Capítulo 9
Aprendiendo magia
Hace cuatro horas que llegue al campamento, desde entonces, Gold está dentro de la cueva con el bandido al que golpee, el mismo con el que Regina me traslado hasta aquí con su magia, ellos volvieron dos horas después, pero yo me he mantenido alejada, he ayudado a Smee con la comida y ahora simplemente como en silencio, justo al lado de mi madre sin apenas levantar la cabeza, las pocas veces que lo he hecho he podido ver a Cook mirándome con cara entre triste y curiosa y aunque en ningún momento la he mirado, sé que ella si lo hace, puedo sentir su mirada en mí.
- Mientras Gold sigue con el interrogatorio esta tarde podríamos salir a explorar un poco – comenta mi padre – podríamos buscar nuevas pistas o buscar algo de provisiones.
- Me parece bien – dice Hook - ¿los mismos grupos de siempre? – pregunta.
- Claro – contesta mi madre.
- No – digo y siento como todos me miran – esta vez yo iré con mis padres – decir esas palabras y sentir una mirada clavada en mi – Cecco puede ir con ustedes.
- Esta bien, pues entonces en cuanto terminemos de comer, nos pondremos en marcha – dice mi padre.
Después de ese mini intercambio de palabras, me fui a la cueva a ver si conseguía saber cómo iba Gold con el 'secuestrado', al cabo de una hora de ver tortura tras tortura, me avisaron de que ya estaban listos para irnos a explorar, así que cogí mis cosas y sin decir una palabra, ni mirar a nadie, comencé a caminar en dirección contraria al otro grupo, durante horas estuvimos buscando pero al final solo conseguimos hacernos con unas cuantas frutas y algunos cocos, no hemos podido cazar nada ya que disparar llamaría mucho la atención, así que mi madre ha prometido hacer unos cuantos arcos y flechas para poder cazar con ellos. Al ver que el cielo comenzaba a oscurecer decidimos volver a la cueva, cuando llegamos, el otro grupo ya había regresado, pude ver como Cook estaba sentado junto a la hoguera con el pequeño y Regina y Hook estaban hablando con Smee cerca de ellos, mis padres se les unieron, yo simplemente pase justo por al lado con rumbo a la cueva, sé que me miro, no sé por qué extraña razón puedo sentir cuando ella me mira pero yo seguí caminando hasta desaparecer detrás de la catarata, después de cenar simplemente me fui a la laguna, no me apetecía seguir allí, mi madre me miraba extrañada, Cook intentando entender la situación y Regina me miraba entre contrariada y triste, así que me marche, no aguantaba más ser la diana de todas las miradas, solo quería estar sola. Volví cuando todos se habían acostado, al echarme en mi manta no puede evitar ponerme de lado para ver como Cook dormía boca arriba y el pequeño estaba encima de él, había hecho lo mismo que conmigo esa misma mañana, me quede mirándolos un buen rato, hasta que Cook ladeo la cabeza y pude ver los marrones ojos de Regina fijos en mí y yo al ver que estaba despierta y mirándome simplemente me gire para darle la espalda, escuchando segundos después un suspiro por parte de ella. Al día siguiente hice exactamente lo mismo, decidí irme con mis padres en vez de con Regina y los demás, para más inri hice que mi grupo no volviera para comer, así que me he tirado todo el día fuera y no sé exactamente con que me voy a encontrar cuando vuelva.
Llegar al campamento y ver a Smee jugando con el pequeño, eso solo tiene un significado, Regina aún no ha vuelto, sino, el niño estaría ya pegado a ella, porque no puede ser muy buena en sociabilizar con los adultos pero desde luego tiene un don para los niños, saludo al pequeño desde lejos y el en cuanto me ve sale corriendo.
- ¡Temma!, ¡Temma! – me dice corriendo con sus pequeñas piernas regordetas – ¡tola Temma!
- Hola campeón – le digo cogiéndolo en brazos – pero si se sabe mi nombre y todo – hablo mientras lo lanzo jugando hacia arriba.
- Se lo enseño Regina – me dice mi madre pasando por mi lado – se sabe el tuyo, el mío, el de Cook y el de ella.
- ¿Todos con la 't'?
- Si, somos Temma, Took, Tegi y Tow – me dice mi madre y yo suelto una carcajada.
