Capítulo 11
Rescatando a Henry
Cobarde, sí, eso es exactamente lo que fui anoche, una completa y absoluta cobarde, porque aproveche ese "no podemos hacer esto" para huir, para no tener que enfrentarme a la realidad, a esa realidad que tenía frente a mí, a esa realidad en cuerpo de mujer, a esa realidad en forma de deseo y tome el camino fácil, volví a tomar el camino fácil y estoy harta de hacerlo, porque por una vez me hubiera encantado escoger el camino difícil y complicarme la vida, siempre y cuando, fuera ella quien me la complicara.
Hoy hemos decidido que haremos lo que falta de trayecto caminando, solo Gold va en el barco con los piratas, ya que usa su magia para camuflarlo, los demás vamos todos juntos, desde mi posición puedo ver a Regina perfectamente, anda unos cuantos pasos por delante mía, con Cook llevando a Bicho sobre sus hombros justo a su derecha, la he visto girarse para mirarme varias veces, yo simplemente no puedo apartar los ojos de ella y mi mente, se niega a abandonar los recuerdos de la noche anterior. Sé que hemos acordado dejar las cosas tal cual están, pero me es muy difícil mantenerme alejada de ella, mi cuerpo la extraña sin remedio, aun habiéndola tenido pegada a mi tan solo unos minutos, es como si lo hubiera hecho toda la vida y mis ojos la buscan a cada segundo, no puedo evitar pensar que esto es una completa locura, hace apenas unos meses estábamos intentando matarnos y ahora, no se ella, pero yo, intento no lanzarme sobre ella y no exactamente para matarla. ¡Joder!, esto es frustrante, ¡a la mierda!, me digo a mi misma mientras acelero el paso hasta ponerme al lado de Regina.
- Hola – digo en un tono neutro.
- Hola – me responde ella y Cook me sonríe.
- ¿Estas bien? – le pregunto ya que su rostro esta pálido – no tienes buena cara.
- No he dormido mucho – me contesta ella alzando la vista para mirarme – estoy realmente cansada – me dice y yo frunzo el ceño, ya que tiene que estarlo para haberlo admitido.
- Si quieres, podemos parar para descansar un rato.
- No – me dice sin tan siquiera pensárselo – quiero terminar con esto lo antes posible, así que cuanto antes lleguemos, antes lo recuperaremos y entonces, ya habrá tiempo para descansar.
- Como quieras – le digo – toma – le doy el recipiente que llevo con agua – bebe, te vendrá bien.
- Gracias – me contesta y yo le sonrió.
- ¡Temma!, taballito – me dice Bicho desde el otro lado, dando brincos encima de Cook como si estuviera cabalgando y lo veo dándole golpes suaves en la cabeza.
- Veo que el peque tiene los mismos gustos que tú por la equitación – le comento a Regina y veo como ella se gira para mirarme.
- ¿Cómo sabes que me gustaba montar a caballo?
- Me lo conto mi madre hace tiempo – le contesto y le sonrió - ¿gustaba?, ¿qué pasa?, ¿ya no te gusta?
- Si, bueno – la veo suspirar – desde que hice la maldición no he vuelto a hacerlo.
- ¿No? – le pregunto sorprendida - ¿llevas 30 años sin montar a caballo?
- Si lo preguntas así me haces sentir mayor – me dice y me sonríe.
- Perdona – y agacho la cabeza.
- En Storybrooke nunca tuve la necesidad de hacerlo, supongo que cambie el caballo por el Mercedes – me dice en tono gracioso.
- No sé yo si hiciste un buen cambio – le devuelvo la broma.
- ¿Crees que hubiera sido mejor cambiarlo por un escarabajo amarillo chillón? – me pregunta con una ceja alzada y yo me echo a reír.
- ¿Qué problema tienes con mi coche? – le pregunto divertida.
- Siento comunicarle Srta. Swan – me dice haciendo hincapié en el Srta. Swan – que a su querido coche se le ve y se le escucha desde el otro lado del pueblo.
- Jajajaja es posible – le contesto riéndome – pero eso no quiere decir que no sea cómodo, cuando volvamos, recuérdame que te de un paseo en él.
- No sé si voy a poder dormir hasta que llegue ese día – me dice con una sonrisa preciosa y nos quedamos las dos mirándonos fijamente.
- Esto… ¿chicas? – escuchamos decir a Cook – creo que hemos llegado – nos giramos para mirar a la costa, vemos como una enorme roca en forma de calavera, en mitad del mar, nos da la bienvenida.
