DESCUBRIENDO

Draco permaneció en silencio unos segundos, mientras obseraba en silencio a Granger. Y ella lo observaba a él como si se tratase de una nueva especie animal.

-Si quieres te cuento un poco por encima tus... actividades antes de desaparecer.

-Soy todo oídos. Ilumíname.

Hermione se tomó unos minutos para reorganizar sus recuerdos. Tenía muchas cosas que contarle al rubio, ninguna agradable. Y temía que reaccionara de mala manera. Cogió aire y comenzó su relato.

-Cuando desapareciste, los aurores llevaban ya unos meses intentando averiguar el paradero de varios ex mortífagos, desaparecidos sin dejar ni rastro. Bueno, Harry era el interesado. A muy pocos les importaba si vivían o morían. Los rencores de la guerra aun estaban presentes.

-¿Y ahora no?

-El temor a que desaparecieran magos del lado "bueno" les hizo cambiar su postura de intolorancia.

-Que amables...

-A lo que iba. Desapareciste de repente. Tu madre se presentó aterrorizada en el despacho de Harry. Creía que podrías haber sido asesinado por algún mortífago prófugo, o por alguien resentido por la guerra. De ahí a la primera noticia tuya pasaron ocho meses. Fui yo quien lo descubrió por casualidad. Vi una noticia en un periódico muggle. En primera plana. El asesinato de un político corrupto italiano. Una imagen borrosa del supuesto asesino llamó mi atención. Con una serie de hechizos mejoré la foto. Y casi me muero del susto. Allí estabas, con un arma muggle en la mano, el rostro inexpresivo. Harry consiguió las cintas de seguridad y, como sabíamos qué buscar, fue facil encontrarte. Estudiamos tus movimientos, tus expresiones, tu reacción al quitarle la vida a un hombre...

-Y...

-Nada. Estabas igual que los demás. Eras un cascarón vacío. Seguimos todos y cada uno de los asesinatos extraños en el mundo muggle. Siempre eras tú.Pero según pasaban los meses tus reacciones, tus expresiones, se iban volviendo más humanas. Y luego, desapareciste. No volvimos a tener noticias tuyas por dos años. Hasta que has aparecido aquí.

-Por lo pco que me contaron, aparecí en Nueva Orleans, cerca de los pantanos, bastante malherido. Por eso estuve en coma. No he tenido tiempo de robar mi historial clínico. Habían descubierto que me busca todo bicho viviente muggle y creí conveniente hacer mutis por el foro. Sólo por si la moscas.

-Hiciste bien. Con la que hay liada primero dispararan y luego, si sobrevives, haran las preguntas. -Hermione lo observó en silencio. A pesar de verse un tanto demacrado por su convalecencia, seguía siendo el maldito tío bueno del colegio. Pero, desde su punto de vista médico y dejando a un lado sus tontas hormonas alteradas, la carencia de reacciones emocionales a su relato resultaba preocupante.- Malfoy, me gustaría intentar algo contigo.

-Vaya. Creo que los años te han hecho un poco más lanzada.

-No seas crío. Me refiero a seguir una terapia experimental. Empecé a desarrollarla cuando encontramos a Zabinny en Corea.. Y, antes de que preguntes, ya no quedaba nada de tu amigo.

-¿Cómo está ahora?

-Mediante recuerdos cedidos por profesores, compañeros, conocidos... he logrado que recuerde su nombre y alguna que otra anécdota aislada de sus años en Howgarts. Pero no tengo muchas esperanzas. Su borrado de memoria fue mucho más concienzudo que el de Nott. Y en el caso de Montage, perfecto. No he conseguido nada con él. Lo han convertido en un vegetal que se mantiene vivo gracias a que acata todas las órdenes que le dan.

-Joder. Me estas deprimiendo, Granger.

-No te quejes. Tú por lo menos sigues siendo tú. Ellos... sólo Merlín dirá.

-Si accedo a ser tu rata de laboratorio, ¿qué me vas a hacer?

-Intentaré adentrarme en la niebla en la que se convierte tu mente cuando llegamos a tu desaparición. Pasearé por tu subconsciente, intentando vislumbrar alguna imagen que nos muestre qué o quien ha estado haciendo esto. Y por qué con vosotros.

-Sabes que puedo atraparte inconscientemente en mi mente. Y ahí sí que estaremos jodidos. Ambos. Además, hay cosas en mi cabeza que no quiero que se sepan. Y no me agrada la idea de tener a la sabelotodo del Trio Dorado husmeando cuando no puedo defenderme...

