Capítulo 6

Una y otra vez

Hace más de dos horas que llegamos de nuevo a la cueva, en el camino, no hable y no me acerque a nadie, pude escuchar como Cook le preguntaba a Regina que había pasado, pero ella en ningún momento dijo nada de lo que allí había ocurrido o mejor dicho, de lo que me había ocurrido a mí. Sé que ella si ha conseguido información, al menos a ella no le afectaron las sirenas, pero ¿por qué a mí sí?, se supone que solo les afecta a los hombres y por lo que he podido ver en el espejo durante 29 años, no lo soy, así que no entiendo nada, a eso súmale que no entiendo porque mientras estaba hipnotizada vi esos recuerdos, fue como volver a vivir de nuevo todos esos momentos pero desde tercera persona, era como si fuera una visitante en mis propios recuerdos, ¡dios!, como siga dándole vueltas a la cabeza va a terminar por reventarme y creo que no es bueno que empiece a dolerme, porque dudo mucho que en esta isla existan las pastillas para quitar las jaquecas.

Como explorar la Laguna de las Sirenas y el Risco del Tuerto nos ha llevado poco tiempo, hemos decidido que después de comer algo, Snow, David, Cook, Regina y yo iremos a echar un vistazo por la selva para ver si conseguimos ver algo que nos sirva de información, Gold ha preferido quedarse en la cueva para hacer algo de magia y Hook y el resto de piratas aprovecharan para ir al barco a traer provisiones.

Cuando salgo de la cueva para ver si consigo algo de comer, puedo observar que mientras Regina, Snow y Smee comen en silencio, Cook silenciosamente intenta hacerse con la botella de ron que esta junto a Smee.

- Que ni se te pase por la cabeza, jovencito – la voz de Regina ha sonado firme, pero para nada dura – aun te quedan unos cuantos años para que puedas beber de eso, no sé lo que esos piratas te han permitido, pero mientras yo esté aquí, tú no beberás ron – no puedo evitar sonreír al escucharla, le esta echando una bronca maternal y aunque Cook podría decirle que ella no es nadie para decirle lo que tiene que hacer o no, lo único que hace el chico es sonreírle infantilmente y volver a su sitio para seguir comiendo, creo que entre estos dos, hay futuro.

- Emma cariño – escucho a mi madre decirme – te he guardado un poco de esto, es conejo.

- Lo he cazado yo – me dice Cook y me sonríe orgulloso.

- Vaya, muchas gracias – me siento junto a mi madre y cojo mi porción de conejo, pobre animal, sino fuera por el hambre que tengo, me daría hasta lastima.

- ¿Cómo que no conseguiste información de las sirenas, Emma? – me pregunta Cook y yo me quedo paralizada.

- Cuando llegamos a la laguna nos separamos – escucho a Regina ayudarme – la Srt. Swan fue por un lado y yo por otro – levanto la vista hacia ella y la miro agradecida – yo tuve más suerte en encontrar a una que me contara lo que vio – veo como mi madre nos mira con el ceño fruncido, sabe que algo pasa, pero simplemente no pregunta.

- ¿Qué fue lo que te conto? – pregunta Cook, la curiosidad de los jóvenes, a Henry le va a encantar conocerlo.

- Que hace dos días vio pasar por los acantilados a un grupo de personas, entre ellos dos adultos vestidos con ropas extrañas y un niño.

- ¿No están solos? – pregunto sorprendida y mi madre me mira más fijamente.

- Parece ser que no y eso complica mucho más las cosas – contesta Regina y puedo ver como intenta controlar su rabia.

- Me conozco esta isla mejor que la palma de mi mano – comenta Cook – si están aquí, daré con ellos y vosotras recuperareis a vuestro hijo – sonríe – es un niño con suerte – nos dice con un tono triste – tiene a dos madres luchando por él, yo daría cualquier cosa por tener solo a una – las tres nos hemos girado para mirarlo, creo que todas conocemos ese sentimiento.

Nada más terminar de comer nos hemos puesto en marcha, andar por la selva no es algo que se me dé bastante bien, yo soy más de ciudad pero ellos no parecen tener ningún problema, es más creo que a Regina, David y Snow solo les falta el caballo para sentirse como en casa. Ellos andan por delante, juntos, pero no veo ninguna interacción entre ellos, simplemente están concentrados en el camino por si dan con algo.

