo tantos heridos como nos habiamos imaginado... ya volvimos con las pilas recargadas y por sobre todo, vivas.
Este capitulo va dedicado especialmente a BERENICE, que parece que se preocupo mucho por nosotras :/ sos un amor!. Todos los lectores deberian ser como vos, que comentás todos los fics SIEMPRE. Así da gusto escribir, es muy importante para nosotras saber si hay alguien del otro lado leyendo lo que escribimos... Hacete un cuenta en fanfiction bere! es re facil.
Les recomendamos los fics de Candy96, son de una co-autora de este fic. Tiene dos, uno Huddy y un Huli. Ambos son muy buenos, leanlos!
Bueno, sin mas vueltas, el cap de hoy.
House no sabia si reir o llorar. Tenía el pasaje para irse esa misma noche a su antiguo hogar. En unas 10 horas salia su vuelo, y él no sabia que hacer. No quería verla. Pero tampoco quería perderla. No quería tener que disculparse, pero tampoco quería que aquello terminara. Y lo peor de todo, la odiaba por lo que le habia dicho, pero al mismo tiempo la amaba por lo que era.
Estaba desayunando en una estación de servicio, mientras miraba a los autos que entraban y salian de ella constantemente. Nevaba muchisimo, nunca habia visto tanta nieve junta en su vida. Al lado de su silla, estaba su única maleta. Ya no estaba alojado en el hotel, aunque todavía había tiempo de buscar algún hostal barato antes de que anochezca. Pero sería inútil, no podría conseguir un trabajo como doctor en ese lugar. Y no estaba dispuesto a abandonar su profesión, de ningún modo. Entonces ¿Sólo quedaba volver?.
No lograba entenderlo ¿Qué pretendía Cuddy? Primero le decía que salga de su vida, y luego no le deja irse... Pero no por eso iba a volver. Sería como dejar que ella gane. Metió su mano en el bolsillo y volvio a sentir por enesima vez esa mañana el pasaje, bien doblado y en su lugar, como si tubiera miedo de que desapareciera.
Más tarde, fue a pasear por una plaza que quedaba cerca del aereopuerto, aunque todavia faltaran 8 horas más. Pero el sentia que su tiempo se agotaba y tenia que decidirse de una buena vez. Perdió mucho tiempo sintiendo la nieve compactarse bajo sus pies. Hasta que tomó su descision. Volvería. Pero no pensaba quedarse. Iría hasta Nueva Jersey, vería a Cuddy, pero no para reconciliarse, sino todo lo contrario. Le diría que se disculpe con él por lo que le había hecho con respecto a los mails que habia mandado a los hospitales, le exigiría que enviara otra información (todos los pacientes agradecidos con el, las vidas que habia salvado, los casos sin solución que el había resuelto...) y ya que estaba, presentaría su renuncia formalmente.
Para Cuddy la semana transcurrió lentamente, los días se le hacían eternos estando en su casa, y más si estaba sola. Su hermana la llamaba a diario para saber cómo estaba, en parte se sentía culpable por la enfermedad que tenía, insistía en ir a verla y quedarse con ella unos días, pero Cuddy, testaruda como ella sola, protestaba que no era necesario, que ella se podía cuidar sola, que iba a estar bien y que su hermana no debía ausentarse de su casa pues sus hijos la necesitaban más.
Una vez que empezó a tratar su insolación, poco a poco fue mejorando, las migrañas y vómitos desaparecieron, pero no por completo, de vez en cuando se sentía mareada y cansada; estuvo en la casa haciendo reposo dos días, más de eso no podía, ella no se lo permitía, su voluntad de trabajar era mayor. Si es que era su voluntad de trabajar… quizá eso era solo una escusa para huir de la casa, no soportaba estar tanto tiempo sin él ahí, recordaba todas las veces que estuvieron juntos, su mente se llenaba de recuerdos.
-House, me traes un vaso de agua. –Gritaba Cuddy recostada desde su cama, llevaba días enferma y House se pasaba la mayor parte del día en la casa haciéndole compañía.
-Búscatelo tú, bien entera estas para salir un rato de la cama y servirte agua.
-Pero estoy enferma. –Protestaba como una niña
-Hace un rato no te veías para nada enferma…
-Porque mi doctor me vino a cuidar, ¿No es así?
-Exacto.
-¿Me vas a traer agua, o no?
