Ya la tarde hacia sobre ellos, el cielo estaba impregnado de naranja y rojizo, el viento era fresco anunciando una noche como pocas, tranquila.

Estaba sentado sobre la muralla el chico de cabellos azabache, en silencio y dejando que el viento travieso jugara con sus negros cabellos, al lado de él se encontraba su capitán, el joven rubio de ojos celestes, miraban hacia el horizonte contemplando la puesta de sol.

-¿Entonces será en tres días? – pregunto rompiendo el silencio el chico rubio.

-Si… solo 3 días. – contesto Rivaille soltando un suspiro y cerrando suavemente los ojos.

-No intento interponerme Rivaille pero, es muy pronto ¿no crees?

-Si Erwin, lo es…. Pero sabes que tratándose de esa mujer, solo un titán puede hacerla entrar en razón. – giro su vista hacia él. – Y yo no soy uno de esos. – contesto enfadado el pelinegro.

-Hablas como si se tratara de un rival de amor, Levi. – su comentario tenia tono gracioso, lo que hizo que Rivaille entrecerrara los ojos y sin responder volvió su vista al frente.

Ya habían pasado varios minutos que los amigos se habían quedado en silencio cuando uno de los reclutas los llamo avisándoles que los cañones estaban limpios y que todos estaban listos para volver al cuartel, Erwin asintió y llamo a Rivaille para emprender partida hacia su muy anhelado hogar, pues ya habían pasado dos días fuera, asegurando los cañones del muro Rose.

-Si no nos damos prisa llegaremos al medio día Rivaille… - miro a Levi y vio que este fruncía su ceño listo para protestar, pero Erwin se adelanto. – Hanji se molestara si eso ocurre… y yo no la voy a detener.

Levi ahogo lo que tenia que decir y con fastidio se puso de pie.

-No quiero tener que decir a que velocidad ir ¿verdad? – cuestiono el pelinegro mirando hacia arriba a su alto mando, con una mirada amenazadora y espeluznante.

-Esta claro Levi.

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Llegaron un poco antes del amanecer los reclutas fueron inmediatamente a sus habitaciones estaban exhaustos, cabalgaron toda la noche sin parar por ordenes del cabo Rivaille, después de que el azabache llevara a su caballo a los establos se dirigió a la cocina, se encontraba hambriento por el viaje y no esperaría a que amaneciera.

Una vez entrando por la puerta doble de la cocina, la luz de la nevera le llego desde adentro pero no había ningún ruido, pensó que este ya lo pudo haber escuchado y decidió esconderse, se acercó lentamente para capturar al asaltante nocturno, cuando se disponía a dar un fuerte golpe con la puerta de la nevera se fijo quien era la ladrona de comida.

La contemplo por unos segundos así como estaba dormida en el piso, con la nevera abierta y la cara llena de comida fue una imagen tierna para él, ver a la que seria su esposa, la madre de su hijo, y sobre todo la mujer que había conseguido dominar sus mas profundos sentimientos. Con un poco de preocupación la tomo en sus brazos alejándola de lo frio del piso, Hanji parecía totalmente dormida y satisfecha, pues a pesar del movimiento no se movió y solo así Rivaille la llevo con éxito hasta su dormitorio donde la coloco sobre su cama, el azabache se acostó al lado de ella limpiando con un pañuelo las migas que tenia en la cara.

Rivaille se quedo dormido pocos minutos después de que se acostó a lado de Hanji, una hora después el golpe de la puerta lo despertó, se incorporo rápidamente como si de una emergencia se tratara.

-Uy! Perdón te desperté. – decía una sonriente castaña.

-No ya me había despertado. – contesto Rivaille analizando a Hanji de pies a cabeza, esta traía una charola con un desayuno preparado, lo puso en la mesita de noche y se tumbo al lado del pelinegro con una amplia sonrisa.

-¿Y fue por eso que te levantaste como tu amiguito mañanero? – pregunto la Zoe con tono pícaro. Por su parte Levi la miro fijamente logrando que la castaña se incomodara un poco. – Y bien ¿que tal estuvo el viaje? – cambio el tema.

-Bien, solo que… estoy un poco cansado.

-Entiendo, toma…. – le entrega el desayuno. – come algo, después de te veo ahora saldré a recoger el vestido de novia y pasare el resto del día con Moblit. – decía mientras caminaba a la puerta.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque los vestidos de novia se recogen cuando están listos.

-No! ¿Por qué vas a pasar el resto del día con tu asistente? – su tono ya no era tranquilo, se podría notar que estaba celoso y Hanji se dio cuenta muy bien.

