Hubo unos segundos de silencio luego de que el beso entre ellos finalizó, donde quedaron mirándose a los ojos. Sentían como si sus corazones fueran a salirse de sus pechos, pero no les importaba.

- Te extrañaba mucho-Dijo Cuddy sonriendo luego de un rato.
- Yo también me extrañaría si yo fuera tu.
- ¿No podías ser un poco mas romántico?
- ¿Ser romántico no es de novios?
- Y nosotros somos...
- No sé, tu eras que la quería ir despacio.
- ¿Y que quieres que seamos?
- A mi no me importan mucho los títulos. Solo...
- Solo...- Insistió ella
- Solo quiero estar contigo. No me hagas repetirlo, creo que voy a vomitar-Dijo él dramatizando y sacandole una sonrisa a Lisa.
- ¿Ahora tu también tienes los síntomas del embarazo?
- Parece que si. ¡Me contagiaste!
- ¡No es contagioso el embarazo!
- Ya lo se tonta. Soy el mejor doctor del mundo, dah.

Cuddy volvió a reír, le dio un pequeño beso y lo abrazó. Se sentía completa, como hace mucho tiempo no se sentía. Por lo menos de manera emocional, ya que físicamente...

- Tengo hambre.
- ¿Te preparo algo que no sea café?
- Por favor. Un té está bien.
- Marchando-Dijo House yendo hacia la cocina.
- ¡Gracias!

Ella estaba cada vez de mejor humor. Fue a sentarse a la mesa del comedor mientras esperaba que su... ¿pareja? ¿novio? lo que sea, terminara de preparar el desayuno para ambos.

Mientras tanto en la cocina, House procuraba no cometer ningún error. El agua no debía estar ni muy caliente ni demasiado fría, la taza tenía que ser la mas limpia y delicada que hubiera, incluso recordó cuál era el té preferido de Lisa. A partir de ese momento, todo tenía que ser perfecto. Ya no servía de nada seguir aparentando que estaba enojado con ella, debía dejar su orgullo de lado, por el bien de los dos. Mejor dicho, por el bien de los tres.

- Te traje tu té-Dijo él posandolo suavemente en frente de ella, cuidando de no volcar nada.
- Ya no siento ganas de un té. Se me apetece un Jugo de naranja-Contestó ella ladeando la cabeza .
- Mujer, te hice un té. Es de tilo, tu favorito. Incluso medí el azúcar con la cuchara especial.
- Pero ahora quiero jugo- Insistió Cuddy. Su buen humor iba y venía con la rapidez de un parpadeo.
- En ese caso, la heladera está a unos pasos, sírvete tú- Le contestó frustrado. Nunca había tardado tanto tiempo en hacer un té, ¿Y ahora ella se lo
despreciaba?.
- ¿Que te cuesta servirme un vaso de jugo? No te pido mucho, pero claro, no eres tu el que esta embarazado-Sozolló ella- Soy yo la que está hace tres meses vomitando todas las mañanas, descomponiéndose por los olores y durmiéndose en cada lugar que se apoye. ¿Sabes que?, ahora no quiero nada.
- Esta bien, te sirvo el jugo-Se levantó y se dirigió a la cocina. No pensó que se pondría a llorar por eso, al parecer estaba mas sensible de lo que creía.
- No, no quiero que lo hagas por lástima, aparte ya no lo quiero.
- ¿Y entonces qué vas a desayunar, caramelito?
- ¡Nada! No quiero comer nada, despues lo vomito todo, de que me sirve.
- Tienes que comer algo, Peter se tiene que alimentar.
- ¿Peter?
- Nuestro hijo-Respondió el con toda naturalidad, como si estuviera hablando del clima y no de que ya había decidido un nombre para su heredero.

Si Cuddy no hubiera estado enojada unos segundos antes, lo hubiera abrazado. Por fin le demostraba que estaba interesado de verdad en su hijo, aunque... ¿Peter?.

- No se va a llamar así-Negó ella cruzándose de brazos.
- ¿Y como va a llamarse si no? A mi me gusta Peter. Es fácil de recordar y nunca lo escribirán mal.
- No le voy a poner a mi hijo el nombre del personaje de una película infantil.
- Entonces no te quedan muchas opciones, hay muchísimas películas infantiles.
- Aparte, mira si es una niña -Cambió de tema ella.
- No va a ser niña.
- No lo sabes.
- Claro que lo se.
- Lo sabremos dentro de poco, pero lo aseguro, es una niña. Algo me lo dice, diría mi instinto maternal, pero te burlarías de mi.
- No me burlo. Es mas, creo que es mi instinto paternal que me dice que va a ser varón.
- Claro, con tal de llevarme la contra ...
- No, sucede que si es niña yo moriría, ¿entiendes?. Así que reza para que sea varón, a no ser que quieras enviudar o algo así.
- Vas a morir del amor.
- Voy a morir estresado. No podría soportar a dos Cuddys.
- Claro, porque vivir con dos Houses es lo mas fácil que existe.
- Por supuesto que si. Yo nunca discutiría por un vaso de jugo o un té.