- ¿Emma? – me llama Cook - ¿puedo preguntarte algo?

- Claro, lo que tú quieras.

- ¿Tú fuiste la que tuvo a Henry, no?

- Sí.

- ¿Y Regina quien lo crio?, ¿cierto?

- Exacto – le contesto antes de beber agua.

- ¿Entonces eso quiere decir que vosotras sois pareja? – la pregunta ha conseguido que escupa toda el agua que tenía en la boca.

- ¿Pareja?, ¿por qué piensas eso? – le pregunto recomponiéndome.

- No sé, las dos sois sus madres, habéis venido hasta aquí desde un mundo diferente solo para buscarlo, te pregunte si estabas con Hook y casi me matas, por lo que he podido observar, Regina con la que más habla es contigo y tu dejas de estar tensa cuando ella está cerca, no sé, ate cabos y ese fue el único resultado que tuve.

- ¡Yo no dejo de estar tensa cuando ella está cerca! – me defiendo.

- Tú no te ves y yo soy un gran observador, para cazar hay que serlo – me contesta como si nada – además, ¿qué tiene de malo?, ella es muy guapa y tú también, no veo el problema.

- El problema está en que a ambas nos gustan los hombres – le digo tajantemente – además ¿tú qué sabes de relaciones entre dos mujeres? – le pregunto, porque hay una parte de mí que está completamente perdida.

- Lo siento pero sigo sin ver el problema y bueno, contestando a tu pregunta, un día fui a la aldea con Starkey – empieza a contarme.

- ¿A la aldea? – le interrumpo.

- Si la aldea de los piratas, está en Punta pata de palo, es pequeñita pero hay de todo un poco, pero sobre todo hay muchos piratas y alguna que otra damisela – me sonríe – bueno a lo que iba, cuando fui con Starkey a la aldea, conocimos a una pirata, nos contó que su barco había naufragado en una tormenta y sin saber cómo despertó en la playa junto a algunos miembros de su tripulación, después de ese día Stark empezó a ir más seguido a la aldea para visitarla, hasta que un día dejo de hacerlo, pregunte porque ya no íbamos de visita y nunca me contesto, hasta que un día, necesitábamos pólvora para las pistolas y fuimos a la aldea, mientras Bill compraba yo me di una vuelta y pude ver como la pirata que conocimos estaba besándose con una dama de la cantina, después de ellas he visto a algunas otras, incluso cuando fui a espiar a la Laguna de las Sirenas, vi a dos hacer lo mismo, así que aquí, dos mujeres, es algo normal – y me regala la sonrisa más enorme que tiene - ¿en tu mundo dos mujeres juntas no es normal? – me pregunta curioso.

- Mi mundo es un lugar muy complicado, las cosas no son tan simples como aquí, puede que allí dos mujeres sea normal, aunque hay mucha gente que no está de acuerdo con eso.

- Pues si ella te gusta, podríais quedaros aquí, así no tendríais que preocuparos de la gente – los niños lo ven todo con otros ojos, ojos con los que a veces, los mayores, nos olvidamos de mirar.

- Un momento, ¿has estado en la Laguna de las Sirenas?, ¿no te afecto su canto? – le pregunto cayendo en la cuenta de lo que me ha dicho antes.

- Aún soy un niño, solo afecta a los hombres adultos.

- Si claro – susurro frustrada – solo a los hombres.

Mi cuerpo empieza a notar el cansancio, llevamos horas caminando sin ningún resultado positivo, empiezo a frustrarme, encontrar a Henry no tiene que ser tan difícil, ni que estuviéramos en una puñetera ciudad, es una simple isla, rodeada de agua por todos lados, es imposible que no encontremos nada. Hemos decidido separarnos unos metros, así podemos abarcar más espacio, Snow y Cook se ocupan del lado derecho, David y yo estamos en el centro y Regina se encarga del izquierdo.

- Shhhhh – nos susurra Cook desde su posición en lo alto de una pequeña duna – no os mováis.

- ¿Qué pasa? – le pregunto en el mismo tono de voz.

- He escuchado algo – nos dice intentando identificar el sonido – son pasos.

- Serán Hook y los demás buscándonos, nos hemos retrasado mucho – digo mientras miro hacia el camino por donde habíamos venido.

- No, creo que no – escucho decir a mi madre.

