Remus dio el primer paso para adentrarse en el Gran salón. Éste estaba adornado con los grandes emblemas de Hogwarts, así como los estandartes de cada una de las cuatro casas; de forma intercalada. Las velas, flotando en lo alto, y la alfombra en el suelo donde antes estaban las mesas, daban a la velada un aspecto elegante y ceremonial.
Pronto vio cómo iban subiendo sus compañeros de clases, siendo el primero un Slytherin, seguido de otros tres antes de que Sirius se dirigiera hasta el lado de McGonagall y recibiera el diploma de graduado. Volvió a su puesto.
—Remus Lupin —llamó Minerva minutos más tarde.
El licántropo sintió un nudo en su estómago y en la garganta mientras el público aplaudía fervientemente. Pensó que mucho de aquel cariño no existiría si se hubieran enterado de lo era, pero aún así se sintió aliviado porque sus padres podían ver que, a pesar de todo, era feliz en ese lugar. Siempre estaban preocupados, pero en ese instante, sentados con los otros padres, se veían felices.
—Felicitaciones, señor Lupin —dijo Dumbledore entregándole su diploma—. Es un gran orgullo para mí el verlo en esta instancia —sonrió—. Espero que nunca olvides que todo puede lograrse; todo.
Su mente se dirigió hasta el momento en que, tendido en la cama de su casa, con diez años todavía, lloraba al saber que en pocos días cumpliría los once años y no recibiría su carta para ir a Hogwarts. Recordó, también, la sorpresiva visita de aquel hombre para el día de su cumpleaños, donde le había prometido que se encargaría de que terminara sus estudios, tal cual ese día había cumplido.
Emocionado por ello, no pudo evitar salir de cualquier protocolo y abrazar a su director, mientras James, Sirius y Peter sonreían. Conocían sus miedos y sus inquietudes, y entendían el especial cariño que sentía hacia Albus Dumbledore.
—Gracias —susurró el castaño antes de separarse y bajar de la tarima, siendo felicitado por sus amigos también.
Suspiró sintiéndose relajado al sostener su diploma, viendo cómo Albus le guiñaba el ojo antes de entregar el próximo diploma. Remus pudo observar a Peter y James subir a recibir su título de graduación, como alumnos aprobados de EXTASIS, incluso vio cómo Snape era aplaudido por unos pocos Slytherin.
Cuando finalmente la ceremonia finalizó, Sirius, siempre efusivo, intentó abrazar a los otros tres Merodeadores y Lily entre sus largos brazos, pero sólo logró acercar sus cabezas y hacer que Peter se golpeara con la mano de James.
—¡Lo hicimos! —exclamó—. ¡Lo hicimos, lo hicimos!
—¿No era que hasta unos minutos atrás llorabas como niñita? —le preguntó James mientras intentaba salir del incómodo abrazo grupal.
—Me aprietan —avisó Remus sintiendo la falta de aire—. ¡Sirius, suelta!
—Chicos, mi pelo —se quejó Lily.
—¡Argh, mi pie! —Peter intentó zafarse también.
—Los quiero tanto —rió Sirius con malicia en la voz, apretujándolos mucho más, logrando nuevas exclamaciones—. No saben cuánto.