Cuddy iba a replicar, pero se calló. Él tenía razón, se enojaba por cosas tontas todo el tiempo. Obviamente, no iba a admitirlo, él también tenía sus manías.
Pero antes de que se le pudiera ocurrir algo con qué contradecirlo, algo más llamó su atención. Miró su reflejo en un espejo que estaba por detrás de House
¿Acaso tenía la cara mas redonda o era sólo su imaginación?.

- ¿No crees que estoy mas gorda?-Preguntó de repente.
- Si.

A House la pregunta lo había tomado por sorpresa y contestó sin pensar. Sintió que empalidecía al darse cuenta de lo que había dicho y en las consecuencias que ello podía traerle. Le había dicho a la mismisima Lisa Cuddy que estaba gorda. Era mas sensato tirarle la melena a un león salvaje y hambriento que hacer lo que había hecho. Pero para suerte de su integridad física, ella siguió preguntando.

- Pero... ¿Gorda en el sentido de gorda, o gorda en el sentido de embarazada?
- Gorda en el sentido de que tus melones estan cada día mas grandes-Suspiró aliviado. Al parecer lo de los cambios de humor no era tan malo.
- ¿Solo eso? Yo pense que...
- Que...
-No sé, que ya tendría algo de panza.
- Siempre fuiste delgada, la panza tardará un poco mas en aparecer. Aunque si te fijas detenidamente, estás como mas...
- Mas...
- Redonda.
- ¿Mas redonda?
- Eso es bueno, ¿no?-Se atajó rápidamente.
- Quizás, no lo sé...

Hasta el momento, no había pensado en las consecuencias que el embarazo podía traer en su cuerpo. Además de los kilos de más (que a su edad ya serían un poco más difíciles de bajar de nuevo) estaban las estrías, los pechos caídos...

House, al darse cuenta de lo que ella estaba pensando, le tomó la mano y la consoló:

- Como sea, para mi siempre vas a ser hermosa.
- No mientas-dijo ella con una sonrisa. La había hecho sentir mucho mejor.
- ¿Me estas llamando mentiroso?
- Todo el mundo miente.
- Las cosas que yo digo no se aplican en mí. ¿Ya te volvio el hambre?
- Quiero jugo de naranja.
- Te preparare un té... no, es broma-Aclaró rápidamente al ver la cara que le dirigió ella- Ahí te traigo un poco
- Gracias -Dijo ella, complacida. A los pocos segundos, recibió el dichoso jugo
- De nada.
- ¿Hay medialunas?
- No
- ¿Galletitas?
- Saladas.
- No quiero.
- ¿Que quieres entonces?
- Nada, gracias. Voy a tomar solamente el jugo.
- ¿Segura? Tienes que comer algo.
- Con esto esta bien. A parte, ya va a ser hora del almuerzo
- ¿Qué vas a cocinar?
- ¿Cocinar? Pensé en que podrías llamar a tu madre y salir a comer.
- Salir a un restaurante lleno de olores, suena logico viniendo de una mujer en tu estado.
- Bueno, puedes comprar algo y que tu mamá venga acá.
- ¿Por qué tanta insistencia en que venga mamá? Esto podria ser un almuerzo romantico...
- ¡Porque la hiciste viajar hasta acá!
- La idea era que venga a cuidarte cuando yo no esté.
- ¿Cuando no estés? ¿A dónde piensas ir?
- No lo sé, quizas... ¿A trabajar?-Contestó él sarcásticamente.
- Te suspendí por un mes, ¿Recuerdas?
- ¿Quieres torturarme durante todo un mes full-time?
- Son las reglas. Si te ausentas de tu trabajo mas del tiempo que te corresponde, tu jefe te castiga-Le recordó ella con una sonrisa.
- ¿Aún si tu jefe es la mujer que mas amas, la luz de tus ojos?-La aduló intentando persuadirla
- Aún así. Ahora llama a tu madre.
- ¿Es una orden?
- Sí, lo es.
- Bien, la llamaré.