- ¡Snow! – mi padre grita y dirijo la vista hasta donde se encuentran mi madre y Cook para encontrarme a dos tipos apuntándoles con pistolas.

- Regin… - no término de decir ya que lo que veo me deja sin palabras, Greg está justo delante de ella con su pistola sobre la cabeza de Regina.

- Nos volvemos a encontrar, su majestad, veo que al final no murió – lo escucho decir y siento como una gran impotencia se apodera de mí, ni David ni yo podemos hacer nada, mi madre, Cook y Regina están en peligro y nosotros no podemos movernos de donde estamos – esta vez ellos no van a poder salvarte.

- No necesito que nadie me salve – Regina tiene una sonrisa cínica en la cara y lo mira muy desafiante – se apañármelas yo solita – un fuerte sonido se escucha en las proximidades haciendo que los dos tipos que apuntan a mi madre y Cook se giren para mirar, lo que aprovecha Snow para empujarlos.

- ¡Corre Cook! – veo como mi madre obliga al chico a correr hacia nosotros, uno de los hombres sigue en el suelo, creo que se ha golpeado con una de las rocas mientras el otro en dos pasos consigue acercarse y pegarle un buen puñetazo.

- ¡Snow!

- ¡Mama! – gritamos los dos a la vez mientras vemos como ella cae al suelo, intentamos echar a correr pero en el momento en el que el tipo se da cuenta vuelve a apuntarla con la pistola – tranquilo, tranquilo, no nos moveremos, pero no dispares – le digo al bandido mientras agarro a Cook del brazo y lo coloco justo detrás de mí.

- Lo siento guapa, pero tenemos ordenes de mataros a todos, ninguno de vosotros puede salir vivo de esta isla – nos dice el que apunta a mi madre y a partir de ahí todo lo que sucede, para mí, pasa a cámara lenta. Puedo ver como lentamente el bandido aprieta el gatillo, como se forma una pequeña explosión en la parte trasera de la pistola y como de ella sale un pequeño proyectil en forma de bola, cuando está a la mitad de camino entre la pistola y de una Snow que ha conseguido ponerse de pie, la pequeña bola se desintegra milagrosamente en el aire.

- ¡Regina! – grito su nombre porque para mi sorpresa ha aparecido de repente detrás de mi madre, con un ligero movimiento de brazo hace que el bandido frente a ellas vuele unos metros hacia atrás y después simplemente la veo agarrar a Snow y desaparecer entre humo morado justo para aparecer donde estamos nosotros - ¿estáis bien? – pregunto mientras ayudo a mi padre a coger a mi madre, las dos asienten con la cabeza.

- ¿Has recuperado tu magia? – pregunta Greg y en su tono de voz puedo notar cierto temor.

- ¡Sorpresa! – le responde Regina de manera irónica adelantándose unos pasos.

- Ni se te ocurra dar un paso más – dice apuntando su pistola hacia Cook.

- Primero vienes, me secuestras y me torturas – comienza a decir Regina y veo como en su mano aparece una bola de fuego – después vas y activas el diamante para destruir nuestro pueblo, como si fuera poco se te ocurre la gran idea de secuestrar a mi hijo y para rematar apuntas con esa pistola a un simple crio, estas acabando con mi paciencia Owen – en estos momentos no me gustaría ser Greg, porque no tengo que mirarla a los ojos para saber que se han vuelto completamente oscuros, signo de que la Reina Malvada está apunto de aparecer.

- Regina – susurro su nombre mientras poso mi mano sobre su espalda, al sentirme, puedo notar como baja la intensidad de la bola.

- Nos volveremos a ver – le dice Greg justo antes de salir corriendo junto a los otros tipos.

- Cuenta con ello – le contesta al aire Regina y la veo acercarse a Cook - ¿estás bien? – el chico hace un gesto de afirmación – será mejor que volvamos a la cueva, ya hemos tenido bastantes emociones por hoy.

- Si, será lo mejor – le contesta mi padre mientras ayuda a mi madre a empezar la marcha de regreso, veo como Regina rodea con su brazo a un asustado Cook siguiendo los pasos de David y yo los miro caminar juntos, confirmando por fin, que Regina está completa y absolutamente de nuestro bando.

