Capítulo 7

La inocencia de un niño

Un ruido en el exterior de la cueva ha hecho que me despierte antes que los demás, como sé que no voy a poder volver a coger el sueño he decidido ir a la laguna a asearme un poco antes de que todos se despierten y reanudemos la búsqueda, justo cuando voy camino de la salida no he podido evitar pararme y sonreír ante la imagen, Cook ha cambiado su manta de lugar, antes dormía cerca de Bill y Stark pero ahora duerme tranquilo a escasos centímetros de Regina.

Mientras me aseo no puedo borrar de mi cara la sonrisa con la que me he levantado esta mañana, creo que el hecho de saber que Regina y mi madre están dándose una segunda oportunidad es algo que me alegra lo suficiente para haberme levantado feliz hoy, al menos, algo bueno hemos conseguido estos días, lo cual ya es mucho decir, ya que en la búsqueda de Henry no estamos teniendo mucha suerte, a eso hay que sumarle que el jefe de Greg y Tamara ya está enterado de que nosotros estamos aquí y nos quiere matar a todos, lo cual, es algo importante a tener en cuenta.

Sumergida en mis pensamientos estoy cuando al ir acercándome al campamento voy escuchando voces, alguien se está peleando, puedo escucharlo y lo que es peor, puedo sentirlo y enseguida sé que se trata de Regina.

- Esa decisión no te corresponde a ti tomarla – escuchó la voz ronca y elevada de Regina.

- ¿Y a ti si? – contesta Gold y los puedo distinguir entre la maleza, uno frente al otro.

- Soy su madre – le responde ella enérgicamente.

- Pero no lleva tu sangre – escucho esa frase justo cuando llego al lado de mi madre que mira atónita la escena. Siento como la rabia de Regina crece y crece, no es que pueda sentir su furia, solo siento su magia fluir a borbotones alrededor de ella, se perfectamente que Gold como el Oscuro es el ser mágico más poderoso de todos, pero creo que en estos momentos Regina podría patearle el culo sin problemas, es como una leona defendiendo la custodia de su cachorro, lo cual es sumamente peligroso.

- ¡Basta! – grito acercándome a ellos para ponerme justo en medio, antes de que terminen matándose – cuando comenzamos este viaje dije que nada de peleas entre nosotros – digo firme – voy a dejar una cosa muy clara y espero que sea la primera y la última vez que tenga que decirlo, las decisiones que haya que tomar con respecto a Henry – me giro para encarar a Gold – solo seremos Regina y yo quienes las tomemos – hago una pausa – vuestras opiniones serán bienvenidas, pero la decisión final será tomada por sus madres, lleve su sangre o no, si estuviera Neal también tendría voz y voto, pero como no está, esa tarea solo nos corresponde a nosotras – digo y doy por finalizado el tema – Ahora, será mejor que comencemos con la búsqueda, cuanto antes mejor, seguiremos el plan que trazamos anoche, Gold, Hook y los piratas iréis a recorrer la isla con el barco y nosotros nos acercaremos al campamento indio, Cook nos guiara, así que coged vuestras armas y en marcha – mi tono ha sido duro e incluso diría que un poco enfadado, Gold a veces consigue sacarme de mis casillas.


Desde que comenzamos a caminar hace aproximadamente dos horas, Cook no se ha separado en ningún momento de Regina, se lo que intenta, es un crío pero muy inteligente, sabe que aunque ella se muestre fuerte y como si no hubiera pasado nada, por dentro, esa frase que dijo Gold, la tiene que estar carcomiendo y el intenta hacer cualquier cosa para mantenerla distraída o simplemente hacerla reír. Regina es otra historia, desde que le dije la edad real del chico, se ha comportado de una manera muy maternal con él, no sé qué tiene esta mujer con los niños, pero es tener uno cerca y transformarse completamente, ahora mismo podría decir que es al único que deja estar cerca de ella, yo he intentado acercarme para hablar con ella pero ha vuelto a ponerse su armadura y con eso no hay mucho que hacer, solo espero que sea temporal y que dentro de unas horas, vuelva a ser la misma de ayer.

- Creo que Cook le está cogiendo cariño a Regina – me comenta mi madre poniéndose a mi lado.

