Título: Deep Sea Jewel

Pareja: JoKer [AlfredxArthur] + Franada [FrancisxMatthew] + DenNor [DenxNor] + (leve) LietPo

Inspiración: Me basé en el cuento original de la 'Sirenita' de Hans Christian Andersen. Contribuyó igualmente la canción de Megurine Luka 'Little Mermaid'

Aclaración: Está basado, pero no va a acabar tal cual. NO VA A HABER FINAL TRISTE.

Disclaimer: AP Hetalia no me pertenece, pero nada cuesta soñar ¿No?

By Ray Kirkland


·

~Deep Sea Jewel~

·

'El valor de un sentimiento se mide por la cantidad de sacrificio que estás preparado a hacer por él'

-John Galsworthy-

·

·

Capítulo 3

Sacrificios

·

Hace ya unos días que los reyes del mar habían dejado la capital para ir a una reunión importante en otra ciudad submarina. Habían dejado al mando a Scott, este tendría que encargarse de los asuntos de la capital durante la ausencia de sus progenitores, del papeleo correspondiente y de la seguridad de todos. No hacía falta mencionar lo muy orgulloso e importante que se sentía el muchacho al manejar los asuntos de un rey.

Pero aparte tenía otro encargo personal por departe del rey: vigilar a Arthur. El monarca sospechaba que una vez ellos ya no estén cerca el muchacho se lanzaría de inmediato en una excursión a la superficie. Por eso mismo le encargo muy repetidamente y con seriedad que no le mantuviese vigilado, que podía salir fuera del palacio pero con vigilancia extrema. Así de fuertes habían sido las instrucciones del rey.

Scott no tenía mucha paciencia con Arthur y a demás tenía que atender los demás asuntos, por lo que se lo encargó a Kiku, no se encargaría a Den ya que este enseguida se olvidaría de sus deberes y se lanzaría junto a su amigo en una aventura; Kiku era más confiable. De la misma forma en que el rey se encargó, con severidad y precisión, se lo encargó al muchacho que aceptó tranquilamente.

Sin embargo a los primeros días Kiku se dio cuenta de que ir a la superficie no estaba en los planes de Arthur. Este se limitaba a pasear por el palacio y a veces a salir a la ciudadelas, pasar por el teatro, practicar un poco luego volver al palacio, leer algo o encerrarse e su habitación...nada más... Esa fue la razón por la que al quinto día de la partida de los reyes el muchacho decidió darle algo de privacidad y no vigilarlo constantemente. Mala idea.

Den nadaba tranquilamente por uno de los corredores del palacio submarino, estaba aburrido y buscaba algo con lo cual entretenerse. Pasó junto a una ventana y una mano salió agarrándole y jalándole hacia unos corales y algas.

"¡Pero qué...!" –exclamó algo aturdido.

"Shh..." –le callaron de inmediato. Se trataba de Arthur.

"A-Arthur...amigo me asustaste...no hagas eso de nuevo"

"Lo siento, pero te estaba buscando y no quería que ni Kiku, ni Scott me vieran –murmuró Arthur con cierto tono de fastidio- todos estos días Kiku me ha estado acompañando a todo lado, hoy por fin me ha dejado un momento a solas..."

"Hmm...luces algo ansioso... –comentó Den al notar el brillo de excitación en los ojos del príncipe- ¿Qué...? –iba a preguntar- Arthur no estarás pensando en ir a la superficie ¿Verdad?" –preguntó Den entornando sus ojos.

"No, no, claro que no... –negó el rubio- pero si pensaba ir a otro lugar...y quería saber si me podías acompañar" –pidió algo avergonzado, no admitiría que se sentía algo inseguro yendo a ese lugar solo.

"¡Oh perfecto! –exclamó- ¡Me estaba aburriendo! Dime, dime ¿A dónde?" –preguntó esperando un lugar lleno de riesgos y aventura.

"Ah... La caverna de Nidhogg(1)"

"¡Oh genial!... –Den se quedó callado unos instantes analizando la información- ¡¿Qué?! ¡Para que quieres ir ahí! ¡Eso está fuera de los territorios del rey! ¡Es zona desconocida Arthur!" –exclamó algo espantado.

"¡Que no grites!" –le tapó la boca.

"L-o siento... ¿Para qué quieres ir ahí?"

"Quiero ver al Hechicero de Hielo" –respondió encogiéndose de hombros.

"Oh... ¿EH? ¿Para qué?" –preguntó todavía sin entender.

"Ehh bueno quiero que vea mi fortuna..." –dijo lo primero que se le vino a la mente con cierto nerviosismo.

"Te conozco muy bien Arthur, me estás mintiendo –dijo Den mirándolo fijamente y cruzando los brazos- ya dime, ¿Para qué quieres ir?"

"Uh...bien...necesito preguntarle algo...es que... –hubo un corto silencio en el que el muchacho trataba de hallar las palabras correctas- quiero saber si es que el puede hacer algo por mi... ¡Nada riesgoso!" –agregó de inmediato.

"Hmmm... –Den lo miró sospechosamente- ¿Tiene que ver con el príncipe ese?" –preguntó intuitivamente.

Arthur pestañeó sorprendido por lo rápido que había dado en el clavo.

"Si..." –murmuró agachando la mirada y con un claro rubor en las mejillas.

"Arthur... ¿De verdad te gusta tanto?" –preguntó Den algo asombrado. Siempre el tema del amor le había resultado un tema de lo más extraño y desconocido, simplemente uno no podía estar seguro de lo que le esperaba en el amor. Y Arthur era la prueba más clara de ello, enamorado de un humano.

"...Eh...bueno...no es así...no... –balbuceó el príncipe algo avergonzado y luego se puso algo serio- si...demasiado..."

"Oh... –Den no supo que decir o que hacer, no sabía si lo correcto era apoyar a su amigo o tratar de hacerle olvidar. Al final hizo lo que su corazón le dijo- bien te acompaño...pero no vayas a intentar nada arriesgado ¿Bueno?" –dijo despeinando a Arthur.

Arthur sintió que sus ojos se empañaban ligeramente y no pudo evitar acercarse y abrazar a Den con fuerza. Jamás podría agradecerle lo suficiente por como le apoyaba y le acompañaba en todo.

"Gracias" –masculló.

"De nada, de nada...vamos para eso son los amigos" –dijo Den algo conmovido.

"Vamos"

"Vamos pues"

Mientras en la sala del trono real, se encontraba Den hablando sobre algunos negocios con dos hombres, por otro lado se encontraban Kiku, que organizaba algunos pergaminos y documentos, Tino, que cuidaba de Peter que jugaba al lado de la ventana. El niño advirtió entonces que Den y Arthur es escabullían por uno de los muros del palacio.

"¡Fugitivos! ¡Fugitivos!" –rió divertido y señalando hacia lo dos.

Scott dejó lo que hacía y se asomó velozmente por la ventana, al igual que Tino y Kiku.

"¡Son Scott-san y Arthur-san!" –exclamó Kiku.

"¡Arg! ¡A dónde estarán escapándose!" –gruñó Scott.

"Oh vamos –dijo tino comprensivamente- solo están saliendo a distraerse. Por como le han estad vigilando de seguro Arthur no quiso decirles... Está con Den, no pasará nada"

"Si pero...mejor voy a... –se detuvo para mirara a los hombres que todavía le esperaban- tengo que atender esto. Kiku ve por favor, no les hagas volver que vayan si quieren, pero si intentan algo estúpido detenlos"

"De acuerdo...eh... ¿A qué se refiere con estúpido?"

