Chicas…tal y como prometí. Bárbaro.

Espero os guste. Nos leemos abajo.

Los personajes de esta historia son de Sthephenie Meyer . La trama en sí. Es mía.

Disfrutad de la lectura hermosas.

BÁRBARO.

Ella intentó zafarse pero ya era demasiado tarde. La habia cogido con aquella manos babosas.

-El maldito cobarde ha huido.- rió con ganas.- No me importa.- dijo de pronto, serio.- Ahora solo puedo pensar en una cosa y es en ti y en tu fabuloso cuerpo. -¡Ven maldita puta, te voy a enseñar lo que es un hombre ahora mismo!

La cargó como pudo en su hombro y caminó hacia la orilla mirando las piedras de camino.

De prontó notó que la cabeza se le iba y algo frio que comenzaba a mojarle la frente.

La malnacida de Charles Swan habia caído al suelo y él se llevó la mano al liquido frio que comenzaba a llegarle a los ojos.

Era sangre.

Un mareo lo azotó y lo clavó de rodillas en la orilla del lago. Alzó la mirada y vió al caníbal, al monstruo ,al bárbaro levantar su portentoso brazo y asestarle otro golpe con algo frio y duro…allí todo se detuvo y solo hubo oscuridad….

..

Capitulo 8

Bella , desnuda y con los brazos todopoderosos, de aquel esclavo bárbaro rodeándola, miraba hacia sus espaldas, con el mentón apoyado en el atlético hombro de Edward.

El barbudo cobrizo corría y tras de sí, dejaban el cuerpo inerte de Aro en el suelo empedrado del lago.

Inspiró con fuerza y cerró los ojos . ¿Y ahora qué? ¿Qué le esperaba? Huyendo con un cavernícola colosal que la tentaba carnalmente, de mil maneras diferentes.

En aquel preciso momento, fue consciente de su desnudez y de que sus pechos se aplastando el vigoroso y ancho tórax de él.

Se sintió avergonzada y separó sus labios para gemir su nombre.

-Edward….

Edward habia cogido a Bella con rápidez; pensando en aquellos desalmados que los esperaban a breves metros del lago donde habia golpeado a Aro con varias de las cadenas que lo habían mantenido cautivo a aquel grueso árbol. Pero la fúria lo habia llevado a un nivel desconocido para él. Observar que aquel asesino sin escrúpulos, sentía lo que él habia sentido por su hembra, lo habia sacado completamente de sus casilllas.

Lo habia sacudido de una manera incierta y una fuerza sobrehumana habia hecho ceder aquellos gruesos eslabones y dar caza al rey.

"Su hembra"; la olfateó con intensidad mientras corría. Su cabeza castaña, se posaba en su hombro y su cuerpo desnudo, rozaba el suyo de manera casual; haciendo que su polla; dura, y enorme, buscara alguna sensación liviana por algún agujero de sus maltrechos calzones.

Oyó su nombre y la miró brevemente. Su deseo era algo difícil de ocultar, y mirar los oscuros ojos de " su hembra" no lo aventajaban en nada.

-Dime.- le contestó; sin cavilar. Dando largos pasos, hacia un área rocosa y firme.

-Necesito cubrirme. Yo…estoy incomoda. No espero que lo comprendas, pero no suelo ir desnuda y restregando mi cuerpo con un hombre al que apenas conozco.

Edward siseó y dio un gran salto con ella en brazos.

-¿Ves aquellas rocas inmensas?

-Si.- dijo ella en un tono seco.

-Allí nos esconderemos de los lacayos de Aro. Temo haberlo matado y ojalá lo haya hecho por que si no, él mismo me matará.

Isabella cerró la boca y desistió sacar a colación de nuevo su desnudez. La prioridad era llegar a aquella área, sus vidas dependían de ello.

….

Cuando Carlisle y Esme vieron a sus hijos montados en sus fieles corceles de guerra; soltaron una exclamación sorda para sus adentros.

Algo en palacio debia haber ocurrido, para que ellos mismos; hubieran ido en su busca a las tierras del Rey Aro.

Los tres sabían de Edward y del cometido que tenia Carlisle con su adorado sobrino.

Pero aquello era difícil y habia que ser discreto. Cualquier error podia ser garrafal, ya que la crueldad de Aro no era para nada exagerada.

El mayor fue el primero que habló.

-Como hermano mayor; te suplico que me escuches padre. Nuestro administrador ha cometido una gruesa falta y debemos echarlo de nuestras tierras.

Carlisle miró a su esposa y frunció el ceño; intentando comprender.

-¿Habeis venido desde nuestras tierras para hablarme de nuestro administrador? ¡Sabeis perfectamente que es lo que nos ha traido aquí! ¿Y vosotros venís vistiendo vuestras mejores galas y montando los mas fuertes corceles para hablarme del administrador?

Jasper bajó del caballo y titubeó al dirigirse a su padre.

-Es sobre Alice Brandon. La cocinera. Ha recibido una brutal paliza. Ha sido el administrador. Él abusa de cada moza que le viene en gana y si ésta se resiste las maltrata hasta rozar la muerte. Éste ha sido el caso de ella. De Alice.

Carlisle suspiró y caminó hacia su hijo; aferrándole el hombro con fuerza.