- El problema estará cuando se aprenda el de Hook – me dice y se echa a reír – no vamos a saber si llama a Cook o a Hook – ha sido escuchar ese nombre y no sé porque motivo mi sonrisa ha desaparecido completamente de mi cara.
- ¿Pasa algo? – me pregunta mi madre tras observar mi cambio.
- No, no, todo está bien, no pasa nada – le sonrió fingidamente y parece que se lo cree – oye Smee, ¿los otros no aun vuelto aún?
- No, salieron con el barco esta tarde – me dice.
- ¿Han salido en barco? – pregunto sorprendida.
- Si, Hook quería llevar a Regina a una playa cerca del campamento indio - ¿qué coño le pasa al pirata de pacotilla este?, hay cosas más importantes ahora mismo como para darse una escapada romántica, me pregunto a mí misma interiormente.
- ¿Emma? – me llama mi madre - ¿estás bien?, tienes mala cara.
- Si, será el cansancio – le digo y le doy a Bicho para que lo coja en brazos – voy a ir a la laguna a refrescarme un poco, muchas horas andando.
Aprovecho que he entrado a la cueva para coger unas cosas para mirar que tal le va a Gold y después marcharme hacia la laguna pero justo cuando cojo el camino, puedo ver como el bote llega a la playa y como Hook coge en brazos a Regina para bajarla del mugriento bote y llevarla hasta la arena para que no se moje, yo simplemente dejo de mirar y continuo mi camino, no sin antes darme cuenta de que tengo los dientes completamente apretados pero pensar el por qué, no está en mis pensamientos en estos momentos.
Llevo en la laguna ya un buen rato, después de asearme intente arreglar la ropa de pirata, he decidido que es más cómoda que el jersey de cuello alto, eso sí, a la camisa le he quitado las mangas, mucho calor, así, a partir de ahora iré más fresquita. Ahora estoy de pie delante del agua con mi mano derecha ligeramente elevada, intento que en ella aparezca una bola como las de Regina, me concentro más, pero nada, no hay manera, no tiene que ser tan difícil, cierro los ojos y me concentro.
- ¿Qué se supone que estás haciendo? – escucho la voz de Regina detrás mía y en vez de abrir los ojos, los mantengo cerrados y suspiro hondamente.
- No te importa – contesto rápido.
- ¿Perdón? – me pregunta desafiante mientras yo me doy la vuelta para encararla y justo cuando estoy cara a cara, me doy cuenta que al lado de ella están Cook y Bicho.
- Nada – digo intentando relajarme – intento hacer magia.
- ¿Magia?
- Si, magia, eso que a ti se te da tan bien – le digo mirándola fijamente.
- ¿No se supone que iba a ser yo quien te enseñara?
- Se supone, pero últimamente andas muy ocupada, no quería que te molestaras – digo y ella no puede evitar levantar una ceja.
- Ya – me dice y suspira como intentando controlarse y no soltarme una borderia - ¿qué es lo intentabas hacer?
- Una de esas bolas de fuego que tú haces – le digo bajando la cabeza.
- Si hubieras esperado a que yo te enseñara, sabrías, que tú no puedes formar bolas de fuego – hace una pausa – esas bolas vienen de la magia negra.
- ¿Entonces que narices hace mi magia? – pregunto en un tono más alto haciendo que Cook, que está sentado sobre la hierba junto al pequeño, eleve la vista hacia nosotras.
- Supongo que bolas de luz o de energía.
- ¿Supones? – le pregunto.
- Nunca he conocido a alguien que tenga magia blanca, solo seres oscuros.
- Bueno pues entonces enséñame a hacer una de esas maltitas bolas – le digo ofuscada.
- Esta bien – me dice y la veo acercarse a mi muy segura y decidida – eleva la mano, tienes que dejarte llevar – me dice y siento que ha bajado el tono de voz – cierra los ojos… controla tu respiración… la magia… se consigue atreves de las emociones… busca dentro de ti una emoción tan fuerte que pienses que eres indestructible… tienes que dejar que esa emoción se apodere de ti… y cuando lo haga… tienes que canalizarla… tienes que dirigirla hasta la base de tu mano… hazlo – la escucho susurrarme y yo hago lo que ella me dice, pero no consigo que en mi mano se forme ninguna bola – concéntrate Emma… tienes que dirigirla justo hacia aquí – me dice colocando su mano justo debajo de la mía – déjate llevar – me susurra cerca de mi oído y de repente siento como una descarga eléctrica me atraviesa, es como sentir un rayo viajar por mi cuerpo, siento que ha nacido de lo más profundo de mi, ha pasado por mi corazón y ahora lo siento pasar por mi brazo, hasta sentir un calor en la superficie de mi mano – ya puedes abrir los ojos – me dice y yo le hago caso, cuando los abro, veo como por encima de mi mano hay una pequeña bola de energía, es blanca con reflejos azules, es increíble.