"Que se yo, ir a esa ciudad, a la superficie u otra cosa descabellada, te lo encargo" –dijo regresando a sus deberes.

"Ve con cuidado" –le dijo Tino.

"Gracias" –y sin decir más el muchacho nadó para alcanzar a ambos.

·


·

Alfred caminaba por las calles de la ciudad como cualquier otro día, solo que en esta ocasión se le hacia mas incomodo ya que sentía las miradas de todos los ciudadanos encima suyo. Todos se volteaban al verlo y comenzaban a murmurar por lo bajo, algunos con curiosidad, otros con alegría, otros con reprobación y otros con asombro. Ignorarlas se hacia cada vez mas difícil para el príncipe.

De una forma u otra, la noticia de que el príncipe estaba en búsqueda de su salvador o salvadora y que además le convertiría en su futura esposa se dispersó como pólvora por todo el reino. Ahora todos, absolutamente todos, sabían que una misteriosa persona había salvado al príncipe y quién sabe con qué hechizo lo había enamorado hasta la medula, para la vergüenza del muchacho.

"¿Quién le contó a todos?" –murmuro con un claro sonrojo en las mejillas.

"A saber mon ami" –rió Francis que le acompañaba junto con Matthew, Toris y Feliks, habían salido a hacer una caminata, pero la cosa se había complicado.

"Se supone que mi búsqueda iba a ser tranquila y sin metiches –dijo Alfred- pero desde que se enteraron todos, un montón de farsantes han tratado de engañarme" –bufó molesto.

"Tipo es tan cierto –comentó Feliks- cada día vienen muchas chicas a intentar hacerse pasar como la salvadora del príncipe" –rió divertido.

"No es gracioso ¡Ya comienzan a asustarme!"

"Oh vamos, vamos –Francis le pasó el brazo por encima de los hombros- compréndelas, son solo jovencitas enamoradizas que tratan de tener una maravillosa oportunidad...no les malentiendas, no lo hacen con malas intenciones"

"Bueno...puede que tengas razón" –concordó Alfred.

"¡Príncipe!" –alguien chilló. Lo siguiente que vieron fue a un tumulto de muchachas acercarse rápidamente al grupo. Alfred dio un grito y trató de emprender la huida, pero las muchachas fueron más rápidas y le rodearon de inmediato, atrapándolo.

"Help!" –gritaba el pobre muchacho.

"¡A-Alfred..." –exclamó Toris afligido.

"Hahaha mírenlo ¡Parece divertido!" –reía Feliks.

"Honestamente me da algo de pena" –admitió Matthew.

Francis silbó de admiración.

"Es más popular con las jovencitas de lo que yo he sido –comentó, a lo que el otro frunció ligeramente el ceño y se apartó de su lado con clara molestia-. ¿Sucede algo mon cheri?" –preguntó Francis.

"Nada" –murmuró Matthew.

"¡Suficiente! –exclamó Alfred entre el tumulto de muchachas- ¡Me harté! ¡Vamos a un lugar lejos de toda la gente!"

·


·

Mientras tanto, en el océano, Arthur y Den nadaban alejándose poco a poco de la ciudad submarina. A una distancia segura les seguía Kiku, que comenzaba a preguntarse a dónde se dirigían ambos. Se estaban alejando de los territorios de rey Tritón.

"Y dime ¿Qué piensas pedirle?" –preguntó Den por curiosidad.

"Solo...quería saber si es que el podía...convertirme en humano..." –murmuró Arthur no muy seguro.

"¿EH? ¿E-eso es posible?"

"Para serte honesto no lo se...espero que si se pueda"

"Quieres ir a verlo...como un humano" –Den comenzaba a creer que Arthur estaba yendo demasiado lejos.

"¿De qué otra forma podría conocerlo mejor? ¿Estar con él?"

"Pero Arthur...bueno no quisiera arruinarte la fiesta pero... ¿qué si el no te quiere de vuelta?"

Arthur sintió un nudo en su estómago.

"Ese es mi más grande miedo ahora...si es que el no llega a quererme...supongo que volvería al mar..." –dijo con un nudo en la garganta.

"Ya veo... ¡P-pero de seguro le gustas! –dijo para animarlo- ¡Seguramente lo tendrás a tus pies!... Cuando los tengas hahaha"

"Haha...gracias...eso espero" –dijo algo más animado.

"Eso dos...de qué estarán hablando..." –se preguntaba Kiku que no lograba escuchar la conversación desde donde estaba.

Continuaron nadando y nadando, hasta que llegaron a una zona donde los corales coloridos y las abundantes algas iban decreciendo y la temperatura iba descendiendo gradualmente. Den sintió cierto escalofrío al ingresar a aquel lugar que tenía cierto toque de desolación y abandono. Arthur se mordió el labio, repitiéndose que no debía tener miedo, debía ser fuerte. Y llegados a este punto Kiku sintió pánico, sentía que debía dar media vuelta y llamar a Scott, pero estaba ya demasiado lejos de la ciudad, los perdería; así que decidió seguir adelante.

·

En el palacio submarino, Scott continuaba realizando sus deberes, tenía a su lado una pila de documentos que debía revisar y todavía faltaban los que había mandado a traer de su habitación. Cuando acabó uno de los muchos que tenía dejó de lado el trabajo y se recostó sobre unos corales.

"¿Mi padre hace esto todos los días?" se preguntó con cansancio.

El sirviente entró a la sala, saludo a Tino y al niño y se acercó a Scott trayéndole otra pila de pergaminos.

"Aquí tiene señor Scott, esto es todo lo que me pidió"

"No queda nada más..."

"No, nada más señor" –informó el sirviente.

"De acuerdo...gracias" –dijo de mala gana el pelirrojo.

"Hahaha Scott tiene demasiado trabajo" –se burló Peter.

"Cállate enano..." –dijo rechinando los dientes.

"Ah señor, esto –sacó un sobre blanco- estaba encima de su cama"

"¿Eh? –Scott lo cogió y buscó al remitente- es de... ¿Arthur? –Scott lo rasgó de mala gana y comenzó a leer. El sirviente se retiró y Tino observó con curiosidad al muchacho mientras leía. Sin embrago la curiosidad fue convirtiéndose en temor al ver como la expresión aburrida de Scott se iba crispando de sorpresa y una mezcla de temor y rabia, contad iba leyendo-. Maldición... –murmuró al acabar de leerla y luego arrugó el sobre y lo arrojó la piso con brutalidad- ¡Tino, voy a salir! ¡Hazte cargo de todo por favor!" –gritó y sin decir más salió nadando por la ventana a toda velocidad.

"B-bien... –apenas pudo responder el otro- Pero ¿Qué ha pasado? –Tino enseguida cogió el sobre y lo desdobló para leerlo. Una vez acabó, sus ojos no daban crédito a lo que ahí estaba escrito- hay Arthur...qué has..."

"¿Arthur se metió e problemas de nuevo?" –preguntó Peter sin entender lo que sucedía.

Scott nadaba a toda velocidad, a lo que más daban sus fuerzas. Se alejaba de los territorios de su padre, hacia la conocida y temida Caverna del Nidhogg.

"¡Maldita sea Arthur, más te vale no hacer nada estúpido!"

·

"Uhhh...ahí está..." –dijo Den con cierta sorpresa y al mismo tiempo temor al ver la entrada de la miseriosa Caverna del Nidhogg. En ese lugar la temperatura era demasiado baja, los colares y formaciones rocosas parecían estar echas de hielo, en esas calmadas aguas no nadaba ningún pez u otro animal, no se escuchaba sonido alguno, era como estar rodeado de la nada.