- Sí, creo que tiene un don especial con los niños.

- El día que tengamos que irnos de aquí será muy duro, hay que reconocer que el chico es un encanto y es muy fácil cogerle cariño.

- No lo había pensado pero ahora que lo dices, tienes razón, será muy duro dejar atrás al chico.

- He podido observar que tu relación con Regina ha mejorado – me comenta mi madre.

- Si, la verdad es que ando un poco sorprendida, nunca pensé que Regina tuviera sentido del humor.

- La Regina que yo conocí, la que me salvo, siempre tenía una sonrisa en la cara, con un gran sentido del humor, eso lo heredo de su padre, siempre andaba feliz, aun cuando su madre la obligo a casarse con mi padre, antes de que Daniel muriera, era una persona increíble.

- Tuviste suerte de conocer esa versión de ella – digo en un tono de tristeza porque siento que me hubiera encantado conocerla.

- Bueno, ella está volviendo, en estos días he podido volver a ver esa sonrisa, sobre todo cuando habla contigo o esta Cook cerca.

- Está intentando cambiar y esta vez lo conseguirá – le digo convencida – porque esta vez no dejare que nadie la rompa, como hizo Cora.

- Me alegra saber eso Emma, siempre creíste en ella, nunca supe ni como, ni el por qué, pero siempre lo hiciste y aun sabiendo quien era y todo lo que había hecho en su pasado, nunca viste a la Reina Malvada, siempre viste a Regina.

- Tu también lo hiciste, nunca dejaste de creer, que esa chica que te salvo, volvería.

- Pero no es lo mismo cariño, yo conocí la parte buena de Regina, pude vivir con ella ese tiempo, tu sin embargo desde que os conocisteis os llevasteis mal, nunca fue agradable contigo y tu sin embargo seguiste ahí, incluso después de intentar matarnos a todos junto a su madre, fuiste capaz de hablar con ella tranquilamente sentadas en un banco.

- Si, bueno, esa conversación no termino muy bien – le sonrió porque creo que ninguna conversación con Regina, exceptuando la de la mina, termino bien.

- ¡Ey! – escucho a mi padre gritar – no os separéis mucho – le dice a Cook y a Regina – no quiero otro susto como el de ayer.

- ¿Falta mucho para llegar Cook? – le pregunto al chico.

- La verdad es que si, el campamento está muy alejado, llegaremos más o menos cuando el sol este en lo más alto – explica Cook y recuerdo que el joven no ha tenido que ver un reloj en su vida.

- Podríamos descansar un poco antes de continuar, este calor está acabando conmigo – más que una sugerencia, es una súplica, el calor me está agobiando y que lleve un jersey de cuello alto y mangas largas negro a pleno sol, no me está ayudando mucho.

- Si, tienes razón, deberíamos descansar un poco – dice mi madre convencida, mientras Regina se sienta en una roca justo enfrente mía – nos queda poca agua, ¿Cook hay por aquí cerca algún sitio donde podamos repostar?

- Si unos metros a la izquierda, detrás de esos árboles del fondo hay una especie de riachuelo, el agua es buena e incluso esta fresquita, viene de arriba de la montaña.

- Bien, iré a recargarlas – dice mi madre cogiendo todos esos recipientes de cuero en donde guardan el agua.

- Iré contigo – se apresura a decir mi padre – vosotros no os mováis de aquí, volvemos enseguida – dice esto último y los veo marcharse.

- ¿En esta isla nunca hace un día sin sol? – pregunto exasperada mientras intento abanicarme con mis propias manos y después echar mi cabeza hacia atrás.

- Ella fue más lista al vestirse – me dice Cook y yo vuelvo a ponerme recta porque no entiendo a qué se refiere pero rápido comprendo de lo que está hablando, Regina se ha quitado la chaqueta roja de vestir y se ha quedado con un top de tirantes negro, nunca me imaginé que lo que llevaba debajo de la chaqueta era un top de tirantes, siempre supuse que era uno de esos jerséis de mangas sisas que suele usar ella, pero es la primera vez que la veo con tirantes. Puedo fijarme que se le marcan levemente las clavículas, dándole un aspecto más llamativo a su escote y su piel es morena, lo cual me hace pensar que en los días de verano seguro que aprovecha la parte trasera de su casa, donde tiene esa enorme piscina, para tostarse al sol, ¿qué usara Regina?, ¿bikini o bañador? – Emma, ¡Emma! – me saca de mis desvaríos Cook - ¿estás bien?, te has quedado ida – lo escucho decirme y yo vuelvo en si para darme cuenta que me he quedado mirando fijamente hacia Regina, la cual me mira con una ceja levantada.