- Lo he conseguido – digo maravilla.
- Si – me dice quitando su mano de la mía – ahora solo tienes que recordar ese sentimiento, esa emoción y cuando quieras formar una, solo tienes que sacarlo y si la quieres más grande, tienes que profundizar más en ese sentimiento.
- Bien – le digo - ¿qué más me vas a enseñar?
- Por hoy es suficiente – me dice y yo frunzo el ceño – aprende a controlar tus bolas de energía y otro día te enseñare otra cosa – la miro desafiante – no me mires así, una bola de energía es un arma mortal, si la usas es teniendo conciencia de que puedes matar a alguien, en mi caso eso ya no me perturba, pero tú, tienes que concienciarte de eso.
- Esta bien – le doy la razón, porque en verdad la tiene – al menos ahora cuando se me acabe la munición siempre podre seguir defendiéndome.
- ¿Entonces esto quiere decir que vas a dejar de ignorarme? – me pregunta para mi sorpresa y veo como Cook vuelve a levantar la cabeza para mirarnos.
- Yo no te ignoro – le contesto.
- ¿A no? – vuelve a preguntarme.
- No.
- ¿Entonces a que viene tu comportamiento infantil? – me pregunta cruzándose de brazos delante mía.
- ¿Infantil? – le pregunto y me acerco más a ella – no fui yo quien mando a la otra con un baboso al campamento y prefirió hacer el camino de regreso con otro baboso.
- No he sido yo – me dice dando un paso más pronunciado hacia mí – quien ha decidido ir a explorar con otro grupo porque cogió una pataleta porque la mande de vuelta a casa por la vía rápida para evitar que noqueara a nadie más.
- No hubiera tenido que noquear a nadie – le digo dando otro paso al frente – si tu no le hubieras permitido acercarse tanto.
- Si no te hubieras puesto echa una energúmena – me dice acercándose un poco más – podrías haber comprobado que tenía la situación bajo control.
- ¡Oh, sí!, tenías la situación completamente bajo control – le digo ya completamente enfadada – entonces para ti, tenerlo bajo control, es dejar que un tipo repugnante como ese, se te acerque así – digo y de una zancada me coloco a escasos centímetros de su cara, más concretamente de sus labios – si no llega a ser por mí, ese desgraciado te hubiera besado.
- Créame Srta. Swan – me dice y acorta la distancia – que sé muy bien a quien dejo que me bese y a quien no – me dice y noto como su respiración y la mía se entremezclan y no puedo evitar mirar sus labios.
- ¡Ejem!... hip – escuchamos decir y rompemos el contacto visual para mirar de donde viene el sonido, vemos que Cook nos mira con los ojos completamente abiertos y al lado esta Smee – siento interrumpir… hip – vuelvo a escuchar el sonido característico del hipo y pongo los ojos en blanco porque me doy cuenta de que esta borracho – el capi pi pi pi tan… hip… Hook, me ha zicho… hip… que tengo que hacer una… hip… lista… de todosssssss, los citios en loz que ya jemos ezplotao – consigue terminar la frase.
- Genial – escucho decir a Regina mientras se acerca a Cook – pregúntaselo a ella – le dice a Smee mientras coge al pequeño en brazos – yo me voy a darle de cenar al niño, ¿vienes Cook? – le pregunta al joven que ahora me mira a mi interrogante.
- No – le sonríe – me quedo con Emma.
- Esta bien – le contesta – te veo en el campamento – y veo como él le sonríe y vuelve la vista a Smee que está de pie tambaleándose.
- Hay que vez… hip… lo que ze mueve… hip… ezta puñeteda isla – y yo no puedo evitar reírme, aunque en mi cabeza aun este grabada la cercanía de Regina hace apenas unos minutos.
- Muy bien, a ver, toma nota Smee – le dice Cook y yo me giro hacia la laguna.
- Nota tome Smee – repite el pirata.
