Capítulo 8

La Aldea de los Piratas

- Hola Cook – su voz es melodiosa.

- ¡Tilla!, ¡Tilla! – escucho al pequeño gritar desde los brazos de mi madre y yo simplemente no me lo puedo creer.

- Hola a ti también Bicho – dice mirando hacia el pequeño que está a unos metros por detrás de Cook. Veo como Regina se coloca detrás del joven, poniendo sus manos encima de los hombros del chico, en un claro gesto de protección, mirando desafiante al hada, la cual tuerce la cabeza para mirarla mejor y sonreír al final – no te preocupes – le dice – no he venido a llevármelo – y me doy cuenta que está hablando de Cook y no del pequeño – Solo he venido para saber si Bicho estaba bien, esta tarde me avisaron de que se había escapado del refugio, lo estuve buscando por la selva sin mucho éxito, hasta que escuche a unos bandidos comentar lo que había pasado, entonces supuse que lo teníais vosotros.

- ¿Cómo sabías donde encontrarnos? – pregunto llegando a la altura de Regina.

- Os vi el primer día que llegasteis – nos dice y ahora es a mí a quien mira, pero no lo hace tan intensamente como lo ha hecho segundos antes con Regina.

- ¿Has venido a por el niño? – pregunto.

- No, sé que aquí estará bien, creo que si fuisteis capaz de anteponer vuestras vidas para salvarlo, sabréis protegerlo mejor que los otros niños, están demasiado asustados como para proteger algo más que no sean sus propias vidas.

- ¿Hay más como él? – pregunta mi madre acercándose a nosotras poniendo al niño en el suelo, me giro hacia atrás para ver que hace el pequeño y lo veo correr hasta engancharse a una de las piernas de Regina.

- ¡Tilla! – la llama el niño - Tilla tonita – dice y el hada sonríe.

- Si te refieres a la edad, no, él es el más pequeño, los otros tienen de seis para arriba.

- ¿Sabes algo de él? – pregunto con curiosidad.

- Tiene 13 meses, o al menos eso tenía cuando llego aquí, se llama Michael, aunque le llamamos bicho porque es muy travieso, siempre está sonriendo y es muy glotón, no sé nada más de él.

- ¿Qué sabes de esta isla? – pregunta Regina.

- Lo sé todo, ¿qué quieres saber?

- Hace unos días trajeron a un niño, ¿sabes dónde lo tienen? – vuelve a preguntar.

- ¿Vuestro hijo no? – pregunta sin esperar respuesta alguna - sé que los que lo trajeron trabajan para la sombra – nos cuenta – pero no sé dónde lo esconden, lo que sí puedo deciros, es que si queréis más información, tendréis que ir a la aldea, si vais, tenéis que cumplir la regla primordial.

- ¿Qué regla? – pregunto interesada y veo como el pequeño se acerca al hada y esta lo coge en brazos.

- Oh, Hook la conoce, él os la puede decir – nos giramos sorprendidas para mirar a Hook, ya que descubrimos que el pirata y el hada se conocen.

- La regla es muy simple – dice Hook en tono pasota – a la aldea solo pueden entrar piratas.

- ¿Eso quiere decir que si quiero ir a la aldea tengo que hacerme pirata? – pregunto sorprendida.

- O disfrazarte de pirata – dice el hada y ahora la miramos a ella con incredulidad – debo irme – dice – tengo que volver con los niños, estarán preocupados por el – dice mirando al rubio de ojos azules – ya puedo decirles que está en muy buenas manos – veo como Regina se acerca al hada para coger al niño en brazos, mientras lo coge escucho muy bajito lo que el hada le dice a Regina – tienes un don para los niños – la alcaldesa la mira confusa – recuerda esto que te voy a decir – hace una pausa – los niños – la mira muy fijamente - y eso que aun estas por descubrir – vuelve a hacer una pausa - serán lo que te salven de ti misma – Regina la mira interrogante – Cuando te das cuenta de que lo has perdido todo, es entonces y solo entonces, cuando empiezan a llegar cosas nuevas – le dice por último el hada – Adiós Michael – se dirige ahora al pequeño - ellas sabrán cuidarte muy bien – le acaricia la cara – ahora estas, donde tienes que estar – y tras decir eso vuelvo a ver esa luz cegadora y de repente vuelve a ser un diminuto punto brillante en mitad de la infinita oscuridad de la noche.