Marcó el número de su madre en el celular y esperó unos pocos segundos. Del otro lado, su madre sonaba preocupada y cansada:

- ¿Gregory? ¿cómo esta Lisa?
- Bien, y yo también, gracias por preguntar.
- Hijo, no te enojes. Pero es que quede preocupada, se la veía tan descompuesta ...
- Esta embarazada, es normal que este descompuesta .
- También se la veía mal emocionalmente -Le reprochó
- Ya está mejor-insistió- ¿Quieres venir a almorzar con nosotros?
- Dejemoslo para mañana mejor, no me siento muy bien.
- ¿Qué pasó?-Ahora el preocupado era él.
- Nada grave, parece que me cayó mal la comida del avión...
- Te dije que no viajaras en segunda clase.
- ¿Acaso ibas a pagarme tú los boletos?
- Estoy corto de dinero. Mi jefa me suspendió un mes -La última frase la dijo en un tono más alto para que Cuddy lo escuchara.
- Te lo merecerías-Contestó su madre.
- ¿Segura que estás bien?
- Si, quédate tranquilo. Me voy a recostar un rato.
- Si cuando te despiertas te sigues sintiendo así me llamas. ¿Ok?.
- Está bien.

Blythe cortó la llamada y su hijo suspiró. Su madre nunca había querido que se preocupen por ella. Era una mujer fuerte e independiente, y la admiraba mucho por eso.

- ¿Qué pasó?- Preguntó Cuddy.
- Al parecer no se siente bien, la contagiaste a ella igual.
- Pobre, ¿en serio está mal? ¿no deberías ir a verla Greg?
- Es grande, se sabe cuidar solita.
- Entonces, ¿vas a estar en casa todo el día?
- Parece que si... ¿qué quieres comer?
- Algo liviano.
- Algo liviano... -Repitió él- ¿Podrías ser mas específica?
- Una sopa no estaría mal.
- ¿De las de sobrecito? Creo que nos queda alguna...
- No, quiero una con verduras frescas.
- Iré al mercado a ver que consigo.
- Con lo que hay en la heladera esta bien
- No hay mucho
- No importa, no tengo mucho apetito

Entonces, haciendo gala de sus conocimientos culinarios, House hizo la sopa de su vida. Cocinó los ingredientes el tiempo exacto, el caldo estaba apenas
salado, los vegetales estaban tiernos pero no demasiado al punto de romperse a penas los pinchaba con el tenedor. Satisfecho, al cabo de cuarenta y cinco
minutos llevó dos platos humeantes a la mesa. La había puesto con esmero mientras esperaba que el agua hirviera. Los cubiertos estaban bien alineados, las copas brillaban y el mantel estaba limpio y planchado. Cuddy había ido al living a ver televisión mientras esperaba, así que él la llamó y la esperó para
acomodarle la silla para que se sentara.

- Muchas gracias.
- De nada, espero que te guste la sopa -Contestó él sentadose en su lugar. Simpre consideró las cortesías como innecesarías, pero si a ella la hacían
feliz...
- Mmmm -Dijo ella probando de su plato- Está muy salada.
- ¿En serio?-Se sorprendió él y la probó- Yo la siento bien.
- Y tiene un sabor como metálico.
- Es la mejor sopa que probé en mi vida.
- Yo la siento extraña.
- Será por el embarazo. ¿No?
- Quiero sandía.
- ¿Sandía?
- Quiero algo refrescante.
- ¿De dónde se supone voy a sacar sandía en estas fechas?
- Tienes razón... Bueno, no importa.

Cuddy puso el codo sobre la mesa, el mentón sobre su mano y se puso a jugar con los cubiertos distraídamente. Él la miró un rato, pensando que se veía muy hermosa, pero que no le gustaba verla así. Sabía que ella quería algo, y él podía ir a buscarlo. Quería darle todo para que sea feliz, para que sonriera,
para que tenga motivos para quererlo... Aunque sean cosas simples, detalles, necesitaba demostrarle lo mucho que la amaba, aunque le costara expresarlo con palabras.

- Pensándolo mejor, en algún lugar deben haber sandías aún. Siempre queda alguna sin vender.
- No te molestes, seguro te va a costar conseguirla-Respondió ella.
- Iré a ver. Si no consigo en el tercer lugar al que vaya, me vuelvo-Dijo House mientras se calzaba para salir- En veinte minutos estoy de regreso.
- Ve con cuidado -Le pidió Cuddy mientras lo acompañaba hasta la salida.

