Siento el retraso pero es que he estado perdida por las fiestas de mi ciudad y me ha sido imposible actualizar antes.
Este capitulo es el último que tenia escrito, a partir de ahora tendré que ir escribiendo sobre la marcha, a eso sumarle que a partir del lunes solo tendré dos horas diarias libres, más la de sueño, así que las actualizaciones serán más pausadas, pero no dejare de hacerlo e intentare que los capítulos sean más largos.
Gracias por seguir ahí!
Capítulo 13
Cuando los secretos salen a la luz
- ¡Nooo! – escucho un grito fuerte y agudo rompiendo el silencio infinito y mi tranquilo sueño, abro los ojos rápidamente para saber de dónde proviene y lo primero que veo es la espalda desnuda de Regina, tiene medio cuerpo incorporado, se tapa su torso ligeramente con la sabana y puedo ver como su respiración se entrecorta.
- ¿Regina? – la llamo incorporándome para ponerme a su altura, pongo mi mano sobre su hombro y al sentir el contacto, ella se gira para mirarme, puedo ver como algunas lágrimas surcan sus mejillas, inconscientemente mi mano izquierda se dirige a su espalda y la derecha sube hasta su cara para, con suma dulzura, limpiar sus lágrimas – tranquila – le susurro y le dejo un beso dulce en su hombro - ¿estás bien?
- Si – me dice tan bajito que apenas puedo escucharla - estoy bien Emma – me confirma llevando una de sus manos hasta posarla sobre la mía que sigue acariciando su cara – solo ha sido un mal sueño, nada más.
- ¿Otro? – le pregunto interrogante - ¿tienes muchos de esos, no?
- Si – me responde sincera y veo como cierra sus ojos al sentir las caricias sobre su espalda – aunque en verdad solo es uno.
- ¿A qué te refieres?
- Siempre es el mismo sueño – me dice pesadamente.
- ¿Puedo saber que sueñas?, si quieres compartirlo conmigo, claro – le digo sincera, porque aunque quiero saber qué es eso que perturba sus sueños también sé que Regina es una persona muy cerrada con respecto a su vida.
- No tengo una imagen clara – comienza a decirme – todo es borroso y muy confuso, lo único de lo que estoy segura es que corro por pasillos inmensos buscando algo desesperadamente, es tan desesperante la situación que a veces cuando me despierto me cuesta mucho volver a respirar – me dice cogiendo una gran bocanada de aire.
- Tranquila – le digo acariciando su espalda – solo es una pesadilla – le digo y ella me sonríe a modo de respuesta.
- Debería volver a la cueva antes de que se despierten – me dice aferrando más su brazo a la sábana que cubre su pecho.
- Sinceramente dudo mucho que el no verte les lleve a pensar que estas aquí… en la cama… conmigo – le digo en un tono divertido – completa… y radiantemente desnuda.
- Creía que la perversa era yo, querida – me dice con una ceja alzada.
- Eres una mala influencia – le digo atrapando sus labios – aun es de noche, quedan horas para que amanezca – le digo mientras vuelvo a tumbarme sobre la cama – puedes quedarte unas horas más y dormir en buena compañía – le digo pícaramente.
- Esta bien – la escucho decir mientras su cuerpo se tumba a mi lado – solo unas cuantas horas – la escucho decir mientras ladea su cuerpo para que quedemos frente a frente y entonces cierra los ojos.
- Unas horas – susurro mientras acaricio dulcemente su rostro tranquilo – solo unas horas más para tenerte sola para mí – digo y bajo mi brazo hasta posarlo en sus caderas para acto seguido cerrar los ojos yo también.
Los primeros rayos de sol se cuelan tímidos por los ojos de buey que hay en el camarote, yendo a parar directos hasta mi cara, mi sensación de felicidad no tiene nada que ver con mi dolorido cuerpo, cuando abro los ojos pesadamente y enfoco la vista, me doy cuenta de que estoy sola en la cama, Regina ya no está donde, hace apenas unas horas antes, estaba tranquila y relajada, me incorporo rápidamente, buscando rastros de lo que paso anoche si ha sido real.
