Me decís, muchas de vosotras que echais en falta que actualice este fic mas seguido…y chicas en serio; no puedo mas.
Entre el trabajo, los niños y la casa, me faltan dedos de una mano, para contar las horas que tengo libres al dia. De lo que sí podeis estar tranquilas es que el tiempo que tengo lo invierto en esto.
No os entretengo mas y os dejo que leais el nuevo capitulo. Besos. Sigo repitiendo que tengo facebook; buscadme.
BÁRBARO.
No pudo hablar. No tenia palabras. Sólo tenia ojos y piel para él. Rogó para que se acercara a ella, pero él no lo hizo. Tan solo la saludó con la cabeza y se giró de nuevo hacia la silla donde anteriormente se hallaba sentado. Ella se sintió sofocada ante él y buscó un lugar también en la mesa….aquella cena seria larga y tediosa; bajo la ardiente y abrasadora de Edward. Y qué decir de sus muslos…y aquella avergonzante excitación…
.
.
.
.
Capitulo 14.
Edward observó a Bella con los ojos entrecerrados. La luz de las velas la hacía mas perfecta y su rostro adquiría un matiz de deidad ante sus ojos. Se habían cruzado las miradas varias veces y divertido; había sonreído en su interior al ver como los ojos de ella se paseaban por el contorno de su clavícula y sus fuertes brazos torneados por el duro metal….
…Como tampoco pudo pasar por alto como casi todos los hombres de la mesa la agasajaban con sonrisas de lobos hambrientos; todos menos uno: su pariente Jasper.
El rubio, se limitaba a comer nervioso, sonriendo forzadamente y salpicando la cena de algún monosílabo que otro.
Los demás babeaban por ella. Edward se preguntó si estaba enloqueciendo, pues albergaba una ira descomunal a todos los machos de su familia en aquellos instantes; incluido su tio Carlisle.
Pero a quien mas odiaba con toda su alma en aquellos momentos era a ella. A él le hubiera gustado que ella se hubiese mostrado fría y distante con los demás machos; excepto con él, pero sin lugar a dudas aquella hembra era todo lo contrario a lo que él esperaba de una compañera; si es que esperaba algo.
Se imaginó a sí mismo, sacando uno a uno los dientes de Jacob, de un fuerte puñetazo, ya que se deshacía en elogios para ella; él, quizás mas que nadie, con él debería explotar toda su fúria.
Pero debía de estar agradecido a aquel hombre bondadoso, que se decía hermano de su madre y portarse como un hombre, no como el animal que en verdad era. Aquel que estaba oculto detrás de aquellas ropas finas y el suave aroma del jabón.
-Si lo deseas; mañana daremos un paseo hacia el arroyo. Allí hay un prado precioso, lleno de flores silvestres.- Jacob, habló sin despegar los ojos de Bella y ésta sonrió, sintiendo los ojos de Edward, analizándola, como un animal al acecho.
-¿Ese no es el prado del amor, Jacob?.- La risa socarrona de Emmet, despabiló a Bella, que se había quedado muda de horror al oir lo que significaba aquel prado para la familia Cullen.
-He paseado con un sinfín de muchachas por ese prado y te puedo asegurar que no le he jurado amor a ninguna de ellas, Emmet. Simplemente quiero que Bella, descubra ese hermoso paraje.- Enunció Jacob, algo más serio, mirando a su hermano: Emmet.
-Nadie dice que les hayas jurado amor eterno, Jake…pero un revolcón si he oído que has tenido con alguna de ellas…-El carraspeo de Carlisle, acalló a Emmet rápidamente.
-Si alguien debe pasear con Bella por el prado es Edward, hijos. No seáis mezquinos. Estáis manteniendo al margen a vuestro primo.- Carlisle miró seriamente a sus hijos y luego desvió la mirada a Edward.
El muchacho no había probado bocado, porque no sabía comer como lo estaban haciendo los demás comensales en la mesa y en su mirada, transparente; se veía un dolor emergente, la perdida de algo que él creyó suyo y que en realidad solo fue un puro espejismo.
-No has cenado Edward.- sentenció Carlisle, que seguía con la mirada prendida en Edward.- Si es por tu…
Edward no lo dejó acabar y arrastró la silla, ayudándose de sus pies. Se levantó y se dio la vuelta, caminando de aquella manera desgarbada; sin ni tan si quiera despedirse.
-En verdad, tendremos que enseñarlo a convertirse en un hombre, padre. Es casi como un animal….- ladró Jacob.- ¿has sentido la ira que descargaban esos ojos? No estaba cómodo aquí sentado con nosotros. Compartiendo nuestra mesa.
