Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia es mia.

Rating : M.

Bárbaro.

Capitulo 15.

La celebración de los funerales del Aya duraron tres días con todas sus noches. Bella contagiada por el enorme dolor de todos los de aquella familia, sintió también aquella enorme pérdida como si fuera la suya propia.

El tercer dia al alba, llevaron al Aya al enorme océano que ladeaba el reino de Meadow y allí en una cama de paja y ropas prendieron fuego a su cuerpo, dejando que el mar se la llevase donde los Dioses recogen las almas de los cuerpos muertos.

Después de aquellos acontecimientos la vida en Meadow, siguió su curso y con ella los días fueron pasando a las semanas y así los meses.

Edward no hablaba con ella, se limitaba a mirarla cuando creía que ella no se daba cuenta .

Ella en cambio, lo seguía en todo momento. Sus ojos se habían bebido todos los rincones de aquel cuerpo fuerte y duro. Carlisle había comenzado a trabajar duramente con él, aprendiendo a manejar la espada con mas vehemencia y menos crueldad. Ella agazapada en los rincones, veía como él se entrenaba junto con Emmet, ambos con el torso descubierto y con el sudor pegado a sus pieles de acero. Ella se relamía golosa al ver como aquellos músculos se contraían a cada golpe asestado, o como sus facciones increíblemente hermosas, adoptaban un semblante duro al contemplar a Carlisle enunciarle una orden.

Había comenzado a tener tal necesidad de aquel Edward de la celda, que por las noches no podía dormir tranquila en la soledad de su habitación. Tenía necesidad de aquellas manos grandes y suaves sobre su piel y de aquellos labios sensuales sobre su boca.

Enloquecida de deseo se había aventurado a los placeres de la masturbación, imaginando que sus dedos eran los dedos de él , cerrando los ojos y contemplando en su recuerdo aquel falo duro y hambriento que pujaba por enrollarse en su dulce y anhelante centro.

Cruzarse con él en los pasillos e incluso en los baños, era una tortura. No era capaz de mirarlo a los ojos, pero cuando él se descuidada paseaba su mirada por todo aquel cuerpo de pecado que la tenia al borde de la locura. Él no parecía inmutarse delante de ella, porque su miembro flácido; pero enorme se movía pesadamente al caminar una vez salía o entraba a los baños.

Casi siempre intentaba coincidir a las mismas horas que él, quería que él se enfermara como lo hacia ella, al contemplarlo. Pero triste y desconsolada, Bella pensaba que la oportunidad de tenerlo para ella se había marchado para no presentarse jamás.

Podía oír el cuchicheo en las cocinas, las sirvientas hablaban de él con el hambre pura reflejada en sus bocas y ojos. Llamaradas de celos la invadían y corría hacia su estancia para cobijarse de aquel dolor tan grande que ella misma había creado…porque ella era la culpable de que Edward no la deseara con la misma magnitud que ella lo hacía…solo ella.

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Jasper necesitaba ayuda con Alice, una persona de total confianza que pudiese acompañarla cuando él no lo hiciese. La muchacha se encontraba mucho mejor y suplicaba por salir de la alcoba de él para hablar con los Cullen, pero Jasper le habia rogado que él mismo les haría partícipe de lo que ambos harían con sus vidas.

Jasper había pensado en Isabella, ya que la veía desubicada en aquel palacio, siguiendo con los ojos a su primo Edward en todo momento, alimentándose de esas miradas y recordándole a él mismo cuando su amor por Alice era el más denso y pesado de los secretos.

Bella era una muchacha buena, de buen corazón que sin duda no preguntaría nada cuando viese a Alice tendida en su cama y con alguno de los síntomas visibles de aquella cruel paliza a la que fue sometida.

Una noche, mientras la veía juguetear con la comida del plato, llamó su atención.

