Disclaimer: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling.
La canción que da título a la historia pertenece a The Rolling Stone
Disclaimer que exige fanfiction así como el siguiente aviso: Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"
Inesperado desenlace.
La chica se llamaba Danielle Wale. En aquel momento tenía dieciocho años y volvía de la universidad donde estudia literatura, pasaba por allí como cada día, pero sino hubiera sido por la presencia de Donaghan, ni siquiera se fija que aquello era un local, durante todo ese tiempo pensaba que era un sitio abandonado.
Danielle viendo el ambiente al que le había llevado, pensó que el joven era un friki. Un rarito. Que él era la persona extraña. La canción que tocaron, Mirada de medusa, no ayudó a que esa visión cambiara sobre él. Por ello, Wale le pidió que se vieran una segunda vez. Por que ella estaba igual de loca, o al menos, a primera vista, consideraba que la locura estaba dentro de las cualidades de aquel extraño grupo de música.
Tras esa, en la que se limitaron a hablar sobre sus vidas sentados en la puerta del famoso garaje de la casa del chico, vinieron muchas más, hasta que Donaghan al final se atrevió a pedirle una cita propiamente dicha, entre notables sonrojos y tartamudeos constantes que sólo lograron que la chica viera al joven con demasiado buenos ojos como para negarse a una cosa así.
No fue hasta dos años después que Donaghan le contara que era un mago, que sabía hacer magia, y para ello, sacó su varita e hizo que su bajo llegara a sus manos como si nada, agachó la cabeza y espero a que la castaña hablara, pensando en cualquier cosa, desde la aceptación ante aquello, hasta una sarta de frases que hacían ver que no le creía demasiado. Pensaba en las ciento y una respuestas que le podía dar. Danielle no se esperaba que aquello pudiera suceder, vamos, era el mundo real, las cosas mágicas no sucedían así como así. Aunque entonces miles de cosas cuadraron en su mente y sólo fue capaz de sonreír.
—¿Y yo era la rara, Tremlett?—Le pregunta alzando una ceja. Y para él, aquella fue la mejor respuesta que pudo obtener. La respuesta ciento dos.
Quince de septiembre de mil novecientos noventa y siete
El Profeta lo ha anunciado en primicia y no es el único medio que se hace eco a la noticia. Congregados en torno a la ceremonia hay prensa británica e internacional. El bajista de la famosa banda, las Brujas de Macbeth, se va a casar. Con una muggle, ni más ni menos. Muchas brujas maldicen el momento, pero no quieren perderse el sitio en primera fila. Algunas de ellas han estudiado en la misma clase de Donaghan y muchas pensaban que aquel grupo estaba loco por llevar a cabo tal proyecto como montar una banda de música. Muchas de esas brujas han sido testigo de los ataques de Myron por cantar por los pasillos cualquier canción que surcara su mente por aquellos momentos.
Y sin embargo allí están. Observando como Kirley lleva las aras, como padrino de la ceremonia que es, está nervioso y se pasea por todo el lugar vigilando que todo esté bien, pese a que Wagtail le ha dicho que esas cosas las hacen las madrinas, y que el padrino solo tiene que asegurarse de que el novio llegue a la ceremonia con resaca, misión que no ha cumplido; o como Heathcote que es, probablemente, el miembro más bruto de todas las Brujas está llorando y sonándose los mocos en un pañuelo de tela que Herman le ha prestado y posteriormente regalado.
La novia viste sencilla, por maquillaje sólo lleva el rubor de sus mejillas. La música le llega a los oídos y sabe que finalmente Donoghan ha permitido que el vocalista del grupo sea el encargado de la música, por que en vez de la típica música de bodas, la marcha nupcial, le llega el sonido de She's a rainbow y sólo puede evitar reír mientras llega hasta el altar. No sabe si Myron buscaba ese efecto, pero se ha relajado y con una mirada se lo agradece, mirada que recibe un gesto de OK con los dedos.
La ceremonia solo es interrumpida por el sonido de los flashes de las cámaras o de algún periodista que toma nota de voz, aunque son breves, y los novios lo agradecen. Llegado el momento especial, Danielle sonríe y Donaghan recuerda que hace varios años dejó los aparatos, pero todavía la recuerda con ellos, todavía la recuerda con aquellas gafas que tenía celo pegado, incluso.
Todo pasa muy lento, y cuando la pareja se besa, en el lugar sólo se escucha a Heathcote llorar más alto de lo emocionado que está, a su lado Herman le da palmaditas en la espalda y en el hombro, asombrándose de que el exSlytherin está llorando de esa forma, mientras que él, que fue Hufflepuff esté tan tranquilo.
El ramo le cae a Myron, quien tras mirarlo con una cara asombrada y ceja alzada no puede evitar volverse a Kirley, que anda hablando con algunos invitados sobre el convite y gritarle desvergonzadamente.
—¡Eh! ¡Duke! ¿Te casa conmigo?—Le encanta molestar al joven pese a los años que han pasado y que supuestamente ha tenido que madurar. Myron no madura y Kirley lo sabe.
—Ni en sueños te aguanto para toda la vida—Es lo único que le responde sin tan siquiera mirarle y como si nada, vuelve a la conversación que estaba manteniendo antes de ser interrumpido.
—Me ama—Le comenta al señor que tiene a su lado, todavía no lo sabe, pero es el padre de Danielle, quien está sorprendido por que no cree que su pequeña se vea rodeada de gente tan loca como esos extraños músicos.
Luego la ve sonreír en brazos de ese Donaghan del que todavía desconfía, mientras hablan con el brutote cuyos lloros no ha dejado de escuchar y piensa que pueden ser todo lo extraños que quieran, pero Danielle es feliz con ellos.
La boda, si mal no recuerdo/leí, es algo cannon que salió en el Profeta. Al no mencionar con quién se casaba Donaghan, pues creé a Danielle, que no es una bruja, pero tampoco es alguien muy normal.
