Cuando Cuddy despertó al día siguiente, lo primero que recordó fue la conversación que había escuchado que tuvieron House y Wilson. Automáticamente sintió que se le formaba un nudo en la garganta. Recordó todo lo que habían dicho, quería creer que era un sueño pero sabía que no lo era.

Percibió el aroma a tostadas recién hechas que venía de la cocina, probablemente House se hubiera levantado hace algunos minutos y le estaba preparando algo. Tenía hambre, y sintió como se le contraía el estómago ante el delicioso olor que inundaba su cuarto, pero no quiso levantarse. Sin embargo a los pocos minutos, House fue a verla.

- Buenos días amores-Le sonrió él. Verlo tan feliz, como si hace unos meses no hubiera estado pensando en dejarla, la irritó mas de lo que estaba.
- Hola.
- ¿Cómo amanecieron hoy?
- Bien, como siempre.
- ¿Quieres desayunar algo?
- Ajá...
- Estoy haciendo tostadas, hay mermelada, manteca, queso untable...
- Que bueno.
- ¿Te pasa algo?
- No.
- ¿Estas segura? Pareces enojada.
- ¿Por qué tendría que estar enojada?
- No lo sé, por eso te pregunto.
- Entonces nada. ¿Ya está el desayuno?
- Si, ¿Quieres algo más en especial? ¿Qué quieres tomar?
- Lo que quieras.
- Vamos Lisa, en serio te estoy diciendo-House empezaba a perder la paciencia. Ella solía estar de mal humor, pero ahora parecía enojada exclusivamente con él, como si hubiera hecho algo malo incluso antes de que ella despertara.
- Yo también, que se yo, hazme un té.
- Como tu digas...

Decidió dejarla sola un rato. Regresó a la cocina para preparar un té y un café, como de rutina. Antes de que pudiera terminar, apareció ella en la mesa. No podía resistirse al olor de sus tostadas, lo sabía. Por eso siempre cocinaba con la puerta de la cocina abierta.

- ¿Ya está el té?-Preguntó tratando de fingir indiferencia, pero sin ser muy convincente.
- Casi termino, ¿quieres volver a la cama y te llevo el desayuno ahí?
- Me pude levantar hasta aquí, no me hace falta volver.
- Todo listo mami-Dijo él ignorando su comentario y llevando las cosas a la mesa.
- Esta frío-Protestó ella luego de un pequeño sorbo- ¿No puedes hacer nada bien?
- Perdóname, estoy haciendo mi mayor esfuerzo, sabes que esta vida no es la mía.
- Haz algo con tu vida entonces. Tienes otra en tus manos ahora.
- Lo siento Lisa, no se como hacer esto-Dijo él de mala manera- Si te molesta como lo hago, levántate y prepáratelo tu misma, no puedo con todo.
- Bien, lo haré sola. Y si quieres, también puedo llevar el resto del embarazo yo sola, si te molesta tanto tener que hacerlo.
- ¿De qué mierda estás hablando?
- Estas aquí porque no tienes otra opción, ¿verdad?.
- ¡¿Qué?
- Planeabas irte en cuanto nazca el bebe, ¿no?
- Nos escuchaste anoche, ¿cierto?
- Si,-Admitió ella- y que suerte que lo hice.
- ¿Y escuchaste hasta esa parte? Porque creo que después dije que el "plan" había cambiado.
- Pero tu idea original era esa. ¿Cómo pudiste? -Cuddy sentía que se le llenaban los ojos de lágrimas.
- OK. Perdón.
- ¿Perdón? ¿Es lo único que se te ocurre decir?
- Si, lo siento. Cuando volví, estaba enojado y lo único que quería era poder arreglar tu desastre e irme de nuevo, pero con la noticia... Tu estado era delicado...-Trataba de explicarse House.
- ¿Y si mi estado no hubiera sido delicado te hubieras ido?
- No lo sé.
- ¿No lo sabes? ¿En serio me hubieras dejado sola con tu hijo?
- No lo sé Lisa, ¡No lo sé! Era todo tan extraño para mi...
- No puedo creerlo-Suspiró ella mientras negaba con la cabeza y se sentaba en el sofá.
- Entiéndeme por favor ¿Como pretendías que reaccione?
- ¿Reaccionar? Nunca pensé que tuvieras la sangre fría suficiente para quedarte nueve meses conmigo y luego... ¡irte como si nada!
- ¡No lo voy a hacer!. Me voy a quedar con ustedes.
- No puedo estar contigo sabiendo que no es lo que querías.
- ¡¿Que?

House comenzaba a asustarse. Ya habían pasado por eso, no quería que terminaran igual que la última vez: separados.

- Eso-Resumió Cuddy.
- Pero, ¿como? Estoy acá, quiero estar con Peter, acompañarte...
- ¿Cómo puedo saber que es lo que de verdad quieres? ¿cómo se que no es una mentira para que yo este bien solamente?
- Hey, mírame-Dijo él acercándose a ella y hablando con firmeza-Estoy acá, quiero esto, me siento bien. Ya no me puedo ir y dejarlos solos, me involucré demasiado. Hasta creo que... ya amo al feto.
- ¿Al feto?
- Peter.
- No se llama Peter.
- Tu no propusiste otro nombre ¿O si?