-Yo no husmeo, Malfo. Investigo. Además, el secreto médico me impide ir pregonando mis descubrimientos ajenos al tratamiento. Asi que, si tienes alguna aficción rara o resultas ser un pervertido, mantendré la boca cerrada.

-Doy saltos de alegría -bufó Draco. Le jodía muco quedar al desnudo ante la sangre sucia, pero la necesidad de averiguar lo sucedido esos años en blanco era demasiado grande.- Y tendre el disgusto de sentirte en mi mente...

-Iremos a un lugar seguro. Sólo lo conocemos Harry, dos personas más y yo. No quiero correr el riesgo de que alguien te vea y de la voz de alarma.

-Y esas dos personas deconfianza son...

-Bill Weasley y Luna Lovewood.

Draco no pronunció palabra. Del pelirrojo no tenía queja. Pero la lunática... con solo recordar las barbaridades que salían de su boca cuando estaban en el colegio se le ponían los pelos de punta. Se levantó y esperó pacientemente a que la joven terminara de recoger todo lo que necesitaba.

-Podemos irnos -Hermione le tendió la mano, recibiendo una mirada incrèdula por parte de él- Nos vamos a aparecer. Es la única manera de llegar allí.

-Sabes que la aparición es rastreable.

-Bill ha creado un conjuro que te hace indetectable cuando te apareces. Lo probamos cuando rescatamos a Zabinny. No pudimos averiguar quién nos atacó, pero descubrimos que nos podían rastrear. Y que con los mortífagos rescatados, tardaban poquísimo en hacerlo. Tardamos una semana en descubrir el dispositivo de rastreo.

-Entonces ya saben que estoy aquí.

-Tú no lo llevas. Esta oficina tiene una alarma que avisa si uno de esos dispositivos está activado. -Hermione se acercó a él y le giró. Con un movimiento hábil le sacó lacamisa y dejó al descubierto la zona lumbar. Una desigual y rosada cicatriz rompía la impoluta perfección de aquella nívea piel- Debiste quitártelo tú. La cicatriz no es profesional.

-Bien. Cuando quieras nos marchamos. No sé por qué pero no me siento muy a gusto permaneciendo mucho tiempo en un mismo lugar.

Hermione le agaró con fuerza del brazo y los desapareció. Cuando todo dehó de girar, se encontraban en una casona aparentemente derruida. A pesar de la distancia, Draco pudo percibir los fuertea hechizos de ocultación. Hermione, aun agarrándolo del brazo, echó a andar. Un ligero chispazo mágico le avisó cuando traspasaron la barrera. La lunática los esperaba en la entrada, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Lo has encontrado, Herms.

-Mas bien él me ha encontrado a mí. ¿Está Bill?

-Sí. Ha conseguido que Theo recuerde su tercer año en Howgarts por sí solo. Faltan detalles que solo un sly podría conocer, pero es un gran avance. Tengo la esperanza de verlo recuperado por completo.

-Quiero ver a Nott.

El tono frío de Draco llamó la atención de Luna, que miró al rubio como si fuese una de aquellas criaturas imaginarias que tanto la gustaban y que ponian nervioso a cualquier mago medianamente normal.

-¿Ya has comenzado el tratamiento, Herms?

-No.

-No es que tenga que darte explicaciones, Lovewood, pero yo no soy un vegetal andante. Recuerdo muy bien todo.

-Es dificil de explicar, Luna -Hermione fulminó con la mirada a Draco, que se limitó a bufar- Vamos dentro. Necesito una buena taza de té para asimilar todo. Y quiza una valeriana. No, mejor un Valium. Sí, eso. Porque presiento que esto va a ser duro, mu, muy duro.

-Hay que ver cómo te gusta dramatizar, Granger.

Y sin esperar invitación alguna, entró en la casa. Quedó congelado en el sitio. Frente a una chimenea donde crepitaba un alegre fuego, dormitaba un muy demacrado Blaise Zabinny. Y junto a él, con ciertas dificultades, Theodore Nott practicaba un Wingardion leviosa más bien tirando a patético. Su aspecto era mucho mas alentador que el de Blaise, pero el ver su expresión cuasi infantil, resultaba duro, muy duro. Pero lo que terminó por hundirlo del todo fue una presencia inmovil junto a la ventana más soleada. Tardó medio segundo en reconocer a Montague en aquella parodia de ser humano. Su antiguo compañero de casa tenía colcada una sonda nasogástrica, un gotero con suero y, por lo poco que se permitió vislumbrar, lo habían sondado para no tener que ponerle pañales. Apretó con furia los puños. Sentía cómo la ira iba creciendo en su interior. Los objetos del cuarto comenzaron a temblar y los cristales se rajaron de arriba a abajo.