Al cerrar la puerta, se quedó mirando por la ventana como él subía a su auto y partía. Se sentía un poco mal por él, sabía que estaba siendo muy demandante, no quería que se harte de ella pero... le hacía sentir tan bien que la consientan un poco. House se estaba esforzando mucho, y ella lo valoraba. Miró los platos de sopa que habían quedado intactos en la mesa. Volvió a probar del suyo... no estaba tan malo después de todo.

Casi cuarenta y cinco minutos después, el nefrólogo volvió, luego de haber ido a cinco verdulerías y a dos supermercados distintos. Por fin, había conseguido
una. Era pequeña, pero alcanzaría para ella, y quizás el podría comer un poco también. Y ahora que lo recordaba, no había desayunado y tampoco había podido
probar su sopa, que por cierto ya estaría fría, pero no importaba. Estaba hambriento.

- ¡Ya volví!-Se anunció, entrando a la casa- Tengo la sandia
- ¡Gracias!-Dijo Cuddy yendo hacia donde él estaba-No debiste molestarte. ¿Te costó mucho encontrar?
- Para nada -Mintió piadosamente- Tardé un poco porque había mucho tráfico.

Se dirigió a la mesa, en donde había dejado su plato. Pero lo encontró vacío.

- ¿Y mi sopa?
- Tenías razón, la probé de vuelta y me di cuenta que estaba riquísima.
- ¿Te tomaste los dos platos?
- Si, y lo que había en la olla también. La verdad, eres el mejor cocinando. ¿Puedes dejar la sandía en la heladera?
- ¿No vas a comerla ahora?
- Me llené con la sopa. Mejor dejemosla para la noche.

House a esas alturas tuvo que contar hasta veinte mil para no ponerse a gritarle. Sin decir nada más, fue en dirección al cuarto, dispuesto a dormir todo lo
que pudiera, y si podía despertarse cuando los seis meses restantes del embarazo ya hubieran pasado, mejor. Pero antes de poder llegar a su cama, sintió que ella lo abrazaba por atrás.

- Muchas gracias por todo-Le dijo apoyando su cabeza contra su espalda-Me haces muy feliz.

Él suspiró. No podía enojarse con ella. Se giró para poder abrazarla de frente, sintiendo su perfume, aquel que tanto había echado de menos el tiempo que
habían estado separados.

- Tú también me haces feliz. Y no hay nada que quiera más que poder estar los tres juntos viviendo así, pero no sé hasta donde va a llegar mi paciencia.
- Perdóname, sé que estoy un poco insoportable...
- ¿Un poco?- La interrumpió.
- Si, un poco-Repuso ella- Pero no puedo evitarlo, en el fondo estoy hecha un mar de nervios, a veces tengo ganas de romper todo, gritar y llorar y en otros
momentos quiero reír a carcajadas o cantar y...
- Es normal, los dos lo sabemos. Es una etapa que hay que pasarla. Y yo voy a estar aquí a tu lado todo el tiempo.

Cuddy, emocionada, lo abrazó más fuerte. Seguían parados en el comedor de la casa, y luego de un rato él la separó un poco de su cuerpo, colocó sus manos a los lados de la cintura, mientras fijaba sus ojos en la mirada de ella. La miró fijo a los ojos por un tiempo, de a poco fué acercando sus labios y la besó, le encantaba volver a sentir sus labios sobre los de ella, su sabor, siempre fresca y dulce. La había extrañado mucho. Ella rodeó su cuello con los brazos, disfrutándolo, al fin estaban nuevamente juntos.

Él siguió besándola, de una manera muy romántica, solo rozaba y pellizcaba sus labios, no la quería forzar a más, sabía que ella necesitaba tiempo y evitar
las emociones demasiado fuertes.

Cuando dejó de hacerlo, apoyó su frente contra la de ella, los dos estaban con los ojos cerrados, y a veces les daba cortos besos. Ahora fué ella quién lo
besó, la estaba matando con ese jueguito que le hacía. Lo besaba con amor, dentro de los mismos margenes que él, pero con más pasión. Lo tomaba de la nuca y hacía presión para tenerlo más cerca suyo, él sólo la tenía agarrada de la cintura y a veces recorría el largo de su espalda, o intentaba acariciarle el
pequeño vientre que se asomaba pero no se animaba.

- Me encanta la forma en que me hacés sentir que todo en el mundo está bien, y que seguirá siendo así para siempre mientras que estemos juntos...- Le dijo ella en cuanto separaron sus labios.
- Siempre será así, si me dejas quedarme a tu lado.