- Levi, él es mi asistente, nadie mejor que el para ayudarme a organizar el evento pero tranquilo, también Riko y Jackari están conmigo tu descansa ¿si?

-Tsss! Como quieras. – se giro a tomar la bandeja con comida, a la castaña le divertían sus reacciones pues ya sabia cual era la causa de ellas, se casarían en dos días y parecía muy nervioso y no solo por la boda sino que el embarazo también lo estresaba.

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Ya había pasado un día completo era por la noche y Rivaille no se molestaría en ir a buscar a Hanji, seguía un poco molesto y lo peor es que no sabia que actitud tomar, pues estaba consiente de que nadie mejor que Moblit para asistir a su futura esposa, pero claramente había una intensa sensación de celos que lo consumía, Levi se encontraba caminado a paso acelerado a su habitación y la persona que menos quería encontrarse fue a su encuentro.

-Cabo Rivaille, me alegra encontrarlo justo ahor-….

-Que quieres? Se breve y claro no tengo tiempo. – contesto con su mismo tono enfadado interrumpiendo a joven.

-C-claro vera, necesito que me de el nombre de sus dos testigos. – contesto el temeroso Molbit sacando un lápiz y una hoja.

-Eso, serán Erwin y…. – se quedo pensativo y en milésimas de segundos frunció el ceño.

-¡Cabo! Y-ya hemos t-terminado toda el a-ala norte…. – decía sin aliento Eren que acababa de llegar.

Levi miro por un instante a Eren. – Sera Jaeger, ¿eso es todo?

-S-si! Disculpe las molestias, me retiro.

-Espera!... Quienes serán los testigos de Hanji? – pregunto el pelinegro.

-B-bueno e-es R-Riko Brzenska y y-yo…. – termino muy temeroso, su cuerpo estaba paralizado esperando el puñetazo que jamás llego.

-Esta bien, ahora largo.

-S-si, con su permiso.

El joven salió disparado de ahí, no iba a esperar que el cabo cambiara de opinión y decidiera usarlo de costal de box, Eren miraba perplejo la escena no sabia como reaccionar o que decir no entendía nada.

-E-eemm Cabo… - Rivaille giro totalmente hacia él y lo empujo con una patada hasta que topo en la pared y cayo la suelo.

-Eren, serás mi testigo en la boda ¿esta claro? – mantenía su píe en el pecho del castaño.

-¡Ahhhrrr! Que manera de pedir las cosas son esas Rivaille! Vamos, se amable por lo menos una vez. – decía la Hanji que acababa de llegar al lugar.

-Tsss. – se retiro dos pasos hacia atrás sin decir nada.

-Vamos Eren, levántate. – la castaña le ofreció la mano para que se pusiera de pie.

-G-gracias Hanji-san per-…

-Levi! Anda dilo con cortesía. – la Zoe se cruzo de brazos y miraba impaciente al azabache.

-Ya se lo he dicho no tienes que ser tan perfeccionista. – el cabo se recargaba en la pared y cruzaba los brazos sobre el pecho.

-Supongo que esto no es tan importante para ti verdad? Que más da una boda…. No debe significar nada para ti… - la chica mostraba lágrimas en los ojos y su voz se empezaba a quebrar.

-Hanji-san….

-Eren. – llamo la atención del chico. – ¿te gustaría ser testigo en mi boda? Seria un honor que aceptaras. – dijo el azabache extendiendo la mano hacia Eren.

-Y-yo…. – Jaeger no lo creía, jamás se imagino al cabo siendo tan amable, ahora era el quien tenia lagrimas en los ojos, extendió la mano dio un fuerte apachurron. – Si, me gustaría ser testigo en su boda! – dijo muy animado y con una gran sonrisa.

Hanji sonrió complacida y entro a la habitación del azabache, dejando a Eren y a Rivaille aun en el pasillo, el joven castaño entendió que debían hablar a solas y se retiro a su pieza.

La chica de ojos marrones estaba sentada en la cama cuando el pelinegro entro, se miraba mas contenta de lo normal, jugaba impaciente con los pies y parecía como si le fuera a contar uno de sus tantos descubrimientos.

-Y bien, ¿hay novedades? – pregunto el.

-¡Si! Ya esta todo listo, el lugar, las mesas, la decoración, la comida, en fin todo. – contesto muy enérgica la chica.