- ¿Se te ha perdido algo? – escucho y suspiro aliviada, para acto seguido quedarme simplemente sin respiración, si Greg no consiguió matarme clavándome el puñal, estoy segura que esta mujer acabara conmigo sin remedio, Regina esta parada en el marco de la puerta del camarote ataviada solo con una camisa blanca, sus piernas fibrosas hacen su figura mucho más impresionante y yo no entiendo cómo es posible que este tan sumamente guapa tan temprano, yo seguro tengo un aspecto horrible.
- La verdad es que si – la miro descarada.
- ¿Puedo ayudarte a buscarlo? – me pregunta mientras yo me levando de la cama envolviendo mi cuerpo aun desnudo en la sábana.
- No hace falta – le digo llegando hasta ella – ya lo he encontrado – continuo y la beso – te habías perdido – le digo ahora con una sonrisa, mientras me separo de ella para empezar a buscar mi ropa.
- Solo salí para ver si había llegado el relevo de Bobby – me dice sentándose en la cama para vestirse.
- ¿Llego?
- No aun no – me dice mientras la veo poniéndose las botas - ¿qué? – me pregunta interrogativa.
- ¿Tienes que ponerte las botas de esa manera? – le pregunto y veo como ella eleva una de sus cejas.
- ¿De qué manera?
- Tan sumamente sensual – le digo y resoplo – en serio Regina, ¿todos tus movimientos tienen ese toque sensual-sexy?
- Casi todos – me dice maliciosamente.
- Pues entonces vamos a tener un problema – le digo dirigiendo mi mirada a mis botas y poniendo un pequeño puchero.
- Oh Emma – me dice sonriendo ampliamente – eres como un niño pequeño – dice y me acaricia la cara – es mi naturaleza querida, no puedo evitarlo… los gestos o movimientos forman parte de mí.
- Pues entonces soy yo la que va a tener un problema – le digo afirmativamente.
- Debo regresar, tienen que estar apunto de despertarse todos – me dice levantándose ya completamente vestida.
- Espera – le digo poniéndome en pie yo también – voy contigo, así me ahorro el paseo en bote – le digo infantilmente.
- ¿Y si nos ven llegar juntas?
- Dudo mucho que se hayan despertado, pero puedes teletransportarnos o como se diga eso que haces con tu magia, hasta la playa, es un lugar seguro.
- Esta bien – me dice y veo como alarga su mano - ¿vamos? – y justo en el momento en el que pongo mi mano sobre la suya, veo como el humo purpura nos envuelve y al segundo estamos en la playa.
- ¡Ves! – le digo de espaldas al mar mientras miro hacia el campamento que se encuentra a lo lejos – nadie a la vis…
- ¿De dónde venís las dos juntas? – la voz me pilla tan de sorpresa que doy un pequeño salto y me doy la vuelta para mirar.
- ¡Cook! – le digo aun con el corazón encogido - vas a conseguir matarme del susto.
- ¿Venís del barco? – nos pregunta y veo una expresión picara aparecer en su rostro.
- Emmmmm… - intento decir pero me he quedado sin palabras.
- Si Cook – escucho la voz tranquila de Regina – venimos del barco.
- ¿Habéis pasado la noche juntas? – pregunta de repente.
- ¡¿Qué?! – pregunto siendo un completo manojo de nervios.
- Solo he ido a comprobar que Emma estuviera bien – dice ella y la odio, porque esta de lo más tranquila - ¿qué haces aquí tu solo tan temprano Cook?
- Solo quería pescar algo para el desayuno – nos dice y nos enseña unos cuantos peces colgando de una cuerda.
- ¡Bien! – digo con entusiasmo – estoy cansada de tanto coco.
- Pues entonces vamos a encender el fuego para cocinarlos – dice recogiendo sus cosas y echando a andar pero justo cuando llega a nuestra altura se para y mira a Regina – si solo fuiste a ver como estaba, ¿por qué llevas puesta la camisa de Emma? – pregunta sonriendo de una manera traviesa y continua andando hacia el campamento.