-Ya deja de gritar mujer. –Le decía House parado desde el umbral de la puerta. –Acá te traje tu vaso de agua.
Cuddy quedo sorprendida ante el gesto, si bien sabía que en algún momento se lo iba a servir, no esperaba que fuera tan rápido y tan fácil de convencer.
-Gracias amor. –Le dijo Cuddy mientras le daba un pequeño beso en los labios.
-No seas cursi, y deja de besarme que no quiero terminar en cama como vos.
-Siempre terminas en la cama conmigo…
-Sí, pero siempre es de otro modo. ¿Entiendes la diferencia?
-Claro, de todos modos amas estar en la cama conmigo.
-Amo estar contigo en la cama. –Y la beso en los labios
Lo que tenía eran deseos de huir de esos recuerdos, no más. Decidida se preparo para volver a trabajar, sin importarte si se había recuperado del todo o no.
Los copos que nieve que caían del cielo eran cada vez mas grandes. House llegó al aeropuerto con varias horas de anticipación. Haría todo el papeleo con tiempo, asi solo le quedaria relajarse hasta que parta el avion. A diferencia de el dia anterior, ese dia el aeropuerto estaba lleno de gente molesta. Niños aburridos, bebés malolientes, adolecsentes presumiendo del volumen que alcanzaban los parlantes de sus celulares, y lo peor de todo, parejas peleando, mujeres charlatanas y hombres que hablaban en un tono de voz tan alto que parecia que estaban en un estadio de futbol.
Después de hacer largas filas, se sentó en la sala de espera. Ya estaba demasiado fastidiado, demasiada gente idiota en un solo lugar lo habian puesto de mal humor. Por suerte, en la sala donde estaba, solo habia dos personas ademas de el. Un hombe mayor con pinta de empresario, y una mujer. Pero para su desgracia, la mujer lloraba angustiada con sus manos cubriendole el rostro. El iba de un lado a otro por el lugar, tratando de calmar el dolor de su pierna y de no escuchar el insesante llanto. Al parecer, el sonido que hacia su baston al chocar con el suelo le molestaba bastante al supuesto empresario, asi que se entretuvo haciendo el mayor ruido posible mientras observaba las reacciones del señor. Desde donde estaba, se podía ver la pista de despegue. Estaba cubierta totalmente por nieve. Se pregunto como harian para aterrizar a un avión allí, ya que a pesar de que varios empleados del lugar intentaban despejar el lugar, no parecian tener buenos resultados. Apenas limpiaban, gruesos copos de nieve volvian a cubrir el lugar.
A la sala donde estaban, entró un hombre apurado con un chico. "Genial" pensó House, "una llorona, un vejestorio, y ahora un pobre infeliz con un mocoso en un mismo lugar. ¿Que mas puedo pedir?"
- ¿Cuánto falta para que salga el avión papi?
- Mucho- Respondió House. El padre lo ignoró.
- Mira hijo, en esa pantalla anuncian todos los vuelos. El nuestro es el que dice "destino, Estados Unidos" .
- ¿Cuál? ¿El que dice "cancelado por mal tiempo"?
- ¿QUE?- Dijeron House y el padre al mismo tiempo.
De vuelta en el trabajo, Cuddy trataba de estar lo mejor posible y rendir el cien por cien el servicio en el hospital, le era difícil, no se había curado del todo, seguía teniendo fatiga, dolores musculares y constantes mareos.
Por los pasillos del hospital no tardaron en correr los rumores acerca de su ausencia, y por supuesto la de House. Uno de los primeros que escucho, en enfermería obviamente, era que House le había sido infiel. Ella lo había encontrado en su casa, en su cama con otra mujer, a partir de esto se pelearon y ella decidió despedirlo porque no soportaba verlo todos los días. Dios, no creía de todo lo que eran capaz de inventar. Más tarde, ese mismo día, en la zona de radiología escucho a dos doctores nuevos hablando sobre ella, esta vez el rumor era otro, esté decía que ella había despedido a House por su último caso. Como habia terminado con la muerte de un niño, ella lo tuvo que despedir, por ende, se termino su relación afectiva también.
Cansada de los rumores y necesitando hablar con alguien fue a la oficina de Wilson, el único que lograría comprenderla.
-¿Estas ocupado? –Le pregunto mientras asomaba la cabeza por la puerta.