La caverna que ellos observaban se encontraba en lo alto de un risco de piedra negra, la entrada tenía la forma de la cabeza de un dragón con enormes ojos y con la boca abierta.

"Bueno...vamos" –dijo Arthur armándose de valor, sendo seguido inmediatamente de Den.

Pero...

"¡Arthur-san" –Kiku no finalmente no pudo soportar más y salió de su escondite, nadó hasta quedar frente a Arthur, impidiéndole el paso.

"K-Kiku... –Arthur se quedo tieso al verlo aparecer de la nada. De inmediato pensó en Scott ¿Ya había descubierto su carta? ¿Venía encamino ya? ¡Entonces tenía que apurarse! Se recompuso de inmediato, y enfrentó a Kiku- Déjame pasar"

"No lo haré. Por favor detenga esta locura" –trató de razonar.

"¡No es ninguna locura! Es la única oportunidad quizás que podré tener para lograr aquello que realmente quiero"

"¡Le dije que se olvidara de eso! ¡No sabe que si el siquiera sentirá lo mismo por usted!"

"¡Se que lo hará! ¡Lo se!" –llevó su mano al pecho, donde estaba su corazón. Creía firmemente en que el príncipe le devolvería sus sentimientos.

"Aun si es así, se lo dije ¡Es imposible que lleguen a estar juntos!"

"¡No lo es! –Arthur señaló a la caverna- ¡Puede que haya una posibilidad!"

"¡Y puede que no la haya! ¡Por favor olvídelo! ¡Es demasiado riesgoso! ¡No sabe a lo que se está metiendo!"

"¡Estoy dispuesto a tomar el riesgo!" –gritó Arthur con toda seriedad.

Kiku no supo que responder al ver aquella mirada tan determinada.

"¡D-Den-san! Ayúdeme por favor a hacerle entrar en razón" –le pidió al otro que se había mantenido a raya durante la riña.

Den miró a sus dos amigos con una sonrisa algo triste, no le había agradado en absoluto el verlos discutir. La verdad no quería darle la razón a ninguno, aunque concordaba con Kiku respecto a que Arthur estaba queriendo jugar con fuego, literalmente hablando, se estaba metiendo en algo que los tres desconocían por completo. No por nada habían mantenido alejado del reino al Hechicero de Hielo... Pero por otro lado estaban los sentimientos tan sinceros e intensos de Arthur, aquel deseo que no le dejaba tranquilo que le consumía por dentro... ¿Quién era él o Kiku o quien sea para privarle de la única oportunidad que podría tener para hacerlo realidad?

Finalmente suspiró, miró a Arthur y le dio su consentimiento asintiendo una sola vez.

"¡Den-san!" –exclamó Kiku indignado.

"Gracias Den" –le sonrió Arthur, y aprovechando que Kiku estaba distraído le esquivó y nadó hacia la caverna.

"¡Arthur-san! ¡Espe...!" –Den cogió a Kiku del brazo para detenerle.

"Kiku, amigo, ayudemos a Arthur en esto...por su propia felicidad...no por la que nosotros queramos para él, sino por la que el quiere...ayudémosle"

"Pero qué si..."

"Si resulta demasiado riesgoso, yo mismo te ayudaré a sacarlo de ese lugar y no dejarle volver nunca –dijo solemnemente- yo mismo le golpearé en la cabeza para dejarlo inconsciente antes de que se precipite y lo sacaremos de ahí" –le guiñó el ojo.

Kiku se quedó callado unos instantes, miró a Arthur acercarse más a la caverna y supo entonces que si no podía detenerlo al menos tenía que ayudarle, apoyarlo en los malos momentos ¿No era eso lo que un amigo debía hacer? Finalmente suspiró rendido.

"Entiendo"

"¡Bien! Ahora vamos" –sonrió Den y jaló a Kiku para alcanzar a Arthur.

Este último se había quedado frente a las fauces del dragón, observando la oscura y fría caverna. No sabía qué es lo que le esperaba adentro, apenas podía imaginarse cual sería el precio para que su deseo de haga realidad y peor ni sabía si es que podría llegar a hacerse realidad. Pero tenía que intentarlo, sin importar el precio.

"¿A qué esperas Arthur? –preguntó Den situándose a su lado derecho- vamos a ver qué hay adentro"

Kiku se situó a su izquierda, no dijo nada solo sonrió levemente y asintió. Arthur sintió que un peso dentro de su pecho se esfumaba y sonrió contento de tener a sus dos amigos. Sin decir nada más los tres se adentraron en las oscuras fauces del dragón.

Al final del oscuro túnel vieron una luz muy tenue y se dirigieron hacia ella expectantes.

Llegaron a una amplia sala donde todo lo que estaba ahí estaba hecho de hielo, desde una gran vitrina que parecía guardar frascos de muchas formas y tamaños, hasta la estantería con varios libros viejos y gastados, los pocos muebles que había estaban hechos de hielo también. Lo único que no estaba hecho de hielo era una delicada y sencilla flor blanca, un narciso, que se encontraba dentro de una especie de burbuja de cristal situada encima de una mesita en el centro de la habitación.

Los tres entraron con cierta desconfianza al lugar, buscando al susodicho Hechicero de Hielo. Arthur se acercó a un sector separado donde había una círculo mágico tallado en el suelo de hielo, no podía distinguirlos bien pero parecían símbolos extraños, un lenguaje que desconocía. En el centro del círculo había un caldero hecho de hielo con algunos símbolos también.

"No suelo tener visitas –surgió una voz, calmada y suave, Den y Kiku se pusieron alertas, mientras Arthur hizo lo posible para no perder la calma- ¿En qué puedo servirles?"

"¿Dónde estás?" –preguntó Den desafiante.

"No tengo porqué responder a tus preguntas en mi guarida" –respondió con tranquilidad.

"Muéstrese por favor" –demandó Kiku poniéndose algo nervioso.

"Si tanto insisten..." –dijo con un tono de fastidio.

Una de las paredes comenzó a resquebrajarse, pero tomando la forma de una especie de puerta, esta se abrió de par en par, dejando ver otra recamara oculta donde solo se podía apreciar una oscuridad total. De aquel escondite emergió una delicada figura, un muchacho que parecía de su misma edad, de cabellos rubios, ojos azules oscuros y apagados, su elegante cola era de un azul oscuro similar al de sus ojos. Llevaba puesto en su cabello un broche plateado con forma de cruz invertida.

Los tres se asombraron bastante al verlo, definitivamente no era como se lo habían imaginado, aquel muchacho no parecía en absoluto el temido hechicero del que todos hablaban. Arthur y Kiku estaban sorprendidos sin lugar a dudas, pero en el caso de Den no solo era la sorpresa de descubrir su identidad sino también... ¿Una agitación? Una agitación en su interior que le provocó una oleada de emociones diferentes y confusas. Aparte no pudo evitar pensar que ese muchacho tan delicado lucía hermoso y también ¿Triste? ... Den refrenó sus pensamientos y sacudió la cabeza para despejarla de todo aquello que resultaba bastante vergonzoso.

El Hechicero se acercó a un sector vacío y chasqueó los dedos, en seguida el hielo del suelo se alzó para formar una especie de sillón en donde el de ojos azules se recostó y luego se acomodó a gusto.

"Entonces... ¿En qué puedo servirles?" –reiteró su pregunta, mirándoles sin expresar emoción alguna.

"Tu eres... ¿El hechicero?" –preguntó incrédulo Den.