-La liebre acabará mareándose, Bella.- El muchacho sonrió cuando ella alzó la mirada. Se sentaban uno al lado del otro y esto ayudó a que casi nadie observara que estaban hablando.

Carlisle hablaban con Jacob y Emmet .Y Rosalie preguntaba a Edward cosas sin sentido que su primo contestaba con monosílabos. Esme los habia abandonado hacia unos minutos , caminando hacia a su estancia a descansar.

-No tengo apetito esta noche.- Bella volvió a sonreir a Jasper y sus ojos volaron levemente hacia Edward, que seguía con gesto serio contestando a Rosalie.

-He advertido que apenas comes.- le susurró a breves centímetros de su oído.- y creo saber la razón.

Bella se tensó y soltó el pedazo de carne con el que jugueteaba. Bajó el rostro y sus mejillas se tiñeron de un fuerte rubor.

-No…no temas.- le suplicó Jasper.- Sólo quiero que confíes en mí, tienes un firme aliado en mi persona, Bella. Así como quiero tenerlo yo en la tuya. ¿Puedes acompañarme a mi alcoba cuando todos duerman?...Quiero presentarte a alguien muy importante para mí.

Bella dudó unos instantes y acto seguido elevó el rostro para contemplar los ojos color miel de Jasper. No vió maldad ni malos sentimientos y asintió.

Jasper sonrió con júbilo y se estrelló con los ojos de Edward que lo miraban iracundos, cuando alzó la mirada de nuevo.

Edward sufría en silencio la indiferencia de Bella, golpeándole como un mazo su maltrecho corazón. Se había preguntado cientos de veces que es lo que hacía él allí, en aquel palacio; con aquellas gentes que no conocía de nada….cuando todo hubiese sido menos doloroso si no hubiese abandonado la fría celda de el reino de Aro.

Recordó con un infinito dolor el beso que tomó Jacob de los labios de ella y gruñó como un poseso en su interior. ¡Ella era suya!¡Maldita sea, sólo suya!

Pero no tenúa idea de cómo reclamarla, y tampoco veía en ella ningún síntoma, que apreciara aquella reclamación. Bella no sentía nada por él, al menos nada parecido a lo que él sentía por ella, creyéndose morir cada vez que la veía desnuda en los baños y tratando por todos los medios de sentirse relajado ante su presencia. Adoptando una postura indiferente, parecida a la que ella mantenía; pero era inútil, cuando ella le daba la espalda Edward maldecía en silencio su vulnerabilidad frente a ella, quería comérsela. Entera. Con la boca, rodear aquellos pechos con la lengua y sentir entre los dientes la carne que escondía el suave triangulo de aquellos rizos castaños.

Aprovechaba ese momento para salir del agua, arrastrando los pies cansado de aquella tortura y con la polla tan larga y dura, que parecía estar constituida del mismo acero con el que se entrenaba a diario con su primo Emmet.

Emmet…pensar en él le hizo curvar ligeramente la comisura de sus labios. Aquel macho optimista y siempre sonriente le había hecho estallar en carcajadas varias veces y olvidarlo todo.

A veces, sin llegar a comprender totalmente, Emmet le susurraba palabras que había oído hablar entre las mujeres en la cocina o en el lavadero.

"Te esperan con las bragas en la mano, primo" " he oído a Victoria como hablaba con Leah y chico….Ahhhh, eso que digan que piensan hacerte un traje de saliva, es como poco, tentador, muy tentador"

Edward lo sabía. Sentía sus miradas pesadas y ardientes cuando alzaba los ojos o por pura casualidad se encontraba con alguna de ellas en los pasillos o a la salida de su alcoba. Pero él no quería a ninguna que no fuera Bella…y sin duda , él mismo le haría a su hembra un traje de saliva si tuviese la mínima oportunidad. Tan solo una palabra y entonces la envolvería entre sus brazos de nuevo.

Los demás componentes de aquella familia, salvo Emmet, Carlisle y Esme le eran completamente indiferentes…..

