¡Sorpresa!
BÁRBARO!
EJEJJEJEJEJ!
Regalito para mis estimadas lectoras…que son la base de todo esto que brota en mi; mi imaginación.
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia si es mía.
BÁRBARO.
Habia llegado el momento; al fin tendría ante sus ojos al hijo de su hermana muerta….Carlisle ahogó un gemido de horror al ver en el estado en el que estaba su sobrino.
Se le inundaron los ojos de lagrimas; pero se pellizcó para enterrarlas entre sus lagrimales.
Sólo pudo sonreir al muchacho; al reconocer las facciones dentro de toda aquella maraña de cabellos de su hermana Elizabeth…
…..
.-Capitulo 5.-
Aro sonrió orgulloso a Carlisle y se paseó alrededor del hombre rubio; mirando de hurtadillas a la pareja que se hallaba allí expuesta.
-¡Separadlos!.- gritó efusivo de nuevo a sus hombres.- Edward…- siseó acercándose al bárbaro lentamente.- Vamos a regalar a este rey que ha venido de otras tierras, una pelea digna de ver…Ha oído hablar de ti; de tus logros. ¿No crees que deberíamos obsequiarle con la verdad? Demostrémosle tu fuerza sobrehumana….- Aro enseñó los dientes y se amasó el largo cabello negro de sus hombros.- Tu hembra seguirá aquí cuando vuelvas. No te preocupes.- le susurró.
El calor era asfixiante; pero aún asi; la brisa helada que desprendía el rey Aro hizo encogerse a Isabella.
Las manos de Edward la cobijaban segura; pero poco a poco, después de emitir el ultimo veredicto; aquel hombre repulsivo al que llamaban rey, hizo mella en el agarre de el bárbaro.
Ella alzó el rostro para miralo y él la observó intensamente; antes de separarse delicadamente de ella.
Bella lo observó caminar hacia el rincón de la celda.
Su cuerpo era incómodamente bello; aunque no poseía unos músculos grandes, si los tenia definidos.
Edward, volvió a sentir aquello otra vez. Miedo.
Hacia años, décadas que no padecía de aquel mal.
Cada vez que habia abandonado aquella jaula; no le habia importado si volver o no. Luchaba como el que no tiene nada que perder….pero ahora..ahora todo era muy diferente.
Estaba ella. Estaba su hembra. Aquella que lo hacia temblar con un solo roce.
Desenvainó la espada y contempló como los rayos del sol la hacian brillar. Volvió el rostro hacia la hembra y la miró por un largo tiempo. La voz de Aro lo sacó del embrujo y cuando salió de allí, tuvo que restregarse los ojos, a causa de las lágrimas.
Bella se ahogó en su propio gemido. ¿Qué iba a ser de ella sin aquel ser? ¿Qué pasaría si él muriese, que seria de ella?
-¡Edward!.- gritó con el corazón en la boca. Corriendo hacia la puerta que arrastraba sus barrotes en las chirriantes piedras calizas.
El bárbaro se giró y la miró con ternura, apreciando ella, una débil sonrisa debajo de aquella mata de cabello que cubría su rostro.
-Acércate.- le susurró ella.
Edward miró a Aro y él rey asintió. El bárbaro se acercó todo lo que pudo a la puerta y en uno de los rudos orificios cuadrados ensarto el rostro para tenerlo lo mas próximo a la cara de su hembra.
Bella estudió sus facciones ocultas; adivinándolas. Alzó la mano y acarició sus pómulos y labios, se empinó con los piececitos y un suave murmullo brotó de sus labios; cuando fue al encuentro de los del hombre.
-Vuelve.
Edward gruñó; confirmando que lo haría; y el guerrero se dio la vuelta.
Isabella se llevó la mano pecho y unió la tela rasgada de su humilde camisola; Edward tenia que volver…tenia que volver…
…
Carlisle caminaba detrás del rey Aro y a sus espaldas; como un animal; arrastraba los pies su sobrino Edward. El hijo de su hermana Elizabeth.
Intentó sofocar un suspiro indignado. Y las alas de su imaginación volaron hacia la cabeza morena que le llevaba unos pasos de distancia: Aro Vulturi.
Si hubiera seguido sus impulsos en ese preciso momento, lo hubiera atacado por la espalda una y otra vez hasta que la sangre manara sin control bajo sus pies. Lo odiaba. Por lo que habia hecho con Elizabeth y por como habia degradado a el hijo de un Rey.