- Si, si, estaba pensando, lo siento.

- ¿Y se puede saber en qué estaba pensando, Srta. Swan?

- ¿Interesada en mis pensamientos Sra. Alcaldesa? – no sé si ha sido mi pregunta, el tono que he usado o el leve gesto pícaro que mi subconsciente ha decidido hacer por el mismo, pero Regina me mira entre confusa y sorprendida y Cook, bueno, el, simplemente está a medio camino entre las dos, mirándonos alternativamente con una sonrisa enorme en la cara.

- Deberíamos buscarte una ropa un poco más fresca para que no pases tanto calor, estas incluso sonrojada, ¿de verdad estas bien?

- Si, lo estoy, ¿tú no podrías hacer nada con tu magia? – le pregunto a Regina.

- Yo solo podría hacerla desaparecer – me dice y no sé por qué, de repente, siento mucho más calor – no puedo traerte ropa de tu armario – me dice divertida - en verdad si podría, pero mi magia está muy débil después de los electroshock y el esfuerzo de parar el diamante, no soy capaz de hacer muchas cosas en estos momentos, necesito recuperar fuerzas.

- Lo siento, no había caído en eso.

- No pasa nada, puedes pedírselo a Gold cuando volvamos a la cueva, el seguro que puede.

- Gracias, pero para serte sincera, en estos momentos no me fió mucho de el– le digo y ella me sonríe, sonrisa que desaparece de su cara en cuestión de segundos, su rostro se endurece, su cuerpo se tensa y puedo ver por su mirada que está completamente alerta - ¿qué pasa? – le pregunto y justo después ella se levanta y sale corriendo sin tan siquiera decir una palabra - ¡Regina! – grito mientras salgo corriendo detrás de ella - ¡Regina!, maldita sea, ¡para! – siento que Cook viene corriendo a unos metros por detrás, también siento como las ramas de los matorrales me golpean los brazos conforme avanzo, pero eso no va a hacer que deje de correr hasta que alcance a Regina. Mientras corro detrás de ella, desenfundo la pistola que me he traído conmigo desde Storybrooke, también llevo un sable y una pistola de estas de museo, pero confió más en mi pequeña. Cada vez estoy más cerca de Regina, por suerte para mí, mis botas no son de tacón y puedo correr con más destreza por la selva, aunque he de decir, que me está costando los mío darle alcance, esta mujer es una caja de sorpresa, por favor, ¿cómo puede correr tanto?. Nos dirigimos a un lugar específico, poco a poco puedo ir distinguiendo lo que hay en la zona hacia la que corremos y la sangre se me hiela cuando tengo una visión clara de lo que pasa, lo que hace que acelere el ritmo mucho más. Regina corre hacia un niño pequeño que está sentado en el suelo llorando, justo enfrente de él, a unos cuantos metros, unos bandidos le apuntan con pistolas - ¡Regina! – vuelvo a gritar y esta vez con mucha más fuerza porque se ha metido de lleno en el campo de tiro para coger al pequeño - ¡Regina! – vuelvo a gritar y comienzo a sentir una enorme punzada en mi corazón que apenas me deja respirar, puedo ver como Regina coge en brazos al pequeño y se gira quedando de espaldas a ellos para proteger con su cuerpo al pequeño - ¡NO! – grito desesperada y los siguientes 10 segundos, se hacen eternos. En esos segundos simplemente dejo de pensar, llego hasta donde esta ella, la agarró del brazo haciendo que se gire poniéndola frente a mí, quedando el pequeño justo en medio de las dos pero ahora soy yo la que está de espaldas a los malos, es mi cuerpo el que se ha puesto en medio para protegerlos.