Durante horas hemos estado debatiendo como haremos para entrar en la aldea, porque está claro que todas nuestras respuestas están allí, así que tenemos que ir, si o si, hemos llegado a la conclusión que a la aldea solo iremos 4 personas, contra menos mejor, porque así no levantaremos sospechas, Hook, Cook, Regina y yo seremos los que mañana nos adentremos en la aldea, ellos no tendrán problema alguno, solo tienen que ser ellos mismos, pero nosotras tendremos que vestirnos como piratas, al menos para poder entrar y pasar desapercibidas, sin duda, será una experiencia interesante, los demás se quedaran en el campamente a esperar, pero si pasadas 4 horas no hemos vuelto, los demás piratas tienen órdenes de ir a la aldea a buscarnos. Hace una hora mi madre y Regina se fueron a la cueva con los niños para echarse a dormir y ahora soy yo quien se marcha, ya que los hombres parecen que no se van a poner de acuerdo en nada, aunque el plan ya este trazado. Cuando entro en la cueva veo como Cook duerme a pierna suelta sobre su manta y como Regina duerme de lado de cara al joven, el pequeño esta abrazado a ella y tiene el pulgar metido en la boca, la imagen es tan increíblemente dulce, que es imposible pensar que esa mujer que está ahí tumbada, haya sido la temible Reina Malvada, paso de largo de camino hacia mi mugrienta manta, que está justo al lado de donde duerme mi madre plácidamente, cuando llego a ella, me paro un segundo, miro hacia Regina y los niños y después miro mi manta, como si esperara que ella me diera una respuesta, y en un arrebato de vete tú a saber que, la recojo del suelo, me dirijo hacia donde están los niños y Regina, extiendo la manta en el lado libre del joven y me tumbo de costado, la visión de Cook y Regina durmiendo tranquilamente, es la última que tengo justo antes de que Morfeo me lleve con él.


Escucho ruido a mi alrededor, voces que van y vienen, sé que estoy tumbada sobre mi manta, boca arriba con los ojos cerrados, aunque, poco a poco, voy siendo más consciente de todo lo que pasa a mi alrededor, siento un peso sobre mi estómago y pecho, intento abrir los ojos para ver qué es lo que me impide moverme pero estoy tan cansada que se niegan a obedecerme, escucho unos pasos acercándose, quien sea, se ha parado frente a mí, así que me obligo a abrir los ojos, cuando lo consigo puedo ver a Regina de pie justo delante mía, mirándome con una ceja alzada.

- Tal para cual – me dice y sin comprender a que se refiere elevo mi cabeza y miro hacia mi pecho.

- Cuando me acosté, estaba abrazado a ti – le digo viendo al pequeño boca abajo, completamente dormido sobre mí.

- Parece ser que tú eres más blandida que el suelo – me dice sonriendo – deberías ir despertándote, Hook ha ido al barco a buscarnos algo de ropa, ya sabes, para disfrazarnos.

- Cierto – como puedo muevo al rubio con mucho cuidado para poder tumbarlo sobre la manta.

- Creo que aunque cayera una bomba, él no se enteraría, anoche ni se inmuto cuando Hook y los demás volvieron a la cueva y mira que hicieron ruido.

- Pues yo tampoco me entere de nada – digo defendiéndolo.

- Lo que yo te diga, tal para cual – me dice – no tardes mucho, voy a ver qué es lo que Smee quería darme – me dice y comienza a andar hacia las profundidades de la cueva, donde los piratas guardan los botines.


