Chicas….el capitulo pasado casi me matais …
Sigo el guion original que me planteé en un principio. Quiero ser firme y fiel a él.
Asi es que…disfrutad de este y si queréis odiarme; hacedlo y si no; pues….quererme un poquito ¿si?
Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es completamente mía.
BÁRBARO.
La noche era fría, pero aquello no evitó que las tropas de Aro con él a la cabeza, completamente recuperado y con unas ansias de sangre demoledoras, asesinaran a varios de los hombres que se apostaban en la fortaleza, antes de llegar al castillo de Meadow.
Llevaban las cotardías de guerra y con una sincronización sin mácula reventaron la cerradura de la puerta en el mas siniestro de los silencios.
Félix y Demetri lo acompañaban. En su frente, todavía yacía la enorme cicatriz sonrosada que le llegaba casi al ojo izquierdo.
A oscuras, llegaron a una de las primeras habitaciones y con una patada en la puerta la abrieron causando un gran revuelo.
Dos cuerpos saltaron de un gran camastro y dos enormes velorios se encendieron en mitad de la noche. Esme se llevó la mano a la boca al contemplar de quien se trataba.
-Coge a la puta. Yo me encargaré de este imbécil de mierda.- susurró antes de llegar hasta Esme y sacar la lengua para pasarla por su cuello y escote.- Tengo planes para nosotros pequeña puta…y creo que no me defraudaras.
Félix sujetó a Esme por el cuello y Carlisle buscó con sus ojos la espada de la familia que se blandía justo a su derecha. Con una rapidez digna de un buen guerrero se hizo con ella .
. -¡Cogedlos y matadlos! ¿Dónde está el maldito de Edward? ¡Dónde!...lo voy a matar con mis propias manos….- Aro escupió en el suelo y miró a Carlisle que blandía entre sus manos la espada de la familia Cullen.- ¿Qué se supone que vas a hacer con eso….matarme? Ya lo intentó el maldito del bárbaro…tú desde luego no lo vas a conseguir.
Aro sacó una daga del cinturón de su cotardía y apuntó directamente al cuello de la mujer que sujetaba Félix por el cuello.
-Dime donde está el bárbaro si no tu esposa morirá…..
…..
CAPITULO 16.
-¿Qué le ha ocurrido?.- Bella acarició el rostro de la muchacha y ésta cerró los ojos como acto reflejo.
-No importa.- susurró Alice.- Lo verdaderamente importante es lo que ocurrirá ahora.- abrió los ojos y una enorme sonrisa hizo que Bella imitara aquel gesto.- ¿supongo que tú serás Bella?
Bella asintió mirando a Jasper seguidamente. El chico se hallaba nervioso y sus ojos no perdían contacto en ningún momento con el dulce rostro de Alice.
-Necesito un aliado para salir de aquí con ella, Bella. Cuando la haga mi esposa volveré y la presentaré a mis padres debidamente…ahora lo único que quiero es estar con ella, vivir nuestra historia lo mas lejos de esta casa y de todo lo que aquí ocurrió.
Bella observó con atención los ojos brillantes de Alice y se formó una firme sospecha en su pensamiento. Aquella chica había sido desposeída de su virtud de la mas cruel de las maneras.
-Hay un túnel bajo esta habitación. Por lo que sé, ya mi abuelo lo utilizó para pasar de un lado a otro de Meadow. Los ataques constantes a sus reinos y el precio de su cabeza le hizo plantearse un escondite secreto o algún lugar donde guarecerse.
Jasper caminó unos pasos y pateó en suelo con fuerza en una área concreta. El muchacho se irguió para alcanzar una argolla escondida y levantó el suelo con una sola mano.
Los ojos de Isabella intentaron vislumbrar algo que no solo fuera oscuridad; pero fue imposible. Una escalera débil que se perdía en la distancia y el olor a mugre y a humedad inundaron sus fosas nasales.
-¿Podemos confiar en ti…Bella?- preguntó Jasper con la mirada fija en ella.
-Por supuesto. Cuando decidáis huir yo os cubriré en todo lo que sea posible. Tenéis mi palabra.
Jasper asintió y dio un abrazo repentino a la joven.
De repente, algo los hizo tensarse y mirar a Alice de manera interrogante.
Se habia escuchado el fuerte alarido de una mujer…y Jasper estaba completamente seguro que había sido su madre.
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Victoria no podía borrar la sonrisa de su rostro. Aquel hombre tan hermoso y fuerte seria suyo….¿Podía tener mas suerte? Mientras la llevaba con paso apresurado hacia el sótano, sus manos tocaron los omoplatos del hombre, con avaricia…se humedeció los labios deleitándose con ardor…su centro se mojaba a pasos gigantescos y él todavía no la había tomado como ella deseaba. Con fúria…con toda la que parecía tener en aquellos momentos.
-Es aquí.- gimió ella, ante la anticipación.
El largo pasillo conducía a varias puertas y una de ellas era la habitación donde se hospedaba. Sintió como las manos de él la agarraron de nuevo por la cintura para bajarla de su escultural cuerpo.
-Llévame.- concluyó él, con los ojos turbios.
Unos pasos agitados detuvieron la posición de la llave en la mano de Victoria. La sombra alargada que llegaba hacia ellos susurraba palabras de temor y angustia.