- Emma – me susurra mirándome fijamente a los ojos en un tono completamente horrorizado, yo simplemente le sonrió, pongo mis manos sobre sus brazos y apoyo mi frente sobre la suya, lo último que veo justo antes de cerrar los ojos, son sus lágrimas deslizarse por su rostro y después, escucho los estruendos de tres pistolas.

- Regina - susurro, porque he decidido que su nombre sea mi última palabra y entonces me preparo para recibir los impactos… Pero sin embargo no siento nada, poco a poco voy abriendo los ojos, Regina me mira con los ojos completamente llenos de lágrimas.

- ¿Estas bien? – me pregunta y puedo notar cierta desesperación en su voz.

- Si – le susurro sin tan siquiera moverme, sigo estando casi abrazándola y con mi frente sobre la suya.

- ¿Qué demonios es eso? – escucho preguntar a Cook desde el otro lado y entonces me doy la vuelta para mirar hacia los bandidos pero con uno de mis brazos echado hacia atrás colocando el cuerpo de Regina detrás del mío en un acto completamente protector.

- ¿Pero qué …? – no puedo terminar la pregunta porque lo que veo me parece completamente increíble, justo delante de nosotras hay un especie de muro transparente que no se vería sino fuera por las ondas de magia que corren a través de él.

- Es un campo de protección – escucho decir a Regina que se ha situado justo al lado mía con el pequeño entre sus brazos.

- ¿Cómo lo has hecho? – le pregunto sorprendida porque hace apenas unos minutos estábamos hablando que su magia estaba debilitada.

- No lo he hecho yo Emma – y vuelve a decirlo y yo vuelvo a pensar que por alguna extraña razón, mi nombre suena diferente cuando lo pronuncia ella – los campos de protección solo lo pueden conjurar los de magia blanca y mi magia es oscura – me dice y abro los ojos completamente.

- ¿Lo he hecho yo? – pregunto porque simplemente no me lo puede creer.

- Todo obra tuya – me dice y veo como los bandidos al ver que no pueden hacer nada se marchan, mientras Cook se acerca a nosotras, más concretamente a Regina para acariciar al pequeño, el campo protector empieza a desaparecer.

- ¡Emma!, ¡Regina! – escucho a mi madre mientras se acerca a nosotros corriendo junto a mi padre – hemos escuchado los gritos y luego los disparos, ¿estáis bien?

- ¿Qué te ha pasado? – escucho preguntar a mi padre mientras mira a Regina y yo me giro para ver como sus brazos están llenos de arañazos y con un poco de sangre.

- Nada, solo son arañazos, creo que me los hice con los matorrales mientras corría.

- ¿Y este pequeño quién es? – pregunta mi madre mientras el pequeño le coge un dedo.

- Te..to – pronuncia el niño.

- Anda, pero si sabe hablar y todo, hola – veo como Regina sonríe, como mi madre también y como el pequeño se echa a reír.

- Tiene que ser uno de los pocos niños perdidos que quedan – dice Cook y todos nos giramos para mirarlo.

- ¿Cómo? – le pregunto sorprendida - ¿niños perdidos?, ¿en serio?, ¿cómo en la peli? – el me mira confuso - no sabes de lo que hablo, ¿verdad? – le pregunto al joven – olvídalo, ¿por qué dices de los pocos que quedan?.

- Tengo entendido que alguien los ha mandado cazar o en el peor de los casos matar, ofrecen hasta recompensa por ellos, sé que muchos andan bien escondidos, otros no han tenido esa suerte.

- ¿Pero qué clase de isla es esta? – pregunta atónita mi madre.

Después de lo ocurrido decidimos emprender el camino de regreso hacia el campamento, poco podemos hacer llevando con nosotros a un niño pequeño, el cual durante todo el camino se ha mostrado encantado con las atenciones de Regina y Snow, que se han ido turnando para llevarlo en brazos, aunque al final ha terminado el camino subido en los hombros de Cook. Una vez en la cueva, a Gold no le ha hecho mucha gracia que traigamos con nosotros a un 'mocoso' pero dejó de quejarse en el momento en el que recibió una mirada asesina por parte de mi madre y Regina, por lo contrario, a Hook la presencia del pequeño no parece molestarle, es más, incluso en algún momento de la tarde lo he visto acercarse para jugar con él, aunque si tengo que ser sincera no sé si lo ha hecho con esa intención o con la de acercarse a Regina, porque al final han terminado hablando mientras miraban como Cook jugaba con el pequeño.


