Hola chicas….hoy Bárbaro.

Espero que os guste. Agradecida siempre por vuestras palabras de ánimo, cuando éste está bajo mínimos. Nos leemos abajo.

Los personajes de esta historia ni me pertenecen. La historia es mía.

Este fic es Rating M. Por lo tanto si eres menor de edad: No lo leas.

Si lo haces. Es bajo tu responsabilidad.

BÁRBARO.

Esme se levantó y caminó hacia el guerrero que no habia podido dejar de mirarla.

-¿Te gustaría bañarte en el lago…Edward?

Esme esperó; y casi sollozó; tapándose la boca.

El bárbaro asintió y miró a su rey.

-¡Felix!.- el criado , llego como un rayo al lado de su rey.- Prepara los caballos, la reina Esme ha "sugerido" premiar a nuestro guerrero con un baño…quiero mas de diez hombres escoltándolo.

-¿Y la chica?.- preguntó Esme que todavía se hallaba al lado de Edward.

-A la chica la bañaré yo.

El odio se intensificó en el cuerpo de Edward y rugió de manera sobrehumana. Esme se apartó rápidamente y Carlisle fue al encuentro de su esposa. Edward se avalanzó sobre Aro y lo estampó contra la pared; haciendo que los pies del rey no tocaran el suelo.

-Bajame, malnacido. Bajame o te juro que la mato…..

.

CAPITULO 6.

Edward no sabía lo que era un baño.

Charlie nunca le habia hablado sobre aquello. Pero la posesividad que rugía en su interior, lo habia golpeado como un mazazo al escuchar las palabras dominantes del rey Aro con respecto a su hembra. ¡No lo podia permitir!

Esme se acercó al Bárbaro con los ojos empañados en lágrimas.

-Bájalo, muchacho. Créeme cuando te digo que si lo matas no saldrás de aquí vivo…y es más que posible que tu chica no tenga un futuro mejor. ¿Me entiendes…Edward?

La risa cruel de Aro se ensanchó al sentir como los brazos fuertes del guerrero cedían y lo bajaban suavemente.

Tendría su castigo. Lo tendría sin duda…Cuando sus invitados hubiesen desaparecido de sus dominios.

Los pies de Aro tocaron el suelo y se llevó las manos al cuello; las manos de Edward como tenazas. Habrian hecho cardenales sobre su piel; sin ninguna duda. Aquello era digno de pagarlo con la muerte.

-Edward, Edward, Edward….veo que tu pequeña ramera está haciendo mella en ti.- Aro se paseó alredor de Edward como una polilla.- Me has decepcionado y eso lo pagaras. ¿Lo sabes?

Aro vió fúria en los ojos de Edward y aquello lo hizo sentirse, aún mas victorioso.

-Rey Aro. No le hagas daño al chico. Tú mismo me has dicho que está embriagado por los encantos de la jovencita. La cree suya. ¿Por qué no dejamos esto de lado y lo olvidamos?

Era Carlisle el que habia hablado. Con la serenidad y la postura de un gran Monarca. Aquel que Aro nunca sería.

Los ojos de Aro brillaron de envidia al estar frente a su homólogo; pero acto seguido sonrió como un desquiciado y volvió a mirar al atlético guerrero.

-Está bien. Olvidémoslo.- su risa malévola hizo estremecer a Esme.- Os bañareis. –Rió con ganas y se frotó las manos divertido.-¡Félix!

La cucaracha de Félix apareció de la misma nada de donde desapareció y se paró frente a su rey . bajando la cabeza con sumisión.

-Prepara los caballos. Llevamos al bárbaro con su…- miró hacia Esme, tapándose las boca.- Lo siento señora; pero a veces se me olvida su presencia al hablar.- Con Isabella. Quiero diez hombres. Yo también iré. No me perdería el espectáculo por nada del mundo.

Carlisle se volvió ligeramente para mirar a los ojos a su esposa.

-Si me disculpais. Será divertido.- Aro se paró frente a Esme .- Una idea deliciosa señora. Deliciosa.

Cuando el cuerpo de Aro se giró hacia la puerta, Esme buscó los brazos de Carlisle y se abrazaron, ambos miraron a Edward que los observaba sin emoción en sus ojos. El bárbaro siguió a su rey sin imaginar si quiera lo que le esperaba.

…..

Bella habia caído adormecida, esperando noticias del guerrero.

Nerviosa, y temiendo por su vida. Las horas habían ido corriendo sin saber nada de aquel hombre primitivo.

Oyó el barullo de los caballos y pisadas acercándose.

Se levantó del jergón de paja y estrechó los ojos intentando asimilar los rasgos que venían de lo lejos.

Los rostros de los mismos bastardos que la habían traído a rastras, días antes hacia la celda, se acercaban mas y mas a ella.

-¡Sal, ladrona! ¡Iras a darte un baño con tu guerrero!.- la voz lasciva de uno de ellos le dieron ganas de vomitar. Uno la habia cogido por un codo y el otro la arrastraba del cabello engreñado.- ¿Te ha follado ya? ¿Eh? Golfa. Seguro que te podrido el coñito….