-Bien, supongo que solo queda ir a recoger el vino…. – decía mientras se sentaba al lado de ella y le tomaba la mano, suspiro cerca de su cuello y le dio un beso en la mejilla. – Te extraño…. – le susurro jalándola mas hacia él.

-Yo también…. – contesto ella dejándose besar y abrazar.

-Dormirás aquí? – pregunto Levi separándose un poco para mirar sus ojos.

-Eh?... ah! No, no creo…. Mañana tenemos mucho trabajo, ya sabes arreglar, el baño de novia y- y todas e- esas c-cosas… eemmm, me voy que descanses. – dijo la castaña un poco nerviosa y saliendo rápidamente de la habitación, dejando a Rivaille aun mas confundido.

-Pero que mierd-…. – se dejo caer por completo en la cama. –"Es el embarazo Levi, debes tener paciencia". – repetía las palabras que le había dicho Erwin.

La castaña iba a toda prisa con rumbo a su habitación no quería que sus instintos la dominaran y regresar a la habitación de Rivaille para hacer el amor como locos, sabia que si lo veía otra vez se lanzaría como una fiera en celo y lo harían toda la noche.

-Hanji, de donde vienes? – pregunto su amiga albina que estaba afuera de su habitación fumando un cigarrillo.

-De ver a Rivaille, y tu que haces aquí? Entra. – le contesto tomándola del brazo.

-Que? Y dejar la habitación penetrada por el humo? No querida, quiero que ese bebe nazca sano, o al menos normal… pero conociendo a los padres, me conformo con que nazca sano.

-No se si estas siendo malvadamente sarcástica, o me estas siendo mas sincera que nunca. –le contesto la castaña.

-Muere con la duda…. Pero bueno, porque venias del cuarto del enano limpiador? – pregunto mientras pisaba la colilla de su cigarro.

-Fui a decirle que ya esta todo listo y que sol-….

-Lo hicieron!. – la fulmino con la mirada.

-No! Y no es lugar para hablar, entra. – abrió la puerta y amabas chicas entraron se sentaron en la cama. – No lo hicimos, lo he estado evitando estoy haciendo todo lo que tu y Jackari me dijeron.

-Si, supongo que es mejor esperarse para la noche de bodas…. – contesto Riko ofreciéndole una tierna sonrisa a su amiga.

-Gracias…. – la abrazo inesperadamente, dejando un poco perpleja a la albina. – Gracias por estar conmigo en estos momentos tan importantes en mi vida. – decía mientras la abrazaba mas fuerte.

-No tienes nada que agradecer, te lo mereces y me gusta verte feliz, loca. – correspondió al abrazo que su amiga le ofreció.

.-.-.-.-.-.-. DIA DE LA BODA.-.-.-.-.-.-.

Desde que el sol asoma la mañana todo el cuartel se encontraba movilizándose pues se llevaría acabo la ceremonia de 2 altos mandos.

Rivaille había salido con rumbo al pueblo, tenia que recoger los barriles de vino que habían encargado, con el iban 2 de sus subordinados, Eren y Jean.

Hanji estaba en su habitación envuelta en una bata de ceda blanca y no dejaba de dar vueltas en la habitación.

-Ya para mujer, me vas a volver loca! – decía Riko que estaba sentada en la cama con cara de enfado.

-Christa y Annie no llegan, me estoy preocupando…. – se asomaba a la ventana por un segundo y volvía a su caminata.

-Tranquila Hanji-san, no deben tardar…. ¡wooouu! Se movió. – dijo la doctora sujetando su vientre, esto llamo la atención de la castaña que inmediatamente fue a tocar su estomago.

-De verdad? Y que se siente?

-Es maravilloso, espera 3 meses más y lo podrás sentir.

-Ah! Ahí esta, el pequeño pateo! – el tono de Hanji era alegre.

-L-lamentamos la tardanza, Annie… bueno Annie golpeo a los tipos del mercado y tuvimos que escondernos un rato…. Lo sentimos. – decía la pequeña Christa un tanto sonrojada por la vergüenza.

-Se lo merecían… aquí están las cosas. – dijo Annie poniendo una bolsa de papel sobre la mesa.

-Muchas gracias chicas…. Ahora lo que sigue. – Hanji se sentó en una silla y dejo que fuera la Doctora quien la maquillara y arreglara.

Faltaba solo 1 hora para dar inicio a la ceremonia y Rivaille aun no llegaba, esto estaba poniendo nervioso a Erwin que lo esperaba impaciente en su habitación con el traje de bodas.

-Levi… vamos, date prisa.

La puerta se abrió de golpe.