Dentro de un par de horas comenzara a anochecer, los piratas han comenzado a preparar los materiales para la hoguera, otros limpian y preparan las armas, Hook, Gold y mi padre están sentados trazando el plan para mañana, mi madre y Smee se ocupan de preparar algo para comer y Regina y Cook han ido a la laguna para asear al pequeño, el cual estaba tan completamente lleno de barro que sinceramente no podría decir si es rubio o moreno, solo que tiene una pequeña melena y unos ojos increíblemente azules.

Mientras todos los demás están ocupados, yo recuerdo una cosa, así que recojo unos trapos rotos de la cueva, le robo una botella de ron a Smee y me dirijo hacia la laguna, conforme me voy acercando puedo escuchar las risas de Cook y del pequeño, así que decido andar muy sigilosamente para no asustarlos, cuando llego, la imagen que veo me hace pararme y seguir mirando sin ser vista, Cook corre de manera bastante graciosa seguido del pequeño que apenas sabe mantenerse en pie, completamente limpio, puedo ver como su melena ondula es de un rubio dorado bastante impresionante, sus ojos ahora son incluso más azules que antes y al estar riéndose se le achinan de una manera bastante peculiar, veo como ahora es él el que es perseguido por Cook y como se abalanza a los brazos de Regina, que lo recibe encantada, para esconderse, no puedo evitar observarla, completamente relajada, con una sonrisa impresionante en la cara, se muestra increíblemente cariñosa con los dos y entonces pienso en Henry, y no puedo estar más agradecida por que haya sido ella quien lo haya criado.

- ¡Tolaaaa! - grita el pequeño mientras corre como puede hacia mí.

¡Hola! - le respondo cogiéndolo en brazos – pero mira que guapo te han puesto – le digo mientras me acerco a Regina y el coge un mechón de mi pelo para jugar – Hola – digo a modo de saludo.

- Hola Emma – me contesta Cook tirándose encima de la hierba.

- Hola – me responde ella – hemos descubierto que es rubio – me dice ampliando la sonrisa, mientras yo me siento a su lado – que es un niño y que se llama Bicho.

- ¿Bicho? - la miro confusa y ella se encoje de hombros.

- Ticho – dice el pequeño agarrándome la cara para empezar con su exploración.

- También hemos descubierto, aunque eso es un poco evidente, que todas las palabras que dice las empieza con la 'T'.

- ¿Qué edad puede tener?

- Creo que aproximadamente un año, aun casi no sabe andar y solo sabe algunas palabras.

- ¿Cómo narices sobreviven en esta isla sin adultos que los cuiden?

- Rufio cuida de ellos – escucho decir a Cook – es el líder de los niños perdidos, es el más mayor y el que los protege de él.

- ¿Rufio?, ¿en serio? - digo exasperada poniendo los ojos en blanco mientras juego con el pequeño, el cual sigue su exploración de mi cara y yo hago lo mismo con la suya.

- ¿El?, ¿quién es él? - pregunta curiosa Regina.

- Nunca lo he visto, pero sé que tiene a todos los niños horrorizados, hasta los piratas y los bandidos le temen, es el único que puede salir y entrar de la isla, muchos dicen que es un fantasma, otros que es un monstruo, otros que es un espectro y otros que es una sombra, nadie puede decirte exactamente como es, solo que da mucho miedo.

- Entonces, seguro que es el quien tiene a Henry – dice Regina.

- Genial, tenía que ser un ser extraño, ¿no podía ser una persona normal?

- ¿Que hace con una botella de ron Srta. Swan?, ¿se ha echado a la bebida ahora? - me pregunta al ver la botella justo al lado mía.

- No, aun no, el ron es para tus heridas, pero no se lo digas a Smee, se la he cogido prestada.

- Mis heridas están bien, además solo son unos cuantos arañazos, sobreviviré, créame.