"Si lo soy, pueden llamarme 'Nor' si lo desean. Ahora han venido hasta aquí, interrumpido la calma de este lugar con su discusión y entrado a mi guarida ¿Solo para preguntar eso?"

Arthur reaccionó y se le acercó.

"Q-quiero saber si es que puedes solucionar un problema que tengo" –titubeó.

"Quieres saber si soy capaz de cumplir tu deseo y convertirte en humano... ¿Verdad?" –preguntó relajadamente.

Arthur pestañeó estupefacto. Kiku, igualmente sorprendido, se acercó.

"¿C-cómo lo sabe?"

"No hay nada que no sepa en este basto océano –respondió con tranquilidad- así como se que deseas convertirte en humano para poder estar con el príncipe Alfred del Reino de Nerea, y como se que tu hermano mayor se dirige aquí a toda velocidad"

"¡¿Qué?!" –exclamaron los tres.

"P-pero como... ¡La carta! –dijo Arthur mordiéndose el labio- de seguro la encontró antes –el tiempo le apremiaba, era cuestión de tiempo hasta que llegase y lo llevara de vuelta al palacio y seguramente lo encerraría. Se acercó más a Nor con insistencia- ¿Puedes hacerlo? ¿Convertirte en humano?"

"Puedo cambiar tu cola por piernas y así podrás encontrarte con él, pero no puedo darte un alma inmortal, eso deberás ganártelo por tu cuenta. Nadie, ni yo, puede otorgar un alma inmortal"

"P-ero cómo..." –vaciló Arthur.

"Teóricamente es fácil, debes robar un pedazo del alma del príncipe"

"Eh... ¿Cómo hará eso?" –preguntó Den confundido.

"Debes hacer que te bese" –respondió con simpleza Nor.

Arthur se ruborizó.

"¿B-besarme...?"

"Cuando dos humanos se besan comparten su aliento, su alma. Cuando tengas una parte del alma del príncipe, entonces ya serás un humano completo. Pero hasta que no sea así, solo lo serás a medias."

Den sonrió, parecía fácil, solo tenía que hacer que le bese y listo. Le codeó a Kiku y le sonrió, al parecer no iba a ser necesario noquearlo. Kiku sonrió también, pero algo le incomodaba, no podría ser tan sencillo, a demás...

"Pero antes –dijo Nor- para recibir algo debes dar algo a cambio del mismo valor"

"Lo sabía" –pensó Kiku y se tensó. ¿Qué le pediría a cambio?"

"Puedo darte lo que quieras –dijo Arthur- joyas, oro..."

Nor alzó la mano para interrumpirlo.

"No estoy interesado esas cosas, sino en algo que tu posees y es único –Nor se levantó y se acercó a Arthur, quizás demasiado- Dicen que tienes la voz más hermosa de todo el océano"

"Qué... ¿mi voz?" –Arthur llevó instintivamente ambas manos a su garganta.

"Así es... dime ¿Estarías dispuesto a dármela a cambio de la oportunidad de hacer tu deseo realidad?" –preguntó Nor.

"Pero entonces..."

"¡Va a quedar mudo de por vida!" –exclamó Kiku espantado.

"No de por vida, me quedaré con su voz hasta que haya logrado su cometido que en este caso sería lograr que el príncipe le bese, si lo logra le devolveré su voz y podrá ser humano de por vida. Pero a demás si el no logra besarte, pero si darte una prueba de amor verdadero recuperarás tu voz; pero no serás humano todavía"

"¿Qué si...no lo logro?"

"Seguirás siendo humano a medias, no podrás volver a mar, y tampoco tendrás un alma humana...y a demás claro está el dolor que sentirás"

"¿Dolor?"

"Así es, hasta que no tengas un alma, sentirás un fuerte dolor en tus piernas, ya que de cierta forma no te pertenecen ya que no eres humano... en el peor de los casos si el príncipe no llega a darte importancia poco a poco perderás el control de ellas, hasta que se volverán inútiles... Y también..." –Nor no supo si decírselo o no.

"¿También...qué?" –peguntó Arthur.

"Si por alguna razón el príncipe llegase a desposarse con otra persona, te convertirás en espuma de mar al anochecer de ese mismo día"

"¿Qué?... ¿Morirá?" -preguntó Den perplejo, se estaba poniendo sombría la cosa.

"Solo si él elige a otra persona y no a Arthur –Nor se acercó a Arthur y le miró fijamente a los ojos- en resumen todo depende de si el príncipe corresponde o no a tus sentimientos. Si me demuestras que tienes razón, pues tendrás todo lo que quieres, sino..."

Arthur se quedó callado mirando al otro. ¿De verdad quería tanto al príncipe como para correr semejante riesgo? ¿Para perder su voz, aunque sea por un tiempo? ¿Y qué si no tenía razón y el príncipe no le amaba? ¿Si elegía a otra persona?... Moriría... ¿Realmente estaba dispuesto a corre el riesgo?... Cerró los ojos, respiró profundamente y al abrirlos, Nor puedo ver la decisión en ellos.

"Trato hecho, lo haré"

"¿Seguro?" –preguntó Nor.

"Si seguro" –dijo con completa determinación.

Den y Kiku intercambiaron miradas.

"Empecemos rápido entonces, tu hermano ya casi llega"

Nor se dirigió a la vitrina, comenzó a sacar varios frascos pequeños de cristal que contenían líquidos de diferentes colores. Los llevó hasta el caldero y los arrojó dentro, rompiéndolos y así mezclando sus contenidos. Del caldero comenzó a elevarse un vapor con brillo nacarado y comenzó a formar espirales peculiares.

Se dirigió luego a lo más alto de la vitrina y sacó de lo más profundo una burbuja de cristal que contenía adentro una rosa blanca, rompió apresuradamente la burbuja y se acercó a Arthur.

"Necesito tu sangre" –dijo acercándole la rosa inmaculada.

"Kiku..." –le llamó. Este sacó una cuchilla que siempre llevaba consigo; y se la pasó titubeando. Arthur le sonrió para tranquilizarle y la cogió. La miro detenidamente, sacudió su cabeza alejando toda inseguridad y rápidamente se cortó el dedo. Tocó la rosa con su dedo sangrante y esta enseguida su tornó de un intenso rojo escarlata.

Nor preguntó una última vez.

"¿Estás seguro?"

"Si, lo estoy" –respondió firmemente.

Nor regresó a caldero y arrojó la rosa en la mezcla colorida. Se alejó rápidamente fuera del círculo mágico, que al igual que la mezcla comenzó a brillar intensamente, llegó a tal grado que todos se cubrieron los ojos enceguecidos.

Cuando volvieron a mirar, alrededor de círculo había una aurora o algo muy similar, un haz de luces de varios colores que danzaban agraciadamente. Nor miró a Arthur y con un asentimiento le indicó que tenía que entrar ahí.

Arthur respiró hondo, miró a sus dos amigos y les sonrió.

"Estaré bien" –les aseguró y sin titubar entró al círculo luminoso.

Den y Kiku se miraron con cierto nerviosismo, por un momento pensaron en ir tras él y sacarlo, pero se contuvieron.

Una vez tras el haz de luces, Arthur se halló encima del círculo mágico que brillaba tenuemente, siguió nadando hasta situarse en el centro. En el acto, aparecieron a su alrededor extrañas figuras similares a humanos que desprendían un brillo perlado. Afuera, pudieron verlas pero apenas podían distinguirlas bien.

"¿Q-qué son...?" –iba a preguntar Den.

"Espíritus...que cumplirán su deseo –respondió Nor, luego miró hacia la entrada de la caverna- esta cerca..."

