Nota: Nada de esto me pertenece, solo es una adaptación de una gran obra del maestro Moliere "El Enfermo Imaginario" a los personajes de KHR que le pertenecen a Akira Amano-sama :3

Nota 2: Es totalmente Universo Alternativo ;) y esta escrito en diálogos al ser una obra de teatro


Capitulo II:

GIOTTO. -¿Quién es ese Hayato-kun? Hablamos del joven que ha pedido tu mano.

[NOMBRE]. -¡Claro!

GIOTTO. -Que es sobrino del Reborn-san e hijo de su cuñado, el Basilicum-san, médico también. Ese joven se llama Fuuta: Fuuta de la Stella, y no Hayato. Con él es con quien hemos acordado esta mañana tu boda, entre el Reborn-san, Lambo-san y yo. Mañana mismo vendrá el padre a hacer la presentación de tu futuro. Pero ¿qué es eso? ¿Por qué pones esa cara de asombro?

[NOMBRE]. -Porque vos hablabais de una persona y yo ¡me refería a otra!

CAITLIN. -¡Eso es una burla! Teniendo la fortuna que tenéis, ¡seríais capaz de casar a vuestra hija con un médico?

GIOTTO. -¿Quién te mete a ti donde no te llaman, imprudente?

CAITLIN. -¡Calma! ¿Por qué no hemos de discutir sin acaloramientos? Hablemos tranquilamente. ¡¿Qué razones habéis tenido para consentir ese matrimonio?!

GIOTTO. -La razón de que, encontrándome enfermo -porque yo estoy enfermo-, quiero tener un hijo médico, pariente de médicos, para que entre todos busquen remedios a mi enfermedad. Quiero tener en mi familia el manantial de recursos que me es tan necesario; quien me observe y me recete.

CAITLIN. -Eso es ponerse en razón. Cuando se discute pacíficamente, da gusto. Pero con la mano sobre el corazón, señor, ¿es verdad que estáis enfermo?

GIOTTO. -¡Cómo! ¿Qué si estoy enfermo?… ¿Si estoy malo?

CAITLIN. -Conforme, señor; estáis malo. No vayamos a pelearnos por eso. Estáis muy malo, lo reconozco; mucho más malo de lo que os podéis figurar, estamos de acuerdo. Pero vuestra hija, al casarse, debe tener un marido para ella, y estando buena y sana, ¿qué necesidad hay de casarla con un médico?

GIOTTO. -Si el médico es para mí. Una buena hija debe sentirse dichosa casándose con un hombre que pueda ser útil a la salud de su padre.

CAITLIN. -¿ Me permitís, señor, que os dé un consejo leal?

GIOTTO. - ¿Qué consejo es ése?

CAITLIN -No volváis a pensar en ese matrimonio.

GIOTTO. -¿Por qué?

CAITLIN. -Porque vuestra hija no consentirá con él.

GIOTTO. -¿Que no consentirá?

CAITLIN. -No.

GIOTTO. -¿Mi hija?

CAITLIN. -Vuestra hija, que no quiere oír habla de Basilicum-san, ni de su hijo, ni de ninguno de los de la Stella que andan por el mundo.

GIOTTO. -Pues yo sí. Además, esa boda es un gran partido. Basilicum-san no tiene más hijo ni heredero que ese; y Reborn-san, que es soltero, lega en favor de ese matrimonio sus ocho mil duros de renta.

CAITLIN. -¡La de gente que habrá matado para hacerse tan rico!

GIOTTO. -Ocho mil duros de renta es una cantidad muy respetable; y unida al caudal de Basilicum-san...

CAITLIN. -Sí, sí. Todo eso está muy bien; pero yo insisto, y os lo vuelvo a repetir, en que le busquéis otro marido. No nació vuestra hija para ser la señora de la Stella.

GIOTTO. -¡Pues yo quiero que lo sea!

CAITLIN. - ¡Bah! ¡No digáis eso!

GIOTTO. - ¡Cómo que no lo diga!

CAITLIN. -¡No!