Al parecer, hablar del bebé los calmaba a ambos. Tenían un futuro en común: su hijo. Eso los mantendría unidos para siempre.

- Todavía no me gusta ningún nombre
- Falta poco tiempo para que el chiquitín este en casa...
- ¿Y vas a estar aquí para verlo?
- Y cambiarle los pañales también... A veces.
- Mas te vale. Voy a prepararme yo misma el té, como dijiste-Dijo levantándose.
- No estés enojada.
- No estoy enojada estoy... decepcionada.
- Yo también estoy decepcionado de ti.
- ¿De mi? ¿Por qué?
- Pensé que podía confiar en ti, e ibas a dormir, pero al parecer estuviste con la oreja pegada a la puerta toda la conversación...
- Fue tu culpa. Fuiste muy sospechoso, hubieras sido más disimulado. Además, como si tu no hubieras hecho lo mismo.
- Es común en mi esas cosas, pero... ¿En ti? Fue un golpe bajo.
- Bien. Ahora si estoy enojada. Veo que tú puedes hacer lo que quieras y yo no puedo.

Hasta ese momento Lisa estaba en la cocina buscando las cosas necesarias para preparase el desayuno, pero en cuanto dijo esas palabras salió del lugar y se dirigió a la habitación nuevamente.

- ¿No te ibas a preparar un te?-Preguntó House, sabiendo que había metido la pata
- No, ya no quiero te. Me voy-Dijo mientras abría su placard y sacaba cosas al azar, sin saber que ponerse. Ya nada le quedaba con la panza que tenía.
- ¿Qué? ¿A dónde vas? tienes que hacer reposo.
- Ya hice mucho reposo.
- No seas idiota, te puede hacer mal. No hay necesidad de que te vayas.
- Quiero tomar aire fresco.
- Estas actuando como una adolescente caprichosa-Le espetó mientras le quitaba de las manos las zapatillas que ella estaba por ponerse. Eso no hizo más que enfurecerla más aún.
- Mira quien habla. Los adolescentes son los que dudan de quedarse con sus hijos o no.
- ¿Me vas a recriminar toda la vida por esto?
- Si no quieres escucharme, entonces deja que me vaya-Dijo ella extendiendo la mano para que le devolviera su calzado.
- ¡No quiero que te vayas! -Alzó las voz mientras lanzaba las zapatillas al otro lado de la habitación que brusquedad.
- ¡Necesito pensar!
- Te dejo sola si es lo que necesitas, pero no hagas una locura.
- No, no te vayas. Yo me voy.
- Al menos déjame que te lleve y ver que vas a estar bien. Lisa, por mas que las cosas estén bien ahora, es un embarazo de riesgo el tuyo.
- ¡Que pesado! Así ya no quiero ir a ningún lado. Creo que voy a volver a la cama, ojala hoy no me hubiese despertado.
- Voy a estar en el living.

House salió de la habitación, y sintió como ella pegaba un portazo detrás de él. Otro día, otra pelea, otro desayuno que se desperdiciaba.

Luego de esa pelea, Cuddy comenzó a dirigirle la palabra solo lo mínimo e indispensable. Para House por un lado era algo bueno, ya que no se quejaba tanto por todo lo que hacía, pero por otro no le gustaba que este enojada, y lo hacía sentirse culpable permanentemente. Además, tenía que admitir que extrañaba a su Lisa. Luego de un par de días así, ya no aguantó más y la encaró a la hora del almuerzo, luego de estar casi media hora comiendo sin hablarse.

- ¿Piensas algún día perdonarme? ¿o al menos dejar de estar enojada?.
- Todavía no me entra en la cabeza ni mucho menos en el corazón lo que dijiste.
- Esto no nos hace bien a ninguno de los dos, y mucho menos a Peter.
- No le digas Peter...
- Ya lo sientes ¿No? Ayer me di cuenta, te ves esplendida.
- ¿En qué sentido?
- Lo sientes moverse.
- Se siente un poco-Dijo aún sin mirarlo.
- Yo quiero sentirlo, es mi hijo también.
- Pon la mano, el se mueve de vez en cuando.

Él se acercó un poco y se arrodilló al lado de la silla en donde ella estaba sentada, posando si mano en su pequeño vientre, cada día más abultado.

-Te gusta la idea de que sea Peter, lo tratas de El.
-Le dije así por costumbre no más.

House iba a replicar pero en ese momento sintió un leve movimiento en donde tenía apoyada su mano. Era su hijo. Si Cuddy no lo hubiera conocido mejor, pensaría que se pondría a llorar. Pero House era House, y nunca demostraría sus sentimientos tan abiertamente. Por lo menos no delante de otras personas, ni siquiera de ella.

Él, lentamente apoyó la cabeza donde antes tenía su mano y siguió sintiendo esa especie de primera conexión con el bebé. Lo hacía todo mucho más real. Iban a tener un hijo, cada día, hora, minuto que pasaba los acercaba más a ese día. Y no podía esperar a que llegara.