"¡Scott-san!" –recordó Kiku.

"Oh no...Esto no es bueno" –dijo Den mirando de la entrada al círculo mágico.

Aquellos seres luminosos formaron una ronda alrededor de Arthur y comenzaron a girar, al mismo tiempo comenzaron a cantar con voces estridentes y en un lenguaje extraño.

·

(2)

Ma ha shutai e tuby e tuby e

Tu shuutei a no en tuby

·

Arthur se sintió algo nervioso al escuchar esas voces, sentía que un escalofrío recorría todo su cuerpo. Apartó el miedo rápidamente y pensó en lo mucho que deseaba, anhelaba ver al príncipe, en lo mucho que deseaba estar a su lado. No podía sentir miedo. Entonces sintió un leve ardor en la punta de su cola, la observó detenidamente y se dio cuenta de que comenzaba a brillar ligeramente. Alzó la mirada algo asustado y vio a una de las figuras frente a él, cuyos pies también comenzaban a brillar.

Afuera, Scout que había nadado a toda velocidad para detener los descabellados planes de su hermano llegó a la caverna y sin titubear se adentró en las fauces del dragón, al fina del oscuro túnel vio una intensa luz y de inmediato nadó hacia ella.

"Que haya llegado a tiempo" –pensó.

·

Ma ha shutai e tuby e tuby e

Tu shuutei a no en tuby

·

Aquel leve ardor, fue incrementando rápidamente contad su cola brillaba más. Llegó a un punto en el que Arthur se dobló de dolor, cerrando fuertemente los ojos y tratando de aguantar e sufrimiento. Pero ya no pudo soportarlo más e intentó gritar, pero de sus labios no salió nada más que un apenas audible murmullo ahogado. Abrió los ojos de la sorpresa y tocó su garganta, observó entonces que de ella se escapaba una estela dorada ¿Eso era su voz? Vio como se dirigía hacia la figura que estaba frente a él, cuyas piernas al igual que su cola brillaban más. La estela dorada, su voz, se concentraba en sus manos.

Scott entró e la sala de hielo y buscó desesperadamente a s hermano, vio el sector que brillaba tanto y a tres figuras más. Sin dudarlo se acercó a ellas, reconociendo a Den y Kiku, que miraban el círculo brillante con ansiedad.

"¡Den! ¡Kiku!" –les llamó, ambos giraron a verle con pánico- ¡Arthur! ¿Dónde está Arthur? –demandó. Los dos muchachos miraron hacia el círculo y Scott también lo hizo, adentro alcanzaba a ver una silueta- no...no es posible..."

·

A sai, do mi no steikun

Halish

Di zi e

·

Su cola ya brillaba completamente, al igual que las piernas de la figura enfrente suyo, cuando Arthur sintió el dolor más agonizante que jamás pudiera sentir. Literalmente sintió como si una espada invisible le hubiese partido la cola por la mitad. Se retorció de dolor, cerró los ojos con lágrimas y abrió su boca para lanzar un grito mudo. El ensordecedor canto de aquellos seres no ayudaba, solo le provocaban miedo, se tapó los oídos para no escucharles y trató de pensar en algo que le ayudase a soporta aquel dolor que sentía.

Pensó en el príncipe, en Alfred...en que finalmente, cuando aquel martirio acabase podría ir a encontrarse con él...

"¡Maldición!" –gritó Scott y trató de entrar al círculo, sacaría a Arthur por la fuerza e ser necesario. Nor le sujeto de inmediato y le habló con voz fría y cortante.

"Si entras interrumpirás el ritual y Arthur podría perder la vida" –amenazó.

"¡Cállate! ¡No pienso permitir que haga una locura!"

"Ya es tarde, ya está hecho" –dijo Nor.

Dentro del círculo surgió una luz dorada muy fuerte...

·

A di shuta dia

(A di shuta dia)

la dia

(la dia)

·

Arthur seguía pensando en el príncipe, apretando sus manos para no escuchar aquel canto, cuando sintió algo extraño, una sensación sofocante y aplastadora, escuchó un extraño chasquido dentro de su cuerpo, y enseguida el dolor comenzó a disminuir tan rápidamente como había incrementado. Se atrevió a entreabrir los ojos y se percató de que las figuras comenzaban a desvanecerse lentamente, quitó ambas manos de sus oídos y escuchó el canto que ahora era más apaciguador... Observó entonces a la figura que estaba en frente suyo, se fijó en algo pequeño y dorado que brillaba en sus manos. Su voz. En un vano intento por recuperarla estiró su brazo, y se dio cuenta de que no podía moverse con la misma facilidad e el agua. En ese mismo instante se fijo en que la figura ya no tenía un par de piernas sino una elegante cola de pez.

Aturdido miró la suya, todavía brillaba bastante, esperó impaciente hasta que la luz fue apagándose y pudo distinguirlas... dos largas y perfectas piernas.

Sonrió contento y una lágrima escapó de sus ojos...

Afuera los cuatro observaron aquella luz dorada alcanzar su máximo esplendor y luego apagarse lentamente, no pudieron observar cambio alguno en la figura de Arthur.

"Ya está..." –anunció Nor.

El haz de luces se fue apagando, y las figuras comenzaron a desvanecerse.

Los tres, Den, Kiku y Scott esperaban impacientes a que desapareciera aquella barrera para ver qué le había ocurrido a Arthur.

·

Zhan who

·

Arthur cerró los ojos y perdió el conocimiento, con una sonrisa en el rostro, al mismo tiempo que aquellos seres cantaban la última nota y desaprecian por completo, al igual que el haz de luces. Solo quedaba la figura que sostenía la voz de Arthur, algo traslúcida pero seguía ahí. En cuanto le vieron, los tres nadaron de inmediato hacia él. Nor en cambio se aproximó a la figura y le acercó una pequeña caracola, negra con manchas celestes tornasoladas y blancas. La voz de Arthur se introdujo a su interior y la figura desapareció.

Scott rápidamente envolvió a Arthur en sus brazos y trató de despertarlo llamándole. Den y Kiku miraban pasmados el par de piernas que tenía su amigo, parecía un humano a simple vista, les costaba creerlo.

"¡Arthur! ¡Maldición, despierta!" –gritaba Scott.

"Llévenlo a la superficie rápido –dijo Nor- recuerden que ya no puede respira bajo el agua"

Kiku se espantó y le ayudó a Scott a cargarlo, este último le lanzó una mirada furibunda a Nor.

"Ni creas que te salvas de esta, vendré a detenerte mas tarde" –amenazó y con la ayuda de Kiku salió de aquel lugar hacia la superficie.

Den se quedó unos instantes, todavía seguía algo perplejo. Nor se acercó a él y le entregó en sus manos una pulsera tejida que tenía una piedra preciosa de color azul oscuro y aparte otra piedra idéntica. Den le miró confundido.

"Cuando él este en la superficie, pueden comunicarse con él mediante esto"

"¡Genial!... eh...Scott no te va a dejar tranquilo" –dijo Den algo apenado.

Nor se encogió de hombros, restándole importancia.

"Que venga, le esperaré no voy a huir ni nada... mejor ve"

"¡Ah! Si, bueno...te veré luego supongo..." –se despidió Den con cierto nerviosismo.

Nor solo asintió e respuesta y se apartó, Den sostuvo con fuerza aquella pulsera y rápidamente fue tras Kiku y Scott, que habían logrado llevar a Arthur a la superficie con cierto esfuerzo.

