Gracias a todas por los reviews, vuestro apoyo sin duda es una gran inspiración. Por cierto intentare hacer los capítulos un poco más largos, pero para eso tardare un poco más en actualizar, no perdáis la paciencia. Espero que os siga gustando la historia, besos!
Capítulo 4
Neverland
Los paisajes en este trozo de la isla son bastante espectaculares, por no decir que la catarata es espectacular, sin lugar a dudas, si no fuera tan difícil llegar hasta aquí, sería un lugar súper exótico para hacer turismo, palmeras, aguas cristalinas, playas de arena blanca, una impresionante catarata, sería perfecta para pasar unas grandes vacaciones, pero ese no es el caso, al menos no para nosotros.
Nada más poner un pie en la orilla, tres piratas nos apuntaron con pistolas que antes yo solo había visto en películas, sin embargo en cuanto vieron a Hook dejaron de apuntarnos, hablaron con el sobre temas de piratas y después nos ayudaron a llegar hasta la cueva escondida detrás de ese torrente de agua. Desde que embarcamos en Storybrooke he podido observar que la tripulación de Hook se componía de hombres adultos, de los tres que se quedaron en la isla solo uno es joven, tendrá aproximadamente unos 22 años, si tengo que describirlo creo que diría que es clavado a Jack Sparrow, tanto en físico como en personalidad y a diferencia de los demás, este, tiene sentido del humor, para disgusto de Regina, que desde que desembarcamos, el pirata no le ha quitado ojo de encima, llegando incluso a soltarle algún que otro piropo, cosa que ella no lleva bastante bien y en ocasiones he llegado a temer por la vida del joven.
Me he despertado de madrugada, creo que el hecho de saber que estoy tan cerca de Henry y no poder alcanzarlo, no me deja dormir toda la noche, así que decido salir al exterior para tomar un poco el aire. A una distancia prudencial de la cueva los piratas han encendido un pequeño fuego, solo hay dos cerca de él, así que me acerco a ellos.
- Buenas noches – saludo educadamente acercándome por detrás lentamente.
- Buenas noches, Señorita Swan, ¿no puede dormir? – Smee me ha contestado pero yo lo miro fijamente - ¿pasa algo?.
- ¿Me has llamado Señorita Swan?
- Si – me contesta confuso.
- Así solo me llama Regina – le sonrió - puedes llamarme Emma.
- Yo soy Cookson – se presenta el joven pirata – aunque puedes llamarme Cook – me dice y me regala una sonrisa bastante infantil, creo que calcule mal la edad, para mí que tiene menos de 22.
- Encantada Cook – le sonrió mientras me siento en una roca justo al lado de él y frente al fuego – hace una buena noche.
- Aquí el tiempo siempre es bueno – me contesta Smee.
- Si, en todo el tiempo que llevo aquí nunca he visto un solo día en el que llueva o truene o simplemente haya un poco de viento – comenta el joven mientras pincha el fuego con un palo – esta isla puede ser un paraíso pero esta maldita, ¿quieres? – me ofrece un trozo de carne asada.
- No gracias, no tengo hambre.
- Pues más para mí – el joven consigue sacarme una sonrisa, no me equivoque cuando dije que tenía sentido del humor, pero lo que me sorprende es que no es tan bruto como los demás, es educado y eso me descoloca.
- ¿Puedo hacerte una pregunta Smee? – me dirijo ahora al segundo de Hook.
- Claro, puede preguntarme lo que quiera.
- ¿Conocías a Regina antes de que subiera al barco?, me refiero a que si como Hook la conociste en El Bosque Encantado.
- Si, la conocía de antes, pero no del Bosque, la conocí en Storybrooke – le elevo una ceja y el da por entendido que quiero que me cuente la historia – veras, yo, como bien sabes, quede atrapado en la maldición como todos los demás, cuando la rompiste y mi capitán llego, tuve un pequeño encontronazo con Gold, vamos que me convirtió en una rata.
