Hola…. Aquí de nuevo; con Barbaro.

Espero les guste el capi.

Nos leemos abajo; como siempre.

BÁRBARO

CAPITULO 2

Edward miró a la muchacha y la vió con los ojos cerrados; no le importó, porque estaba mucho mas pendiente de aquel nudo que atenazaba por reventar bajo la cabeza ondulante de su lanza de carne suave, se sintió tan vulnerable que creyó que iba a morir cuando la respiración se hizo errática y su corazón dejó de bombear una milésima de segundo; para luego hacerlo con mas fuerza y mas vehemencia.

Cayó, y cayó, y por un tiempo ilimitado se sintió libre. Miró a la muchacha que habia abierto los ojos y sintió la conexión con ella….la quería para él.

Bella se habia desmayado.

No sabia en que momento justo, habia perdido el conocimiento, victima del shock al que estaba siendo mantenida.

Los primeros rayos de sol que se filtraban a través de la celda de barrotes de hierro, le dieron la bienvenida cálidos y brillantes.

Algo la atrapaba y no podia moverse.

Movió lentamente la cabeza y se horrorizó al ver al greñudo bárbaro que la adhería posesivamente por la cintura hacia su cuerpo duro y atlético.

Quiso deshacerse de su agarre; pero de repente. Él abrió los ojos y la observó.

Bella tragó en seco y contuvo la respiración.

Aquel salvaje la miraba con los ojos entrecerrados; viendo así ella; las enormes pestañas que le hacian sombra a las ojeras, tenuemente purpúreas.

Sintió su cara arder; y bajó la mirada. Era imposible seguir manteniéndola. Aquellos ojos la escrutaban al milímetro y ella se sentía acorralada. Lo que habia pasado , hacia breves horas, habia hecho que Bella suspirara de alivio.

Aquel hombre no tenia ni idea, sobre el arte amatorio del varón.

No es que ella supiera mucho mas que él. Pero sabia perfectamente que un hombre y una mujer no se unian de la manera en la que él, se habia rozado con ella; explotando de una manera brutal y mirándola luego con adoración.

Fue en aquel momento cuando ella perdió el conocimiento.

Se oyeron unas voces en la distancia, y Edward se levantó, con ella en brazos.

Un siseo animal se escapó de sus labios y la protegió detrás de su espalda, antes que los hombres abrieran la puerta.

Cuando el bárbaro, vió la silueta que tan bien conocía por el paso de los años de cautiverio, se relajó por un momento.

Era el rey Aro.

Aro caminó hacia el bárbaro y su hembra, emergiendo de su boca grande una sonrisa en la que enseñaba aquellos dientes de alimaña que tenia.

-¿Contento con tu regalo?.- le dijo sin perder la sonrisa y acariciándose un mechón de cabello que pendía sobre su hombro.- Espero que me lo agradezcas. Hoy viene el rey Carlisle y quiero agasajarle con un presente de devoción; tus habilidades en el arte de la guerra serán buena prueba de ello. Sin duda. ¿Me entiendes, verdad muchacho?

Edward, tardó un momento en asimilar aquella información, y luego asintió casi en un rugido, clavando sus dedos persistentes en la cintura firme de su pequeña y frágil hembra.

-Perfecto.- siseó el rey jubiloso

-¡Bastardo!

La voz de Isabella, hizo que los ojos de Aro centellearan.

-Tu pequeña putita, es una deslenguada. Espero le des una buena lección de humildad…. Dejame verla, muchacho. Quiero hablar con ella .- el gesto de Aro se endureció y Edward comprendió que debia hacer lo que le mandaba.

No iba permitir que le tocara un pelo a su hembra de olor a flores y de suave y delicada piel; antes sin duda, mataria …pero era necesario, todo aquello por ahora.

Su agarre se hizo mas flojo y empujó levemente a Isabella para que adelantara unos pasos.

La carcajada de Aro, descompuso a Edward y sus cejas pobladas se juntaron en un gesto de desagrado.

-Pequeña Isabella ….¿Que tal son los placeres de la carne de la mano de una bestia inmunda? ¿han sido de tu agrado? Espero que si; porque eso es para lo que sirves ahora mismo. – Aro levantó el dedo en clara advertencia.- Cuidate. No quiero animalitos como este en tu vientre…¿entendido? Abrete de piernas en cuanto él lo disponga. Si no; juro que te mataré.

Bella alzo la cabeza en un gesto altanero y lo miró como a un semejante.

-Prefiero la muerte, majestad, en este mismo instante. No creo que haya mayor degradación para una mujer que este insulto a mi persona….

-Mira jovencita…este hombre, es el mejor que tengo peleando…por nada del mundo te mataria…en estos momentos….me eres de mayor utilidad viva.- volvió a soltar una carcajada diabólica y sus ojos volvieron hacia Edward.

-Espero me dejes en un buen lugar; frente a mi huésped, chico. Tu vida y la de tu hembra, dependen de ello.- Y con estas palabras, se giró y caminó hacia la salida.