Una vez arriba, el muchacho no dio señales de reaccionar, Kiku llevó ambas manos a su boca asustado y Scott se quedó quieto unos momentos, luego lo agarró por los hombros y lo sacudió violentamente, obligándolo a reaccionar, a respirar. Para alivio de ambos, Arthur reaccionó después de unos instantes, tosió el agua que se había tragado y comenzó a respirar agitadamente.

"Ugh...que alivio" –dijo Kiku.

"Creí que..." –suspiró Scott.

Den salió del agua y al ver a Arthur bien y respirando sonrió aliviado.

"Está bien..." –dijo contento.

"Si pero... ¿Ahora qué vamos a hacer?" –preguntó Kiku.

"Llevarlo a una playa, a Nerea ¿no es obvio?" –dijo Den.

Hubo un largo silencio incómodo. Si bien Kiku y Den estaban dispuestos a llevarlo ahí, Scott todavía no lo asimilaba. Se quedó mirado a su hermano fijamente y finalmente lo aceptó, suspiró y murmuró apretando los dientes.

"Si...hay que llevarlo a tierra firme...ya no puede volver a casa"

·

·

En búsqueda de un lugar donde no hubiera mucha gente, Alfred y compañía llegaron a la playa, y se fueron alejando poco a poco de los muelles y la muchedumbre. Para Alfred fue un gran alivio, estar por fin lejos de las miradas de la gente y de esas locas, solo él, sus amigos y el mar. Respiró el aire salado del mar y sonrió de oreja a oreja, el pasear por la playa era una de sus actividades favoritas. Se quitó las botas y caminó por la arena húmeda, aquel era uno de sus pequeños placeres, sentir la humead y suave arena...

Los demás le imitaron y caminaron también por donde la arena estaba húmeda y fría.

"Whoa...la marea trajo muchas de estas" –comentó Alfred al observar varias conchas en la dorada arena.

"¡Eh! ¡Si! ¡Tipo, hay que recoger muchas! –exclamó Feliks comenzado a recoger cuantas encontraba en el camino- Liet, tipo ayúdame" –le llamó sonriente.

"De acuerdo, de acuerdo" –rió Toris acercándose para ayudarle.

"Su reino es precioso, debo admitir –dijo Francis al alzar una concha que tenía una elegante espiral- no tenemos salida al mar en mi reino. Solo ríos y lagos, pero claro no es lo mismo"

"Gracias. Pero si en tu reino tienen bosques preciosos e inmensos, aquí no hay muchos así"

"¿Te gustan los bosques?" –preguntó Francis.

Claro que si, te dan un sensación de...tranquilidad y protección...o bueno, yo lo veo así" –dijo algo sonrojado.

"Concuerdo contigo, cuando tengo algún problema doy un paseo por el bosque y enseguida siento una paz interior bastante agradable, puedo pensar con claridad y encontrar una solución. Sin la necesidad de estresarme. También voy cuando tengo conflictos, para olvidarme de todo" –admitió.

"Hmm... ¿Conflictos?"

"Pues si...mis padres insisten demasiado, quieren verme ya tomando el mando del reino" –admitió con un deje de molestia.

"¿Y por qué no lo haces ya?" –Matthew se preguntó qué era lo que se lo impedía.

"Hmmm será quizás porque alguien todavía no ha respondido a mi proposición" –insinuó con una mirada pícara.

Matthew se puso rojo y miró a un lado enseguida, sintió un nudo en el estómago y habló en murmullos.

"L-lo siento...es que no se como decírselo a mis padres..." –dijo abochornado.

"Oh non mon cheri –susurró Francis- no hay por qué apresurarse, a demás puede que llegues a encontrar a alguien mejor que yo" –dijo con tono de tristeza.

Matthew se detuvo y miró a Francis ofendido.

"Q-qué... ¡no digas tonterías! –levantó el tono de voz, acto seguido comenzó a caminar a un paso apresurado alejándose de Francis, estaba molesto, muy molesto pero al mismo tiempo se sentía triste ¿cómo Francis podía pensar eso? – el que va a encontrar a alguien mejor vas a ser tu, no yo"

"Ou...creo que dije algo que no debía" –murmuró Francis.

"Señor Francis –dijo Toris- qué dijo a Matthew que lo molestó"

"Hahaha es muy raro ver a Matthew enojado por algo" –rió Feliks.

"Hehehe...creo que me metido la pata" –fue lo único que comentó.

·


·

No muy lejos de ahí, en una playa distante, donde algunas rocas ofrecían escondite, arribaron Den, Kiku y Scott, cargando a Arthur que seguía inconsciente. Scott que era le más preocupado lo depositó en la orilla y luego observó las piernas que habían sustituido su cola. Se pasó una mano por la cabeza sin poder creerlo del todo. Ojala solo fuera un sueño...

"¿No debería despertar ya?" –preguntó Den algo asustado.

"Si...deberíamos despertarlo" –opinó Kiku.

Scott respiró hondo y volvió a sacudirlo con un poco más de delicadeza.

Arthur abrió los ojos, confundido y algo mareado. Se sentó e la arena observando a todo lado, tratando de hacerse una idea de donde estaba, se fijó en sus tres acompañantes, confundido trató de preguntarles qué ocurría.

Abrió sus labios, pero no salió palabra alguna. Al principio se quedo tieso, asustado y enseguida recordó.

"¿Q-qué tiene? ¿Por qué no habla?" –preguntó Scott contrariado.

"Bueno...dio su voz a cambio de tener la oportunidad de estar con le príncipe ese" –explicó Den.

"¡¿Qué?!" –exclamó Scott.

"Así es, debe hacer que e príncipe le de una prueba de amor verdadero o un beso para así recuperarla y poder convertirse e humano por completo" –añadió Kiku.

"Whoa, whoa...más lento, explíquenme todo" –pidió Scott confundido.

Mientras ambos le explicaban al pelirrojo detalladamente todo lo ocurrido en la caverna, Arthur los ignoró y alzó una de sus nuevas piernas, observándola incrédulo. Miró sus pies y sin mucho esfuerzo logró agitar todos los dedos, sonrió divertido y emocionado. Apoyándose en una piedra, intentó ponerse de pié, y tambaleante lo logró. Sonrió más que complacido e intentó ahora caminar, dio unos cuantos pasos todavía apoyándose en la piedra y rió contento. Pero ninguna risa salió de sus labios.

Tocó su garganta con cierta angustia, se sentía muy raro no poder hablar, no poder reír. Pero de inmediato recordó que la recuperaría si lograba su cometido. Decidido a lograrlo dejó de apoyarse en la piedra y dio sus primeros trémulos pasos. Dio apenas dos y luego se tambaleó peligrosamente y cayó en el agua, salpicando a sus tres acompañantes.

Scott se volteó a verlo y sintió una oleada de desesperación al verlo ahí, con un par de piernas humanas, y sin voz ¡Cómo había podido descuidarlo de tal forma! ¡Eso no tendría que haber pasado!

"bien, si entendí bien, tiene que hacer que ese tipo le bese, o sea que se enamore de él..." –finalizó.

"Así es" –respondieron ambos amigos a mismo tiempo.

Scott pareció tener un dolor de cabeza y se sujetó el puente de la nariz.

"Esto es una verdadera locura, no se ustedes pero yo ahora mismo voy a escribirle a nuestro padre –en cuanto Arthur escuchó aquello le entró pánico, y tambaleante se incorporó para ir tras su hermano- el podrá solucionar esto sin lugar a dudas, quizás si amenazamos al hechicero ese, le devolverá su voz y le quitará esas..." –Scott no pudo continuar cuando Arthur se situó frente a él mirándole directamente a los ojos.