GIOTTO. -¿Y por qué no lo he de decir?

CAITLIN. -Porque pensarán que no sabéis lo que os decís.

GIOTTO. -¡Que piensen lo que quieran; pero ella ha de cumplir la palabra que yo he dado!

CAITLIN. -Estoy segura que no.

GIOTTO. -La obligaré.

CAITLIN. -Será inútil.

GIOTTO. -¡Pues se casará o la meteré en un convento!

CAITLIN. -¿Vos?

GIOTTO. -¡Yo!

CAITLIN. -¡Bah!

GIOTTO. -¿Qué es eso de ¡bah!?

CAITLIN. -Que no la meteréis en ningún convento.

GIOTTO. -¿Que no la meteré en un convento?

CAITLIN. -No.

GIOTTO. -¿Que no?

CAITLIN. -No.

GIOTTO. -¡Esto sí que tiene gracia! De manera que, queriéndolo yo mismo, no meteré a mi hija en un convento.

CAITLIN. -Os digo que no.

GIOTTO. -¿Quién me lo iba a impedir?

CAITLIN. -Vos mismo.

GIOTTO. -¿Yo?

CAITLIN. -Vos, que no podréis tener tan mal corazón.

GIOTTO. -¡Pues lo tendré!

CAITLIN. -¡Esa es grilla!

GIOTTO. -¡Yo no hablo en chanza!

CAITLIN. -Os entrará la ternura paternal.

GIOTTO. -¡Pues no me entrará!

CAITLIN. -Un par de lagrimitas, echándoos los brazos al cuello, y un "papaíto mío" dicho con requiebro, bastarán para desarmaros.

GIOTTO. -Todo eso será inútil.

CAITLIN. -¿A que no?

GIOTTO. -Te repito que no desistiré por nada.

CAITLIN. -¡Pamplinas!

GIOTTO. -¡No me digas pamplinas!

CAITLIN. -Os conozco, señor, y sé que sos bueno por naturaleza.

GIOTTO (Indignado.)- ¡Yo no soy bueno, y seré malo, cuando me dé la gana!

CAITLIN. -No os encolericéis, señor. Acordaos de que estáis enfermo.

GIOTTO. -Le ordeno, terminantemente, que se disponga a casarse con quien yo le diga.

CAITLIN. -Pues yo le prohibo en absoluto que lo haga.

GIOTTO. -Pero, ¿en qué país vivimos? ¿Qué audacia es ésta de atreverse una pícara de sirvienta a hablar de ese modo a su amo?

CAITLIN. -Cuando un amo no sabe lo que hace, una sirvienta con juicio tiene derecho a enmendarle la plana.

GIOTTO (Lanzándose sobre ella.)-¡Te voy a apabullar por insolente!

CAITLIN (Huyendo.)-¡Tengo la obligación de impedir que mis señores se deshonren!

GIOTTO (Iracundo, enarbola el bastón y corre tras ella, que se escuda rodeando el sillón.)¡Ven, ven, que yo te enseñaré a hablar!

CAITLIN (Dando vueltas alrededor del sillón.)-¡Me interesa que no hagáis locuras!

GIOTTO (Siempre tras ella.)-¡Perra!

CAITLIN. -No consentiré jamás en ese matrimonio.

GIOTTO. -¡Trapacera!

CAITLIN. -No quiero que sea la mujer de ese Fuuta de la Stella.

GIOTTO. -¡Carroña!

CAITLIN. -Y ella me hará más caso a mí que a vos.

GIOTTO. -¡[Nombre], sujétame a esa pícara!

[NOMBRE]. -¡Vamos, padre, que os vais a poner malo!

GIOTTO. -¡Si no la sujetas te maldigo!

CAITLIN. -Y yo, si os obedece, la desheredo.

GIOTTO (Dejándose caer en un sillón, rendido de correr tras ella.)-¡Ay,no puedo más!... ¡Esto me costará la vida!


Nota Final: Pobre Giotto, lo he agotado xD pero más que nada pobre [Nombre] condenada a casarse con Fuuta de la Stella, a menos que...