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Bella esperaba nerviosa que las antorchas del castillo se apagaran gradualmente y una vez lo hicieron los lacayos, esperó pacientemente un breve espacio de tiempo para alcanzar el velorio que guardaba en una estantería. La prendió y abrió la puerta sigilosamente para caminar hacia la puerta de la habitación de Jasper Cullen. Descalza y silenciosa, sintió el que el frio y la humedad se le calaban en los huesos. Protegida tan solo con una leve camisola y una manta que cubría sus hombros, dudó en volver sobre sus pasos y encerrarse tras la puerta de su habitación, pero al llegar a la puerta del dormitorio de Jasper, pudo verla entreabierta y con el leve fulgor de una vela.

Él mismo la esperaba en el umbral con una sonrisa en los labios. Bella caminó hacia dentro y suspiró pesadamente antes de ver a Alice Brandon dentro de aquella cama y con una sonrisa en su rostro.

Edward lo había presenciado todo . El momento en que ella salía de su alcoba….la puerta del dormitorio de Jasper abierta y la sonrisa del hombre al verla llegar….

… Cuando aquella puerta se cerró, el corazón de Edward dejó de latir. Fueron unos segundos, pero el dolor fue tan espantoso que hubo de llevar su mano al pecho y estrujarse con fúria la fina camisola que lo albergaba de la cruel humedad de aquellas paredes. Quiso gritar, estallar su cabeza contra los muros de piedra hasta no sentir mas…dejar de respirar….

… hasta que aquellos sentimientos se fueron tornando de un color negro y especiado, asfixiándose y conteniendo su cuerpo para no asaltar aquella puerta y reventarle los sesos al hijo de puta que había albergado a su hembra dentro de sus aposentos.

¿Pero a quien quería engañar? ¿Qué hembra? Nunca había sido suya…nunca.

Y ahora ella había ido en busca de otro hombre, no de él. Aquello era demasiado doloroso para poder asumirlo y comenzó a vagar hacia su dormitorio como un alma errante maltrecha y acongojada.

Al pasar al lado de una de las habitaciones oyó unos curiosos gemidos y jadeos que llamaron poderosamente su atención, pese a su estado de ánimo. Se aventuró a mirar de hurtadillas y lo que vió lo dejó con el aliento atorado en la garganta, impidiendo tragar cualquier forma de saliva que formara su boca.

Había dos cuerpos completamente desnudos, enrollados. Se movían y sus caderas bailaban de una forma dura y fuerte. Los rostros de ambos eran sudorosos y cuando la mujer se dio la vuelta para cambiar de posición y abrir las piernas, Edward pudo ver lo que se escondía debajo de aquel triangulo de rizos que había llamado su atención al ver a Bella. Una hendidura perfecta, sonrosada y mas arriba una almendrita hinchada que parecía vibrar cada vez que el hombre paseaba los dedos por ella. Edward se tocó su anhelante polla que había comenzado a crecer ante tal visión, tanteándola y urgiéndola a que se calmase.

La mano de ella viajó hacia las piernas de él y entonces jugó con alguna parte de la anatomía, que Edward no pudo apreciar, pero que en el hombre producía una serie de sacudidas de placer que incomodaron a Edward y lo tentaron a marcharse y no observar mas a escondidas sobre el manto de la noche. Pero algo lo retuvo. Inquieto y duro como una piedra, se reveló contra sí mismo, con la urgencia del saber. Hasta que de nuevo cambiaron de posición y pudo ver perfectamente como una polla gemela a la suya se rozaba desde el principio de la raja de ella, hasta el pequeño y apretado agujero de su ano. Una y otra vez, haciendo que ambos gimiesen y envolviéndolo a él en aquel mundo alterno de sensaciones. El hombre se ayudó de su mano para posicionarse en la entrada de ella y entonces la polla de él fue devorada por aquella raja sonrosada y caliente. Los movimientos del hombre, dejaron a Edward extasiado y sin perder ningún detalle. Fascinado, se mordió el labio inferior al observar como el hombre se mecía sobre la hembra al principio de manera lenta y poco después con una crueldad salvaje. El choque de las caderas de ambos, sus respiraciones, la manera en que ella se retorcía cuando el hombre le clavaba aquella enorme polla en su raja y luego…una espectacular explosión donde el hombre aceleró el ritmo, y poco a poco fué descendiendo simultáneamente. La pareja se miró a los ojos ante de besarse y sin romper aquel vínculo de entre las piernas de ambos.

