El día de la partida había llegado. Blythe le había pedido a un empleado del hotel que bajara sus maletas al vestíbulo mientras ella bajaba al desayunador. Eran al rededor de las siete de la mañana, nunca había ido a desayunar tan temprano, pero su vuelo salía en un par de horas.
Se sentó en una mesa que quedaba cerca de la puerta, le gustaba ese lugar porque desde allí podía ver todo el lugar. No es que hubiera mucho que ver, mas que a las pocas personas que había a esa hora, que se levantaban cada tanto a servirse de una mesa central. Pero hubo una mujer que le llamó la atención especialmente.
No bebía ni comía nada, sólo miraba melancólicamente hacia el exterior, lo que dificultaba que la viera bien. Pero no era eso lo que le parecía peculiar en ella, sino que le resultaba familiar. Por un instante, cuando giró para decirle algo al mesero, pudo verle la cara. No había dudas, era la ex de su hijo. Tenía el cabello más largo, y se la veía cansada, pero no había dudas de que era ella.
Pensó en acercarse para saludar, hace mucho que no la veía, pero no le pareció apropiado. Además, debía apurarse para pedir un taxi. Greg se había ofrecido a llevarla, pero ella ya sabía que el no acostumbraba ser puntual, así que prefirió que se encontraran en el aeropuerto para despedirse.
Cuando llegó al aeropuerto, no encontró ni rastro de su hijo. No esperaba encontrarlo allí tan temprano tampoco, todavía faltaban más de dos horas para que su vuelo partiera, pero ella quería poder hacer todos los trámites tranquila, no tenía ganas de apurarse.
Como había pensado, ella ya había hecho todos los papeles y estaba esperando que la llamaran para embarcar cuando llegó House.
- Perdón por la tardanza-Dijo él mientras llegaba junto a ella, agitado.
- No es nada hijo. Por lo menos llegaste antes de que me fuera. ¿Y Lisa?
- Se quedó durmiendo. Estuvo gran parte de la noche con naúseas.
- Pobre, dale muchos saludos.
- Se los daré. Gracias por haber venido mamá.
- No hay de que hijo. En realidad no pude hacer mucho.
- Pensé que Lisa iba a ser más accesible, pero es más complicada de lo que imaginaba.
- Entiendela, su cuerpo es una bomba de hormonas y la mente llena de dudas sobre su primer hijo no la ayuda mucho.
- De todos modos, no parece ella.
- Ya volvera a ser la de antes. El tiempo pasara más rápido de lo que crees.
- Por el bien de tu hijo, esperemos que sea así. Es insaciable.
- Te quería comentar... ¿Adivina a quien vi en el hotel antes de venir aquí en el hotel?
- ¿A quién viste mamá?
- A Stacy.
- ¿Stacy?-House se sorprendió, pero trató de sonar indiferente.
- ¿Tu ex, no? Me caía bien esa chica...
- ¿No te cae bien Lisa?
- Lisa me cae mejor, pero la otra no estaba mal. ¿Qué hace por aquí?
- ¿Y por qué tendría que saber yo? No lo sé, no la veo hace tiempo.
- No se veía muy bien...
- Creo que ya es hora de que embarques.
No era sólo una forma de desviar la conversación. Las puertas del avión se habían abierto y desde el altavoz una mujer con voz monótona anunciaba el próximo despegue de su vuelo.
-Tienes razón. Mucha suerte hijo.
-Gracias mamá, cuando llegues avisame.
Si bien su idea original era quedarse en el aeropuerto hasta que el avión partiera, House volvió casi mecánicamente a su auto en cuanto su madre abordó. Iba a ir a el hotel, ¿Por qué Stacy volvería justo en ese momento?. Seguro que era algo que tenía que ver con él.
Aunque a mitad de camino, se arrepintió. Él no quería saber nada de ella, no quería involucrarse, le hervía la sangre de solo recordar la manera en que le había tomado el pelo. Cambió de trayectoria y se dirigió nuevamente a su hogar, mientras escuchaba a lo lejos el sonido del avión que partía.
Al volver Lisa lo notó extraño, pero asumió que era debido a la partida de su madre y no le prestó demasiada atención. Pero en realidad él se había quedado con la intriga, por más que quería pasar por alto el hecho de que ella hubiera vuelto, no podía.
Él al fin había vuelto al trabajo, lo cual era un alivio y una preocupación a la vez. Alivio porque Cuddy ya no estaría todo el día pidiendo cosas, quejandose o con sus cambios de humor. Y preocupación por el simple hecho de que dejar a una mujer con un embarazo de riesgo sola no era la mejor idea del mundo, pero no tenían muchas opciones.
La madre de Lisa no la había llamado para disculparse, ni para preguntar como seguía todo, así que asumieron que seguía furiosa. Pero a pesar de todo, los días pasaban y las cosas estaban saliendo bastante bien.
House como de costumbre, miraba todo lo que ocurría en la entrada del hospital desde el primer piso, y de vez en cuando arrojaba alguna bolita de papel para molestar al encargado de la limpieza. Ya tenía un paciente, y estaba esperando que Chase y Taub terminaran de hacer los análisis correspondientes y lo llamaran con las novedades. Pero de repente, vió lo último que esperaba y que querría ver: Stacy entraba muy resuelta al lugar, como si aún trabajara allí.
Por un instante sus miradas se cruzaron. Era evidente que ella lo estaba buscando. Luego siguió caminando, probablemente para ir a donde estaba él. El nefrólogo se apartó de donde estaba, ya que no quería que lo vieran con ella y que luego le fueran con el chisme a Cuddy y esta se altere por nada. Pero no se escondió, ni siquiera se apartó demasiado del lugar. Sentía demasiada curiosidad por saber qué quería. Aunque sea tener una pista.
Pero al verla acercarse, tan serena a pesar de todo lo que le había hecho, no pudo reaccionar de buena manera.
-¿Qué haces aquí?
-¿Cómo estas?-Stacy trató de ignorar su brusquedad, y el hecho de que era obvio que él no quería verla.
-Es de idiotas contestar una pregunta con otra. En tu caso, es de zorras.
-Yo también estoy bien, gracias por preguntar.
-No me interesa como estas. ¿Puedes irte? Estoy trabajando.
-Greg... -Insitía ella.
-Doctor House para ti. No quiero verte ni escucharte.
Dicho esto, House se dió media vuelta y se dirigió a su oficina. Seguía con curiosidad, pero tampoco iba a gastar tiempo en ella si era algo insignificante lo que quisiera decirle. En cambio, si fuera algo importante, ella insistiría en hablar con él.
Stacy no lo siguió, aunque no le sería difícil alcanzarlo, sabía que era inútil si él no quería escucharla. Pero igualmente ya tenía otro plan...
C O N T I N U A R A
A veces leo lo que escribimos y lloro, cuantas noches en vela habremos estado escribiendo estas cosas por mensajito de texto hasta que alguna se duerma, en mi caso con el celular en la mano y una sonrisa en la cara :') te quiero tanto Cachu...
Y por las noches, soñamos con tooooooodos los reviews que los lectores nos dejarán para hacernos saber que están del otro lado :D