-Tranquilizate, Malfoy.

-¿Cómo cojones quieres que esté tranquilo cuando dos de mis amigos son prácticamente squibs y otro está más muerto que un inferi?

-Montage aun siente y responde a estímulos externos -Luna se acercó al joven y acarició con infinita ternura sucabello- Hay días en los que he conseguido una respuesta pequeña de él. Bill está investigando antiguos rituales que nos puedan ayudar a traerlo de vuelta.

-Lo que realmente ayudaría es encontrar a los desgraciados que nos están haciendo esto -siseo Draco mientras se acercaba a Montage y le palmeaba suavemente el hombro- Me alegro de verte vivo, colega.

Hermione sintió un nudo en la garganta al ver aquel reencuentro. Por muy cabrones que hubieran sido los Slytherin en su épca escolar, no merecían ser tratados como conejillos de indias de algún grupo criminal demente. E internamente agradeció a cualquier poder superior el que Draco Malfoy no hubiese corrido la misma suerte que el resto de sus compañeros.

-¿Habeis encontado a algun otro?

-Millicent, Pansy, Daphne, Astoria, Flint, Urghuart, Rabastan Lestrange...

-Frena un poco. ¿El psicópata de mi tío? Creí que había muerto en la guerra.

-Todos lo pensamos. Hasta que me lo encontré en un refugio para indigentes en Berlín. Su estado es muy parecido al de Montage, aunque puede valerse por sí mismo.

-No estaréis pensando en devolverle sus recuerdos -Draco no pudo evitar un escalofrío al recordar algunos de los pasatiempos favoritos de su tío- Rab nunca fue una buena persona. Ni siquiera podríamos catalogarlo como persona.

-Por eso lo estamos reeducando -Luna le tendió una taza de té.

-Bien, Granger. Ahora quiero que me expliques qué ha ideado esa cabecita tuya.

-Quiero que te relajes y que, haga lo que haga dentro de tu mente, no intentes expulsarme o bloquearme.

-Bien, empecemos.

Hermione asintió. Sabía que era completamente inutil el discutir con él. Se sentó en una butaca y Malfoy hizo otro tanto frente a ella. Se miraron directamente a los ojos y entró en la mente de él. Se sorprendió al encontrarse directamente entre el límite que se había establecido entre la niebla y el recuerdo lejano de aquel día de compras en el que el mundo mágico dejó de tener noticias del ex mortífago. Se adentró en aquella nada nacarada. Privada del sentido de la vista, se centró en ls sonidos y olores. Al principio no percibió nada peo, tras unos minutos vagando por aquella nada, comenzó a oir algo. Eran leves murmullos, que no permitían entender ni una palabra. También pudo identificar un tenue aroma a productos de laboratorio. Iba a avanzar un poco más cuando una fluctuación en la niebla la alertó de que algo no iba del todo bien. Dejó que su mente regresara a su cuerpo. Tardó un minuto en recuperarse. Cuando lo logró, el panorama no pintaba nada bien. Malfoy tenía el rostro inexpresivo y en su mano un cuchillo militar. Hermione miró a Luna, que protegía a Montage con su cuerpo.

-No sé qué has removido ahí dentro, pero de repente se ha levantado, ha sacado su varita de no sé donde y ha convertido la taza de te en ese cuchillo. Luego se ha girado hacia Montage y ha intentado atacarnos. Lo he petrificado, pero parece que puede resistirse parcialmente.

-Quiero hacer una prueba -Hermione se encaró con Malfoy y habló con suavidad- Cuales son tus órdenes.

-Matar a los traidores Nott, Zabinny, Montage, Greengras...

-Quièn da las órdenes -Hermione mantuvo el tono bajo y autoritario. No quería alterar a Malfoy. No cuando podía acabar con todos ellos en un instante.

-Mando Central -la voz grave de Malfoy mostraba el esfuerzo por librarse del hechizo. Hermione no quiso tentar a la suerte y lo noqueó con un desmaius. Le arrebató el cuchillo pero no encontró la varita.

-Luna...

-Dime -la rubia se había dejado caer al suelo, temblando como una hoja.

-Recuérdame que en la próxima sesión lo ate a la silla.

-No te preocupes. Te ayudaré gustosa.

Ambas brujas se quedaron en el suelo, mirando al inconsciente rubio, preguntándose qué diantres le habían hecho.