- Vaya, en esta isla sois muy originales para ponerles los nombres a los sitios – digo tras ver la gran roca.
- Sera mejor que nos preparemos – escucho decir a mi padre – Hook y Gold ya vienen de camino con el bote.
- Bien – dice Regina – Cook necesito que me hagas un favor enorme – la veo agacharse para estar a la altura del chico – necesito que cuides de Michael.
- No – se apresura a decir – yo voy con vosotras, voy a ayudaros a rescatar a vuestro hijo.
- Cariño, es muy peligroso – le dice acariciándole la cara – necesito saber que tú y el pequeño vais a estar bien y a salvo.
- Pero yo quiero ayudaros – le dice y puedo ver como sus ojos se llenan de lágrimas – por favor – lo escucho suplicar.
- No te preocupes Cook – digo para ayudar a Regina – yo cuidare de ella, tu cuida de él.
- Lo siento cielo – veo a Regina decir mientras se incorpora – esta vez no – y la veo hacer un gesto con su mano haciendo que un humo morado envuelva a los dos niños.
- En el barco estarán a salvo – le digo cogiéndola levemente de la mano.
- Lo sé – me dice y para mi sorpresa aprieta el agarre de la mano - ¿Emma? – la escucho pronunciar mi nombre después de que mis padres se alejen de nosotros con rumbo a la playa – no sé lo que nos espera allí dentro, no sé si al final todo saldrá bien, pero si algo sale mal…
- Regin… - la interrumpo para que acto seguido sea ella la que me calle poniendo su dedo índice sobre mis labios.
- Déjame hablar – me dice separando el dedo y dando un paso hacia mi dejando apenas unos centímetros entre ambos cuerpo – si algo sale mal… quiero que sepas… que no me arrepiento de nada – me dice y yo la miro directa a los ojos – no me arrepiento de haber dejado que me besaras… no me arrepiento de haberte besado… de lo único de lo que me arrepiento… es de no haberte dejado seguir haciéndolo – me dice y esta vez es ella la que me besa, el beso es tranquilo, es dulce, suave, efímero, no hay deseo en él, ni pasión pero si muchas emociones y algún que otro sentimiento, es un beso bonito pero a la vez triste, es el típico beso que te encoje el alma y te deja sin respiración.
- Todo saldrá bien – le digo posando mi frente en la suya y agarrando su cara con mis manos – recuperemos a Henry y volvamos a casa – la beso por última vez antes de separarme de ella – vamos – le digo y las dos comenzamos a caminar hacia la playa.
El corto trayecto en bote hasta la roca lo hicimos todos en completo silencio, cada uno metidos en sus pensamientos, cada uno concentrado y alerta, sabiendo que íbamos hacia la boca del lobo, sin saber con qué sorpresas nos encontraríamos al llegar pero sabiendo que ahí dentro estaba Henry y que no nos iríamos sin él.
El interior de la roca es bastante tétrico y tenebroso, se filtran algunos rayos de sol que hacen que este más o menos iluminada, consiguiendo así una buena visión, el sitio es enorme, desde el exterior no lo parece pero una vez dentro es algo completamente diferente. Hemos desembarcado en las rocas más bajas, aquí solo hay agua y rocas, haciéndolo todo más complicado, podemos ver a varios bandidos apoyados junto a un muro de piedras, creemos que esa puede ser la entrada al lugar donde tienen encerrado a Henry, así que nos dirigimos hacia allí con mucho cuidado, todos vamos armados, mi padre lleva una espada, mi madre un arco con flechas, Hook lleva un sable, Regina y Gold, bueno, ellos se llevan a ellos mismos, no necesitan nada más y yo llevo un sable y mi pistola de siempre.
- El mocoso no para quieto – escucho comentar a un bandido – no para de decir que vendrán a buscarlo.
- Llevamos días aquí y no ha venido nadie – comenta otro – dudo mucho que alguien aparezca, aunque él nos sigue amenazando diciendo que no sabemos con quién nos estamos metiendo, que sus madres vendrán a por él.
- ¡Dios! – susurro y miro a Regina que está a mi lado - ¿amenazando?, ¿tenía que heredar de ti exactamente tu chulería y prepotencia? – le pregunto.