- ¿A este niño no se le escapa una, no? – le pregunto a Regina que lo mira sonriente.
- Parece ser que no – me contesta y nos movemos siguiendo el camino de Cook.
Los días siguen pasando, creo que si mis cálculos no fallan llevamos mes y medio en esta isla y por lo que puedo deducir aún nos queda un tiempo más, las posibilidades de encontrar una manera para volver a casa cada vez son menos y los ánimos de la gente han ido rediciéndose conforme los días iban pasando. Hace unos días Gold decidió investigar por su cuenta, ya que por lo que se ve tiene un pasado en esta isla, cogió algunas cosas y se marchó, desde entonces no hemos vuelto a saber nada de él, espero que no le haya pasado nada, aunque lo dudo mucho, siendo quien es.
Contrariamente a los demás, mis ánimos son increíblemente positivos y felices, es verdad que echo de menos StoryBrooke y todas sus comodidades pero estar aquí también tiene su lado bueno, es como estar en una acampada interminable, los niños están felices y se pasan el día jugando entre ellos, yo los acompaño la mayoría del tiempo, nunca había visto a Henry sonreír de la manera que lo hace ahora y eso consigue ponerme más feliz.
Desde que pasamos juntas aquella noche en el barco, Regina y yo casi no nos hemos separado, a los ojos de los demás somos dos personas que han decidido llevarse bien por el bien de nuestro hijo, nada que ver con la realidad, nada que ver con los besos a escondidas, las caricias furtivas y las miradas llenas de complicidad. A lo largo de este tiempo las clases de magia han sido más continuas, ya consigo dominar perfectamente mis bolas de energía, me ha enseñado a canalizar y controlar mi magia, he aprendido a mover las cosas de sitio y ahora estamos con lo de viajar entre humo.
- Emma solo tienes que concentrarte y desear estar junto a la palmera – me dice autoritaria.
- Regina estoy cansada, ahora mismo no podría concentrarme en nada – le digo sentándome en una roca.
- Eres peor que Henry cuando tenía que hacer los deberes – me dice colocándose delante de mí.
- ¿Sabes que desde esta mañana no me das un beso?, eres muy cruel.
- No voy a ser siempre yo, tú también tienes que poner de tu parte.
- ¿Yo?, perdona, pero fuiste tú quien dijo que debería de tener más cuidado – le digo levantándome para ponerme frente a ella – sabes que por mi te estaría besando a todas horas.
- Lo sé – me dice y sonríe – pero eso era para que lo aplicaras cuando hubiese gente, no cuando estuviéramos solas, como ahora.
- ¿Estas intentando decirme que quieres que te bese?
- ¿No quieres hacerlo?
- Estoy deseándolo – le digo acercándome a ella para besarla pero justo cuando voy a hacerlo veo que desaparece, dejando en su lugar humo, humo morado.
- Si quieres besarme vas a tener que venir hasta aquí – me dice apoyándose en una palmera.
- ¿Estas juguetona esta noche? – le digo mientras hecho a andar hacia ella pero de repente siento que no puedo moverme.
- ¿Me has paralizado?, ¡¿Regina?!
- Si quieres darme un beso – me mira pícaramente – tendrás que venir hasta aquí usando tu magia.
- ¡Eso no es justo!
- En la magia, cariño, todo es justo – me dice y la veo separarse de la palmera – aunque veo que no estas interesada, será mejor que regrese al campamento, quizás allí haya alguien más interesado en besarme – me dice y veo como comienza a andar.
- Como te odio – gruño cerrando los ojos y concentrándome totalmente, 'quiero estar allí', 'quiero estar allí', me digo una y otra vez mentalmente, 'quiero estar allí', ¡maldita sea, funciona!, 'quiero estar allí', 'con ella', y de repente siento como todo mi cuerpo deja de pesar, abro los ojos con expresión de sorpresa y veo como un humo blanco me rodea por completo y al segundo estoy a escasos pasos de Regina, a la que agarro del brazo y arrincono contra el tronco de un árbol – has hecho trampa – le digo y pego por completo mi cuerpo al suyo.
