Nota:Nada de esto me pertenece, solo es una adaptación de una gran obra del maestro Moliere "El Enfermo Imaginario" a los personajes de KHR que le pertenecen a Akira Amano-sama :3

Nota 2:Es totalmente Universo Alternativo ;) y esta escrito en diálogos al ser una obra de teatro


CAPITULO VI

BASIL. -¡Claro está! Uno no tiene más obligación que la de seguir el formulario.

GIOTTO (A HAYATO).-Haced un poco de música para que los señores oigan a mi hija.

HAYATO. -Aguardaba vuestro mandato; pero ya había yo pensado, para hacer más agradable esta reunión, que cantáramos algunos pasajes de una obra nueva, recientísima. (Dando unos papeles a [NOMBRE].)Tomad vuestro papel.

[NOMBRE]. -¿Yo?

HAYATO (Bajo, a [NOMBRE]). - Os ruego que accedáis y que me dejéis explicaros la escena que va os a representar. Yo tengo poca voz, pero la suficiente para que me escuchen y acompañaros sin desentonar.

GIOTTO. -¿Son bonitos los versos?

HAYATO. -Se trata de una improvisación hecha en prosa rimada a modo de verso libre, con objeto de que los personajes expresen más espontáneamente su pasión.

GIOTTO. -Está bien. Ya escuchamos.

HAYATO. -Un pastor explica a su adorada todo el proceso de su amor, desde el instante en que se conocieron, luego ambos, haciendo la situación suya, se replican cantando.

He aquí el asunto. A un pastor que asiste al espectáculo vienen a distraerle de su atención unas palabras violentas que escucha a su lado. Se vuelve, y viendo a un bárbaro que insulta brutalmente a una pastora, toma la defensa del sexo al que todos los hombres deben homenaje.

Primeramente aplica al grosero él castigo que merece su insolencia; después, acudiendo al lado de la pastora, descubre los ojos más lindos que jamás se hayan visto, vertiendo las lágrimas más bellas del mundo.

"Pero ¿es posible -se dice - que haya alguien capaz de ofender a semejante criatura? ... ¿Qué inhumano salvaje no se estremecería ante estas lágrimas?"

El pastor procura contenerlas, y de tal modo la amable pastora agradece su solicitud; con tal encanto, tan tierna y apasionadamente, que el pastor no puede resistir, y cada palabra, cada mirada es un dardo inflamado que penetra en su corazón.

"¿Hay algo que pueda merecer tal reconocimiento? -dice él-. ¿Y qué no haría yo..., qué servicios y a qué peligros no me arrojara por merecer un solo instante la atención de alma tan generosa?"...

El espectáculo transcurre sin que él le preste la menor atención, y sólo al terminar encuentra que ha sido demasiado breve, pues ha de separarse de ella... Esta primera entrevista, estos solos momentos, producen en su corazón la violencia de un amor alimentado por los años.

Hace los imposibles por volver a verla; pero como la vigilancia en que ella vive se lo impide, se resuelve a pedir su mano y obtiene de ella el consentimiento para hacerlo, a la par que le advierte de que su padre ha concertado su matrimonio con otro, y que todo está ya dispuesto para la ceremonia. ¡Juzgad qué golpe tan cruel para el corazón de aquel triste pastor!.. Un sufrimiento moral le aniquila, y no pudiendo soportar la idea de ver a la que ama en brazos de otro, su amor desesperado le hace imaginar una trama con que introducirse en casa de la pastora para conocer sus sentimientos y escuchar de sus labios cuál es el destino que le aguarda. Al llegar, ve los temidos preparativos y conoce al indigno rival que el capricho de un padre opone a las ternezas de su amor.

Ve a ese rival ridículo, triunfante al lado de su amable pastora y poseído como el que ha hecho una conquista. Esta presencia le llena de tal cólera que apenas puede dominarse; mira dolorosamente a la que ama, y por respeto a ella y a la presencia del padre, guarda silencio, expresándose sólo con los ojos, hasta que, al fin, no pudiendo contener los transportes de su pasión, habla así: (Canta.)

Mi sufrir, bella Filis,
es excesivo sufrir.
Este duro silencio rompamos
y nuestro pecho abramos.
Mi destino mostradme:
¿vivir debo o morir?

[NOMBRE]

Ya me veis, Tirsis, triste y melancólica
ante los desposorios
que tanto os acongojan.
Abro al cielo los ojos,
os miro,
suspiro...
¿qué más puedo decir?

GIOTTO. -¡Demonio! ¿Quién podía sospechar tales habilidades en mi hija?

HAYATO

¡Oh, bella Filis!
¿Sería tan dichoso,
Tirsis enamorado,
que hueco hubiera hallado
en vuestro corazón?

[NOMBRE]

A tal punto llegados,
defenderme no puedo,
Tirsis, os idolatro.

HAYATO

¡Oh, frases de esperanza suma!
¿Las he oído bien?
Repetidlas y cesen ya mis dudas.

[NOMBRE]. -Te adoro.

HAYATO. -Otra vez, por favor.

[NOMBRE]. -Te adoro.