-Lo habéis aislado, Jacob.- susurró Jasper, disponiéndose a levantarse . Los miró a todos uno por uno y suspiró.- Padre, si queréis que ese sobrino vuestro se comporte como un hombre; primero tienes que enseñárselo a tus propios hijos. Se han deshecho en cumplidos hacia Bella, dejando a Edward a un lado y ignorándolo. Tú mismo has pecado de lo mismo, padre. No me parece justa la manera de tratar a Edward.
Jasper abandonó la sala y todos se mantuvieron callados y avergonzados. El chico llevaba razón y todos lo sabían. Incluso Bella, que había flirteado con todos ellos, para lograr un poco de la atención de aquel hombre. Atormentada en sus adentros, se maldijo, porque sin lugar a dudas todo le había salido al revés.
.
.
.
.
Jasper caminó silencioso por el largo pasillo y se quitó las botas para no hacer ruido en el pavimento. De frente a su dormitorio, miró hacia los lados y abrió rápidamente para meterse dentro como un ladrón. Se apoyó en la puerta y cerró los ojos fuertemente, se estaba involucrando demasiado con Alice; pero la amaba, y no podía ofrecer ese sentimiento de otra manera, pues su pureza rebasaba cualquier maldad que le pudiesen hacer a él.
Al abrir los ojos, la encontró en la cama, con la espalda recargada en los almohadones del cabecero y mirándolo sonriente; como aquella Alice que él recordaba.
Él la imitó y caminó hacia ella, despacio para sentarse a su lado y con timidez entrelazar una mano con la suya.
-¿Cuándo has despertado?- la miró a los ojos y se sintió hechizado por completo, viajando con sus ojos hacia su boca, sin pretenderlo.
-Hace un ratito.- ella le sonrió.- Gracias por la comida. Estaba deliciosa; en serio, pero no deberías de hacer esto por mí…cuando tus padres se enteren…
Jasper, llevó uno de sus dedos a la boca de ella y la hizo callar.
-Pienso dar la cara por ti; no temas. No habrá ningún otro administrador, Alice. Nunca mas albergaras miedo en tu interior. Te lo prometo. Yo cuidaré de ti, siempre.
-Pero….tú…yo…soy una simple cocinera. Y ahora…no soy digna de ti, no lo soy…- Alice bajó la cabeza y comenzó a tararear un gimoteo; maldiciéndose por su mala suerte. Todo hubiese sido mas fácil si aquel maldito de Riley, no hubiera deparado en ella. Con un estremecimiento, recordó como la llevó hacia aquel llano en el bosque y la estampó contra un árbol, metiendo las manos sucias y asquerosas, dentro de su falda y arrancándole de un tirón sus braguitas, hechas por ella misma. Hubiera querido desmayarse, pero no tuvo esa suerte. Sintió aquellos dedos meterse donde no había tocado nadie y aquella boca falta de dientes y monstruosa arañarle la cima de sus pechos….cuando la invadió con su verga, el dolor no fue nada en comparación con el sufrimiento de lo acontecido…y admitiendo con serenidad para sus adentros, que después de aquel acto, todo acabaría.
Pero no acabó; después de haberse derramado dentro de ella, había comenzado a golpearla con los puños hechos mazos y con las botas en toda la extensión de su cuerpo, haciendo que se aovillara y perdiera la conciencia.
Negó con la cabeza repetidas veces antes de alzarla y contemplar los bellos ojos de Jasper Cullen.
-No soy digna de ti.- se echó la mano a su vientre.- Es mas que posible que albergue un hijo de él en mis entrañas. Estoy destinada al destierro…
Jasper se abalanzó sobre sus hombros y la apretó muy fuerte, rodeándola con sus brazos. Albergándola en su pecho, queriendo ser omnipotente cara un futuro incierto y agotador.
-Yo cuidaré de ti, Alice Brandon, cuidaré que nada te pase y haré trincheras de mi cuerpo, para que nada te hiera.
Ella con los ojos llorosos, alzó la cabeza y miró sus labios perfectos.
-¿Porqué?
-¿ No está claro, mi cielo?,- rió él de manera ronca.- Te amo; pero he sido un cobarde al dejar que tu alma y tu cuerpo sufrieran tanto. Si como dices albergas al hijo de ese bastardo en tu interior, yo lo criaré como mío; porque eso es lo que me parece justo. Yo debí de adivinar lo que quería de ti ese malvado….
Alice lo miró sin parpadear, ante tal confidencia y dos lagrimas como puños se deslizaron de sus mejillas, plagadas de golpes.
-¿Me amas? ¿Cómo puedes amarme? Yo…yo no soy nada. Una simple cocinera…
Él volvió a reir y besó lenta y cálidamente su frente.
-Eres lo mas maravilloso del mundo…para nada simple…tan hermosa que me cuesta respirar cuando te admiro…bella y perfecta. Por dentro y por fuera.