- No – me dice con prepotencia – a eso se le llama motivación – la escucho y veo como acerca su cara a la mía para besarme pero justo cuando estoy a un centímetro, echo mi cabeza hacia atrás.
- ¿Me has llamado cariño? – pregunto.
- Oh Emma cállate – me dice y cogiéndome por el cuello de la camisa me acerca de nuevo a ella para fundirnos en un deseado beso.
Al día siguiente, la noche nos sorprendió mucho antes de lo normal, los piratas nos contaron que era algo que pasaba cada cierto tiempo, el ciclo de la isla cambiaba haciendo así que las noches llegaran antes pero fueran más cortas y los días mucho más largos, además que todo signo de un poco de frío desaparece, dejando temperaturas muy calurosas.
Es por ese motivo por el cual estamos esta noche todos fuera de la cueva, en verdad, en el campamento solo nos encontramos mi madre, Regina, los niños que duermen tranquilamente, Smee y Bill que están haciendo guardia por los alrededores y yo, Hook, mi padre y los demás piratas han ido al barco para mirar las pocas provisiones que nos quedan.
- Toma – me dice mi madre dándome una manta – llévasela a Regina, yo voy a buscar la otra que tiene que estar por alguna parte, esta cueva esta echa un desastre.
- ¿Una manta? – le digo con cara de confusión - ¿con el calor que hace?
- Es para Bicho – me dice enarcando una ceja – aún es muy pequeño, no puede dormir al aire libre sin al menos cubrirse un poco.
- Vale, vale – digo elevando las manos en son de paz – voy a llevarle la manta, ¿segura que encontraras algo en este caos? – como respuesta veo como levanta una mano sin dejar de buscar – que carácter – susurro para mi mientras voy saliendo de la cueva, la hoguera está encendida, no es para calentarnos, más bien es para iluminarnos un poco, puedo ver como cerca de ella los niños duermen a pierna suelta y veo como sentada en una roca justo enfrente de ellos, sin dejar de mirarlos, se encuentra Regina, que con el reflejo del fuego está realmente guapa.
- Hola – la saludo y veo como ella me sonríe – mi madre me ha dicho que te de esto – le digo extendiendo mi brazo con la manta.
- Es para Bicho – me dice sin intención alguna de cogerla – pónsela por encima de las piernas – y hago exactamente lo que ella me ha dicho y después me siento a su lado.
- ¿Estas bien? – le pregunto ya que algo dentro de mí me dice que algo le pasa.
- Si – me dice sonriendo – solo estoy pensando en los niños, en Cook y Bicho.
- ¿Qué pasa con ellos?
- Me los llevare.
- ¿Perdón? – pregunto confundida ya que no entendiendo a lo que se refiere.
- Cuando encontremos una manera de salir de esta isla – me dice sin dejar un segundo de mirarlos – me los llevare conmigo.
- ¿Quieres llevártelos a Storybrooke? – pregunto completamente sorprendida - ¿estas segura de eso?
- Completamente – me dice y ahora si me mira fijamente – no voy a dejarlos en esta isla de locos, lo siento, pero esa no es ni siquiera una opción, no los he estado protegiendo durante un mes y medio para después abandonarlos, tu mejor que nadie deberías de pensar como yo.
- Y lo hago Regina – la miro tranquilamente – lo entiendo, de verdad, desde hace tiempo se perfectamente que es algo que harías pero con Bicho no vas a tener problema y ¿Cook?, ¿se lo has preguntado?, quizás él no quiera irse con nosotros.
- Dudo mucho que eso pase – una voz conocida detrás de nosotras nos hace darnos la vuelta – si Regina quiere llevarse a Cook, el no será ningún problema – veo como mi madre camina hacia el otro lado de la fogata para sentarse con un par de mantas en la mano, Regina le sonríe cómplice – ese niño no se va a separar de ella, hace mucho que todos lo sabemos y creo que de ti tampoco – me dice ahora a mí – Cook también te ha cogido mucho cariño Emma, él ya es uno más de esta extraña familia.