Si alguien me hubiera dicho hace cuatro años que iba a estar en una isla donde no se crece, perdida en un mundo fantástico, disfrazada de pirata, me hubiera descojonado de la risa en su cara, pero sin embargo, aquí estoy, apoyada en una roca vestida de pirata, intentando beberme lo que hay en esta taza de aluminio, lo cual supuestamente es café. Hay que decir que vestir de pirata no esta tan mal, llevo las botas y los pantalones de siempre, me he puesto una camisa de lino blanco a la cual he remangado las mangas hasta pasar mis codos, llevo una especie de chaleco de cuero marrón que me llega hasta la mitad del culo, aunque por el pecho el chaleco y la camisa se abren dejando un pronunciado escote en forma de V, sobre la cintura llevo atado un pañuelo que hace la función de un fajín, en el, Cook me ha puesto una pistola y un cuchillo, al humedecerme el pelo me han salido mis rebeldes ondulaciones, así que he tenido que ponerme un pañuelo negro al más estilo pirata, Cook también me ha dado un sombrero marrón así como de tricornio, que he dejado encima de la roca donde estoy apoyada y una bandolera con un sable, que ya me he puesto.

- Cook – le digo al chico – ¿sabes dónde está Regina?

- La última vez que la vi estaba dentro de la cueva cambiándose.

- Con lo pija que es, seguro anda lanzando maldiciones a todo el mundo – digo divertida y Cook me sonríe.

- Mira por ahí viene – estoy bebiendo un trago de café cuando el chico me señala a Regina y cuando me giro para verla, escupo todo el líquido que hay en mi boca, tosiendo justo después – impresionante, ¿verdad? – me dice dándome un codazo, impresionante es una palabra que se queda corta para describir como esta Regina vestida de pirata, al igual que yo, lleva las mimas botas y los mismos pantalones pero la parte de arriba cambia muy considerablemente, lleva una camisa de lino blanca muy parecida a la mía, solo que un poco más larga y solo lleva botones hasta debajo del pecho, en vez de un chaleco solo lleva un corpiño negro entre el estómago y la cadera, realzando mucho más su pecho y su esbelta figura y su escote, bueno su escote es sin duda muy llamativo y atrayente, ya que lleva todos los botones desabrochados viéndose perfectamente el sujetador de encaje negro que lleva debajo, vamos que no deja lugar a la imaginación, también lleva una casaca de terciopelo marrón desabrochada que le llega hasta las rodillas y el cuello completamente elevado, se ha peinado hacia atrás y juraría que lleva los ojos pintados de negro – toma – le dice Cook entregándole una bandolera con un sable – sé que tu no lo necesitas, pero hay que disimular – aprovecho esa conversación para mirar a los demás, mi madre sonríe con el pequeño en brazos, los tripulantes del barco están todos con la boca abierta, literalmente, mi padre tiene cara de sorpresa, Gold esta como siempre y Hook, bueno él, está completamente absorto con la mirada fija en Regina, es como si la estuviera desnudando mentalmente y yo frunzo el ceño ante el pensamiento de Hook desnudando a Regina - ¿estamos listos? – pregunta Cook y ellos asienten - ¡Emma! – me chilla el chico justo a mi lado.

- ¿Qué? – contesto sobresaltándome y volviendo en mí.

- ¿Qué si estas lista? – me vuelve a preguntar.

- Sí, sí, claro que estoy lista – digo dejando la taza encima de la roca y cogiendo mi sombrero.

- ¿Otra vez perdida en sus pensamientos, Srta. Swan? – escucho a Regina preguntarme justo cuando pasa por mi lado y yo la miro como nunca he mirado a nadie antes, directa y fijamente, perdiéndome completamente en sus ojos marrones y ella por su parte me mantiene la mirada con una de sus cejas levantadas y sonriéndome picara y descaradamente mientras continua su camino.

- Sera mejor que empieces a andar – me dice Cook mientras mis ojos siguen pegados, ahora, a la espalda de Regina – si aún recuerdas como se hace, claro – me dice con una sonrisa, encogiéndose de hombros.


Esta aldea es una auténtica locura, por dios, vivir aquí no puede ser sano para la salud mental de nadie, llevamos como una hora dando vueltas buscando información y estoy llegando a pensar, que me falta un paso para que me encierren en un manicomio, están todos locos y el que no está loco, esta borracho como una cuba, que triste es la vida de un pirata. En la aldea puedes encontrar un poco de todo, hay como una especie de barbería, un lugar para comprar armas de fuego, otro para las espadas, una especie de tienda para comestible y un puesto con todo tipo de licores, para pagar usan las monedas de oro o el trueque, según al puesto al que vayas, el sitio más grande que he visto es la taberna, donde puedes ver a piratas entrar y salir constantemente y alguna que otra mujer al más puro estilo 'señoritas de alterne del oeste'.