- Hemos estado en Punta pata de palo – empieza a enumerar los sitios Cook mientras yo lo escucho.
- Estado… de la puntaaa… de la pata… del palo – lo veo escribir de una manera muy cómica.
- En el Risco del tuerto.
- En el tuertoooo… con el risco – y conforme va apuntando yo empiezo a reírme, porque Hook no se va a enterar de nada.
- En la laguna de las sirenas.
- En la cuna… con las sirenas
- Y de momento, nada más – dice Cook.
- Y el monumento de Alibamás – dice y escucho una carcajada de Cook - ¿en ezte zitioooo, hay un miunumento a un ladrón?, que sitio más rado,¿no?... hip… ¿ya ta? – Cook asiente – poz me… hip… voy… hip… dioz – dice y lo vemos andar tambaleándose hacia el campamento.
- ¿Sabes lo bueno de beber? – me dice Cook – que puedes decir y cometer un montón de estupideces – me mira – y al día siguiente tú no te acuerdas y otras personas no le dan importancia.
- Para ser un pirata – le digo a Cook – eres muy inteligente.
- Quizás antes de llegar aquí – me dice – era un Rey – y se echa a reír.
- Puede ser – le contesto y sonrió.
- Oye Emma – lo veo que me mira fijamente – desde la Aldea de los Piratas, no pareces tu misma, ¿qué te pasa?
- Nada Cook – le digo, porque ni yo misma lo sé – seguro que es el cansancio y las ansias por encontrar a Henry.
- ¿Segura?
- Supongo, ¿por qué?
- Me he fijado que desde ayer evitas estar en el mismo lugar que Regina y que estas todo el tiempo enfadada.
- Me abre despertado de mal humor – le digo.
- ¿No has pensado que a lo mejor puede ser otra cosa?
- ¿Cómo por ejemplo?
- Quizás tu mal humor venga por los celos.
- ¿Celos? – pregunto sorprendida - ¿de quién?
- De Hook y Regina – me dice y lo miro fijamente.
- ¿Estas intentando decirme que siento celos de Regina?
- No – me dice directo – lo que creo es que estas celosa de Hook.
- ¡¿Cómo?! – le pregunto completamente desconcertada.
- Pues eso – me dice como si nada – que yo creo que lo que te pasa es que sientes celos de Hook porque estás viendo las intenciones que lleva con Regina.
- Eso es imposible.
- Es a él al que atacas – me dice.
- Acabo de pelearme con Regina – le digo – a ella también le ataco.
- No, con ella has discutido, que por cierto, habéis estado a esto – y hace un gesto con su dedo índice y anular, dando a entender un tamaño reducido – de besaros.
- ¿De besarnos?, ¡pero que dices!, eso ha sido un enfrentamiento cara a cara, nada más.
- ¿Cara a cara? – me pregunta con una sonrisa pícara en la cara.
- Exacto – le contesto.
- Si tú lo dices – me dice y yo me echo a reír.
- Que imaginación tienes – digo riéndome mientras con mi mano le despeino – anda volvamos al campamento - digo y comenzamos a andar de regreso.
Después de cenar nos hemos quedado todos junto a la hoguera, no es que haga frío, es simplemente que hoy nadie tiene ganas de irse a dormir, creo que estamos todos impacientes, solo esperamos que Gold salga en algún momento de la cueva y nos diga que ha conseguido algo. Bicho duerme tranquilo en el regazo de Regina y Cook juega a un juego de manos con mi madre, los demás simplemente o beben o están hablando entre ellos y yo los observo a todos, sin poder evitar, en ocasiones, dirigir mi mirada hacia Hook, que mira descarado a Regina, que está perdida en sus pensamientos mirando a Cook mientras acaricia la cabeza del pequeño. Un ruido proveniente de la cueva, hace que todos nos giremos para mirar, viendo por fin, a un Gold completamente exhausto, salir del interior de la misma.
- ¿Has conseguido algo? – pregunto a Gold que se acerca a nosotros.
- Más o menos – nos responde – me ha dicho todo lo que quería saber – hace una pausa para tomar aire – menos lo más importante.
- ¿No te ha dicho donde esta Henry? – pregunta mi padre.
- No – dice mientras veo como posa parte del peso de su cuerpo en su bastón.
- ¡Joder! – digo frustrada - ¡maldita sea!, estaba segura que lo diría.