- ¿En una rata? – le pregunto completamente estupefacta mientras escucho las carcajadas del joven que está a mi lado.
- En una rata, sí.
- ¿Con rabo y todo? – no he podido evitar reírme con la pregunta.
- El caso es que Regina me descubrió y me devolvió a mi estado normal.
- Ohhhh, pobre, te quedaste sin cola – veo como Smee le dirige una mirada asesina – vale, tema delicado.
- Ya veo, ¿eso fue antes o después de que se aliara con su madre?
- Lo hizo a escondidas de su madre, esa mujer daba miedo, hasta su hija le temía.
- Bueno a ver que me entere yo – hablo Cook poniendo cara de estar completamente perdido - ¿Quién es la madre mala?
- La madre de Regina – contesta Smee.
- Y Regina es la morena guapa, ¿no?
- ¿La morena guapa? – le pregunto desconcertada.
- Ains, no te pongas celosa, pero es que prefiero a las morenas – me dice divertido y yo no sé si reír o echarme las manos a la cabeza porque el chico me cae bien y Regina lo puede convertir en sapo a la primera que le suelte.
- Yo de ti tendría cuidado con ella hijo, puede llegar a ser mortalmente peligrosa.
- Bueno, de algo hay que morir en esta vida.
Después de la conversación con Smee y Cook, volví a la cueva a intentar descansar, el sol saldría en unas horas y con el empezaríamos a buscar a Henry, necesitaba descansar para así tener todos mis sentidos alertas.
Mi madre ha sido la encargada de despertarme, ella siempre con su eterna sonrisa y dulzura que la caracterizan – Emma, cariño, vamos a organizarnos, será mejor que te vayas poniendo en pie – me vuelve a sonreír mientras me acaricia el brazo – Gracias – le digo y al incorporarme veo como Regina pasa por detrás de ella con dirección al exterior - ¿están todos listos? – le pregunto mientras comienzo a caminar hacia la salida junto a ella – sí, todos listos.
Al salir de la cueva tengo que cerrar los ojos ya que los rayos del sol me dan justo en la cara, cuando me acostumbro a tanta claridad, veo como están todos junto a los restos de lo que anoche era una hoguera.
- Bueno, formaremos dos grupos, uno de ellos ira a la Laguna de las Sirenas, según hemos podido averiguar por los tripulantes que se quedaron en la isla, hace unos días pudieron ver bastante movimiento cerca del lugar, así que lo exploraremos. Hay que tener cuidado con las sirenas, ya sabemos todos de lo que son capaces de hacer – creo que mi padre habla desde la voz de la experiencia y lo confirmo cuando veo el rostro contrariado de mi madre, no puedo evitar sonreír – el otro grupo inspeccionara el Risco del Tuerto, volveremos a la cueva al atardecer. El grupo que ira a la Laguna estará formado por Hook, Gold, Cookson y Regina, en el otro iremos Snow, Emma, Cecco y yo – después de escuchar la designación de mi padre para cada grupo no he podido evitar mirar hacia Cook, tiene una sonrisa estúpida en la cara y mira embobado a Regina.
- Yo iré en el grupo de Regina – mi voz a sonado alta y firme – Gold puede ir con vosotros – con una frase he conseguido que todos me miren confundidos – es mejor que cada grupo lleve a alguien que sepa defenderse con la magia, por lo que pueda pasar – en cierto modo lo que he dicho es completamente verdad, pero la razón principal es que no quiero que haya un muerto al finalizar el día y dejar a Cook solo con Regina es como cavar su propia tumba y se perfectamente que Hook y Gold no hubieran hecho nada para impedirlo – además siempre es mejor que vayamos dos mujeres a lo de las sirenas, al fin y al cabo a nosotras no nos afecta, ¿no?.
Llevamos horas caminando a través de la selva, según los expertos en el lugar, no queda mucho para llegar, pero el paseo se está haciendo interminable y para colmo hace un calor jodidamente sofocante, menos mal que Regina ha mandado de vuelta a la cueva todos nuestros abrigos, porque si no, estaríamos asándonos como pollos.