Comenzamos así una conversación entre las tres muy amena, la verdad es que es un gustazo ser testigo de la interacción de mi madre y Regina, por mucho que durante años hayan sido enemigas, que hayan intentado matarse o hacerse la vida imposible, después de su charla en la laguna, solo he visto complicidad y gestos amables, nada de rencillas, ni de echarse cosas a la cara, lo cual, sigo diciendo que es admirable, el esfuerzo y las ganas que les están poniendo es realmente envidiable. Tan inmersas en la conversación estamos que lo que pasa a continuación nos pilla completamente de improviso.
- Cora – escuchamos en un apenas imperceptible susurro pero que ha conseguido borrar de repente la sonrisa que tenía mi madre y que todo el cuerpo de Regina se tense de una manera preocupante, por mi parte he puesto todos mis sentidos en alerta para saber de dónde viene ese susurro – Cora – y ahora el nombre se escucha perfectamente pero el impacto de haber averiguado de donde procede ha sido mucho más fuerte.
- ¿Por qué Cook pronuncia en sueños el nombre de tu madre? – pregunto a una Regina completamente pálida.
- No tiene por qué ser esa Cora – dice mi madre intentando entender - ¿no?
- ¿Regina? – la llamo pero ella está completamente absorta.
- Solo hay una persona que nos puede sacar de la duda – nos dice y se levanta enérgicamente dando a entender que está ligeramente enfadada.
- ¿Quién? – pregunto viéndola separarse varios metros de donde están los niños y mi madre y yo la seguimos.
- ¡Campanilla! – la escucho gritar llamando al hada - ¡Campanilla!
- ¿El hada?, ¿qué tiene que ver ella en esto? – pregunto cada vez más confundida.
- Mucho – sentencia Regina - ¡Campanilla! – grita una vez más y vemos de repente aparecer por el horizonte una diminuta luz que conforme se va acercando a nosotras se va haciendo más grande.
- Tengo la sensación de que esto no nos va a gustar – escucho a mi madre susurrarme.
- ¿En qué puedo ayudaros? – dice el hada enfrente de Regina en tamaño real - ¿esta Michael bien?
- Michael está perfectamente – contesta Regina y comienzan un duelo de miradas bastante intensa.
- ¿Entonces para que me necesitáis? – sin apartar la mirada de ella.
- ¿Todos los niños que llegan a esta isla se convierten en niños perdidos? – pregunta Regina y mi madre y yo nos miramos.
- Si – contesta el hada y podría jurar que en sus labios se forma una pequeña sonrisa.
- ¿Cook es un niño perdido?
- No – contesta el hada y ahora si puedo verle la sonrisa.
- ¿Por qué no?, dijiste que todos los niños que venían se convertían en niños perdidos.
- Si, lo he dicho – dice y desvía su mirada hasta la fogata – los niños perdidos son aquellos que, como Bicho, nunca volverán a ver a sus madres.
- No entiendo nada – digo en un tono bastante frustrante.
- Es muy simple – dice el hada mirándome – Cook nunca ha podido ser un niño perdido porque siempre supe que encontraría a su madre o mejor dicho, su madre lo encontraría a él, aunque ni siquiera lo estuviera buscando.
- ¿Cookson es su verdadero nombre? – pregunta una Regina a la que puedo ver que le cuesta hasta hablar.
- No, ese nombre se lo puso Bill cuando lo encontró en el río.
- ¿Cuál es su nombre? – la veo preguntar y miro hacia mi madre que está mucho más pálida de lo que ya de por si es.
- Daniel – dice el hada y veo como Regina tambaleándose da un paso hacia atrás, yo rápidamente avanzo para sujetarla – le pusieron ese nombre por su padre – ahora que estoy cerca de ella puedo ver como tiene los ojos completamente humedecidos.
- ¿Qué es lo que estas intentando decir? – pregunto ligeramente molesta.
- Creo que ella ya lo sabe – dice el hada – una parte de ella, aquel día en la Aldea de los piratas, se dio cuenta de que algo no iba bien – siento como el cuerpo de Regina comienza a temblar y yo en un acto protector la rodeo con un brazo y con el otro sujeto fuerte su mano – ¿eso que buscas desesperada en tus sueños?, no es otra cosa que a tu hijo – dice el hada y la miro con los ojos completa abiertos debido a la impresión que me ha causado su última frase.