- ¿Me lo tengo que tomar como un cumplido o como una ofensa? – me contesta ella – además, 10 años dan para mucho, no creo que solo haya heredado eso de mí, querida – me dice con una sonrisa pícara y yo no puedo evitar poner los ojos en blanco.
- Nosotros nos ocuparemos de estos – escucho a mi padre – vosotras entrareis por Henry, os cubriremos desde fuera.
- Pues que empiece la fiesta – dice Hook y se pone de pie para dejar de estar escondido - ¿alguno de vosotros quiere unirse? – se dirige a los bandidos.
Regina y yo nos movemos a escondidas por las rocas para que no nos vean, así será más fácil entrar a rescatar a Henry, el resto ya está combatiendo con los bandidos, nos colamos por un pequeño pasadizo, es oscuro, aunque está iluminado con antorchas, cuando llegamos al final podemos ver como una especie de mazmorra, la puerta de hierro forjado no nos deja ver lo que han en el interior, aunque no nos hace falta saberlo, sabemos perfectamente quien se encuentra al otro lado de la puerta, nos vemos obligadas a parar durante unos segundos para intentar pensar en cómo lo vamos a hacer, ya que dentro de la gruta hay como 7 tíos enormes cuidando solo la puerta, pero justo cuando voy a decirle algo a Regina, ella simplemente endurece su rostro y la veo entrar en el lugar con solemne majestuosidad, veo como los bandidos corren hacia ella, pero en menos de 5 segundos, 5 de los 7 han sido pulverizados, veo como los dos que quedan miran desafiantes a Regina, uno de ellos levanta su sable y justo cuando lo hace veo como ella se prepara para lanzarle una bola de fuego, no viendo como el otro tipo se ha movido y le lanza una bola de fuego a ella pillándola por sorpresa, la bola está a punto de darle justo cuando yo la hago desaparecer con una bola de energía, saliendo así de la gruta y dejándome ver, provocando así un dos contra dos.
- ¡Maldita sea! – escucho decir al de la bola de fuego, que viéndolo bien, no es un bandido, yo diría que es más bien un brujo – las elegidas… él tenía razón… existen – termina de decir y justo cuando voy a lanzarle una de mis bolas, desaparece entre humo negro.
- Yo de ti no me movía – le digo al único bandido que queda – sino quieres que ella te haga polvo como a los demás – le sonrió maliciosamente – esto solo ha sido un precalentamiento para ella.
- ¿Mama? – escuchamos una voz débil.
- ¿Henry? – contesta Regina.
- ¡Mama! – y ahora su voz retumba fuerte por el lugar, nos acercamos corriendo a la puerta de hierro, vemos que está cerrada con candados, Regina no tarda ni un segundo en hacerlos desaparecer, esta tan ansiosa como yo, al abrir la puerta, Henry sale disparado hacia nosotras, abrazándonos a las dos al mismo tiempo - ¡habéis venido!, ¡sabía que vendríais a rescatarme! – nosotras nos agachamos para estar a su altura, el simplemente nos vuelve a abrazar, esta vez lo hace pasando un brazo por cada una de nosotras situándose el en el medio, nosotras nos abrazamos a él, haciendo que nuestras manos se unan en la espalda de Henry – os he echado de menos – dice rompiendo el abrazo y yo lo observo bien, está muy demacrado, las ojeras las tiene muy marcadas, está muy pálido y mucho más delgado.
- Tenemos que salir de aquí – digo ya que siento los ruidos provenientes de fuera de la gruta.
- Si, vamos – dice Regina - ¡tú!, muévete – le dice ahora al bandido – tu delante.
- Vamos Henry, colócate entre tu madre y yo – a pesar de estar agotado, Henry me mira fijo cuando me escucha decir esa frase – nosotras te protegeremos.
- Vale – me dice sonriendo levemente.
Cuando salimos de la gruta vemos como los bandidos que estaban antes, unos yacen en el suelo y otros han desaparecido, creo que Gold tiene mucho que ver con eso, los demás están inconscientes o muertos, no podría estar segura de eso, en la parte de abajo están mi padre y mi madre, Hook se mueve entre los cuerpos y Gold se muestra impasible entre las rocas.
- ¡Emma! – escucho a mi madre llamarme - ¿todo bien?
- Todos estamos bien – le digo para tranquilizarla.
- Emma baja tu primero con Henry – me dice Regina – yo vigilo desde aquí.
- Esta bien – le contesto y estoy tan concentrada en Henry mientras vamos andando hacia los demás que no me doy cuenta que mitad de camino una maraña de bandidos han aparecido en la roca rodeándonos a todos.