- Una de las chicas de la taberna – dice Hook acercándose a nosotros – me ha dicho que ellas no tienen ni idea, pero si sabe quién tiene información al respecto.

- Por qué será que no me sorprende que hayas sido tu quien haya ido a la taberna a preguntar – digo en un todo un poco borde.

- ¿Qué?, ¿te hubiera gustado ir a ti? – me contesta Hook desafiándome.

- Si hubiese ido yo seguro que tendríamos más información – le contesto y puedo ver a Cook mirándonos alternativamente como si estuviera viendo un partido de tenis.

- ¿Qué te hace pensar que las mujeres de la taberna estarían más interesadas en ti que en mí?

- ¿Qué te hace pensar que todas las mujeres están interesadas en un pirata con un gran ego fantasma?

- Soy un gran pirata pero soy mucho mejor amante – me dice con chulería y siento como mi ira va creciendo.

- Dime de que presumes y te diré de que careces.

- Ellas no opinan lo mismo que tú – me vuelve a contestar.

- ¡¿Se puede saber que narices os pasa?! – la fuerte voz de Regina nos saca de ese enfrentamiento en el que nos hemos metido Hook y yo sin tan siquiera venir a cuento, Cook esta justo al lado de ella riéndose pero su risa se evapora en el momento en que Regina le dirige una de sus miradas – dejad de comportaros como críos, hemos venido hasta aquí para conseguir encontrar información para poder dar con Henry, no para ver cuál de los dos es el más gallo del corral – ups, creo que está enfadada – y ahora Hook termina lo que estabas diciendo.

- La chica me dijo – comienza a hablar Hook – que si queremos saber de eso tendremos que ir a la barbería, dicen que el dueño está siendo acosado por un bandido que se intuye que trabaja para la sombra, no podemos ir a preguntar directamente, tendríamos que ir disimuladamente, como clientes.

- Creo que ya va siendo hora de que te afeites la barba esa que llevas – le digo sin poder evitarlo y Regina me mira con cara de que no entiende nada.

- Yo no me voy a afeitar la barba, de eso puedes estar segura – dice Hook mirando hacia Regina.

- Creo que ya va siendo hora de cortarte esos pelos Cook, estarás mucho mejor con el pelo corto y no con esas melenas rastosas – dice Regina y Hook y yo miramos al chico esperando ver una cara de disgusto y sin embargo nos encontramos al joven con una medio sonrisa.

- Vale – dice y creo que si Regina le pidiese a ese chico que se tirase por un barranco, él se tiraría sin pensárselo.

- Bien pues yo iré con Cook a la barbería – dice Hook – vosotras tomad – le echa una bolsita de cuero a Regina que contiene monedas de oro – aprovechad para comprar algo de pólvora y munición y mirad si encontráis algo interesante para el pequeño o para Cook, ya que lo vamos a poner guapo – dice y coge por el hombro al chico y comienzan a andar con dirección a la barbería.

- Pues parece que nos vamos de compras – dice Regina en un tono casi de diversión y yo suspiro frustrada. Ir de comprar nunca me ha gustado, así que aquí tampoco iba a ser una excepción, yo me he ocupado de ir por la munición y la pólvora, Regina mientras, ha aprovechado para comprar algunas cosas, como por ejemplo una camisa de lino blanca, unos pantalones y unas botas nuevas para Cook y algunos trapos nuevos para usarlos de pañales para Bicho. Andamos desapercibidas entre los bandidos y piratas, nadie sospecha que no somos uno de ellos, intentamos hacer tiempo a ver si Hook y el chico vuelven con información, no hablamos entre nosotras, solo caminamos la una junto a la otra - ¿Vas a estar todo el día así? – me pregunta ella.

- ¿Así como? – le respondo con otra pregunta.

- Sin hablarme – me dice - desde que te despertaste esta mañana no has vuelto a cruzar palabra conmigo, hoy estas especialmente extraña.

