Cuarta parte
~ Amor en el aire~
Capítulo 13: En el lago
Las aguas del lago se mecían con calma, y Peter podía asegurar que el Calamar gigante estaba durmiendo, de otra forma estaría lanzando agua a todo aquel que pasara frente al lago oscuro; incluso a él y a ella. Mientras caminaba por la orilla junto a Ashley, aquella Hufflepuff que le gustaba desde primero, sentía sus facciones arder.
Sabía que no era un Adonis, siempre le decían que no sabían por qué se juntaba con los tres Gryffindor, que salía de la regla. Pero sus amigos le habían insistido en que le pidiera salir a caminar, le habían llenado de instrucciones y pronto se vio abrumado e incapaz de emitir palabra alguna mientras miraba a Ashley de perfil. Era tan linda.
—¿De qué querías hablar, Peter? —preguntó ella.
—De ti —respondió el aludido precipitadamente, pero al cabo de un segundo enrojeció como nunca antes—. O sea, no, sí. No sé.
—¿Ah?
El animago estaba confuso y percibió un puño moviéndose en un arbusto en forma de amenaza. Supuso que estaba haciendo mal las cosas, no por nada alguno de los tres amigos que se escondían le amenazaba de tal forma. Guardó sus manos en sus bolsillos y detuvo su andar, intentando que su indecisión dejara de dominarlo por completo. Era Gryffindor, ¿no? No debía ser cobarde, se decía a sí mismo a cada momento.
—¿Cómo has estado, Ash? —preguntó intentando controlar su voz. A sus trece años era muy complicado todo aquello.
—Bien, supongo. ¿Y tú?
—M-muy bien.
Tragó saliva y vio a Sirius haciéndole señas con James, abrazándose el uno al otro; acercándose, estirando sus labios aparatosamente como si fueran a besarse. Luego se apartaron riendo y señalaron hacia él y Ashley. Remus negaba con la cabeza, aunque no resistiendo las ganas de reír por la actuación que sus amigos habían hecho. Volvieron a esconderse y Peter desvió la mirada hacia la Hufflepuff.
—Eres muy linda, ¿lo sabías? —dijo, volviendo a arrepentirse. Miró hacia el lago.
—Gracias —sonrió dulcemente—. ¿Por qué estás tan nervioso?
—Porque tú… ya sabes.
—¿Yo sé qué?
—Me gustas.
Si alguien hubiera estado más cerca que sus amigos, de seguro hubiera notado que su rostro estaba más escarlata que una bandera de Gryffindor al sol. Claro, Ashley sí lo había notado mientras pensaba las palabras precisas que decir. Al no hallar algo para hablar en el momento, se inclinó levemente y lo besó con suavidad en sus labios.
—G-gracias —susurró Peter impresionado.
—¿Por qué? —preguntó Ashley entre risas.
—No sé.
Había sido todo muy extraño para Peter ese día, pero aquel fue su primer beso y su primer noviazgo. Aunque duró sólo dos meses y luego descubrió que ella amaba a Remus —e hizo que nunca más se mencionara ese nombre entre los cuatro amigos—, fue sin duda uno de los momentos más recordados para la vida del animago; su primer amor.