- No des ni un paso más- escucho la voz de Tamara justo detrás mía – ahora somos muchos más y vuestra magia no es algo que nos de miedo, aunque nos hayan puesto al día de lo que sois capaces de hacer – dice eso mirando hacia Regina y luego hacia mí – no os tenemos miedo – veo como todos estamos rodeados, la que más, Regina, unos 10 bandidos están formando un circulo alrededor de ella, puedo ver como Greg esta frente a ella apuntándola con una pistola.
- ¿Crees de verdad que el hecho de que me estés apuntando con una pistola me da miedo? – puedo escucharla preguntarle con su prepotencia de siempre.
- Lo sé – le contesta el – pero esta vez no vas a poder usar tu magia.
- ¿A no?, ¿y cómo lo vas a hacer?
- Fácil – lo escucho decir – yo tengo lo que más quieres – y veo como Tamara apunta directamente con su pistola hacia Henry y yo me pongo delante de el – si usas tu magia, morirá, y eso, si te da miedo, ¿verdad?
- Como le hagas algo – veo como su mirada se oscurece y mantiene su mandíbula apretada – juro que te matare, no importa dónde te escondas, te encontrare y te matare, no me va a importar que una vez fueras alguien importante para mí – le dice desafiante Regina, completamente inmóvil mientras ve como Greg se acerca a nosotros – como le hagas daño a alguien que yo quiero, juro que acabare con tu vida Owen, aunque sea lo último que haga.
- Tú me arrebataste lo que yo más quería – le dice mirando a Henry – ahora yo te arrebatare lo que más quieres – dice y de repente todo se vuelve confuso, veo como Tamara, que está a unos pasos de nosotros desaparece, se perfectamente quien lo ha provocado, Gold ha estado esperando el momento adecuado para llevar a cabo su venganza, al fin y al cabo, fue ella la que disparo a Neal, sinceramente, he de decir, que ni siquiera me importa lo que vaya a hacer con ella – ahora sabrás lo que se siente – veo como Greg se pega más a mí, yo intento moverme para proteger a Henry pero no puedo, ya que siento como algo me atraviesa, cuando miro hacia abajo, veo como saca de mi abdomen un puñal, como de la herida empieza a salir sangre y empiezo a sentirme mareada, tanto que caigo de rodillas al suelo.
- ¡EMMA! – escucho chillar a Regina.
- ¡MAMA! – escucho a Henry justo a mi lado agarrándome fuerte.
- ¡EMMA! – las voces de mis padres puedo distinguirlas a lo lejos, mientras veo como Regina sale corriendo hacia mí, veo como algo mágico golpea a todos los bandidos que estaban a su alrededor y cuando el dolor me deja volver a abrir los ojos veo como Henry me mantiene medio cuerpo incorporado dejándome una perfecta visión de lo que allí está pasando, Regina ha llegado hasta nosotros, se ha colocado justo delante, desafiante, en posición de ataque pero lo más sorprendente es que justo en su espalda, vigilando el otro lado y dejándonos a Henry y a mí en el centro, se encuentra mi madre, con una fecha perfectamente tensada en el arco, espalda con espalda, haciéndoles frente a todos, con el único objetivo de protegerme a mí y a Henry, cuando vuelvo a mirar hacia mi abdomen, solo puedo ver como la camisa blanca está completamente manchada de sangre.
- ¡Tu! – escucho, porque ver, empiezo a ver borroso pero aun puedo distinguir a Regina caminando hacia Greg - ¡eres hombre muerto! – la escucho gritar y veo como una honda sale de ella haciendo que todos los malos vuelen unos metros hacia atrás – te lo advertí, pero no me hiciste caso – veo como sin tan siquiera tocarlo lo levanta del suelo y lo estrella contra el muro de rocas que hay detrás de él.
- Snow, llévate a Henry de aquí, tú y David tenéis que llevarlo a salvo al barco – le dice pero no se gira en ningún momento a mirarla.
- Pero Emma… - comienza a decir mi madre.
- Tu cuida de mi hijo – le interrumpe – yo cuidare de la tuya – y se gira para mirarla – confía en mi – le dice e intercambian miradas por unos segundos.
- Vamos Henry – le dice mi madre – ponte detrás de mí.
- ¡No! – grita el – no voy a dejarla aquí.