- Eso es imposible – escucho decir a mi madre - ¿cómo no va a recordad a su hijo?
- De la misma forma que tú no recuerdas al que adoptaste como hermano menor – tanto Regina como yo nos hemos girado al mismo tiempo para mirar a mi madre, que se ha quedado completamente descompuesta.
- ¿Qué tal si mejor nos cuentas la historia completa? – le pregunto al hada, siendo la única que aún puede articular palabra.
- Esta bien – dice y veo como mira alternativamente entre Regina y mi madre, la cual ha avanzado unos pasos colocándose al otro lado de su madrastra – Cuando tu madre mato a Daniel – comienza a contar – ya estabas embarazada, no te diste cuanta hasta unos días después, entre el largo viaje hasta el castillo del rey y los preparativos de la boda, tu barriga poco a poco fue creciendo, apenas se notaba pero tenías que miedo que tu madre se diese cuenta, antes de que llamaras a Rumpelstilstkin para pedirle ayuda, Snow se dio cuenta de lo que te pasaba, a pesar de que la odiabas por lo que había hecho, confiaste en ella y aunque no lo creas, te guardo el secreto y te ayudo en todo, vuestro plan era intentar ocultarlo hasta que te casaras y pasaras la primera noche con el rey, después lo harías pasar por su hijo y con la ayuda de Snow, estaba claro que lo hubierais conseguido perfectamente, pero no contasteis con que tu madre se enteró.
- Pero yo tire a mi madre a través del espejo antes de casarme con Leopold – escucho decir a Regina.
- Si, lo hiciste, pero no contaste con que ella se alió con Maléfica antes de que eso pasara, ella sabía que estabas tramando algo y que habías pedido la ayuda de Rumpel, así que se aseguró de que su plan se llevara a cabo si o si – sigue contando el hada – cuando unos meses después tuviste al niño, el rey quiso ponerle su nombre pero Snow dijo que quería que su nuevo hermano se llamara Daniel, el rey para complacerla lo acepto y tú se lo agradeciste, por aquel entonces ya habías olvidado tu odio hacia ella y vuestra relación era bastante buena y cómplice. Cuando Daniel ni siquiera tenía un mes, Maléfica hizo acto de presencia para cumplir con el plan de tu madre, llego silenciosa una noche y se lo llevo.
- ¿Cómo es posible que no nos acordemos de nada? – me giro para escuchar a mi madre preguntar y veo como tiene una de sus manos enlazadas con la de Regina.
- Bueno, el punto final del plan era que Rumpel tenía que haceros olvidar, borraros parte de vuestros recuerdos para que no recordarais al pequeño, aunque él nunca supo de la existencia del bebe, Cora nunca se lo dijo, solo le obligo a borraros la memoria sin saber el porqué, el obedeció debido a los sentimientos que aun tenia por ella – dice el hada y a mi casi se me desencaja la mandíbula de la sorpresa – os borró vuestros recuerdos y con ello la relación de amistad que habíais creado, volviendo al odio y la venganza.
- ¿Qué paso con el niño? – pregunto intentando saber más.
- Después de llevárselo, Maléfica consiguió abrir un portal que la llevo hasta el País de las Maravillas, una vez allí, le entrego el niño a tu madre.
- ¿Mi madre crio al niño? – pregunta una sorprendida Regina.
- Si, al menos hasta que tú mandaste a Hook para que la matara, después el Rey de Corazones y el conejo blanco se hicieron cargo hasta que yo fui a por él y lo traje hasta Neverland.
- ¿Por qué fuiste a buscarlo? – pregunta mi madre.
- Él es una pieza clave en el engranaje del destino – dice misteriosa el hada – Daniel físicamente se parece a su padre, pero es inteligente y poderoso como su madre, sabía que vendrías a esta isla a buscar a Henry, así que tuve que dejarlo al cuidado de los piratas para que pudieras encontrarlo.