HAYATO. -Repetidlo cien veces, no os canséis.

[NOMBRE]

Te adoro, sí, te adoro, te adoro,
Tirsis, te adoro.

HAYATO

Dioses y reyes que contempláis
a vuestros pies la tierra,
¿podríais comparar
con mi dicha la vuestra?
Mas, ¡oh, Filis!, este éxtasis,
la idea de un rival
viene a turbar.

[NOMBRE]

Más que a la muerte mi alma lo detesta
y, lo mismo que a vos,
su vista me atormenta.

HAYATO

Pero una promesa
paternal os obliga.

[NOMBRE]

Antes morir que consentir,
antes morir.

GIOTTO. -Y ¿qué dice a todo esto el padre?

HAYATO. -Nada.

GIOTTO. -¡Valiente majadero, soportar tanta pertinencias sin decir palabra!

HAYATO. -¡Ay, amor mío!

GIOTTO. -¡Basta, basta ya!... ¡La tal comedia es escandalosa! Ese pastor Tirsis es un impertinente, y la pastora Filis, que habla de ese modo delante de su padre, es una impúdica. A ver esos papeles... ¡Ya, ya! ¿Dónde está aquí la letra que habéis cantado? Aquí no hay más que música.

HAYATO. -Pero ¿no sabéis, señor, que se ha inventado hace poco el medio de escribir letras con los mismos signos de la música?

GIOTTO. -Está bien... Para serviros, señor mío.Hasta la vista. Y maldita la falta que nos hacía conocer una obra tan impertinente.

HAYATO. -Creí que os divertiría.

GIOTTO. -Las majaderías no divierten nunca... Aquí está ya mi esposa.


GIOTTO. -Amor mío, te presento al hijo de Basilicum-san.

FUUTA (Comienza una salutación que traía aprendida; pero se le va la memoria y se corta).-Señora: Con justicia os han concedido los cielos el nombre que tan claramente luce en vuestro rostro y que...

KYOKO. -Encantada de conoceros.

FUUTA. -Que tan claramente puede leerse en vuestro rostro... puede leerse en vuestro rostro. . .Vuestra interrupción, señora, me ha hecho perder el hilo.

BASIL (A su hijo). -Reserva el discurso para otra ocasión.

GIOTTO. -Hubiéramos deseado verte antes.

CAITLIN. -¡Lo que os habéis perdido, señora!... ¡El segundo padre, la estatua de Memnón, la flor llamada heliotropo!...

GIOTTO. -Vamos, hija mía. Enlaza tu mano a la del señor y dale tu palabra de esposa.

[NOMBRE]. -¡Padre!

GIOTTO. -¡Padre! ¿Qué quiere decir eso?

[NOMBRE]. -Os ruego, por favor, que no precipitéis las cosas. Concedednos el tiempo necesario para que nos lleguemos a conocer y para que nazca entre nosotros la inclinación indispensable en toda unión.

FUUTA. -En mí ya nació, señorita, y por mi parte no hay nada que aguardar.

[NOMBRE]. -Si vos sois tan súbito, a mi no me sucede lo mismo; y os confieso que vuestros méritos aún no han logrado hacer una gran impresión en mi alma.

GIOTTO. -¡Bah, bah! Todo esto vendrá con el matrimonio.

[NOMBRE]. -Dadme tiempo, padre mío, os lo ruego. El matrimonio es una cadena a la cual no se debe ligar nadie violentamente; y si el señor es un hombre honrado, no debe aceptar por esposa a una mujer que se uniría a él por la fuerza.

FUUTA. -Nego consequentiam.Señorita, yo puedo ser un hombre honrado y aceptaros de manos de vuestro padre.

[NOMBRE]. -Mal camino para hacerse amar el de la violencia.

FUUTA. -Señorita, las antiguas historias nos cuentan que era costumbre raptar de la casa paterna a la joven con la cual se iba a contraer matrimonio, precisamente para que no pareciera que se entregaba voluntariamente en brazos de un hombre.

[NOMBRE]. -Los antiguos, señor, eran los antiguos, y nosotros somos gentes de ahora; de una época en que no son necesarios esos subterfugios, porque cuando un marido nos agrada sabemos aproximarnos a él sin que se nos obligue. Tened, pues, paciencia, y si me amáis, mis deseos deben ser también vuestros.

FUUTA. -Siempre que no se opongan a las intenciones de mi amor.

[NOMBRE]. -Y ¿qué mayor prueba de amor que la de someterse a la voluntad de quien se ama?

FUUTA. -Distingo, señorita: en aquello que no se refiera a la posesión, concedo; pero en lo que le concierne, nego.

CAITLIN. -¡Así se razona! (A [NOMBRE].)El señor, sale ahora, vivito y coleando, de la escuela, y siempre tendrá una réplica para quedar encima. ¿A qué viene, esa resistencia y por qué renunciáis a la gloria de uniros con el cuerpo facultativo?

KYOKO. -Acaso haya por medio otra inclinación.


Nota Final: Chan Chan! Kyoko esta por descubrir la verdad, Que resultara de todo esto? :3