Su vista viajó hacia atrás y observó unos instantes al hombre atlético y bien formado que caminaba detrás suyo.
Edward se habia convertido en un espécimen digo de ser admirado. Pero no en ese tipo de festines abochornantes y crueles.
¿Y la chica? Carlisle habia sentido el dolor de Edward en carne propia al separase de aquella muchacha de cabello caoba y ojos chocolate.
-James. Quiero que pelee con James. El cabrón se escapó la otra noche y mató a la cocinera. – Aro hablaba con Felix, que se habia adherido a ellos susurrándole a su amo nombres de posibles adversarios para Edward.- No me hubiera importado. ¡Pero no tengo otra!...ademas hizo una verdadera carnicería con ella….
-Esta bien, mi señor.-Felix hizo una pequeña reverencia y buscó a los hombres que hallaban confinados en un rincón de la basta extensión que caminaban.
Edward escuchaba todo aquello; pero su mente estaba a metros de distancia. Estaba con "ella" con aquella brujita que lo estaba haciendo plantearse millones de cosa sobre sí mismo; sobre su cuerpo..sobre su alma. ¿Se podia sentir tanto placer sintiendo la piel de ella en su boca? ¿Acariciando sus suaves montes hinchados que gritaban desesperados por latir en su lengua? Y aquel roce de cuerpos…de labios, aquella guerra sin cuartel que lo hacia envararse y rasgar la tela de su taparrabos con la erección instantánea que le causaba.
Podía oir los vítores de la gente que esperaba la pelea. Se tensó; apretando fuertemente sus puños.
Miró al horizonte y juró volver. Por que ahora; alguien le esperaba, y eso lo conmovió; tanto…que volvieron a empañarse sus ojos de lágrimas.
…
Sentados en una gruesa roca; Carlisle y Aro miraban sin perder detalle como los dos hombres confinados en la arena; intentaban escapar de las gruesas espadas que sostenían, como si fueran una prolongación de ellos mismos.
Aro no podia dejar de sonreir y Carlisle nervioso; contemplaba con horror cuando la punta de la espada intentaba rozar las carnes de su sobrino : Edward.
Carraspeó nervioso y así tuvo algo de atención sobre Aro.
-¿No disfrutas del circo? .- dijo el rey frotándose las manos con regocijo.- Edward es astuto y no se dejará vencer tan fácilmente por James. Es el mejor, y no creo que deje mal esa posición. Tiene mucho que perder…
-¿Perder?.- increpó Carlisle.- Dudo mucho que pierda algo, pues carece de todo….
Aro soltó una risa endemoniada y Carlisle quiso abalanzarse sobre él y arrebatársela de un puñetazo. Pero apretó sus puños fuertemente y esperó contestación.
-¿Has notado la ramera que lo acompañaba en su celda?.- preguntó sin mirarlo.
Carlisle asintió.
-Si le conviene ganará….ella le importa. Lo hace sentirse un hombre.- Aro miró a Carlisle con una ceja alzada.- Acaba de descubrir los dulces encantos femeninos y dudo mucho que ahora que los ha conocido quiera desasirse de ellos. Si pierde morirá….si no muere en la arena yo mismo lo mataré; con la punta de su espada.
Carlisle apretó tanto la mandíbula que tuvo miedo de explotar. La fúria lo embargaba…¿Cómo podia hacer para sacar a Edward de allí? Habia viajado hasta aquellas tierras, con el firme propósito de comprar a Edward; pero algo le decía que aquello no iba a ser tan fácil.
Embutido en sus pensamientos oyó a la multitud jalear. Su vista viajó a la arena y el horror viajó en su sangre rápido, hasta el corazón. James apuntaba a Edward con su espada y Edward yacía en la arena, de rodillas con la cabeza la estocada final.
Carlisle se levantó cuando el guerrero llamado James iba a asestar el golpe de gracia a su sobrino y la voz quiso brotar por su garganta; pero la multitud se unió a él de una manera increíblemente liviana.
Edward hizo una magistral pirueta e hizo la zancadilla a James con una de sus piernas, el guerrero perdió el equilibrio y cayó al suelo. Haciendo que Edward se levantara y fuera de nuevo en busca de su vil espada.
El bárbaro espero a que su contrincante le diera la cara y comenzó a pelear con él haciendo crepitar el duro acero.
Casi habia perdido; casi. Pero la suerte habia estado de su parte. No podia dar pie a otra oportunidad así; porque si duda acabarían con su vida.