Edward cerró los ojos abrumado y terriblemente excitado. ¿Aquello era lo que ocurría entre un hombre y una mujer? Se alejó en silencio de allí algo atontado y con una dolorosa erección entre sus piernas. La mas pesada y dolorosa que jamás había experimentado…

Entonces la imagen de Bella volvió a su mente y comprendió que es lo que debía de estar haciendo en aquellos momentos con Jasper Cullen y corrió, corrió como un loco en busca de algún tipo de placer. El destino hizo que se chocara con Victoria a la entrada de las cocinas. Sus miradas estallaron presas de la lujuria y él la alzó sobre un hombro para llevarla lejos y ocultar los gritos apenados de su alma.

-¿Dónde duermes?.- Le preguntó Edward, con la voz cargada de infinidad de sentimientos: rabia, deseo, odio…

-En las habitaciones del sótano.- susurró Victoria con una sonrisa en los labios.- ¿Pasaras la noche conmigo?

Edward no habló; solo bajó los escalones como un loco y se perdió en la humedad de la bodega; camino a la pérdida de su virginidad.

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La noche era fría, pero aquello no evitó que las tropas de Aro con él a la cabeza, completamente recuperado y con unas ansias de sangre demoledoras, asesinaran a varios de los hombres que se apostaban en la fortaleza, antes de llegar al castillo de Meadow.

Llevaban las cotardías de guerra y con una sincronización sin mácula reventaron la cerradura de la puerta en el mas siniestro de los silencios.

Félix y Demetri lo acompañaban. En su frente, todavía yacía la enorme cicatriz sonrosada que le llegaba casi al ojo izquierdo.

A oscuras, llegaron a una de las primeras habitaciones y con una patada en la puerta la abrieron causando un gran revuelo.

Dos cuerpos saltaron de un gran camastro y dos enormes velorios se encendieron en mitad de la noche. Esme se llevó la mano a la boca al contemplar de quien se trataba.

-Coje a la puta. Yo me encargaré de este imbécil de mierda.- susurró antes de llegar hasta Esme y sacar la lengua para pasarla por su cuello y escote.- Tengo planes para nosotros pequeña puta…y creo que no me defraudaras.

Félix sujetó a Esme por el cuello y Carlisle buscó con sus ojos la espada de la familia que se blandía justo a su derecha. Con una rapidez digna de un buen guerrero se hizo con ella .

. -¡Cojedlos y matadlos! ¿Dónde esta el maldito de Edward? ¡Donde!...lo voy a matar con mis propias manos….- Aro escupió en el suelo y miró a Carlisle que blandía entre sus manos la espada de la familia Cullen.- ¿Qué se supone que vas a hacer con eso….matarme? Ya lo intentó el maldito del bárbaro…tú desde luego no lo vas a conseguir.

Aro sacó una daga del cinturón de su cotardía y apuntó directamente al cuello de la mujer que sujetaba Félix por el cuello.

-Dime donde está el bárbaro si no tu esposa morirá…..

Continuará…

Este capi es mas largo….. no os quejéis ..ejjejjeje

Ya me diréis que os pareció con un review….( please)

Os recuerdo a las que andéis un poco perdidas. Tengo facebook Sistercullen por siempre ok?

Besos amigas!