Capítulo 7, el título es por la desesperanza de Greg, de Mycroft y posteriormente de Sherlock, todo un lío amoroso.

Espero les guste el capítulo, en este hice algo experimental, me acabo de leer un libro cuya narrativa se crea solamente con diálogos, no hay narrador, no hice exactamente lo mismo, pero hay partes donde puse solamente diálogos, para dejarles a su imaginación qué hacían los personajes mientras hablaban.


7. Margarita amarilla (¿me amas?)

Greg se agachó debajo de la barra, con una manga se secó el sudor de la frente, mientras que con la mano libre sostenía de manera temblorosa la pistola que llevaba en las manos. Especialmente no le gustaba para nada cuando se veía en alguna situación así, se sentía cómodo llevando un arma cargada y mucho menos usarla. Contadas veces había tenido que hacer uso de la pistola y tal vez esa sería una de las pocas veces. Pensó una vez más en el tipo de persona que buscaban y el tipo de lugares que frecuentaba, según la exhaustiva investigación que habían hecho en Scotland Yard, había llegado a la conclusión de que era muy probable que en ese viejo pub encontraran al asesino y violador de niños. Aunque por otro lado, igual pensó que quizá toda ese numerito de buscar al asesino podría ser un fracaso total, ya que en esa ocasión se había negado a pedirle ayuda a Sherlock Holmes.

Nada tenía que ver que le lastimara hace mes y medio usando sus uñas, mordiéndole casi todo el cuerpo y golpeándolo con su fuete para golpear cadáveres. Tampoco tenía que ver el que usara un palo de escoba para penetrarle violentamente. (aunque sin lastimarlo, como le había dicho el detective mientras lo hacía). Más bien tenía que ver con el rechazo que había conllevado a todas esas acciones. No era el dolor físico que había cargado por casi dos semanas, se trataba de no tenía como verle la cara, ya que después de andar detrás de él por casi seis meses, despertara al día siguiente con las manos entrelazadas con Mycroft. En realidad eran varias cosas… no quería saber de Sherlock, aunque aseguraba que no era por ese abuso que había recibido por parte del detective.

De nuevo volvió su pensamiento al momento donde estaba y recordó que no se encontraba solo en ese pub, miró a sus alrededores y al encontrarse con la mirada de Sally, esta le levantó el pulgar dándole ánimos, detrás de él estaba John con un semblante algo preocupado. Al verle la cara Lestrade recordó bien que pasaba ahí: si bien, no le había pedido ayuda alguna a Sherlock y su ahora fiel acompañante, de hecho toda la investigación la habían llevado por su propia cuenta por esa ocasión, pero cuando recibió una llamada desesperada por parte de John a las seis de la mañana, en la que decía que ya tenía tres días que el menor de los Holmes se había desaparecido buscando a un asesino con cervezas, Greg no pudo hacer otra cosa más que acelerar las investigaciones, a pesar de lo que sintiera hacia el otro detective nunca le desearía mal, ni a él ni a nadie.

–¡Greg! – John le sacó de sus pensamientos con un reclamo susurrado, el aludido volteó y se encontró con los ojos preocupados del doctor, el de cabello cano pensó si el ex militar se había escapado del trabajo para estar ahí en ese momento por su mejor amigo –no sé tú, pero a mí me preocupa donde esté Sherlock, ¿nos podemos mover ya?

Greg no dijo nada, solamente comenzó a moverse y se asomó hacia la bodega que estaba detrás de la barra.

–Veo que la puerta está entreabierta, voy a ver que sucede – Lo más silencioso que pudo se irguió lentamente y se dirigió a la puerta, la abrió cuidadosamente para no hacer ruido y se asomó lentamente.

Efectivamente adentro estaba Sherlock, amordazado y con la boca tapada, con la cabeza hacia abajo ¿dormido? ¿rendido? ¿pensando cómo escapar? Solo él mismo lo sabía y lo único que Greg veía de ahí era un hombre secuestrado. Iba a dar un paso hacia delante, pero se encontró con la sombra del asesino: un hombre no muy alto que estaba parado exactamente detrás de Sherlock, apuntando con la pistola hacia Lestrade. Lo que a continuación sucedió fue tan rápido que solamente Sherlock y el mismo Greg vieron a totalidad, ya que John estaba totalmente detrás del detective inspector y no podía ver debido a que era de menor estatura que Greg. Sonaron dos disparos casi al mismo tiempo, Lestrade ni siquiera lo pensó, su vida o la del otro hombre que estaba ahí. Pero no supieron quien había disparado primero hasta que sucedieron los impactos (aunque claro, no tardaron ni segundos en llegar, pero en la mente de Greg era como si hubieran pasado minutos enteros). Greg fue rosado por la bala, pero antes de eso el hombre de las sombras había caído entre gritos de dolor. Lestrade se llevó la mano hacia el brazo herido, tomó la linterna de mano y alumbró un poco la escena del crimen. Primero alumbró hacia el hombre que estaba en el piso quejándose del dolor, tenía una herida en la pierna derecha. Hizo una seña a Donovan para que entrara y sacara de ahí a ese hombre y después alumbró hacia Sherlock. Cuando sintió la mirada del joven moreno, Lestrade se estremeció, Holmes lo miraba de manera intensa, como queriendo entrar en la cabeza de Greg, no cuando quiere adivinar el pensamiento de uno, si no más bien de otra manera, una mirada profunda con un poco de agradecimiento. Greg se sintió incómodo por esa mirada y para intentar sacarla de su cabeza pensó en lo único que le haría bien para olvidarse de Sherlock, como siempre: tenía cena ese día con Mycroft.

