Bueno seguimos con otro capítulo más, ya me contareis que tal, gracias a todas por los reviews y los follow, ayudan mucho a continuar con la historia.

Pd: Sil antes de que se me olvide, los nombre de la tripulación de Hook en verdad son los nombres reales de los piratas que iban con el, tengo un sobrino experto en Peter Pan y por cierto, las cosas que van despacio al final saben mucho mejor, jeje.

Este trozo se lo dedico a m3k4 porque anoche nos llevamos una gran alegría.


Capítulo 5

La Laguna de las Sirenas

Hace un rato que Cook ha vuelto, nos ha informado que nos queda aproximadamente una media hora para llegar a la laguna, una vez que lleguemos, seremos Regina y yo quienes iremos a hablar con las sirenas, los piratas esperaran en el límite a que volvamos, para que no se vean afectados por su canto.

Ahora son Hook y Regina los que van por delante, no puedo evitar mirarlos, no hablan entre ellos, ni siquiera se miran, pero van caminando tan juntos que podría jurar que sus manos han llegado a rozarse.

- Hacen buena pareja – la voz de Cook me saca de mis pensamientos.

- ¿Qué?

- Digo que hacen buena pareja – y me señala con la cabeza a los que van por delante de nosotros haciendo que yo también los mire.

- No son pareja – le sonrió cariñosamente pero sé que mi ceño sigue fruncido.

- Lo sé, pero eso no quita que queden bien juntos – me sonríe y hace una mueca como de que no entiende porque mi rostro tiene expresión contrariada - ¿Hook es tu novio?

- ¿¡Qué!?, ¡no! – creo que le he puesto mucho énfasis al no, porque hasta Hook y Regina se han girado para mirarme.

- Vale – y me sonríe más ampliamente – no me mates, solo intentaba saber porque has puesto esa cara cuando he dicho que hacían buena pareja.

- ¿Qué edad tienes? – intento cambiar de tema sin que él se percate.

- Tengo 17 o eso creo.

- ¿17 años? – pregunto completamente sorprendida, cuando le vi creía que tendría 22 o menos pero nunca imagine que ni siquiera fuera mayor de edad.

- Ya sabes que en Neverlad nadie crece.

- ¿Cómo llegaste al barco de Hook?

- Nunca llegue - a cada palabra que dice más me sorprendo - nunca he navegado en ese barco y antes de que pisara la isla ayer, nunca lo había visto antes.

- ¿Entonces cómo es que formas parte de su tripulación?

- No recuerdo como llegue a esta isla, solo recuerdo que Bill Jukes me rescato de ahogarme en el Río del Cocodrilo, desde ese día, Bill y Starkey me han cuidado y me han enseñado a ser un pirata, así me convertí en uno de ellos.

- ¿Y de tu vida antes de llegar aquí?, ¿no recuerdas nada?

- No, no recuerdo nada antes de estar ahogándome en el río.

- ¿Y puedes explicarme que hace un crió de 17 años tirándole los trastos a una mujer que le dobla la edad?

- ¿Los trastos? – me mira confundido – yo no le he tirado ningún trasto a ella, soy educado y me han enseñado a no pegar a las mujeres – me dice y me doy cuenta que no está familiarizado con el vocabulario que nosotros usamos.

- Quiero decir que has intentado coquetear con ella.

- ¿Coquetear?, ¡no!, solo le he dicho palabras bonitas, sin ninguna intención – me dice dulcemente y puedo ver salir su lado infantil – No recuerdo como era mi madre o si alguna vez tuve alguna, pero a veces me gusta imaginármela y siempre que lo he hecho, era una mujer como ella – y entonces lo entiendo todo, Cook simplemente ve a Regina como la madre que nunca tuvo y ha intentado alagarla pero el hecho de que haya sido educado por dos piratas adultos no ha resultado de mucha ayuda.

- Señoritas – Hook se ha parado y se ha sentado en una roca – a partir de aquí están solas, nosotros nos quedaremos esperando aquí.

- Bien – contesto acercándome - ¿lista Regina?

- Detrás de usted Srt. Swan – me dice haciéndome un gesto para que pase yo primero y ella me sigue.

- ¿Alguna vez me vas a llamar Emma?

- ¿Cuando en el infierno haga frió?, ¿quizás?

- Pues ten cuidado, porque cosas más imposibles han pasado.

- ¿Cómo por ejemplo?

- ¿Que tú y yo nos llevemos bien?