Bella sintió unas nauseas imposibles y vomitó parcialmente a uno de los hombres.

-¡Hija de puta! ¡Te lo juro que me las pagaras! ¡Cuando Aro mate al cavernícola ese, te follaré hasta partirte en dos y entonces te mataré mientras te ensarto la polla en tu culo estrecho.

A Bella comenzaron a castañearle los dientes de puro terror. El futuro que se abria paso ante ella, era agonizante. Sin duda antes de que el bárbaro muriese; ella tenía que desaparecer de allí.

Su vista se alzó con espanto y vió el cruel rostro del Rey Aro, mientras éste le dedicaba una sonrisa de triunfo, que viajaba a lo largo de todo su cuerpo de mujer.

Buscó a Edward y sus ojos se entristecieron.

El cuello de Edward estaba rodeado de una enorme argolla de acero.

Gruesos eslabones, uno detrás de otro, se arrastraban por la arena caliente cada vez que él se movía.

Isabella sintió una piedad por él desmedida y sus ojos se nublaron de lágrimas.

Lo trataban como un animal sin raciocinio…..

Edward alzó la cabeza y se encontró con los ojos de su pequeña hembra. Le sonrió levemente y ladeó un poco la cabeza. Su vista vagó lentamente por sus suaves curvas y la posesividad lo embargó en un sentimiento insoportable…casi rozaba el dolor.

-¡Subidla al caballo!.- La voz de Aro, hostil; sacudió como un latigazo a Bella. Miró al monarca y supo que algo escondía.- Vamos al lago pequeña Isabella. Alguien me ha dado una idea excelente.- rió con fuerza echando la cabeza hacia atrás.- Sube, maldita piojosa.

Bella subió al lomo del animal sin ayuda y con los pies desnudos, acarició el pelaje del animal.

Cerró los ojos y recordó a su padre en la lejanía de su niñez.

Alguien palmeó al caballo y miró hacia atrás con desagrado.

Y entonces fue cuando divisó los eslabones que se escondían bajo la montura.

El caballo comenzó a correr y su cabeza voló hacia atrás.

Edward corría con sus manos apresando la gruesa argolla de su cuello. Bella intentó calmar al animal para que parase el trote. Si seguía con aquel ritmo; Edward iba a ser decapitado en breves minutos.

Se estremeció y comenzó a acariciar al animal con ternura.

Sus pies hicieron un movimiento; recordando a su padre. Cuando Charlie quería que el trote se detuviese; inclinaba ligeramente los pies y el caballo iba parando poco a poco…..Y gracias a todos los Dioses a ella también le funcionó y el caballo fue relentizando su paso.

Volvió la cabeza de nuevo. Edward habia caído al suelo; pero ya se levantaba.

Los guardias que los acompañaban junto a Aro se reian y mofaban del guerrero, tan vulnerable en aquellas circunstancias.

Bella divisó el lago y suspiró de alivio.

Edward escupió la arena que habia llenado su boca al caer al suelo. Se pasó las manos juntas por el labio y vió la sangre manando de él.

Rió ante el hecho de haber sangrado en aquellas circunstancias.

Su vista viajó hacia el cuerpo elegante que cabalgaba a lomos de aquella bestia colosal.

"Su hembra"

El orgullo lo embargó y se sintió dichoso; pese a las circunstancias.

El animal dejó de caminar y los demás guardias subidos también en sus animales lo rodearon con miradas de recelo.

Aro, encima del lomo de su animal lo miró inquisitivamente.

-Vas a pagar lo que me hiciste infame.- Lo observó con repugnancia y se bajó del caballo de un salto.- ¡Demetri, ven conmigo! Ayúdame a atar a este malnacido al árbol mas grueso que encontremos. Cuando lo hagas; desapareceras. Quiero jactarme del espectáculo a mis anchas.-Miró a Isabella.- Baja. Vendras con nosotros.

Isabella bajó con determinación y caminó en pos de Aro y el vasallo que llevaba a Edward atado. Vislumbró el lago con atención y suspiró. Iba a ser increíblemente placentero sentir el agua rodear su piel y limpiarla. Se estremeció de placer y una débil sonrisilla se abrió paso entre sus dientes.

-¡Ya te puedes largar; Demetri!.

Edward se sintió hastiado. Lo habían enredado a un enorme tronco de árbol; haciendo que la corteza le hiciera pequeños cortes en la espalda al moverse.

Miró hacia Bella y se sintió feliz.

-¡Desnudate!

Bella se volvió a mirar al hombre que habia dado la orden.

-¿Qué?.-su rostro era una perfecta mascara de temor.

-Que te desnudes.-dijo serenamente el rey Aro, recargándose en otro árbol, muy cerca de Edward.- Y despacio. Apuesto que este bastardo no te ha follado todavía….no tiene ni idea de lo que es….ni a los perros ha visto. Yo le voy a dar unas clases que no va a olvidar en su jodida vida….

Continuara….

Ya. Lo siento. Bueno..prometí un lemmon pero no lo creí oportuno. No hace falta que todos los capítulos sean de ese tipo no?

Gracias por pasarse a leer por aquí. ¿Algun review? Millones de gracias por adelantado. Besos!