Se oyó el arrastre de la puerta sobre la arena dura y seca . Los ojos de Edward se volvieron hacia Isabella; tiernos.

Quiso agarrarle la mano para llevarla hacia su pecho. Pero ella se negó, dando unos pasos hacia atrás.

-No me toques….- dijo ella con enfado, girando su rostro.

Edward sintió el pinchazo del rechazo y se enfureció, volviendo hacia su catre de paja y estirándose sobre él.

Se llevó un brazo hacia el rostro y entre sus dedos, observaba a su pequeña hembra, con miedo a que desapareciera de un momento a otro.

Entre sus dedos podia ver su figura.

Edward se olvidó de respirar unos momentos.

En la noche no habia deparado en aquellos montículos llenos que destacaban en su torso.

Hinchados y pegados a la camisola, se erguían impetuosos dos pequeñas crestas , que lo dejaron extasiado y falto de oxigeno.

Luchó contra su instinto natural; pero cuando la sangre ya habia desaparecido de su cuerpo y habia vuelto a esa extensión oculta en el bajo vientre de su cuerpo, emitió un rugido hambriento y se abalanzó sobre Isabella dejándola debajo de su cuerpo por completo y ahogándose por la falta de respirancion.

-¡Sueltame, maldito, criminal..!

Bella intentaba desasirse de los fuertes brazos que la sujetaban al suelo y emitió un suave jadeo, la respuesta a esto fueron las manos duras y asperas de aquel bandido que luchaba por meterse debajo de su camisola y arrastrar su dura piel por su cuerpo.

No pudo evitar el llanto repentino que la invadió, y dejó que el monstruo que la tenia acorralada campeara a sus anchos por su cuerpo virgen.

El tacto de aquellas manos bajo su camisola, fue una sorpresa para ella.

Fue muy distinto a lo que en un principio ella pensó sentir.

Eran unas manos suaves; que la acariciaban con miedo.

Sus ojos que se hallaban cerrados, se abrieron lentamente y se encontró con la mirada de aquel salavaje que intentaba violarla.

Las manos de Edward miedosas, comenzaron las caricias por el vientre, liso y suave de ella.

El hombre cerró los ojos; apresado en un sentimiento nuevo que no supo calibrar, dada a su nulo mundo; detrás de aquellos barrotes.

A cada caricia, un nuevo sentimiento de desesperación lo volvia mas y mas loco.

Habia una necesidad imperiosa en él, de subir mas allá de aquel vientre perfecto y níveo.

Estaba obsesionado con tocar aquellas cumbres, y saciarse de aquella sed, paseando su lengua por aquellos montes de dulzura.

Gimió al subir mas arriba y alcanzar el hinchado comienzo del pecho por la parte alta del vientre.

Miró los labios de su hembra y su boca comenzó a segregar mas saliva de lo habitual. Estaba hambriento de ella. Desesperadamente hambriento, sediento…

Su manos con vida propia, siguieron alzándose, hasta culminar el ascenso en aquellas cumbres ; que al tacto, le hacian contraerse y envestir ligeramente sus caderas hacia las de ella, rozando así su falo perfecto en el monte desconocido de la pasión.

Apresó uno de los pechos de ella con delicadez y bajó instintivamente la cabeza , hacia el cuello de la hembra.

Se fijó con detenimiento en la arteria que se movia rápidamente. ¿Estaria ella tan atormentada por sus caricias, como él por ella?

Volvió a buscar los ojos de ella; y se sintió morir.

Bella se sintió como una de aquella mujeres, que habia visto con el rey.

Salvajemente expuestas hacia él y rindiéndose a sus pasiones terrenales.

Estaba consumida por un fuego desconocido que la adentraba en una marea de placer y ardor, del que su cuerpo no podia escapar.

Apresó con sus dientes su labio inferior y jadeó de satisfacción al notar el suave dedo de él, rozándole con suavidad su pezón erguido.

Edward estaba a punto de estallar y no sabia el porque…no estaba apenas rozándose con el cuerpo de la hembra y sentía que su cuerpo y su mente iban a reventar y separarse de su yo interior.

Sediento, rasgó con algo de determinación la camisola de ella y rugió.-

Una cosa era tocar aquellas perfectas redondeces y otra emborracharse la mirada de ellas.

Sus ojos contemplando aquello se nublaron y su boca seca buscó algún tipo de alivio, lamiendo aquellos montículos perfectos y casi puntiagudos que clamaban ser atendidos.

Jadeo, con pasión al desgustar aquel exquisito placer y se regodeó en calmar aquella sed que lo estaba devorando.

Sin duda aquella experiencia era mucho mas salvaje que la de la noche pasada.

Aquella mujer lo volvia loco…y él estaba completamente de acuerdo en dejarse enloquecer…

Continuará…

Espero les haya gustado. Es importante que me digan si les gustó.

Ok?

Me hacen feliz y me motivan para seguir subiendo. Besos preciosas!

Las quiero!