Reconoció aquella mirada, era la mirada que ponía cuando le suplicaba algo desesperadamente. Scott frunció el ceño.

"No me mires así, ni creas que te vas a salir con la tuya Arthur –este le tomó de las manos y negó frenéticamente con la cabeza- nada de eso, tienes que volver al mar, no perteneces aquí. Allá estarás mejor y..." –Scott fue interrumpido por la triste expresión que apareció en el rostro de su hermano.

Arthur soltó sus manos y miró bajo decaído, volver al mar era lo último que quería. Ahora que había obtenido la oportunidad de cumplir su deseo, el devolverlo al mar sin haberlo intentado siquiera iba a resultar desgarrador para él. No lo soportaría. Scott vio todo aquello en su mirada, y se sintió mal, se sintió de lo peor... Pero, ayudarle a estar con un humano, era posiblemente lo último que se hubiera imaginado hacer alguna vez.

"...de acuerdo..." –dijo resignado.

Arthur le miró esperanzado.

"Si, si...te ayudaré con el tipo ese...maldición"

"¡Oh! ¡Bien!" –exclamó Den.

"Scott-san..." –Kiku estaba claramente sorprendido.

Arthur sonrió y abrazó a Den contento, luego le dio un beso en la mejilla y volvió a intentar a ponerse de pié, solo que sin apoyarse en nada.

"Realmente... ¿Me estoy suavizando o qué?" –murmuró Scott.

"¡Bien! –exclamó Den- tenemos que realizar un plan"

"Si será lo mejor, pese a que no contamos con un límite de tiempo, será mejor que acabemos esto rápido"

"Si, tienen razón, entonces lo primero..." –Arthur volvió a caerse y salpicar a los tres.

Observaron a Arthur con una gota de sudor en la frente.

"Creo que lo primero es esperar a que aprenda a caminar como es debido..." –dijo Scott.

"Cierto" –rió Den.

"Hmmm creo que deberíamos ir a buscarle algo de ropa humana" –opinó Kiku.

"¿Eh?"

"Cierto –concordó Scott- si va a ir a buscarlo, no puede ir paseándose desnudo...mejor vamos a buscarle algo"

"¡Oh, cuidado me olvide! –exclamó Den, se acercó a Arthur y tomó su muñeca, los demás observaron expectantes- Nor me dio esto –dijo mostrándoles la pulsera- con esto podremos comunicarnos con Arthur cuando este lejos de nuestro alcance" –explicó mostrándoles la otra piedra.

"Que conveniente" –comentó Kiku.

"Será de mucha ayuda...ah cierto, todavía no he saldad cuenta con este tipo" –dio de forma tajante Scott.

Arthur observó la joya y sonrió.

"Bueno, mejor no perdemos tiempo –dijo Scott- Arthur, iremos a traerte algo de ropa; mientras practica como caminar bien, si viene alguien escóndete"

Arthur asintió.

Sin decir más los tres se sumergieron de nuevo en el agua y desaparecieron, Arthur hizo una mueca al quedarse solo y de nuevo volvió a intentar ponerse de pié sin tambalearse.

·


·

Nor observaba todo en un espejo que tenía ahí, observó a Arthur mientras intentaba ponerse de pié, luego a los tres acercándose sigilosamente a los muelles para ver si encontraban algo que les sirviera. Finalmente observó al grupo de Alfred y compañía, que seguía paseando por la playa.

"Qué coincidencia –murmuró- supongo que un poco de ayuda no les caería mal" –opinó. Agarró la caracola que contenía la voz de Arthur, la sacudió ligeramente y alcanzó a escuchar un ligero murmullo provenir del interior.

La sostuvo y sopló ligeramente en su interior...

·


·

Alfred y los demás seguían paseando por la playa. Toris, que cargaba en sus brazos una increíble cantidad de conchas marinas, se dio la vuelta para ver la ciudad, se habían alejado bastante.

"¿No sería hora de regresar? Ya va a ser medio día, y tenemos que ir a almorzar con los reyes" –les avisó.

"Oh es cierto, lo había olvidado" –dijo Matthew, que todavía seguía molesto con Francis y se mantenía a cierta distancia.

"Ohh...pero quiero seguir recogiendo más" –repuso Feliks.

"¡¿Cuántas más quieres?!" –recamó Toris.

"Si quieren pueden ir muchachos –dijo Alfred- yo...no pienso volver a encontrarme con esas locas" –dijo con un tono sombrío.

"Oh vamos, no exageres Alfred" –dijo Francis.

"Lo digo en serio, a demás hace mucho que no paseaba por la playa, puedo almorzar más tarde, ustedes vayan..." –entonces lo escuchó, no muy lejos.

El murmullo de un canto, un canto que reconoció en el acto. Se quedó tieso tratando de detectar en qué dirección había venido. Por un instante la pareció que había provenido de mar, pero luego lo escuchó venir de más allá, donde la playa ya se ponía algo irregular y rocosa.

"¡Ahí!" –exclamó y sin decir más corrió hacia ese lugar.

"A-Alfred... ¿Qué sucede?" –le preguntó Matthew.

"¡Lo escuché, está ahí!" –gritó Alfred con una brillante sonrisa en el rostro.

"¿Quién?" –preguntó Francis confundido.

"¡Whoa! ¡Es la sirena!" –entendió Feliks.

"No me digas que..."

·

Arthur llevaba esperando unos bueno minutos ya. Por fin había logrado ponerse en pié firmemente y dar sus primeros pasos sin tambalearse. Se sintió satisfecho con eso y se sentó en la orilla esperando a sus amigos, las olas llegaban suavemente y mojaban sus piernas con delicadeza provocándole cosquillas. Hundió sus pies en la suave arena y se dio cuenta de que se sentía bastante bien, un placer pequeño y agradable. Alcanzó a ver una concha hundida en la arena y la sacó, la observó con detenimiento, era blanca con algunos destellos rosa y rojo que, extrañamente, formaban un corazón algo irregular. Arthur se sonrojó y la apretó en su mano. Sintió una oleada de ansiedad y emoción, quería verlo ya...pero primero lo primero...necesitaba ropa.

Finalmente llegaron los tres, que había lograd recoger una buena cantidad, sintiéndose algo mal al tomarlas, aunque mejor dicho 'robarlas'...

Arthur hurgó las prendas, encontrándose con un camisón con encajes que descartó rápidamente, un vestido verde que descartó igualmente, una falta azul, un juego de ropa interior femenino, otro vestido, un corpiño... bufó al ver lo que habían traído, es que habían cogido cualquier cosa sin fijarse si quiera. ¡Casi todo era de mujer!

Entonces encontró algo que podría usar, una camisa blanca bastante grande. Hizo memoria, recordando como es que los hombres las llevaban puestas, y tras unos intentos logró meter los brazos donde debía y abrochar correctamente los botones. Las mangas le quedaban un poco largas, y le llegaba hasta la mitad de sus muslos, parecía incluso un vestido.

"Bien...estas cubierto al menos" –comentó Scott complacido.

"Ahora, ahora... cómo empezamos" –preguntó Den.

"Hmm...primero hay que encontrar al príncipe ese" –los ojos se Arthur brillaron de emoción al escuchar eso.

"¿Qué tan lejos de la ciudad estamos?" –preguntó Kiku.

Arthur se trepó a una piedra y estiró el cuello en búsqueda de la ciudad, la vio no muy lejos. Asintió y luego les indicó con sus dedos que no mucho.

"Bien, entonces...hmmm creo que será necesario algo más de ropa" –dijo Scott al ver las piernas descubiertas de Arthur.