-Llego a tiempo, supongo. – dijo Rivaille mientras entraba y se quitaba su chaqueta.

-Si, ahora date prisa, no queremos llegar a media boda. – le dijo Erwin.

-A la de quien? – contesto con tono gracioso mientras se metía al baño, el chico rubio se quedo atónito, no le había tocado ver una broma así de Rivaille.

-Veo que esta feliz Rivaille, me alegro. – le dijo acercándose a la puerta del baño.

El joven de cabellos azabache no tardo en salir, se vistió y el capitán le ayudo con su corbata. Vestía un traje de gala color negro y una elegante corbata gris, que resaltaba el color de sus ojos, se fuero hasta la parte de atrás del cuartel donde se llevaría acabo la ceremonia, era un campo abierto con una hermosa vista, a su alrededor estaba el bosque y mas a lo lejos cuesta abajo se podía observar una presa.

Todo estaba arreglado como Zoe lo había pedido, para llegar a la mesa de ceremonia se caminaba por un camino de hojas secas y pétalos blancos, alrededor de este se encontraba las sillas de los presentes y solo hasta el final había dos sillas, una para ella y otra para el.

Erwin y Levi llegaron justo a tiempo, pues la novia y las damas aun no llegaban, ya se encontraban varias personas en sus asientos, había altos mandos del ejército, personas de la nobleza, soldados y hasta personas del pueblo que habían hecho amistad con la chica.

-Ya hay mucha gente. – decía nervioso el pelinegro.

-Si, no pensé que fueran a venir tantos, supongo que era de esperarse no siempre se casan 2 oficiales de las tropas de reconocimiento, la gente de la nobleza deben tener curiosidad.

-Cierto, pero creo que hará mas gente cuando tu te cases, no siempre un oficial se roba a una chica de la nobleza. – contrataco Levi.

-Dudo mucho que sea el señor Zackaly el que quiera casarnos a nosotros, contigo acepto muy bien. – contesto Erwin nervioso.

Mientras conversaban llego la Doctora Jackari y se llevo del brazo a Rivaille, lo que significaba que ya venia la novia. Erwin se quedo con la boca seca cuando vio a su futura con ese vestido moderno de color beige, le llegaba un poco arriba de la rodilla por lo abultado de su embarazo, su piel blanca resaltaba en ese vestido, su cabello recogido y sus labios carmín, ella fue a darle un abrazo y un beso a su padre, este la recibió con gusto y acaricio tiernamente su estomago.

Todos se ponían de pie, la música comenzaba a sonar y el corazón de Rivaille latía con fuerza, giro para mirar a la que en unos minutos seria su esposa. Ella estaba caminando del brazo de Erwin, llevaba un vestido blanco de encaje, era largo y de corte imperial lo adornaba una larga cola que era guiada por dos pequeños niños, un ligero velo cubría su rostro y en su mano traía un ramo de flores blancas.

Él estaba ahí de pie esperándola, Hanji deseaba caminar mas de prisa ya quería estar a su lado lo veía hermoso, justo como él era, al llegar Erwin tomo la mano de ella y la puso en la de él.

-Rivaille, te entrego un tesoro muy grande, algo que no tiene precio, protégela, abrígala, pero sobretodo amala. – le dijo su capitán antes de retirarse.

-Estas hermosa Hanji. – le dijo una vez que quedaron solos.

-Tú estas perfecto. – contesto.

La boda se llevo sin ningún inconveniente hubo un poco de llanto por parte de Riko y de Erwin, pero nada que no pudiera ser consolado, todos estaban feliz por la unión de esos dos, al finalizar la ceremonia todos se acercaba a felicitarlos y a darles palabras de alegría.

Caminaron ahora al frente del cuartel donde estaba el enorme jardín principal, la fuente estaba decorada con flores y velas, todo alrededor del jardín estaba con antorchas, velos y ramos de flores, los manteles de las mesas eran blancos, prácticamente todo parecía sacado de un cuento de hadas.

Los esposos estaba sentados en la mesa mas grande, al lado de sus padrinos, reían y hacían barbaridades juntos, pues así llego la noche y la hora del vals llego, Hanji y Rivaille fueron los que abrieron la pista.

Bailaban lento y enraban en un mundo donde solo ellos estaban presentes.

-Es como de sueño… tu y yo ¿no crees? – preguntaba ella.

-No, porque es real… muy real Hanji, ahora y siempre seremos tú y yo… siempre.

-No! TRES… se te olvida. – se separo de él y le señalo con la vista a su vientre.