- De eso no tengo duda, pero se pueden infectar, aquí todo esta asqueroso – ella intenta decir algo pero yo la callo – no hay más que hablar, ¡Cook! - llamo al joven – coge a Bicho y llévatelo al campamento, Snow le ha preparado algo de comer – le digo mientras le doy al pequeño.

- Vamos a comer Bicho – escucho como Cook le va diciendo al pequeño mientras comienza a caminar de vuelta al campamento.

- Bueno, pues veamos cómo están tus heridas – le digo mientras me acerco a la orilla para mojar uno de los trapos - ¿puedes quitarte la chaqueta? o ¿te la quito yo? – cuando me giro veo que ella me mira con una ceja alzada.

- ¿Qué?, estoy siendo educada – le digo como si nada.

- Ya, educada – balbucea mientras intenta quitarse la chaqueta, consigue sacar un brazo pero veo como un gesto de dolor asoma en su cara cuando intenta sacar el otro brazo.

- Deja que te ayude – le digo acercándome y con mucho cuidado le quito la parte que le queda – ya está, ¿ves?, no era tan difícil, ¿duele verdad?

- Un poco, aunque más que doler, escuece.

- Bueno primero vamos a limpiar la sangre seca – digo sentándome frente a ella y cogiendo suavemente uno de sus brazos, pasándole el trapo por los arañazos para limpiarlos – he estado dándole vueltas a algo.

-¿Has estado pensando?, vaya, últimamente lo haces mucho – me dice con sorna.

- ¿Verdad?, a veces me sorprendo a mí misma – le digo siguiéndole la broma.

- ¿Y a que le has estado dando vueltas?

- Quiero que me enseñes a usar la magia.

- ¿Cómo? – me pregunta claramente sorprendida.

- Creo que va siendo hora de que empiece a usar mi magia, podría sernos útil aquí.

- ¿Y quieres que sea yo quien te enseñe?, ¿qué hay de Rumpel?

- Bueno el solo me ha ayudado un par de veces, además me da miedo que en cuanto baje la guardia me enseñe magia negra.

- ¿Qué te hace pensar que yo no lo hare? – me pregunta interesada.

- Confió en ti – le digo y ella se queda un rato mirándome fijamente – bueno, creo que esto te va a escocer un poco – digo echándole ron sobre los arañazos.

- ¡Joder! – exclama poniendo gesto de dolor.

- Vaya, la alcaldesa pija y refinada sabe decir palabrotas – ella me mira con el ceño fruncido.

- Yo no soy pija y refinada – me dice y yo no puedo evitar reírme.

- Te conozco desde hace casi tres años y nunca te he visto con vaqueros, ni con camisetas y mucho menos sin tus impresionantes tacones.

- Me gusta vestir elegante y si, también se decir palabrotas, solo que prefiero no hacerlo.

- Bien, pues esto ya está – le digo acercándome al agua para limpiar el paño - ¿entonces qué me dices a lo de las clases de magia?

- Esta bien, te enseñare a usarla – me dice cuando comenzamos el camino de regreso hacia el campamento y yo simplemente le sonrió agradecida. Los pocos metros que nos separan de la cueva los hacemos en silencio, una junto a la otra, tranquilas, relajadas, incluso podría decir, que disfrutando de nuestra mutua compañía. Cuando llegamos al campamento, puedo ver que todos están alrededor de la hoguera, algunos están charlando y otros comen y beben, veo como mi madre le da de comer al pequeño pero no veo a Cook, lo busco con la mirada y lo veo saliendo de la cueva y entonces me doy cuenta como una pequeña luz se va acercando hacia él.

- ¿Qué narices es eso? – pregunto y Regina mira hacia la pequeña luz.

- Eso, Srta. Swan, es un hada – me dice y la miro estupefacta, ella continua andando hacia Cook y yo la sigo por inercia pero las dos nos paramos de golpe cuando vemos como la pequeña luz de repente se hace más grande y más brillante, tanto que tenemos que apartar la vista, cuando vuelvo a mirar, veo como el hada diminuta ahora tiene un tamaño normal y está de pie justo enfrente de Cook.

- Hola Campanilla – puedo escuchar decir al joven pirata.