"Si, quizás así podremos regresar todo esto" –dijo Kiku mirando el montón de ropa descartada.

"Bien, entonces busquemos...cómo se llaman...eh...pantalones creo" –dijo Den rascándose la cabeza.

Arthur asintió confirmándolo.

"¿Ya puedes pararte como es debido?" –le preguntó Scott.

Arthur asintió complacido.

"Muy bien, entonces espera de nuevo, y si viene alguien..." –decía el pelirrojo, cuando...

"¡Alfred! ¡Espera!" –se escuchó un grito no muy lejos.

Los cuatro se quedaron tiesos, sobretodo Arthur al escuchar aquel nombre. Su corazón comenzó a palpitarle rápidamente, y sintió que iba sufrir un ataque o peor desmayarse.

"Viene para acá" –murmuró Kiku bastante nervioso, cogió el tumulto de ropa rápidamente.

"Oh llegó el momento Arthur, buena suerte" –dijo Den sonriente, pero también algo nervioso.

"Arthur...Arthur escúchame –le llamó Scott- esta es una muy buena oportunidad, debes tranquilizarte ¿De acuerdo?"

Arthur asintió, pero no dejó de temblar, estiró su mano y Scott se la estrechó.

"Puedes con esto, es lo que quieres ¿Recuerdas? Dalo mejor de ti" –le dijo con una media sonrisa.

Arthur asintió y le sonrió de vuelta.

"Estaremos en contacto –le recordó Den mostrándole la piedra- cualquier cosa que pase avísanos"

Arthur asintió.

Los tres se sumergieron dejando al muchacho solo, temblando y con un atolladero de pensamientos y emociones dentro de él. Escuchó los pasos de alguien acercándose rápidamente. Se sentó lo más 'casual' que pudo en la peda y sintió un oleada calurosa al ver la poca ropa que usaba, respiró profundamente y pensó en la mejor forma de saludarle...luego recordó que no tenía voz.

"Genial" –pensó. Tendría que arreglársela haciendo mímicas.

Alfred entonces saltó una de las piedras y entró en el campo de visión de Arthur que se quedó tieso al verlo, sintió que su corazón casi le saltaba en el pecho y comenzó a sudar con nerviosismo, era cuestión de tiempo antes de que le viese. Tenía que actuar normal, pero no podía con la sonrisa que surgía en sus labios al verlo por fin...sentía una alegría incontenible en su pecho.

Por otro lado, Alfred saltó la piedra y buscó a su alrededor, buscando al responsable de aquel murmullo, cuando alcanzó a ver a alguien no muy lejos de ahí. Estaba sentado encima de una piedra, era rubio, no alcanzaba a ver muy bien su rostro. Sintió un nudo en la garganta, pero aun así sonrió y caminó hacía esa persona.

"¡Hola!" –le saludó con la mano.

Arthur quiso responderle, pero se limitó a alzar su mano de la misma forma en que él lo había hecho. Contad se acercaba más, más nervioso se ponía.

"¿Qué haces aquí? ¿No es un poco triste estar tan solo? –preguntó Alfred mientras iba acercándosele. Se dio cuenta entonces de que el muchacho que estaba ahí parecía solo llevar una camisa algo grande para su talla. Apresuró un poco el paso, algo preocupado.

"Maldición ¿Qué hago?" –se preguntaba con insistencia.

Alfred finalmente llegó a la piedra donde el muchacho se encontraba y recién pudo verlo de cerca. No era de la ciudad, eso era seguro, no recordaba haber visto jamás a alguien tan bello como él en las calles de la ciudad. Confirmó entonces que solo llevaba una camisa puesta, y se percató de la delicada y delgada figura que tenía. Se sonrojó ligeramente y miró a otro lado algo nervioso.

"D-dime ¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda en algo?" –le preguntó dispuesto a ofrecerle ayuda.

Arthur sacudió su cabeza.

"Oh entonces...eh..." –Alfred observó entonces aquel par de ojos que eran como vívidas esmeraldas y le observaban con una chispa de excitación. Recordó haber visto también un par de esmeraldas también aquella vez...es significaba que...

"Eres tu... ¡Eres tú! –Alfred le tomó de las manos y se acercó más a Arthur- ¡Tú eres quien me rescató esa vez! ¡Sabía que eras real!" –exclamó contento.

Arthur no supo que decir ¡Se acordaba de el! Eso no tenía precio, era felicidad absoluta. Le sonrió contento y estrechó sus cálidas manos.

"Dime tu nombre ¿cómo te llamas?" –le preguntó Alfred con insistencia.

Arthur abrió la boca para decirle su nombre...pero no salió nada.

"Oh no..." –puso mala cara.

"¿Q-qué sucede? –Alfred preguntó confundido. Arthur sonrió chueco y tocó su garganta- T-tu...no puedes... ¿Hablar?" –preguntó algo decepcionado.

Arthur negó amargamente.

Alfred dejó caer sus manos como piedras y sintió un golpe seco en su pecho, por unos momentos había creído que...

"Y-ya veo...entonces no eres quien creía...lo siento" –dijo retrocediendo un paso.

Arthur parpadeó y sintió el horror invadirlo. ¡Su voz! ¡Su voz! ¡Su voz era la única prueba de que él había sido quien le había rescatado! ¡Él solo recordaba su voz, su rostro no muy bien, pero si su voz!

"No...no...n-o..." –Arthur se quedó tieso cuando sintió un dolor lacerante en sus piernas súbitamente. Era similar al que había experimentado en el ritual, solo que quizás menos intenso, pero aun así... sentía como cuchillas, muchas cuchillas clavándose en sus piernas, en sus pies. Entreabrió sus labios preparado para retorcerse de dolor...

"Perdona, te confundí con alguien más –decía Alfred- pera n así ¿Necesitas ayuda? Puedo... –Alfred se dio cuenta de que algo no andaba bien con el otro, tenía esta mirada crispada y la boca entreabierta- Oye... ¿Te encuentras bien?"

Apenas le tocó el brazo para hacerle reaccionar, cuando Arthur se desplomó, cerrando los ojos con fuerza, aguantando el insoportable dolor. Alfred de inmediato extendió sus brazos y lo atrapó en ellos, mirándolo con confusión y pánico.

"¡O-oye!... Oye...reacciona...qué tienes...oye" –la voz de Alfred se hacía más lejana, Arthur enseguida perdió el conocimiento y todo se tornó negro, solo existía el fuerte dolor en aquel sinistro lugar...y la aplastante idea de que Alfred no le reconocería hasta que recuperara su voz... ¿cómo iba a lograrlo cuando había perdido lo único que Alfred recordaba de él?

·

·

·

Continuará...

·

·

·

(1) Nidhogg: criatura mitológica escandinava, con forma de dragón.

(2) La canción es de Macross Plus, se llama 'A Sai', traduciéndola (está en un lenguaje inventado por si acaso):

Greenery on the earth, on the earth,

the fragrance of flowers

·

·Greenery on the earth, on the earth,

the fragrance of flowers

·

·In the sky, one who fills the sea with fish.

·

More than anyone,

I think you precious.

·

With a soft light,

(with a soft light)

light

(light)

please fill me.


Notas de la autora:

Espero les haya gustado xD

¡Arthur ya tiene piernas! ^^ ¡Ya se encontró con Alfred!... wiii~

¡Feliz cumpleaños Arthur! ^3^ -agita su cascabel-

Tengo algo de prisa asi que respondere preguntas y aclarare otras cosas en el sig cap ;)

Dejen un review para saber que tal estuvo~

Adieu~

Ray Kirkland