-Recién se acaba de ir mi paciente, me suspendieron el turno que le seguía y el próximo es en cuarenta y cinco minutos, tenemos el tiempo suficiente para hablar creo.
-Gracias. –Mientras tanto entro al consultorio y se sentó en los sillones.
-Y, ¿Cómo estás? ¿Ya te sientes mejor que los otros días? ¿No crees que es pronto para que vuelvas a trabajar? –Wilson la atormento en preguntas.
-No soporto más estar en casa, me siento mejor que cuando me fuiste a ver, pero todavía tengo algunos que otros síntomas de la insolación. Por otra parte, ¿escuchaste los rumores que se andan diciendo de mí y de House?, me supera. –Lo decía en tono bastante molesto.
-Pero si todavía no te sientes bien no tendrías que haber vuelto, podrías empeorar y tú bien lo sabes.
-Si lo sé, pero no aguanto un minuto más en la casa, necesitaba salir de ahí, tenía que volver a ser como antes, necesitaba volver a trabajar.
-¿Por qué necesitabas salir de tu casa?, después de todo es tu casa, no creo que te guste más estar todo el día sentada en tu oficina haciendo papeleo a estar en tu casa recostada mirando un poco de TV.
-No soporto estar sin House ahí. –Le contaba en tono melancólico, ojos vidriosos y algunas lágrimas recorriendo sus mejillas.
-No estés mal Lisa, sé que no es una situación agradable pero tienes que mirar para otros lados, abrir nuevas puertas, nuevos caminos, seguir adelante. –Se acerco a ella y la abrazo, un abrazo consolador.
-¿Escuchaste los rumores? Dicen que lo despedí porque no soluciono un caso, hasta andan diciendo que él estaba con otra mujer. No lo soporto más James. –Y lloro desconsoladamente en el hombro de su amigo.
-¿Qué? Yo escuche otros…
-¿Hay más todavía?
-Al parecer…
-¿Qué escuchaste James? Por favor dímelo, necesito saber.
-Preferiría no contarte, pero si insistes… También dicen… dicen que estas embarazada y que por eso House se fue, que te dejo, que quedaste mal por la situación y por eso te ausentaste del hospital unos días.
Cuddy rompió en llanto, soportaba hasta cierto límite todos los rumores, pero que inventen un embarazo, no, eso no lo toleraba.
-James, ¿me estás hablando en serio? ¿Inventaron eso también?
-Sí, pero esa no es la verdad, ¿cierto?
-Claro que no James, bien sabes tú la verdad. Sabes que discutimos, los dos dijimos cosas que no queríamos y House se tomo las cosas en serio.
-¿Sabes algo de él? ¿Lo llamaste al menos? ¿Intentaste solucionar algo? –Wilson quería saber más, más de lo que él ya sabía.
-Solo sé que no está acá, y que… empeore las cosas, debe de odiarme, seguramente no quiere saber nada de mí, pero Wilson yo hice todo por mí, no soporto que se haya ido así como así, tan rápido.
-Pero… ¿Por qué decís eso? ¿Qué hiciste Cuddy? –Wilson ya no entendía nada
-Yo, al principio lo llamaba todo el tiempo pero él nunca me atendió, entonces le empecé a mandar e-mails, por día le mandaba cerca de cinco, seguramente le llene la casilla de mensajes, los primero mensajes eran lindos, le pedía que vuelva, le decía que lo amaba que todo había sido una pelea sin sentido, pero a medida que paso el tiempo y el no contestaba ninguno me empecé a enojar entonces mis mensajes ya no eran los mismos, hasta le llegue a decir que lo odiaba, que no quería que vuelva, que no lo quería ver más. –Rompió en llanto después de decir esto, se lamentaba cada palabra que le había escrito, cada discusión que habían tenido, se culpaba de que él ya no esté a su lado. –Wilson, sabes que no es verdad, que daría la vida por tenerlo al lado mío como antes.
-¿Y como sabes que los ha leido? El no es de revisar sus mensajes muy seguido que digamos...
-El fin de semana, que estuve enferma, revisé mis mails y tenía uno de House, lo único que escribió fue que le envié una carta de recomendación para entregar en un hospital.
-¿Le enviaste una? –Wilson ya estaba inquieto, la duda lo mataba.