- ¡Henry! – escucho como Regina le grita para que deje de llorar y la escuche – vete con tu abuela, ¡ahora! – le dice de forma autoritaria – tu madre y yo enseguida nos reuniremos con vosotros en el barco – veo como él la mira fijamente – no permitiré que le pase nada, pero tienes que irte – Henry al escuchar sus palabras me mira profundamente.
- Ella cuidara de ti – me dice dejándome un beso en la frente – solo confía en ella.
- Ya lo hago, chico – le digo casi en un susurro – ya lo hago – veo como Henry se levanta, no sin antes dejarme apoyada a una roca, obligándome a presionar la herida – y ahora hazle caso a tu madre – le digo – cuida de el – le hablo ahora a mi madre – yo estaré bien – y hago un gran esfuerzo para sonreír, para que se vayan tranquilos, veo como se montan en el bote y salen de la cueva, Hook se ha ido con ellos, por los ruidos sé que Gold sigue por aquí con Tamara, pero no llego a verlos, así que centro mi atención en Regina y en Greg, el sigue intentando librarse del agarre mágico de la reina, pero no veo que lo esté consiguiendo, más que nada porque su cara comienza a ponerse morada.
- ¿Por qué la atacaste a ella? – pregunta Regina con una voz ronca.
- No es obvio – responde el casi sin aliento – tenía que arrebatarte a alguien a quien quisieras y aun no soy un asesino de niños, así que solo me quedaba ella – hace una pesada pausa y continua – la sombra lo sabe todo sobre vosotras dos, sabe de dónde venís, sabe lo que fuisteis, lo que sois, en lo que os convertiréis, conoce vuestras debilidades, vuestros secretos y no duda en utilizarlos contad de derrotaros, no parara hasta que solo quede el – y veo como Regina aprieta más el agarre.
- Regina – la llamo en apenas un hilo de voz – Regina – ella me mira – no merece la pena - le digo para evitar que no lo mate y al esforzarme para poder hablar, comienzo a toser, escupiendo sangre.
- ¡Emma! – la escucho y veo como ha soltado a Greg, que ahora está en el suelo haciendo grandes esfuerzos por volver a respirar, acercándose a mí y poniéndose de cuclillas – tengo que llevarte al barco cuanto antes, estás perdiendo mucha sangre – me dice mientras con dulzura me coge la mano que tengo sobre la herida.
- El amor es debilidad Regina – escucho a Greg y lo veo justo enfrente de nosotras apuntándome con una pistola – tu mejor que nadie deberías de saberlo – lo veo cargar la pistola y yo miro a Regina que tiene los ojos cerrados – ella debe morir – dice y comienza a apretar el gatillo, veo como en cuestión de segundos, Regina se ha puesto en pie y sin esperármelo eleva los dos brazos con las palmas hacia arriba y lo que veo a continuación me hiela la poca sangre que me queda, veo como de sus manos salen unos rayos brillantes, rayos que han ido directos hacia el cuerpo de Greg, que del impacto, ha sido empotrado contra una roca, veo como los rayos le atraviesan, veo como, sin lugar a dudas, no va a salir con vida de esta y elevo como puedo mis ojos para mirar la cara de Regina y puedo ver como llora mientras usa su magia contra él.
- Lo siento – la escucho susurrar y siento que aumenta la fuerza de su magia y es entonces cuando me doy cuenta, ¿dónde está el fuego característico de la magia de Regina?
- ¿Regina? – le digo mientras pongo mi mano libre sobre su tobillo y al sentirme, su magia desaparece dejando caer el cuerpo ya sin vida de Greg – Regina.
- ¿Emma? – me dice arrodillándose justo a mi lado – shhhh, no hables – sacando fuerzas de lo más profundo de mi consigo levantar mi mano hasta su cara, la encajo perfectamente en su rostro y con el pulgar retiro algunas lágrimas – lo siento – me dice y veo como más lagrimas caen de sus ojos – no podía permitir que volviera a hacerte daño – me dice poniendo su mano sobre la mía y mueve su cabeza para sentir más el contacto de mi mano en su mejilla.
- Lo… se – consigo decirle y después todo se vuelve borroso, las fuerzas me abandonan y mi brazo cae hasta el suelo.
- ¡Emma! – grita Regina y siento que me zarandea - ¡Emma! – escucho y después todo se vuelve negro.