- En eso tienes razón.

- ¿Has visto alguna vez a una sirena? – le pregunto porque lo que menos necesito ahora es que se quede callada.

- Las sirenas de mi tierra no son como las de aquí, creo, allí son mágicas, me refiero a que tienen magia y engañan con ella y no tienen cola. ¿Y tú has visto alguna?

- Claro, vi La Sirenita en el cine cuando era pequeña y otra en Los Piratas del Caribe, ¿te valen?

- ¿Sabías que gastas bromas cuando estas nerviosa?

- Si, es un acto reflejo, con las personas que me caen bien suelen ser bromas, con las que me caen mal, suelo soltar bordaría, tras bordaría.

- ¿Si?, vaya no me había percatado de eso – sonrió al escucharla, estoy descubriendo que Regina bajo su armadura tiene sentido del humor y eso me gusta.

- Por cierto, puedes relajarte con el tema de Cook – le digo porque es algo que tiene que saber – su intención no es piropearte porque intente coquetear.

- ¿A no? – me pregunta relajada.

- No, he hablado con él, me ha contado que solo quería halagarte, porque según él, cuando imagina a su madre es alguien como tú, así que puedes estar tranquila, ya no tendrás que convertirlo en sapo – ella me mira con una ceja levantada y yo me echo a reír - ¿sabías que tiene 17 años?

- ¿17?, ¿solo?, es un niño aún, ¿qué narices hace con esos piratas?

- Le salvaron cuando se estaba ahogando en el río, no recuerda nada de su vida antes, ni siquiera como llego aquí, no sabe si tiene familia o si alguna vez tuvo una madre. No puedo evitar sentirme identificada con él, vivir sin saber es una pesadilla, me alegra que Henry no pasara por todo eso.

- Por suerte no, tiene que ser duro vivir así.

- No te haces ni una idea – le sonrió e intento borrar eso de mi mente – cuando te conocí por primera vez me dijiste que te dieron a Henry con solo tres semana, ¿verdad?

- Si, era un bebe precioso que no paró de llorar hasta que lo cogí en brazos, cuando lo hice, cuando lo tuve por primera vez en mis brazos fue algo increíble, simplemente supe que había encontrado mi final feliz, no necesitaba nada más, se podía acabar la maldición y que todos tuvieran los finales felices que quisieran, yo solo lo necesitaba a él.

- Siento haberte jodido tu final feliz.

- Dios, fuiste como un gran grano en el culo – me sonríe con gesto descarado – pero he de admitir, que fuiste un rival que supo dar la talla.

- ¿Eso es un cumplido?, ¡joder!, ¿Regina Mills me acaba de hacer un cumplido y yo no tengo ni un puñetero testigo?, ¿lo repites cuando lleguemos a la cueva?

- Ni lo sueñes – me dice y la veo pararse bruscamente – creo que ya hemos llegado – estamos en lo alto de una especie de acantilado, abajo podemos ver la laguna, justo en mitad de todo el agua sobre salen algunas rocas que por lo que veo son usadas para que las sirenas tomen el sol.

- Vaya, así que existen de verdad – digo sin salir de mi estado de sorpresa - ¡joder!, esto es como estar dentro de una película de Disney.

- ¿Nunca has escuchado que a veces la realidad supera a la ficción? – me pregunta sin quitar la vista de la laguna.

- Sera mejor que nos separemos, tú con tu magia intenta llegar hasta esa cueva, es un buen sitio para esconderse, yo bajare por esa zona que parece más accesible para intentar hablar con ellas.

- ¿Estas segura? – me dice no muy convencida.

- Si, es mejor que nos separemos, así tardaremos menos.

- Esta bien – la escucho decirme antes de verla desaparecer entre el humo morado.

- Bien, manos a la obra – me digo a mi misma mientras me encamino hacia la parte rocosa menos peligrosa.

Bajar por estas rocas me está llevando más tiempo del que me imagine en un principio, creo que no estoy tan en forma como pensaba, debería de dejar de desayunar cereales y hacer algo de ejercicio o directamente aprender a hacer lo que hace Regina y ahorrarme todo el esfuerzo físico.

Contra más voy bajando, la superficie de las rocas son más resbaladizas, tanto es así, que justo cuando poso mi pie izquierdo en una de ellas, no he podido evitar perder el equilibrio y al intentar agarrarme lo único que he conseguido es resbalarme y precipitarme al agua desde unos 5 metros de altura.