-Bueno, tal vez mas…. 5? – su mirada era tentadora y sugerente.

-Quieres hacerlo ahora? – contesto levantando la ceja.

-No funcionara si queremos otro bebe.

-Intentaremos las veces que quieras….

La tomo en brazos y sin importarle las miradas de los presentes se adentraron a su habitación.

-¡POR LOS NOVIOS! – se escucho el brindis de afuera y Hanji y Rivaille rieron al escuchar que les daban porras.

Una vez que la coloco sobre la cama, saco una botella de vino y dos copas, le ofreció una a ella.

-Para toda la eternidad, Hanji.

-Para toda la eternidad, Rivaille.

.-.-.-.-.-.-. FIN.-.-.-.-.-

EXTRA

La mañana era fría y parecía que iba a seguir nevando, pero eso no le importo a ella, salió a toda prisa de la casa a buscar a ese pajarito que se había estrellado en su ventana.

-Debe estar por aquí… AHH! No se puede morir así como así, debe tener algo… porque choco… quizás no ve bien y tenga algún fallo en sus ojos, debo encontrarlo y saber que le sucedió.

-Debes estar loca para salir a esta hora y con esa ropa. – dijo un joven que iba llegando en su caballo.

-Eh? ¡AASSHH! Pero si eres tú…. Nadie mando llamar al bebito de mami. – contesto la chica enfadad.

-Ya madura y deja esos insultos tontos, tienes 18. – dijo el joven.

-Casi 19, mañana los cumplo. – contesto frunciendo el seño. El joven bajo de su caballo y se iba acercando poco a poco a la chica cuando se escucharon pasos acelerados por la puerta y el chico rápido subió a su caballo.

-¡HAZEL! De nuevo aquí afuera. – grito Rivaille que acababa de llegar.

-¡kyaaaa! Papa! Hola, que tal tu mañana? – preguntaba nerviosa la chica de cabello castaño.

-Entra ¡YA! – ordeno furioso.

-Buenos días señor Rivaille. – saludo el joven con una amable sonrisa.

-Ah, buenos días Alexandre, supongo que estas dando tus paseos mañaneros.

-Si, así es, la señora Hanji se encuentra bien?

-Claro, gustas pasar a desayunar? – pregunto el azabache esperando que su joven hija entrara.

-No, le agradezco su invitación, tengo que salir, gusto verlo señor.

-Si igualmente.

-Hazel, eso es lo que buscabas no? – señalo un bulto oscuro entre la nieve.

-Ah! SI! – corrió y lo desenterró, el pajarillo ahora tenia un papel que guardo muy bien para que Rivaille no lo viera.

-Me retiro, te abrigas Hazel! – dijo cuando hecho andar su caballo.

-Para ser un vago es muy cortes. – dijo el pelinegro en cuanto cerro la puerta.

-Papa, no se supone que te agrada por ser hijo de señor Erwin Smith? – pregunto la joven.

-Papa! Papa! Mama me dijo que vino Alexandre, donde esta? – pregunto un niño de 10 años.

-Ya se fue, dijo que estaba ocupado. – contesto Levi sentándose a la mesa.

-De seguro Hazel lo corrió, como no se llevan bien…. – insinuó el pequeño.

-Claro que me desagrada, es un grosero mal hablado y vago… fuerte y valiente – lo ultimo lo dijo tan bajo que nadie la escucho.

-Pues yo quiero ser como el cuando sea grande, es el mejor cazando titanes… bueno primero estas tu y luego el… no se como alguien tan pequeña como tu puede ser tan buena en el campo de batalla… - el pequeño se cruzo de brazos y puso un puchero.

-Genética Devis, genética. – contesto la chica desenrollando el papelito por debajo de la mesa.

-El desayuno esta listo mis amores. – dijo Hanji una vez que llego a la mesa.

Te veo en el establo mañana, tengo algo para ti, asegúrate de que nadie te siga.
Pd: esta mañana luces mas hermosa, te quiero Hazel… mi Hazel.

La chica volvió a doblar el papelito y sonrió con un leve rubor en sus mejillas.

-Y tu jovencita! – dijo Levi asustando a la chica. – Que sea la última vez que sales en pijama con este clima… pescaras un resfriado. – la chica arrugo el papel en la mano y suspiro.

-Lo prometo papa.

Cuando llego al cuartel dejo su caballo y entro rápido y sin decir una palabra, pero ya lo estaban esperando.

-Alexandre – llamo el capitán Smith.

-Papa, que sucede?