-Sí, pero más que una carta de recomendación fue una sentencia de muerte lo que envié, y no se lo envié a él sino que me tomé el trabajo de enviar a todos los hospitales de Inglaterra una carta con todas las cosas negativas, hasta puse que era un adicto a las drogas y que estuvo internado en un centro de rehabilitación. Soy un fraude Wilson, ¿Cómo le pude hacer esto a House? –En ese momento ya era imposible que no llore, apenas podía hablar, su garganta no le permitía articular palabra alguna, sus ojos estaban inyectados en sangre y la cabeza no le funcionaba, las migrañas que tenía era terrible, se sentía perdida en la pequeña oficina, todo le giraba alrededor.
-¿Tú qué? ¿Cuddy sos consiente de lo que hiciste? ¿Pensaste cómo puede estar House ahora? Anda a saber que es de su vida, donde andará y ve a saber tú que porquerías se inyecto en la sangre, seguramente echo a perder todo su año de rehabilitación por un capricho tuyo. Dios Cuddy, nunca te creí capaz de hacer algo así. –Gritaba Wilson mientras caminaba la oficina de punta a punta, pasándose las manos por la cabeza, mientras que con el celular hacía en inútil esfuerzo de comunicarse con House.
-Ya para Wilson, ¿crees que no tengo suficiente cargo de consciencia con lo que hice? Sí, tengo el suficiente cargo de consciencia, me siento una mierda y me arrepiento de haber sido tan estúpida, de haber hecho una cosa así, pero no me lo eches en cara a todo, ya entendí me porte mal.
-¿Qué pare? ¡Cuddy podría estar muerto! Sabes de lo que es capaz, el ama su trabajo, ama los puzzles.
-¡BASTA WILSON, YA BASTA! –Cuddy no soportaba más la situación, sentada se agarraba la cabeza, House no podía estar muerto.
-Si quieres que pare vete porque yo no pienso parar hasta encontrar a mi amigo.
Cuddy se paro dispuesta a irse, pero en el momento en que se levanto del sillón todo lo que estaba alrededor suyo giraba, estaba muy mareada y al instante su puso pálida. Wilson noto su drástico cambio y se preocupo, si bien estaba enojada con ella por lo que había hecho ahora se trataba de su salud y ella no estaba del todo bien.
-Cuddy, ¿te sientes bien? –De apoco Wilson se acerco a ella.
-Yo, yo me siento bastante mareada
Termino de decir eso y Cuddy tambaleo hacia atrás, cayendo desmayada sobre el sillón en el que segundos atrás estuvo sentada.
Ni una sola explicación. House ya le había gritado a todo aquel que pareciera trabajar en el aeopuerto en busca de una respuesta a la cancelación de su vuelo. Incluso había discutido con el personal de limpieza. Y siempre le dijeron lo mismo: no podían aterrizar ni despegar aviones en esas condiciones. Lo único que quedaba era esperar. Cientos o miles de personas estaban en el aeropuerto sin un lugar a donde ir.
Ahora la sala de espera donde había estado un par de horas antes, estaba tan lleno de gente que parecía que el oxigeno se agotaba. Lo peor de todo, ea que la misma mujer de antes seguía llorando, ahora al parecer más afligida. Incluso mas entrada la noche, cuando varias personas, en espacial los niños y las mujeres, se habian dormido o en algún asiento o incluso en el suelo. Ya no lloraba con tanto impetu, pero gimoteaba de vez en cuando con la cabeza baja.
- OK- Exclamó House, sin importarle si podia despertar a alguien- Todos estamos muy tristes aquí por no poder viajar. Ahora ¿Podrias, por piedad, dejar de llorar aunque sea por cinco putos minutos? Te he ignorado toda la tarde, pero no pienso tolerarte toda la noche.
La mujer dejó de llorar, soprendida. Podría reconocer esa voz, ese tono, ese vocavulario, la ironía de sus palabras en cualquier lado. No podía ser...
- ¿Greg?- Preguntó sin levantar la vista.
- ¿Soy famoso incluso en Europa? Bueno, no se de que me sorprendo si...
House enmudeció cuando la misteriosa dama por fin mostró su rostro. Estaba rojo y surcado de lágrimas, sus ojos hinchados y el maquillaje corrido, pero no tardó ni un segundo en reconocerla...
-S... ¿Stacy?
Con cada review que dejas, haces feliz a un autor.