Cuddy bostezó, sin poder evitarlo. Él se rió:

- ¿Tanto te aburro?
- ¡No es eso!. Es sólo que últimamente tengo sueño a todas horas. Creo que iré a la cama a dormir un rato...
- Yo te llevo.
- ¿Que? ¡No, espera...!

Demasiado tarde. House la cargó en sus brazos, ignorando el dolor de su pierna, y la llevó así hasta la habitación casi conteniendo la respiración. Por
suerte, el dormitorio quedaba cerca de donde estaban.

- Podía caminar-Dijo ella ya en la cama, mientras se ponía el pijama que estaba en su mesa de luz.
- Tienes que evitar los esfuerzos- Respondió él mientras se recostaba a su lado, exahusto, pero tratando de disimularlo. De repente sintió un bulto en el
bolsillo de su pantalón y sonrió. Casi lo olvidaba...-Por cierto, te traje algo.
- ¿En serio? ¿Qué es?
- Cierra los ojos.

Cuddy obedeció, y él corrió delicadamente sus cabellos hacia atrás y le colocó un collar al rededor del cuello.

- Aún no los abras.

Luego de decir eso, tomó sus manos suavemente y depositó en ellas un par de escarpines blancos. Lisa abrió los ojos con curiosidad.

- Son blancos porque eran los únicos que quedaban -Explicó él- Si no, hubiera traído celestes. Para dejar en claro que será un niño.
- Son... son hermosos -Dijo ella tratando de no llorar.
- Vamos, son unos escarpines comunes y corrientes. No es gran cosa.
- Es el primer regalito que recibe nuestro hijo...
- Soy su padre, no cuenta como regalo. Regalos son los que le van a traer las abuelas y el tio Wilson, que de seguro no entrarán todos en esta casa. ¿Y no me
dices nada del collar? Ese sí que es un regalo.
- Cierto -Dijo ella, y dirigió sus manos a su cuello. De él colgaba una cadenita de oro con un dije en forma de zapatito de bebé.

Se quedó mirando ambos regalos largo rato, emocionada. Era increíble como cosas tan pequeñas la podían llenar de tanta alegría. Y más aún cuando venían de una persona a la que nunca se le dió bien demostrar buenos sentimientos, como lo era House. Dejó los escarpines cuidadosamente en el cajoncito de la mesa de noche y se volvió para ver a su amado. Se había recostado mientras la miraba, parecía cansado. Ella también lo estaba.

Apoyó su cabeza en el pecho de él y lo abrazó de lado. House los cubrió a ambos con las sábanas.

- Te amo-Le dijo ella cerrando los ojos.
- Yo también.

Depositó un beso en su frente y se quedó contemplandola. Ella se quedó dormida escuchando los latidos de su corazón, pensando que había sido su mejor día en mucho tiempo. Y todavía tenían muchos días por delante para vivirlos así.


Oh el capitulo de 14 de febrero... (Día de m****) lo hise lo mejor que pude, pero tuvimos un par de problemas problemas:

1) Solo pudimos hacer la primera parte con Cachu (bastante) pero lo demás lo tuve que hacer yo solita :'( porque ella tiene que rendir matematicas mañana 15 (deseenle mucha suerte!) . Pero ella es la genia en las escenas de amor...

3)Problemas personales, de Cachu (tiene que rendir y todo eso) y mios por otro lado.

5) Se me descofiguró el teclado. Atinar a los signos fué toda una odisea. Por suerte ya lo arreglé, aunque cuando lo hise ya estaba mas de medio capitulo
hecho.

8) No les puedo explicar mi soledad. Es que... tantas cosas pasaron estos últimos días. Para colmo, no me puedo comunicar con mi Cachu, la extraño :'(
pasamos de mandarnos mensajitos a todas horas a no poder hablar ni por señales de humo desde hace días.

Pero no pueden decir que no cumplimos no?

Voy a empezar a responder reviews, en forma de agradecimiento...

midhnight: gracias por haber leido "Latidos", me alegro que te haya gustado... el huddy sex va a tener que esperar, ya que con el embarazo de riesgo esta
complicada la cosa. Pero igualmente espero que el capi haya estado a la altura de las circunstancias.

berenice: House es House, no le sale ser tierno o atento de la nada, pero de a poco va mejorando, no te parece? ya de a poco va a aprender a ser un buen
novio. Gracias por dejar review siempre!

Espero que les haya gustado el capitulo, las cosas se van a poner mas interesantes al partir del capi que viene.

Lo mejor para todos/as (habra hombres que nos lean?)