- Y no te has equivocado – dice Gold consiguiendo que volvamos a prestarle toda la atención – no me lo ha dicho a mí – lo miro, no entendiendo nada – me ha dicho que se lo dirá a ella – dice señalando a Regina y yo abro completamente los ojos – vas a tener que volver a ser la Reina Malvada, querida.
- ¡Ni hablar! – grito y todos me miran sorprendidos – tu eres el oscuro, eres el ser más poderoso, tu puedes conseguirlo.
- Llevo encerrado en esa cueva un día, lo he torturado de todas las maneras posibles, créeme, ella es nuestra única oportunidad de saber dónde está Henry – me dice mientras se sienta en una de las rocas y veo como Regina coge al pequeño en brazos para levantarse.
- ¿Snow podrías ocuparte de él? – pregunta Regina una vez en pie.
- Por supuesto – dice mi madre mientras se acerca para coger al niño - ¿estas segura de esto? – le pregunta.
- No – le dice sincera – pero es la única manera – la escucho decir.
- No voy a dejar que lo hagas – le digo mientras la cojo del brazo.
- No es decisión suya, Srta. Swan – me dice de una forma fría, soltándose de mi agarre y caminando hacia la entrada de la cueva.
- ¡Regina! – grito y salgo corriendo tras ella - ¡Te dije! – le digo poniéndome enfrente de ella impidiendo su entrada - ¡que las decisiones sobre Henry las tomaríamos las dos! – le grito y puedo ver como todos me miran sorprendidos y confusos desde lejos.
- Esto no es una decisión sobre Henry – hace una pausa y suspira cansada – es sobre mí y en mí, solo mando yo – me dice intentando entrar.
- ¡Prometiste ser mejor para Henry! – le digo bloqueándole el paso con mi cuerpo - ¡¿ya no te acuerdas?! – le grito.
- ¡¿Crees que se me ha olvidado?! – me grita ahora ella – pero estamos hablando de Henry y, ¡maldita sea!, ¡si tengo que volver a ser la Reina Malvada y matar a ese bastardo para saber dónde está mi hijo!, ¡lo hare! – sentencia con una voz ronca y fría, consiguiendo esta vez entrar en el interior.
Aun no es ni media noche, seguimos todos sentados alrededor de la fogata, la cual ya empieza a disminuir, menos Cook y el pequeño a los cuales mi madre mando a dormir hace ya un buen rato, desde que Regina entro en la cueva, hace aproximadamente dos horas, no he hablado con nadie, intento mantenerme ocupada pensando en cualquier otra cosa que no sea lo que pueda estar pasando allí dentro, pero en verdad no estoy teniendo mucho éxito con eso, ya que solo el hecho de pensar que Regina pueda volver a ser esa persona que odiaba a todo el mundo, me da escalofríos.
- Ella conseguirá saber dónde está Henry – me dice mi madre sentándose a mi lado.
- Es eso lo que me preocupa – le contesto sincera - ¿y si vuelve a ser la de antes?, ¿y si deja de ser esta Regina? – mi madre me mira preocupada – no quiero perd…. – no termino de decir cuando veo como la imponente figura de Regina sale de la cueva, me levanto como un resorte en cuanto la veo acercarse a nosotros, su caminar es majestuoso, el fuego de la hoguera la ilumina por completo, no hay muestras de debilidad en ella y yo, simplemente busco sus ojos, simplemente busco en ellos una señal que me diga cuál de sus dos versiones es la que camina hacia nosotros y entonces, lo veo, veo el marrón brillante de sus ojos, veo en ellos a la Regina de aquella noche de tormenta en el barco, veo a la Regina que salvo a mi madre y a Bicho, veo a la Regina a la que tuve a escasos centímetros de mi apenas unas horas antes y algo dentro de mí se mueve.
- ¿Lo has conseguido? – pregunta Hook y Regina en vez de mirarlo a él para contestar, clava su mirada en mí.
- La Roca Calavera – dice por fin – lo tienen en la Roca Calavera, pero me ha dicho que está muy bien vigilado, hay como un ejército de bandidos entre la roca, el mar y la costa.
- Bien – dice Hook – entonces tendremos que llegar hasta allí en el barco.
- No necesariamente – dice Gold – sería mejor, que unos cuantos viajen en el barco y otros lo hagan a pie, así abarcaríamos más territorio y no se lo esperarían.
- Es una buena idea – dice mi madre.