Si cualquier persona me viera en este instante pensaría que estoy muy mal de la cabeza, llevo aproximadamente media hora escondida entre unos matorrales vigilando a Regina, después de llegar a la cueva ella decidió acercarse a una especie de laguna que hay un poco separada del campamento con la excusa de ir a asearse, pero yo simplemente no la creí, sé que el encuentro con Greg ha despertado viejos fantasmas en ella y la seguí para saber si estaba bien, claro que mi idea no era la de hacer de espía pero es que no quiero invadir su espacio, porque si algo se de Regina, es que cuando se estresa, simplemente es mejor no agobiarla.

Está sentada en una roca cerca del agua, a pesar de ser de noche puedo verla perfectamente debido a que la luna llena lo ilumina todo, se la ve tranquila y muy pensativa, a veces he llegado a desear saber lo que piensa, aunque un segundo después me he arrepentido, porque su mente tiene que ser como una gran montaña rusa y ya suficiente tengo yo con la mía propia. Llevo un rato intentando armarme de valor para acercarme a preguntarle y justo cuando ya lo he conseguido, escucho un ruido procedente de los matorrales que se encuentran detrás de Regina, así que decido mantenerme escondida y alerta por si son algunos de los bandidos, pero mis ojos se abren como platos cuando veo aparecer por detrás del árbol a mi madre.

- Hola – la escucho decirle acercándose por detrás - ¿puedo sentarme? – le pregunta colocándose a su lado.

- Claro.

- No he tenido ocasión de darte las gracias – continua hablando mi madre.

- ¿Las gracias por qué?

- Por salvarme esta tarde, si no llega a ser por ti, no estaría ahora aquí.

- Bueno, sino hubiese sido por ti, no hubiera sobrevivido a los electroshock, así que, estamos en paz – contesta Regina y no siento ningún tipo de peligro en esta conversación, no siento que vayan a intentar matarse ni nada por el estilo, así que debería de marcharme y no escuchar conversaciones ajenas, pero simplemente no puedo evitar quedarme.

- Nuestra historia siempre se repite, una y otra vez, tú me salvas y luego yo te salvo, creo que nuestro destino siempre nos lleva al punto de partida.

- Si, yo también me he dado cuenta de eso, estamos destinadas a salvarnos mutuamente, a pesar de que haya intentado matarte muchas otras veces.

- Sí, creo que no sería capaz de contar cuantas – veo a mi madre sonreír.

- Yo perdí la cuenta hace ya mucho tiempo – devolviéndole la sonrisa.

- ¿Sabes?, creo que ya va siendo hora de poner fin a esta rivalidad – veo como Regina la observa tranquila – las dos hemos perdido mucho, tu mataste a mi padre y yo maté a tu madre, en cierto modo fui la responsable de la muerte de Daniel y tu intentaste quitarme todo lo que yo quería, ¿cuánto más nos tenemos que arrebatar la una de la otra? – la pregunta se queda replicando varios segundos en el aire, Regina ha bajado su mirada hasta el agua y mi madre ahora es quien la observa.

- Son tantas cosas las que impiden que empecemos de cero – dice en un tono de voz cansado, devastado, como si pensara que esa guerra nunca pudiese tener final.

- No quiero empezar de cero Regina, eso, en nuestro caso, es imposible, solo quiero que intentes recordar que hubo un tiempo en el que me tuviste aprecio.

- ¿Tu eres capaz de recordarlo?

- Nunca lo he olvidado – dice mi madre y Regina se gira para mirarla – nunca he podido olvidar la sonrisa de la persona que me salvo la vida hace ya muchos años y mucho menos a la persona que me enseño el significado del amor verdadero, porque eso, contrariamente a lo que la gente pueda llegar a pensar, me lo enseñaste tú.

- He olvidado como ser esa persona.

- Entonces deja que tu familia te ayude a recordarla, porque te guste o no, seguimos siendo familia y ahora más que nunca. ¿Crees que serias capaz? – le pregunta mi madre y Regina tarda unos segundos en contestar.

- Creo que podría intentarlo – le contesta finalmente.

- Me conformo con eso – y las dos sonríen mientras observan el agua tranquila de la laguna y yo no puedo evitar sonreír. En este último año he visto un montón de cosas increíbles como ha podido ser la magia, un hombre convertirse en madera, un dragón, un espectro, un ogro, un gigante, sirenas pero ver como dos enemigas están sentadas juntas, con dos sonrisas sinceras en sus rostros y viendo la esperanza de una segunda oportunidad, es sin duda, la imagen más increíble de todas.