Siento los rayos de sol sobre mi cara, siento debajo de mí la hierba mojada, siento el viento enredando mi pelo, siento como la tranquilidad me rodea, siento que no estoy sola.
- Siempre pensé que eras una persona que nunca dejaba de luchar – escucho que me dice una voz que reconocería en cualquier parte y al abrir los ojos, lo veo.
- ¿Graham? – pregunto casi en estado de shock, incorporándome para sentarme sobre la hierba - ¿estoy muerta?
- Digamos que te estás dando por vencida – me sonríe.
- ¿Eres real?
- No Emma – me dice con una sonrisa aún más amplia – no soy real, solo soy un producto de tu, digamos que, entre imaginación y magia.
- ¿Por qué estás aquí?
- Solo estoy aquí para recordarte quien eres.
- ¿Por qué tú?
- Porque fui la primera persona a la que salvaste.
- ¿Cómo pude salvarte si estás muerto?
- Me liberaste.
- ¿Tu también me vas a hacer ver imágenes de mis dos deseos?
- No – me dice y se ríe – creía que eso ya lo tenías solucionado.
- Y creo tenerlo – le digo sincera – pero que lo tenga no significa que lo haga más fácil.
- Por supuesto que no – me mira fijamente – estáis destinadas a hacer cosas increíbles – me dice con tono misterioso – solo si luchas y eliges el camino correcto.
- ¿Quién soy? – le pregunto - ¿no es por eso por lo que estás aquí?
- Te voy a decir quien no eres – me dice mirando al infinito – no eres alguien que prefiera morir a vivir.
- ¿A no?
- Eres una mujer valiente, que lucha por las cosas que cree que son las correctas, sin importar nada más, eres la mujer que sobrevivió a los maltratos, a la calle, a la cárcel, la mujer que dio a su hijo en adopción para que tuviera una mejor vida que ella, la mujer que decidió cambiar para bien, la mujer que lo dejo todo por asegurarse que su hijo estaba bien, la mujer que se enfrentó a la mismísima Regina Mills, la única que creyó en ella cuando nadie más lo hizo, la mujer que se enfrentó a un dragón, a un gigante, a un espectro, la que se enfrentó a sus padres y a un pueblo entero por salvar a Regina, la que rompió una maldición, eres la mujer que nació para ser la Salvadora, eso es lo que eres.
- ¿Me estas obligando a luchar?
- No, eso es decisión tuya, pero te recuerdo que justo ahora, tienes todo lo que siempre deseaste, espero de corazón, que sepas tomar la decisión adecuada – y veo como se levanta y comienza a caminar alejándose – buena suerte Emma, tomes la decisión que tomes – y lo veo desaparecer. Decido levantarme yo también, sinceramente, no sé qué tengo que hacer, así que decido caminar, el lugar me es familiar, si no me equivoco es el parque que hay en Storybrooke, mientras ando puedo ver que en los columpios hay dos siluetas sentadas.
- ¡Mama! – veo como la silueta echa a correr hacia mí y puedo ver que es Henry - ¡has tardado mucho!, llevamos un buen rato esperándote – me dice risueño.
- ¿Llevamos?
- Claro – me mira confuso – mama y yo – y entonces miro hacia la otra silueta que esta aun sentada en el columpio – tengo hambre, vamos, me prometisteis que hoy cenaríamos en Granny's – y veo que echa a correr de nuevo hacia los columpios - ¿vienes? – me pregunta y veo como la silueta se levanta.
- ¿Regina? – y antes de identificar completamente la silueta, la siento, siento que es ella, entonces camino en su dirección y por fin puedo verla.
- Llegas tarde – me dice seria – como siempre – y tras decir eso me sonríe - ¿vamos? – me pregunta y veo como extiende su brazo hacia mí, ofreciéndome su mano – como sigas ahí parada, tu hijo se va a pedir todo lo que la abuelita tenga en el menú – me dice con una divertida expresión en la cara - ¿estás bien? – me pregunta, ya que yo no reacciono - ¿Emma? – me mira confundida y justo cuando veo que empieza a bajar el brazo, yo doy un paso hacia ella y entrelazo mis dedos con los suyos, uniendo así nuestras manos.
- Ahora si – le contesto a su pregunta, poniéndome justo a su lado.
- Hola – me dice con una sonrisa y me da un beso en los labios.
- Hola – le devuelvo el saludo y cuando comenzamos a andar, viendo por delante de nosotras correr a Henry, una luz cegadora se apodera de todo el lugar.
