Nota: Nada de esto me pertenece, solo es una adaptación de una gran obra del maestro Moliere "El Enfermo Imaginario" a los personajes de KHR que le pertenecen a Akira Amano-sama :3

Nota 2: Es totalmente Universo Alternativo ;) y esta escrito en diálogos al ser una obra de teatro


Extra "Lo que sucedió con el notario"

GIOTTO. -Adelante, Byakuran-san. Acercaos y tomad asiento, si os place... Informado por mi mujer de vuestra honorabilidad y de la buena amistad que le profesáis, le encargué que os hablara de cierto testamento que quiero hacer.

KYOKO. -¡Yo no soy capaz de hablar de eso!

EL NOTARIO. -La señora ya me ha puesto al corriente de vuestras intenciones y de los propósitos que os animan respecto a ella; pero mi deber es advertiros de que no podéis dejarle nada en testamento.

GIOTTO. -¿Y por qué?

EL NOTARIO. -Porque la costumbre se opone. Si estuviéramos en un país de leyes escritas podría hacerse; pero en Sicilia, como en casi todos los países rutinarios, donde la costumbre hace ley, es imposible; la disposición sería nula. Todos los anticipos que puedan hacerse entre un hombre y una mujer, coyundados por legítimo matrimonio, se consideran como mutuas dádivas hechas en vida; pero, aun en este caso, es condición precisa que no haya hijos de por medio, ya sean de los cónyuges o de uno de ellos habido en matrimonio anterior.

GIOTTO. -¡Pues es una costumbre de verdad cargante que un marido no pueda dejar nada a una esposa que lo ama tiernamente y que se desvive en atenciones! Quisiera consultar a mi abogado para ver qué solución me da.

EL NOTARIO. -¡Dejaos de abogados, que suelen ser gentes meticulosas y que consideran como un crimen el testar contrariamente a lo instituído! Todo se les vuelve dificultades e ignoran los recovecos de la conciencia. Hay otras personas a quienes consultar que son más acomodaticias, que tienen expedientes para deslizarse bordeando la ley y dándole validez a lo que no se considera como lícito; gentes que saben allanar dificultades y encuentran medios de eludir la costumbre por cualquier procedimiento indirecto. Si no se pudiera hacer esto, ¿dónde iríamos a parar? Es preciso dar facilidades; de otro modo no haríamos nada y habría que dejar el oficio.

GIOTTO. -Mi mujer me había dicho, señor, que erais hombre hábil y muy docto. Decidme qué es lo que puedo hacer para dejarle a ella mis bienes, saltando por encima de los derechos de mis hijos.

EL NOTARIO. -¿Qué podéis hacer?... Pues elegir, sigilosamente, entre los amigos de vuestra esposa, puede ser un notario, y dejar a uno de ellos, cumpliendo con todos los requisitos legales, una parte de vuestra fortuna; este amigo, más tarde, hará entrega del legado a la señora. Podéis también contraer un número considerable de deudas y atenciones, no sospechosas, en favor de unos fingidos acreedores, que darán sus nombres por complacer a vuestra esposa, y a la cual harán entrega de un documento privado declarando este extremo. Podéis, por último, entregarle en vida cantidades en metálico o en valores al portador.

KYOKO. -Dios mío, no te atormentes por esto. Si tú llegaras a faltarme, hijo mío, yo no podría seguir en el mundo.

GIOTTO. -¡Vida mía!

KYOKO. -Sí, querido; si tengo la desgracia de perderte...

GIOTTO. -¡Querida esposa!

KYOKO. -La vida no tendrá ya para mí ningún interés.

GIOTTO. -¡Amor mío!

KYOKO. -Seguiría tus pasos para hacerte ver toda mi ternura.

GIOTTO. -¡Me partes el corazón, chacha mía! ... ¡Cálmate, te lo suplico!

EL NOTARIO. -Vuestras lágrimas son extemporáneas; no hemos llegado aún a esos extremos.

GIOTTO. -Si notario, mi mayor pesadumbre será el no haber tenido un hijo tuyo. Reborn-san me ofreció que él me haría tener uno.

EL NOTARIO. -Aún pudiera ocurrir.

GIOTTO. -Es preciso hacer ese testamento, amor mío, en la forma que nos ha indicado el señor; pero, por precaución, quiero entregarte veinte mil francos en oro, que tengo escondidos en mi alcoba, y dos letras aceptadas.

KYOKO. -No, no; no tomaré nada... ¿Cuánto dices que tienes en la alcoba?

GIOTTO. -Veinte mil francos, amor mío.

KYOKO. -No hablemos de intereses, te lo ruego ... Y ¿ de cuánto son las letras?

GIOTTO. -Una de cuatro mil francos y otra de seis mil.

KYOKO. -Todos los bienes de este mundo no valen lo que tú.

EL NOTARIO. -¿Procedemos a redactar el testamento?

GIOTTO. -Sí, señor. Pero mejor será que nos vayamos a mi despacho. ¿Quieres ayudarme, amor mío?

KYOKO. -Vamos, hijito.


Nota Final: Giotto más que nada está enfermo de amor o enfermo de ciego xD para no ver algo tan obvio como que su esposa quiere su dinero x3