Los vítores de la gente se escuchaban por doquier, la nieve caía impidiendo la correcta visión, pero el partido Gryffindor versus Slytherin se jugaría igualmente. James, con trece años, estaba ya en posición sobre su escoba, mirando distraídamente hacia el público, viendo en él a sus amigos y a Lily Evans. Sonrió tontamente y tomó atención en cuanto escuchó el silbato, pateando el suelo con agresividad y alzándose al aire en busca de la pelota hecha para anotar puntos.
Sirius, Peter y Remus saltaban en las gradas de Gryffindor, observando detenidamente el curso del partido. Inicialmente iba ganando Slytherin, por lo que nada podía quitarles de la cara el fastidio y el odio hacia el otro equipo. Abucheaban sonoramente cada vez que los verdes poseían la Quaffle, cuando botaban a algún oponente con la Bludger o cuando Regulus, en su primer partido como buscador, se acercaba en demasía a la Snitch dorada.
—Tu hermano no juega mal —meditó Remus observándolo. Recibió una mirada fulminante—. Digo, para ser su primer partido, no es nada malo sobre la escoba.
—Sí, su primer partido —habló Sirius fastidiado—, y su primera decepción de seguro.
Peter los miró encogiéndose de hombros, pero luego optó por mirar el partido que Gryffindor intentaba igualar, posicionando sus binoculares en donde su amigo volaba buscando oportunidad de quitar la Quaffle. James había metido cuarenta puntos ya, pero seguían perdiendo por treinta, se le veía desesperado. El chico acercó a un más la imagen y vio cómo Regulus iba persiguiendo la Snitch cerca de James, estaba a punto de atajarla para cuando una Bludger le dio estratégicamente en su mano.
—¡Ambos buscadores van por la Snitch! —gritó el comentarista extasiado—. ¡Esto puede definir el partido!
Sirius le quitó inmediatamente los binoculares a Peter, quien no pareció quejarse, y observó todo lo que acontecía. Mientras todos estaban pendientes de la resolución, el equipo de Gryffindor concretó los treinta puntos para empatar, pero seguían viendo las vueltas que los buscadores daban y la forma en que la Snitch se escabullía por los aires. Regulus Black y el buscador de Gryffindor, Charles McCorn, se golpeaban continuamente, estirando sus brazos hasta rozar aquella pelota dorada.
—¡¿Es lo que veo?! —preguntó el comentarista—. ¡Gryffindor ha atrapado la Snitch! ¡Gryffindor gana!
—¡Ganamos! —exclamó James al llegar hasta sus amigos, aún en su escoba—. ¡Ganamos, chicos!