-De verdad hijo. Amo tu lealtad hacia tus semejantes y tu devoción hacia las causas nobles de espíritu, pero Edward es mi prioridad ahora. Mi sobrino, tu primo, es nuestra prioridad. Cuando Edward esté con nosotros, sano y salvo. Solucionaremos el problema con el administrador y la buena de Alice. ¿Cómo se encuentra ella?

-Mejor papá. Pero mientras yo estoy aquí…

-Jasper….

El sonido de varios caballos al galope los hizo mirar hacia el lugar de donde venían. Demetri y sus secuaces venían con caras adustas y gesto fiero. Carlisle y Esme se dieron perfecta cuenta de la ausencia de Edward, Bella y Aro.

-¿Y vuestro rey?.- preguntó Carlisle con segura solemnidad, al lacayo que lo miraba con ojos frios , apostado encima de su corcel.- Han venido nuestros tres hijos y quieren saludarlo.

-Nuestro rey ha sufrido un ataque por parte del hijo de puta del bárbaro. Él y la la ladronzuela que le tiramos a la jaula para que se le enfriaran los huevos, han huido; dejando a Aro inconsciente. Hemos llamado al matasanos de la aldea vecina. Tiene un fuerte golpe en la cabeza. – Demetri estudió a los tres hombres jóvenes que lo rodeaban.- Váyanse. Aquí no hacen nada. Si Aro sale de ésta, les devolverá la visita como suele hacer. Ahora si me disculpan.

La familia Cullen se miró entre ella y no hicieron falta las palabras.

Jacob le inclinó la mano a su madre y ella subió a su caballo.

Lo mismo hizo Emmet con su padre.

Raudos y veloces, peinarían toda la amplitud de tierras del lago. Debian encontrar a Edward, fuese como fuese.

….

-Toma.- Cúbrete con esto.- La voz de Edward, turbó a Isabella que rozó sus dedos con los de él al cederle unas pieles de animal muerto.- Las he pasado por el fuego; ósea que no temas. Estan secas. Abrígate y acércate al fuego. No sabemos el tiempo que pasaremos dentro de esta cueva.

Ella le hizo caso y poco a poco dejó de temblar.

Lo miró a hurtadillas.

Sus pestañas increíblemente largas; eran preciosas y sus ojos verdes; eran mucho mas amables y bondadosos desde que se habían adentrado en aquella cueva.

Era extraño. Pero se sentía segura con aquel hombre. Aquel ser primitivo que le hacia sentir una mujer en cuanto sus manos fuertes se posaban en su delicada piel blanca.

Recordó el rostro suplicante de él antes de que lo llevaran a pelear a la arena. Aún dudaba de que aquella mujer que lo habia acariciado con tanto anhelo pudiese ser ella misma.

Bufó.

Y volvió a mirarlo.

Si era un ser peludo. No habia nada en él que la atrajera hasta arrastrarla al pecado…tan solo sus manos. Sus fantásticas manos y su boca…

Se revolvió inquieta y notó la humedad entre sus piernas. Se estaba excitando. ¿Pero acaso estaba demente?

Volvió a mirarlo y se fijó en la delimitación de sus músculos.

El amplio tórax, los fuertes brazos; aquel vientre liso y sin una gota de grasa….era tan perfecto que parecía una estatua perfecta de anatomía masculina.

Tragó con fuerza y volvió a notar su humedad. Ahora sus pechos estaban en carne viva y en sus pezones hormigueaba una incesante necesidad. Querian ser acariciados, devorados…por los labios de él.

Se enfadó con ella misma y con su cuerpo. Cruzando las piernas entre si, he intentando apartar aquellos pensamiento lujuriosos.

Edward podia olerla. Podia oler su excitación. Su aroma de hembra que lo embriaga y lo hinchaba; hasta dolerle las ingles.

Ensanchó las aletas de la nariz y aspiró con fuerza.

¿Y si se acercaba?

Temía que si se acercaba a ella, la asustara y ella huyera despavorida de sus brazos. Todo lo que habia ocurrido habia sido duro; aunque ella no pareciese estar asustada lo mas mínimo.

Intentó sofocar un gemido. Le dolían las bolsas bamboleantes que habia detrás de su pene; estaban tan escondidas que casi no podia tocárselas.

-Creo que dormiré.- le oyó decir a ella.

Edward se levantó y caminó hacia ella.

-¿Puedo?.- le preguntó, indicando con una mano, otro jergón que habia dispuesto él con hojas secas y pieles.- La noche es fría y siempre se agradece otro cuerpo caliente cerca de uno.

Ella se perdió en sus ojos; mas oscuros que lo habitual y asintió con la mirada.

Notó su cuerpo caliente cerca de el suyo y también el aroma inconfundible de su cuerpo; ahogó una sonrisa y le dio la espalda para intentar conciliar el sueño.

-Buenas noches Edward….

-Buenas noches, amada.

Bella se quedó inmóvil por unos instantes. Hasta dejó de respirar. Notó como el cuerpo de él se ceñía al suyo y su falo duro se pegaba a su trasero desnudo. Tambien sintió la delicadeza de su mano rozar levemente su cintura y apresarla contra él, haciendo que los limites de un cuerpo y otro fueran inexistentes. Aquel maldito cosquilleo volvió… y en todo el cuerpo. Necesitaba algo de aquel bárbaro y lo necesitaba ya.

Continuará….

Bueno. El ansiado capitulo de Bárbaro. Espero les haya gustado eh? Besos y las quiero. No lo olviden. Mañana no subo; quizás el domingo lo haga con The Priest. ¡!