- Estoy como siempre – mis contestaciones son bastante escuetas.

- No querida, no lo estas.

- Pues no sé, me habré levantado con el pie izquierdo.

- Será eso – me dice mientras vuelve la vista al frente.

- Hola – el saludo me ha pillado completamente de improvisto y no he podido evitar asustarme, pero al recuperarme, sonrió al dueño de la voz.

- Pero mírate, que guapísimo estas con el pelo corto – le digo a un guapísimo Cook, antes de pasar por la barbería llevaba una melena mugrienta que le llegaba por mitad de la espalda, sin embargo, ahora lleva el pelo completamente corto dejando unos cuantos pelos más largos en la parte superior, lleva la raya a un lado y un mechón del flequillo le cae sobre uno de sus ojos azules, ahora su cara si se corresponde con la edad que supuestamente tiene.

- ¿De verdad estoy guapo? – me pregunta y yo asiento - ¿te gusta Regina? – le pregunta ahora a ella, pero Regina parece estar muy lejos de aquí.

- ¿Regina? – la llamo, porque se ha quedado en shock mirando a Cook - ¿estás bien? – le pregunto esta vez dándole un pequeño empujón para que vuelva en sí.

- Perdón – dice y la veo como desorientada.

- ¿A que esta guapo? – pregunto para ayudarla.

- Por supuesto – dice Regina volviendo a ser ella - ¿es que acaso lo dudabas? – dice y Cook sonríe encantado.

- Veo que ya las has encontrado – dice Hook llegando hasta donde estamos.

- ¿Has descubierto algo? – pregunto impaciente.

- Si, pero aquí no es el mejor lugar, vayamos a un sitio más tranquilo – dice Hook dándose la vuelta seguido de Cook.

- ¿Seguro que estas bien? – le pregunto a Regina que aún sigue paralizada.

- Si, si, solo me distraje – me dice y comienza a andar, dándome la sensación de que me oculta algo, ya lo descubriré, soy buena descubriendo cosas. Hemos andado hasta un lugar apartado para que así Hook nos pueda contar lo que ha averiguado en la barbería.

- Como bien dijo la chica, el tío que acosa al barbero es un matón de la sombra, antes de que hiciera aparición en la barbería los clientes nos contaron que si la sombra tiene secuestrado a alguien sin duda el tipo este sabe dónde lo tienen – nos dice y yo no sé cómo estará Regina pero a mí las ansias me están creciendo por segundo.

- ¿Y cómo conseguimos que nos lo diga? – pregunta Regina.

- Esa es la parte difícil, no tengo ni idea.

- Oh, vamos Hook, no me digas que un gran capitán pirata como tú no sabe cómo sacarle información a un tipejo estúpido – digo.

- Podríamos secuestrarlo y llevarlo hasta el campamento – dice Cook como si nada.

- ¿Ves?, hasta el niño tiene mejores ideas que tu – digo en el mismo tono que llevo usando todo el día con él.

- La cuestión está en cómo lo secuestramos, yo no puedo usar mi magia en mitad de todo el mundo.

- Bien, déjenmelo a mí, voy a averiguar algo, enseguida vuelvo – dice Hook volviendo al bullicio de la aldea – no se metan en líos – dice justo antes de desaparecer.

- Genial – digo exasperada – ahora va a hacerse el héroe – Regina me mira interrogante - ¿qué? – pregunto frustrada.

- Nada – dice elevando las manos – nada.


Llevamos un buen rato aquí esperando a que vuelva Hook, Regina y yo estamos sentadas en una roca mientras que Cook está practicando con su espada entre los matorrales, parece muy concentrado en impedir que se le caiga de las manos mientras hace un millón de piruetas con ella, yo no puedo evitar sonreír, Henry estaría encantado de tener con quien practicar, aunque juntos serían un gran dolor de cabeza, pero estoy segura que a Regina le encantaría.

- Hola mocoso – dice un tipo que ha salido de mitad de los matorrales y se ha acercado a Cook quitándole la espada de las manos – nos volvemos a encontrar – dice empujando al chico haciendo que caiga al suelo.

