Lily Evans se alejaba corriendo, sin dar tiempo a James de entender el ataque contra él cuando había sido Snape quien la había ofendido diciéndole Sangre Sucia. Enojado y conmocionado como estaba, mencionó su inquietud en voz alta, siendo Sirius el que abrió la boca primero.
—Leyendo entre líneas, yo diría que te encuentra un poco engreído, amigo mío —explicó con las cejas levemente alzadas.
—Bien…bien —murmuró James furioso, percibiendo cómo se aceleraba su corazón. Apretó la mandíbula y apuntó hacia Snape, alzándolo una vez más al aire—. ¿Quién quiere ver cómo le quito los calzoncillos a Snape? [*]
A los pocos segundos, Severus estaba luciendo unos amarillentos calzoncillos, con la cara incluso más descompuesta que la que lucía James. Sin embargo, no duró mucho allí arriba. El Gryffindor suspiró fuertemente, le quitó el hechizo y se largó, caminando rápido y con los puños apretados. No dejaba de pensar en la actitud que tenía Lily con él, cuando jamás le había insultado de aquella forma ni pensaba la veía como tal. Escuchó a sus amigos correr tras él para alcanzarlo, y caminaron en silencio hasta llegar a la privacidad de su habitación.
Entonces se desquitó, pateando uno de los baúles donde alguno de sus amigos guardaba sus cosas. Su respiración estaba irregular y por poco golpeó a Peter cuando éste posicionó su mano en su hombre; Sirius había alcanzado a anteponer su mano antes de que el puño del furioso James golpeara en el rostro de Cola Gusano.
—Tranquilízate, Potter —ordenó Sirius con una atípica voz reprobatoria, encerrando la mano de su amigo entre la suya—, mira que Gusano no ha tenido la culpa.
—Es que Evans… ¿Por qué…? —Cornamenta negó con la cabeza—. ¿Te das cuenta? Yo la defiendo, y mira cómo… Yo nunca…
—¿Puedes acabar una frase al menos? —preguntó Peter dudoso, alejándose un paso tras su intento de apaciguar el ambiente con una broma.
—Sabes que Lily es la otra prefecta y debe controlar estos… asuntos —habló Remus—. Siempre te metes en problemas. Eres muy diferente a ella. Ni siquiera entiendo por qué te gusta tanto; no es como tú.
—¿Y qué se yo? —preguntó James disgustado mientras se sentaba en la cama—. Sus ojos, su piel, su cabello, ¿cómo saberlo? Desde primer año que me gusta.
Sirius rió y se sentó a su lado, dando suaves golpes en la cabeza de su mejor amigo.
—Quizás si maduraras como yo…—Fue automático. Todos rieron, a excepción de Sirius, quien alzó las cejas en señal de confusión, para luego fulminarlos con la mirada—. Se ríen porque saben que es cierto —musitó el animago un tanto fastidiado.
—Claro, Canuto, claro —sonrió Potter, alejándose de su amigo. Luego se encogió de hombros y se mostró pensativo—. Esto se merece una venganza contra Snape.
—James…
—Sí, Remus. Una memorable venganza —afirmó James enérgico—. ¡Temblad, Snivellus, temblad, porque de ti James Potter se vengará!... con rima incluida.
[*] Diálogos tomados desde Harry Potter y la Orden de fénix