–Eres un estúpido Sherlock, mira que me tuviste preocupado por tres días – John entró casi gritando a la bodega y regañaba a su amigo mientras le desataba.

–Si no fuera por mí, no hubieran llegado aquí – Dijo el consultor casi orgulloso, Greg decidió ignorarlo, mandar al equipo forense y salir de una buena vez de ese lugar –Oye, Lestrade – Sherlock llamó a Greg, este volteó para encontrarse con la sonrisa cómplice de Holmes –Gracias.


–Y supongo que interrogaste a mi hermano.

–Por favor, tú siempre sabes todo lo que sucede, si sabías que estaba secuestrado ¿por qué no me avisaste?

–Bueno… dijiste que querías resolver ese caso por tu propia cuenta.

–Que buena comida, oye, rentaste el restaurante solo para nosotros ¿verdad?

–No, el dueño me debía un favor.

–Está muy buena la pasta ¿sabes?

–Se que te gusta.

–No tengo ni la más mínima idea de cómo le haces pero es genial.

–…

–¡Enserio!

–¿La comida o yo?

–…

–…

–No te rías Mycroft, lo digo en serio, la comida y tú, son geniales, esto está demasiado bien.

Greg enrojeció de golpe, aquello era demasiado para él, la cena, el lugar, la atención de Mycroft, todo era demasiado perfecto, demasiado perfecto para su gusto.

–Esto está demasiado bien, pero no estoy acostumbrado a todas estas atenciones, más bien era yo el que las daba.

Mycroft sonrió tímidamente y sacó un ramo de flores por debajo de la mesa, uno nuevo, de nuevo…

–Vete acostumbrándote si estás dispuesto.

Le tendió las flores, y Lestrade las recibió.

–Estas, ¿qué significan?

Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Holmes.

–¿Me amas?

Greg dejó de masticar medio segundo, bajó la mirada y e inmediatamente después la subió de nuevo para mirar a Mycroft, no sabía que decirle, todo aquello estaba demasiado bien, pero algo faltaba, una cierta chispa. No tenía palabras, así que esperó que su silencio no se malinterpretara. Mycroft bajó un poco la mirada y miró las flores.

–¿Te es muy complicado? – Holmes preguntó, Lestrade asintió lentamente.

–No es sencillo para mí.

–¿Es por que somos…

–Calla, mejor no digas nada.

–¿Te importa mucho?

–Realmente intento que no me importe, no está bien que lo evada, me acosté un par de veces con tu hermano y no por eso dejo de ser hombre, ni él tampoco. Pero era diferente ¿me entiendes? Aunque yo pensaba que sí, no estaba implicando mis sentimientos y esto es totalmente nuevo, no es normal en mí, no quiero decir que esté mal, de hecho me gusta todo esto, solo que simplemente no lo comprendo.

Mycroft se levantó de su silla y tomó de la mano a Greg.

–Vamos, que no se trata de entender o comprender, solamente se trata de sentir.

–…

–¿Bien?

–Sólo tengo una duda.

–…

–¿En qué te fijaste en mí?

–Simplemente te vi Greg.

–¿Tú eres… gay?

Mycroft no contestó, levantó a Greg y le abrazó, encorvándose un poco para poder ocultarse en el hombro de Lestrade, éste le correspondió el abrazo y dejándose llevar por el momento cerró los ojos y tomó con firmeza a Holmes.

–No sé si te ame aún, es demasiado pronto como para saberlo.

–Está bien, sólo abrázame, tiempo tienes todo.

–Gracias.

–No, gracias a ti.

–Solamente una cosa Greg… Yo, no soy… no me gusta el cuerpo humano, prefiero dormir a tu lado que acostarme contigo.

–Lo respeto.

La velada estuvo estupenda: la cena, la música, el beso tímido bajo la luz suave del restaurante, las promesas de ambos hombres para un futuro, sin embargo, Greg ya había probado un cuerpo antes y se le haría totalmente complicado no probar de nuevo. Prometer es fácil en el momento, pero luego la helada realidad congela el rostro.


Bueno, ahí está, espero les gustara, en el próximo habrá Sherstrade un poco intenso... Nos vemos pronto con el próximo capi. No olvíden dejar su review ;)