Los árboles estaban totalmente florecidos para cuando los Merodeadores y Lily se encaminaron hacia Hogsmeade junto a los demás estudiantes del colegio. Sin embargo, para ellos era una ocasión distinta, tal vez nostálgica; era la última vez en que visitarían Hogsmeade como estudiantes, pues ya los días para graduarse eran contados, seis, de hecho.
Remus iba silencioso y de la misma forma observó la Casa de los gritos, aquel sitio que lo había albergado durante sus transformaciones durante siete años; James iba de la mano de Lily, pensando en cuántas salidas con ella se perdió por su inmadurez; Peter por poco se cayó en un hoyo, siendo ayudado por la pelirroja, a quien sonrió agradecido; y Sirius, con las manos en los bolsillos, simplemente caminaba distraído.
Se adentraron en las Tres escobas, como de costumbre, y se sentaron en la mesa de siempre mientras la joven Rosmerta se acercaba a ellos con una radiante sonrisa.
—¿Cervezas de mantequilla y un chocolate caliente? —preguntó.
Remus rió.
—Sólo cinco cervezas de mantequillas —pidió sintiéndose aludido. Ella asintió.
Cuando trajo los vasos, James no supo por qué, pero sintió tristeza mientras miraba el ambiente del local y a sus amigos. Tragó saliva con dificultad, presionando un poco más fuerte el agarre de la mano de Lily. A su mente vinieron todas aquellas noticias malas sobre lo que acontecía en el mundo mágico, quizás al recordar que se irían del sitio más seguro de todos.
—Por la vida —murmuró James alzando su vaso en señal de brindis.
—Por la amistad —sonrió Sirius imitándole.
—Por el amor —dijo Lily.
—¡Por haberlo logrado! —exclamó Peter alegre por haber aprobado los EXTASIS.
—Por nuestro futuro, ojalá prometedor —terminó Remus.
Bebieron en silencio, aunque pronto empezaron a disfrutar un poco más de aquel emotivo momento, incluso tuvieron tiempo de molestar al licántropo cuando una chica de quinto año se acercó a él a entregarle una carta recortada en forma de corazón.
Peter miraba a sus amigos con cierto brillo en los ojos, riendo ante cada broma, incluso cuando a veces no las entendía del todo, pero por poco escupiendo su cerveza ante la caída de un chico, al cual siempre le había tenido inquina, en la entrada del local.
—¿Sabes, pelirroja? —habló Sirius pensativo, ésta le miró—. Tienes que empezar a acostumbrarte a nosotros, los Merodeadores vamos en paquete; sales con uno y los otros somos de yapa.
—Eso estaba pensando ayer —rió Lily.
—Y me amarás cuando me conozcas —dijo mordaz—. Así que, James, ten cuidado. A veces los impulsos dominan a las mujeres.
—Si los impulsos la controlan, capaz te mate—le replicó James burlón—. No sería raro que alguien tuviera ese impulso algunas veces.
—La mayor parte del tiempo, de hecho —coincidió Remus.
—¡Peter, defiéndeme! —pidió Sirius fingiendo hacer pucheros. Se cruzó de brazos—. Todos contra Canuto.
—Si no puedes con la mayoría; úneteles —rió Peter junto a los demás.
Sé que prometí no desaparecer, pero si tienen sobrinos sabrán que muchas cosas suceden cuando estos tienen menos de dos años o un poco más. Mi sobrina quebró la pantalla de mi notebook, así que no tengo cómo subir capítulo :( será como hasta la primera semana de octubre. Ahora aproveché el instante para comentárselos, ya que me prestaron el notebook :c eso, chicos, nos leemos hasta entonces. Si tengo la oportunidad, será antes :3 saludos y gracias por leer.