-Necesito que vallas al campo y elimines de una buena vez a los titanes de los alrededores. – decía el capitán incorporándose un poco en su asiento.

-Estas seguro? – cuestiono el chico viendo como su padre hojeaba una pila de documentos.

-No, no lo estoy, ningún padre quisiera mandar a su hijo al matadero… me preocupo cada que sales a misión.

-Es mi trabajo Papa, tranquilo. – sonrió amable.

-Tienes la sonrisa de tu madre. – dijo devolviendo el gesto.

-Y su cabello oscuro también, por cierto donde esta?

-Con tu hermana.

-Papa, si decido que después de esta misión me quiero casar, que me dices? – pregunto de repente el azabache sentándose frente a su padre.

-Que eres muy joven aun. – dijo volviendo su atención a los documentos.

-Y si te digo que estoy seguro de lo que siento, y que ya quiero formar mi familia, me apoyarías?

-Claro que si hijo. – lo miro fijamente y el chico sonreía ampliamente. – Y tendría que ir a hablar con Rivaille sobre los detalles para que no se oponga en que Hazel y tú se casen. – volvió su vista los papeles.

El joven se atraganto con su propia saliva y se trabo al hablar.

-P-pero porque piensas que es Hazel? – pregunto muy nervioso.

-Porque en el entrenamiento, en las misiones y en las comidas familiares la miras mucho, o la molestas y ella hace lo mismo contigo….

-Dime que no es muy obvio, por favor. – su rostro estaba muy rojo.

-No te preocupes, tu madre fue la que me dijo, ya sabes que ella es muy observadora si no ni cuenta me doy.

-Esta bien, regresando de esta misión anunciare mi romance con ella.

-Tienes mi aceptación, pero será muy pronto para una boda.

-No, quiero vivir mi romance con ella, la boda será después… mucho después.

-Esta bien solo… no la embaraces.

El chico se quedo confundido por la respuesta de su padre.

Ya era de mañana y el la esperaba impaciente, cuando se escucho un caballo llegar y rápidamente salió del establo.

-Hey! Llegas tarde. – dijo el con una sonrisa de lado mientras se acercaba.

-Lo siento, me costó convencer a mi hermano que no vendría a verte. – contesto ella amarrando su caballo.

-Feliz Cumpleaños. – le extendió una cajita dorada con un moño café.

-Gracias, no tienes que molestarte cada año en hacer esto Alexandre. – dijo mientras contemplaba la cajita.

-Te lo mereces, además tu también cada año me regalas algo, es como… un intercambio con amor.

Ella sonrió y destapo la cajita, dentro había la mitad de un corazón de plata, sus ojos se abrieron de asombro.

-Es hermoso. – lo giro y detrás estaba escrito el nombre de él. – Tu nombre… es precioso.

-Mira. – jalo la cadena de su cuello y dejo ver la otra mitad que tenia el nombre de ella. – Hazel, también es hermoso.

-Te amo! – lo abrazo y le dio un beso en los labios.

-Y yo a ti enana.

Estaban en la casa Hanji y Rivaille viendo el álbum familiar.

-Hoy hace 19 años nació Hazel… cuanto tiempo no? – pregunto ella lanzando un suspiro.

-Sii… y pensar que ya es toda una mujer, apenas y recuerdo cuando la tuve por primera vez en mis brazos era tan pequeña y frágil. – contesto el.

-Awww! Pero Andrew, mi bebe esta creciendo rápido también!

-Así es la vida Hanji, y tu que querías 5 hijos.

-Tu fuiste el de la idea… pero… aun podemos, no se tu pero yo si quiero. – decía con tono provocativo.

-Eres el demonio Zoe. – dijo mientras se tiraba sobre ella.

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La historia de nuestros protagonistas llego a su fin, dando incido a la historia de sus hijos que por azares del destino encontraron el amor y ahora les toca a ellos vivirlo.

FIN

Termina con este pequeño extra *-* AGRADECIMIENTOS A:

.7 *o* café.rojiza *o* Asuna-Ririchiyo Danae Dash Diamond Doka Shibichan Enomoto-daze Fer-The Heroin Grey Hanji Zo Jo Kagamine nwn Lain-345 Mirely Houndoom MokaTorota Nekiumin PauPawu PawSayu RvsEly Sakura Orihara Shikalove Tetra Zelda Viany Pasty darksas miracles920 njoyteck scarlet13love shia1624

GRACIAS

Sin ustedes esto no hubiera sido posible. Hasta la próxima.

*U*/

Sakuale ScarLu