Me siento extraña, sé que estoy en el agua y a cada intento por salir lo único que consigo es hundirme más y más, ir completamente vestida no me está ayudando en nada, sobre todo el hecho de llevar botas altas, ya que el agua se ha colado en el interior y parecen dos pesadas anclas, pero sin embargo es como si estuviera muy lejos de aquí, como si todo fuera un sueño.

- ¿Cuál es tu mayor deseo?- escucho dentro de mi cabeza - veamos lo que más deseas -lo siguiente que veo es una gran luz.


- Impresionante pero, podrías haberme pedido las llaves - ¡Neal!, ¿estoy soñando con él?


- Te conseguí un llavero. ¿Te gusta?


- Bien. Pues será Tallahassee.

- Será Tallahassee.


- ¿Estás seguro?, ¿es esto… realmente lo que quieres?

- Lo que realmente quiero es a ti.


- Te quiero.

-Yo también te quiero.


- Ya casi estamos en casa


- ¿Neal?

- ¿Emma?


- Yo te amaba.

- Intentaba ayudarte.


- ¿Es este mi hijo?

- Sí.


- Por última vez, no siento nada por Neal.


- No ha pasado ni un día en el que no me arrepienta de haberte dejado.


- Te necesito. Te quiero.

- Yo también te quiero – una a una han ido pasado todas las imágenes, cierro los ojos para intentar mantener el rostro de Neal en mi memoria.


- ¿Tu eres su madre biológica?

- Hola - me veo a mi misma contestándole a Regina.


- Disfruta de mi camisa, porque es lo único que obtendrás.


- Solo tráigamelo.


- Creo que esto… lo que sea que haya entre nosotras, tiene que acabar.

- Por fin algo en lo que estamos de acuerdo.


- Tendrás que confiar en mí.

- De acuerdo. Bajare.


- ¡Regina!

- Él te engaño.


- ¡Suéltala!, ¡suéltala!, ¡deja que ella se vaya!


- Ella no morirá.


- ¡Regina!


- Bienvenida de nuevo.

- Gracias.


- Emma, lo siento.


- Conozco esa mirada, la conozco, la creo.


- No vas a venir con nosotros, ¿verdad?


- Regina por favor…


- Todo el mundo me ve como la Reina Malvada, incluido mi hijo, déjame morir como Regina.

- Regina yo…


- Quizás no eres lo suficientemente fuerte, pero quizás nosotras si lo seamos.


- Lo hicimos.

- Si, lo hicimos - Regina, ¿qué haces en mis sueños?


Siento una ligera presión sobre mis labios, es dulce, húmeda y un poco salada, alguien me está besando, pero la cuestión es, ¿quién?

Hago un esfuerzo sobrehumano para conseguir abrir los ojos y cuando lo consigo, lo que veo me deja más petrificada de lo que ya estoy. Un hermoso rostro abandona mis labios para mirarme de una manera jodidamente hipnótica, intento levantarme y alejarme pero es inútil, mi cuerpo no me obedece y sigue tirado encima de una roca rodeado de sirenas - Tienes que elegir uno – me susurra la sirena pelirroja que tengo encima, ¿un qué?, veo como vuelve a besarme y yo simplemente no puedo moverme.

Escucho un pequeño estruendo, como si algo hubiese chocado contra la roca en la que estoy, y acto seguido veo como la sirena se aparta de mi cara y entonces vuelvo a sentirme yo misma, vuelvo a tener el control de mi cuerpo. Veo como todas las sirenas que me rodean están mirando hacia un mismo lugar, así que yo también miro hacia allí, encontrándome a una Regina en lo alto del acantilado con una pose increíblemente majestuosa, puedo ver perfectamente como en su mano derecha se eleva una bola de fuego y entonces comprendo de donde venía el estruendo.

- Señoritas – la escucho hablar en un tono firme – yo de vosotras la dejaba tranquila sino quieren convertirse en pescado frito – mientras me levanto veo como las sirenas se han tirado al agua, porque Regina con esa pose y esa bola de fuego da mucho miedo - ¿Lista Srt. Swan? – me dice mientras hace desaparecer la bola y con un gesto de su mano me envuelve en su humo morado y aparezco a unos pasos de ella - ¿algo que tenga que contarme querida? – me pregunta divertida porque ha visto como he sucumbido al canto de las sirenas.

- ¡Oh, cállate Regina! – le digo mientras empiezo a caminar deprisa y la escucho reírse divertida.