- ¿Entonces es verdad? – pregunta Regina casi sin voz.
- Regina – le dice el hada acercándose ligeramente a ella – Daniel – hace una pausa para mirarla – es tu hijo biológico, tu primogénito… tu heredero, el resultado de tu unión con su padre, el fruto de tu gran amor.
- ¿Tengo un hijo de 17 años? – pregunta Regina entre lágrimas.
- Bueno, en verdad solo tiene quince – dice el hada con una sonrisa – lo que pasa es que los piratas le dijeron que tenía 17 porque era más maduro e inteligente de lo normal.
- ¿Por qué no se acuerda de nada de lo que paso antes de llegar a Neverland? – pregunto intrigada.
- Eso nunca lo he sabido – dice el hada sincera – creo se dio un golpe en el río antes de que Bill y Stark lo rescataran, perdió la memoria pero lo que si se es que soñaba contigo – le dice Campanilla a Regina – en muchas ocasiones cuando he venido a verlo para saber si se encontraba bien y los piratas cuidaban bien de él, me contaba que soñaba con una mujer morena de ojos marrones, supongo que su subconsciente te recuerda aunque solo te viera cuando era un bebe, como el tuyo te hacia buscarlo en sueños aunque no lo recordaras – dice el hada y después todo se queda en silencio, solo se pueden escuchar nuestras respiraciones, miro a Regina que llora silenciosa y amargamente, miro a mi madre para encontrarla en las mismas condiciones, miro hacia Campanilla y esta me mira a mi fijamente, desviando durante unos segundos su mirada hacia mi mano, que agarra firmemente la mano de Regina, vuelve a mirarme y me sonríe con complicidad.
- ¿Mama? – escuchamos como la voz de Henry rompe el silencio, rápidamente nos damos la vuelta para mirarlo pero lo que vemos nos deja completamente paralizadas, Henry está de pie, a unos cuantos metros de nosotras, con Bicho en brazos, mantiene sus ojos completamente abiertos y justo a su lado, Cook nos mira con los ojos completamente rojos y entonces nos damos cuenta de que los dos lo han escuchado todo - ¿mama que es lo que está pasando? – pregunta Henry y en estos momentos no podría saber a cuál de las dos se lo está preguntando.
- ¿Es eso verdad, Campanilla? – pregunta Cook dando un paso hacia delante - ¿es ella mi… mi… madre? – escucho preguntar a Cook a punto del llanto y siento como Regina aprieta el agarre con mi mano al escucharlo.
- Si Cook – le dice el hada de una manera tranquila y armoniosa – ella es tu madre.
- Ni siquiera sabías que existía – dice Cook mirando ahora a Regina que lo mira fijamente - ¿y tú eres mi hermana? – pregunta mirando ahora hacia mi madre.
- Hermanastra – escucho a Henry susurrarle a Cook y no puedo evitar sonreír ligeramente, porque a pesar de lo tenso que es el momento Henry y Cook siguen manteniendo esa complicidad única.
- ¿Qué clase de madre le hace algo así a su hija?, ¿qué clase de madre le arrebata a su hija su bebe y se lo lleva lejos de ella? – pregunta Cook mientras las lágrimas le caen descontroladamente por sus mejillas - ¿qué clase de persona es mi abuela? – pregunta un enfadado Cook.
- Es alguien a quien no volverás a ver nunca – le digo para tranquilizarlo.
- Pero el daño ya está hecho – dice con voz ronca mientras lo veo apretar sus puños y acto seguido sale corriendo hacia el bosque.
- ¡Cook! – grita Regina y sale corriendo detrás de él, yo hago el amago de seguirla pero rápidamente mi madre me agarra del brazo.
- No – me dice entre lágrimas – déjala, es algo que tiene que hacer ella sola.
- Yo me marcho – escuchamos decir a Campanilla – volveré cuando estéis preparadas para asumir vuestro destino – dice y yo la miro interrogante – nos vemos pronto – y después se vuelve a convertir en una diminuta luz que se pierde en la inmensa oscuridad de la noche.
Interesante?
No leemos pronto!