- ¡Ey! – escucho gritar a Regina que ya está casi al lado de Cook, no hay día que esta mujer no me sorprenda – será mejor que no vuelva a ponerle una de sus mugrosas manos encima – le amenaza.

- Vaya, vaya, pero si yo pensaba que estabas con el pirata preguntón y me encuentro con esto – dice mirando ahora a una Regina altiva que ya está justo en frente de el – hola mi cielo.

- Yo no soy nada tuyo – escucho contestarle y aunque sé que no necesita ayuda para lidiar con ese tipejo me acerco hasta ellos – yo de ti mediría tus palabras cuando te dirigieras a mí – sí, ahí le ha salió la reina que lleva dentro.

- ¿Y si no que? – le dice el hombre que con solo verlo me produce arcadas, gordo, sudoroso, lleno de mugre por todos lados, calvo y le falta una de las paletas - ¿Quién me lo va a impedir? – dice esto último pasando la espada de Cook por el cuello de Regina y a mí se me borra la sonrisa – no veo a nadie que pueda defenderte – dice mientras acerca su cara a la de ella y veo como pasa lascivamente la espada por su escote – eres una gran hembra – dice esta última frase y veo como se acerca más hacia los labios de Regina, dos centímetros le separan de ella y de repente una furia arrebatadora me atraviesa y justo cuando está apunto de besarla, mi puño derecho golpea con una fuerza sobrehumana su pómulo izquierdo, haciéndolo caer al instante.

- ¡Sí tiene quien la defienda, asquerosa bola de cebo! – grito y aunque está en el suelo vuelvo a ir a por el - ¡vuelve a acercarte! – le grito mientras me pongo sobre él y le vuelvo a pegar – ¡y te juro que te mato! – y le vuelvo a pegar una y otra vez consumida por la ira.

- ¡Emma! – siento como Regina se coloca detrás mía y me rodea por la cintura haciendo fuerzas para separarme - ¡Emma!, ¡para! – me vuelve a gritar y me separa de él ayudada por Cook, mientras me retuerzo intentando deshacerme del agarre, veo como Hook viene corriendo.

- ¡Suéltame! – le grito e intento con mis manos quitar las suyas de mi cintura y justo cuando lo estoy consiguiendo, siento como su cuerpo se pega al mío, siento su calor corporal por toda mi espalda, siento como su frente se apoya en mi cabeza, pero sobre todo, siento su respiración en mi nuca y entonces mi furia desaparece, porque me doy cuenta que Regina me está abrazando, haciendo que un escalofrió me recorra desde principio a fin.

- Esta K.O – dice Cook al lado del baboso y Regina comienza a deshacer el abrazo.

- Pues menos mal que os dije que no os metierais en líos – dice Hook mirando al bandido.

- Bueno – dice Regina y cierro los ojos cuando dejo de sentirla – ya no tenemos que preocuparnos de como secuestrarlo.

- Emma lo ha tirado al suelo con un solo puñetazo – le cuenta el joven al capitán.

- Vaya, te he subestimado Emma.

- Para que no lo vuelvas a hacer – le digo de manera borde y escucho a Regina suspirar.

- ¿Y ahora como lo llevamos hasta la cueva? – pregunta Hook.

- Yo puedo llevarlo hasta allí con magia – dice Regina – usted ira con el Srta. Swan.

- ¿Cómo? – pregunto entre sorprendida y furiosa - ¡ni hablar!, que vaya Cook con él.

- Perdonad – dice Regina cogiéndome del brazo y apartándome de los otros – tu iras con el – me dice – y no voy a entrar en discusiones, os voy a mandar a ti y a ese asqueroso hasta la cueva, porque no sé qué narices te pasa hoy pero no eres tú misma y no quiero que dejes K.O también a Hook por el camino.

- ¿Y vas a volver tu sola con ellos? – le pregunto.

- Si – y por su mirada sé que no hay nada más que decir.

- Argggg – gruñó exasperada viendo como ella vuelve hasta los demás.

- ¿Lista? – me pregunta mientras me sitúo al lado del tipo y la miro fijamente tensando mi mandíbula, después solo veo humo morado.