Se quedaron mirando ambos y la distancia poco a poco fue disminuyendo; haciéndose nula. Al llegar el uno a los labios del otro, ambos gimieron dejándose llevar por la pasión del momento, por el bello azote que los envolvía.
.
.
.
.
.
Aya había despertado por unos instantes y le habia sonreído a Esme, pero ahora, se mantenía quieta y con los ojos abiertos de par en par, mirando el techo lleno de bigas de madera. Esme se hallaba desesperada, pues la mujer padecía aquel mal durante varias horas y ella no había deparado en ello, hasta hacia breves momentos. Al intentar moverla, Esme había gritado y se había sacudido, llegando hacia una pared para llevarse la mano a la boca; horrorizada. Aya había muerto.
¿Cómo no se había dado cuenta de ello antes? Cayó de rodillas, frente a ella y arrastrándose con la cabeza gacha, llegó a su lado para cerrarle los ojos y juntar sus dos manos, en el descanso eterno.
Recordó como siempre había sido una buena amiga y como la había ayudado con los partos de todos sus hijos…
….Reneé había sido una buena mujer en toda la extensión de la palabra y se había dedicado en cuerpo y alma en criar sus vástagos como si fueran los propios.
Recordó el dia que llegó a su puerta. Iba casi desnuda, una fiebre que la tuvo internada en la mas cruel locura y la hizo estar mas de una semana metida dentro de un jergón.
Esme; que en aquellos tiempos llevaba en su vientre a Jacob, asistió a la mujer en todo momento, siendo testigo de la gran cicatriz que cruzaba su vientre, de punta a punta.
"Mi hija" "¿Dónde está mi bebé?"
Esme sintió un escalofrío en lo mas hondo de su ser y se puso de pie para presentar sus respetos al cuerpo inerte y sin vida de la que había sido una hermana para ella. Cerró los ojos y susurró una plegaria en gaélico. Reneé habia sido una persona buena y honesta…
Esme se dejó vencer por la desesperación y rompió a llorar con un grito amargado de negación. Amasando los brazos de Reneé e intentando despertarla de aquel sueño interminable que la llevaría a la sequedad de los huesos.
El grito alarmó a Carlisle y éste abrió la puerta de la habitacion de Aya, a trompicones.
Se quedó mudo de horror al contemplar la estampa…..
.
.
.
.
-¿En serio que nunca te han cantado a la luz de la luna?.- Jacob estaba reclinado en la barandilla de rudimentaria piedra y encandilado por la belleza de Bella, la miraba sin pestañear.
-No.- espetó ella seca.
Bella sabía que no estaban solos. Parecía que sí, pero podía sentir los ojos de alguien que los observaba de incognito. Sintió aquellos ojos abrasadores en la nuca y en su cuerpo. Pero no le dijo en ningún momento a Jake lo que pressentía…Porque sabia quien era…era Edward.
"Edward"..pensó y al hacerlo miles de mariposas volaron en su vientre ascendiendo hacia arriba y haciendo explotar su corazón. ¿Podía haber ser mas perfecto que él? Negó mentalmente, oyendo la voz de Jacob a lo lejos; hablándole. Cerró los ojos un momento y sonrió al recordar aquellas caricias, que parecían ya tan lejanas…pero entonces sintió los labios de alguien que no eran los de él, y también unos brazos que la aprisionaban hacia un cuerpo duro y fornido.
Reaccionó lo mas veloz que pudo y apartó de un fuerte empujón a Jacob, separándolo de su cuerpo.
Él le sonrió, muy pagado de sí mismo y se volvió para hacer mas ancha su sonrisa y correr hacia las recámaras. En cambio Bella, oyó el bramido amargo de algo a de alguien que aullaba con tristeza.
Continuará…..
En el siguiente capitulo…..
-¡Cojedlos y matadlos! ¿Dónde esta el maldito de Edward? ¡Donde!...lo voy a matar con mis propias manos….- Aro escupió en el suelo y miró a Carlisle que blandía entre sus manos la espada de la familia Cullen.- ¿Qué se supone que vas a hacer con eso….matarme? Ya lo intentó el maldito del bárbaro…tú desde luego no lo vas a conseguir.
Aro sacó una daga del cinturón de su cotardía y apuntó directamente al cuello de la mujer que sujetaba Félix por el cuello.
-Dime donde está el bárbaro si no tu esposa morirá…..
Buenoooooooo
Prometo que el próximo capi será muy emocionante y dará un giro monumental a la historia…en absolutamente todos los sentidos, convirtiéndose la historia en digna para su calificación y de alto voltaje erótico, esto quizás pase de aquí a unos dos capis…jejejejejjejeje….. se admiten apuestas. Besos mis lindas niñas, las quiero y que les traigan muchas cositas los Reyes Magos de Oriente.