Asestó un fuerte golpe en el estomago a James con su pierna y lo tumbó en el suelo.
Caminó hacia él con gesto etrusco y miró el circuito que lo rodeaba.
La multitud jaleaba .Debia de clavar su brillante espada en el cuerpo de aquel hombre.
Vió el miedo en los ojos del hombre y entonces no lo pensó. Con un rápido movimiento clavó la espada en el torso blando y miró de nuevo a su oponente; viéndolo morir.
El ultimo aliento de James hizo que la gente comenzara a bramar. Edward levantó los brazos junto con su espada y se paseó por la arena; como un gladiador orgulloso de su proeza.
Aro aplaudía agitado, sonriendo a Carlisle y el rey rubio, algo mas calmado, lo imitaba con sonrisas nerviosas.
-Supongo que Edward no estará en venta.- aventuró a sentenciar Carlisle.
-Supones bien. Edward morirá aquí; en mis manos o en esa arena. No lo dudes.
….
-¡Felix!.- la voz de Aro, grave y dura estremeció a Esme que no habia alzado la cabeza durante toda la cena.
Alguna que otra vez; de hurtadillas, habia mirado a aquel muchacho que, hambriento comía con desespero todas las carnes medio roídas que ellos echaban en un cubo, sentado en el suelo y con tanta mugre que no podia verse el color verdadero de su piel. Era Edward. Cada vez que recordaba aquello, le daban unas incontrolables ganas de llorar.
Carlisle la acarició debajo de la mesa; intentando calmarla y ella se recomponía de aquel sufrimiento que era agonizante.
Felix apareció de repente, haciendo una reverencia a su amo y a continuación a todos los que se hallaban en la mesa.
-Lleva el cubo con las sobras que hemos dejado, a la celda de Edward. La muchacha querrá comer ¿no?.- Una sonrisa cruel, brotó de los labios del rey Aro.
-Precisamente de ella quiero hablarle señor. Me ha preguntado un millar de veces por el guerrero y yo no sabia que decirle. ¿Qué le digo señor?
-No le digas nada. Que sufra un poquito. Esa maldita condenada….
-Implora por un baño o agua potable….es bastante incomodo oírla llorar señor….
Aro se carcajeó levemente y limpió el jugo del asado con el puño de su camisa.
-Pues acostúmbrate Felix. Las mujeres son así. Todo lo piden llorando.
Edward que comía como si le fuera la vida en ello; al oir hablar de su hembra alertó todos sus sentidos.
Sin parar de engullir oyó todo lo que decían y apuntó mentalmente lo del baño….¿Un baño…que seria un baño?
Sus ojos viajaron hacia la señora que comia como un pajarillo junto al rey rubio. Sus ojos se encontraron y pareció adivinar lo que él estaba pensando.
-Yo misma ayudaría a la muchacha….
Aro soltó el grueso trozo de carne y la miró ceñudo. A continuación miró a Carlisle.
-Edward y ella podían viajar al lago que hay cerca de aquí. Lo hemos visto cuando entrabamos en el pueblo. Seria un premio maravilloso para el muchacho….- siguió ella , con la vista clavada en el muchacho.
Aro crujió la mandíbula.
-Los premios los decido yo. Y no creo que Edward necesite un baño. No lo ha hechado de menos en toda su vida…
Esme se levantó y caminó hacia el guerrero que no habia podido dejar de mirarla.
-¿Te gustaría bañarte en el lago…Edward?
Esme esperó; y casi sollozó; tapándose la boca.
El bárbaro asintió y miró a su rey.
-¡Felix!.- el criado , llego como un rayo al lado de su rey.- Prepara los caballos, la reina Esme ha "sugerido" premiar a nuestro guerrero con un baño…quiero mas de diez hombres escoltándolo.
-¿Y la chica?.- preguntó Esme que todavía se hallaba al lado de Edward.
-A la chica la bañaré yo.
El odio se intensificó en el cuerpo de Edward y rugió de manera sobrehumana. Esme se apartó rápidamente y Carlisle fue al encuentro de su esposa. Edward se avalanzó sobre Aro y lo estampó contra la pared; haciendo que los pies del rey no tocaran el suelo.
-Bajame, malnacido. Bajame o te juro que la mato…..
Continuará….
Chicas…..hoy no ha habido lemmon…pero bueno…en el próximo lo garantizo ok? Besos nenas y ya sabeis decidme que os pareció. Me parece que es super importante para mi cerebro, jjajajajjajjaj!