- Perfecto, Regina, Cook y yo iremos a pie, Stark y Bill también irán con nosotros – mi madre y mi padre hacen un gesto de desaprobación – mama necesito que vayas en el barco, necesito que cuides del pequeño, de Cook nos ocupamos nosotras y papa, necesito que alguien mantenga la cordura en ese trasto, por si Hook y Gold deciden matarse por el camino, por favor – casi suplico y ellos asienten – perfecto, pues entonces todo dicho.
- ¿Esta muerto? – pregunto a Regina justo cuando pasa a mi lado.
- No Srta. Swan, no lo está – me dice sin pararse y yo respiro aliviada.
Estoy en la orilla de la playa sentada, escucho el oleaje de fondo, es algo tan sumamente relajante, que podría tirarme aquí sentada horas y horas, la luna actúa de farola nocturna, haciendo que me dé cuenta que en esta isla siempre hay luna llena, otro misterio más que sumarle a este enigmático lugar, cierro los ojos para poder sentir mejor todo lo que hay a mi alrededor, las olas rompiendo contra las rocas, el mar llegando hasta la orilla en forma de espuma, las palmeras movidas por el viento, el olor a mar, es todo increíblemente intenso y hecho mi cuerpo hacia atrás hasta posarse en la arena.
- ¿Esta noche ha decidido dormir a la intemperie, Srta. Swan? – escucho la voz de Regina y al abrir los ojos, la veo de pie justo encima de mi cabeza mirando hacia abajo.
- No, solo quería tomar el aire – le digo sin moverme – la cueva empieza a ser claustrofóbica y aquí se está muy bien – le sonrió – vamos, acompáñame, veras que puede llegar a ser gratificante.
- No sé yo, como el hecho de tirarme sobre la arena de la playa, pueda llegar a ser gratificante para mí.
- Oh, vamos Regina, déjate llevar por una vez en tu vida – le digo desafiante y escucho un suspiro por su parte.
- Esta bien – me dice y veo como primero se sienta a mi lado, para luego tumbarse.
- Ahora cierra los ojos – le digo y lo hago yo también – y siente todo lo que hay a tu alrededor – le propongo y nos quedamos en silencio, al cabo de un buen rato, abro los ojos, me giro para colocarme de costado, sujetando mi cabeza con mi mano y entonces, fijo mi mirada en ella, serena, con una respiración acompasada, creo que se ha quedado dormida, sus manos están sobre su abdomen, puedo ver como se le marca ligeramente la mandíbula, me fijo en esa cicatriz en el labio que siempre me ha llamado la atención, me doy cuenta que le queda increíblemente sexy y veo un mechón rebelde sobre uno de sus ojos, así que me incorporo acercándome a ella, alargando mi brazo hacia él, pero al ver que no llego, pego mi cuerpo al suyo e inclino mi parte superior, quedando mi cabeza sobre la de ella y con mucho cuidado, aparto el mechón castaño de su cara y no puedo evitar rozar el contorno de su rostro hasta llegar a sus labios, tan perfectos, tan rosados, tan bien marcados, tan hipnóticos, tan atrayentes, tan… besables, me voy acercando lentamente, atraída como por un imán, cuando alzo la mirada, veo que Regina tiene los ojos abiertos.
- ¿Emma? – susurra mi nombre y en vez de parar esta locura, lo único que consigue, es que yo sienta un deseo irrefrenable de besarla.
- Shhhhhh – sale atreves de mis labios, mientras pongo mi dedo índice sobre los suyos y entonces me acerco más hacia ellos viendo como Regina cierra sus ojos ante mi cercanía.
- ¿Emma? – puedo sentir su respiración sobre mi boca, solo me queda un último acercamiento y podre probar esos labios que me llaman a gritos - ¿Emma?,… ¡Emma! – abro de golpe los ojos ante el último llamado y lo que veo me desconcierta.
- No quiero saber lo que estabas soñando – me dice Cook con su eterna sonrisa – pero por tu cara a tenido que ser algo realmente bueno – me dice marchándose, dejándome sola, completamente conmocionada e intentando controlar los desbocados latidos de mi corazón.
El momentazo Smee es un claro homenaje a la escena de la película que siempre consigue sacarme una carcajada cuando la veo.
Bueno, decir que a partir de ahora, es cuando empieza el espectáculo. Espero que os siga gustando!