Desde aproximadamente unos diez minutos Regina ha acelerado su paso colocándose unos metros por delante, seguida muy de cerca por Cook. Desde mi posición la puedo observar sin problema, no muestra signo alguno de cansancio, puedo ver que está completamente concentrada, es más, apuesto lo que sea a que está intentando, a través de su magia, sentir a Henry, su rostro sereno y sus facciones bien marcadas, anda a través de la maleza como si lo hubiera hecho durante toda su vida, a pesar de que lleva botas de tacón.
- ¿A sí que eres una reina? – escucho como Cook le pregunta.
- Lo fui hace ya mucho tiempo – responde pesadamente.
- Bueno, para mí siempre serás una reina, la más bella de todas – veo como de la mano izquierda de Regina comienza a aparecer una pequeña bola de fuego.
- Deberías domar a tus tripulantes Hook – le digo al capitán que está justo a mi lado.
- ¿Por qué?, ¿por piropearla?, en eso no puedo hacer nada Emma, tu y yo sabemos que la Reina Malvada puede ser muchas cosas, pero sobre todo, es una mujer muy atractiva – mis cejas se han elevado de una manera bastante fascinante y yo no he podido evitar mirarlo desafiante al escuchar sus palabras.
- ¡Cook! – grito para llamar la atención del joven mientras acelero mi paso para llegar a la altura de Regina - ¿Por qué no te adelantas para ver cuánto nos queda? – en dos zancadas me he puesto justo al lado de la alcaldesa y suavemente le doy un golpe en su mano izquierda para que la bola de fuego se deshaga antes de que Cook pueda verla, ella se ha girado y me mira fijamente y yo le devuelvo la mirada desafiante – si no te importa, claro.
- Por supuesto que no – escucho como echa a correr, ya que yo sigo manteniendo el duelo de miradas con la Reina - ¿sabes Regina?, a veces, que te regalen un piropo no esta tan mal, ¿sabes?
- No me gusta que se burlen de mí.
- Dudo mucho que Cook se esté burlando de ti, creo que simplemente le pareces atractiva y como es joven y atrevido no le importa decírtelo directamente a ti, no como otros – mi indirecta ha hecho que Regina me mire con el ceño fruncido – deja que te regale el oído, es un buen chico, además, los piropos son incluso bonitos, no podrás negármelo, ¿eh?
- No lo sé, Srt. Swan, no estoy muy acostumbrada a ellos.
- ¿No te han echado un piropo nunca?
- Bueno digamos que en mi tierra la gente me tenía un poco de miedo y en Storybrooke, bueno Graham no era hombre de piropos y Sidney, él era más dado a las indirectas.
- No me lo creo.
- El único fue Daniel – al escuchar ese nombre no he podido evitar mirarla.
- ¿Tu prometido?
- Si, era una persona seria pero siempre tenía una palabra bonita para mí.
- ¿Deja de doler alguna vez? – le pregunto en un susurro y ahora es ella la que me mira.
- ¿Sabes?, podría decirte que el dolor desaparece, pero, simplemente, te estaría mintiendo. El dolor que sientes cuando pierdes a la persona que amas nunca se va, pero, con el tiempo, aprendes a vivir con el – me dice y sé que ha sido completa y absolutamente sincera conmigo - ¿lo dices por Neal?
- Le dije que lo quería – le digo, porque sé que ella, en este tema, me entiende mejor que nadie – antes de que callera por el portal.
- ¿Lo dijiste de corazón?
- Sí.
- Entonces mira el lado positivo – me paro para mirarla y ella hace lo mismo – se fue sabiendo la verdad – me dice y me regala una sonrisa, pero esta vez no es una sonrisa amarga, ni triste, ni cínica, es una sonrisa dulce, suave y una parte de mí, desea volver a ver esa sonrisa.