-No te muevas.- susurró ella, dirigiendo su dedo largo y fino al amplio pecho de él.- Es Leah…si te ve aquí conmigo va a querer arrancarme la cabeza. Tiene tanta necesidad de tí como yo.- La mujer sonrió a Edward de manera lasciva y él ladeó la cabeza con repugnáncia.
Después de todo…quizás no iba a tener valor para hacerlo.
-Que alguien me ayude..por todos los Dioses, que alguien me ayude….- Leah, corría apresurada por el vasto pasillo mirando en todas direcciones. Sus ojos casi no veían nada por culpa de las lágrimas y su garganta seca, apenas podía emitir una sola palabra; después de gritar con terror todo lo que sus ojos habían tenido que presenciar.
Edward se apartó de la pared, para dejar de ser invisible y se plantó delante de la muchacha que gritó al verlo, llevándose la mano a la boca.
Edward caminó hacia ella, y pudo ver como los ojos de Leah lo reconocieron por fin.
-Señor Edward….han atacado el castillo…es horrible, ¡horrible! …hay decenas de hombres muertos y ese hombre…..- la mujer hablaba tan atropelladamente que Edward apenas podía entender una palabra.
-Habla tranquila, mujer. ¿Qué ocurre?
Leah, observó la mirada oscura y penetrante del animal majestuoso que se hallaba a su frente.
-Lo buscan a usted señor…..
Edward se pasó la mano por su cabello despeinado y cerró los ojos un momento.
La última imagen que tenia de Aro prendida en su retina era sobre el agua y sangrando como un animal. Se maldijo a él mismo por no haberle machacado el cráneo antes de salir huyendo…ahora toda aquella familia iba a pagar su fuga junto con Bella….aquella que no era merecedora de sus atenciones.
Rugió como un autentico animal y corrió hacia la parte superior del castillo; dejando a ambas mujeres allí pasmadas.
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Los habían arrastrado hacia fuera de sus aposentos. Carlisle había dejado caer la espada de su familia y miraba el rostro aterrorizado de su esposa. Su bella Esmerald.
Con una íra casi divina sus ojos también viajaron hacia el cruel bastardo de Aro. Se relamía ante la visión de Esme en camisola. Apenas le tapaba las rodillas y la luz que le daba en plena espalda dejaba muy poco a la imaginación.
Aro lo miró divertido pasando lentamente su lengua por los labios.
-¿Y bien rey Carlisle? Tu muy follable mujer o el bastardo de Edward. Tú eliges. Si eres inteligente me entregaras al bárbaro.
Carlisle que no haíia dejado de observar el dulce rostro de su esposa; la observó negar con lentitud, haciendo que el acero afilado que apuntaba contra su cuello se clavase un poco en ella.
-Edward….Edward se quedó en las montañas…nunca llegó a Meadow…
La cruel risa de Aro irrumpió de tal manera en sus oídos que le recorrió el pánico a través de su espina dorsal como un mazazo.
-Te creía más inteligente…y tú por lo visto me crees a mí un tonto.- Aro caminó hacia él y miró a Demetri que contenía a Carlisle. ¿Crees que no se quién eres, que no se lo que te une a ese maldito cabrón? ¿Cómo crees que he venido aquí en cuanto me he recuperado de las heridas que tu sobrino me propinó? Es el hijo de la puta de tu hermana Elizabeth….aún recuerdo cuando la decapité…la muy perra no tuvo miedo en ningun momento…esos ojos me inspiraron el mayor respeto que jamás le he cedido a cualquiera. Ni si quiera a mis adversarios más fieros. Me tembló el pulso al cortarle la cabeza…y aún en el suelo y después de que su cuerpo se sacudiese, aquellos putos ojos seguían mirándome con el mismo odio y temeridad. Son los mismos ojos que él tiene. – Aro se tocó la frente pensativo.- Aunque tu sobrino no le llega a su madre ni a las uñas de los pies…..¡Edwarddddddd! ¡Maldito bastardo sal de tu escondite!
Los gritos alertaron a Rosalie y a Emmet que salieron de su alcoba para buscar el síntoma de tanto alboroto, cuando vieron la situación en la que se encontraban los padres de Emmet, el muchacho intentó sacar de allí a su esposa, pero ya era demasiado tarde…
-Mas gallinitas en el corral.- susurró Aro.-¡Alto!
Rosalie y Emmet se miraron y giraron sus cuerpos para contemplar al hombre que los ordenaba.
-¿Tú también eres un Cullen?.- preguntó a Emmet, quien lo miró a los ojos retándolo.
Emmet asintió con la cabeza y agarró a su esposa de la mano.
-La vida de tu madre o la de tu esposa.- Aro miró la reacción de Emmet y comenzó a reir suavemente. El muchacho se había quedado lívido. ¿Debía de elegir?
-Contesta grandullón. Tu esposa o tu madre….- rió de nuevo.
Esme negó con la cabeza antes de comenzar a sollozar en silencio.
- Quiero a Edward…-susurró Aro, muy cerca de el oído de Emmet.- tu madre, tu puta o el bárbaro…
-Padre.- rogó Emmet, mirando con insistencia a su padre.
Aro comenzaba a cansarse de aquella situación….era blanco o negro…o quizás gris. Pero quería llevar a Edward de nuevo a su guarida. Maltratarlo hasta la desesperación y darle a comer sus cojones a los galgos que colindaban sus tierras. Iba a desear no haber nacido…cada segundo de su penosa existencia.
Pero primero tenía que acabar con todos ellos de una manera u otra.
-¡Por todos los Dioses! Estoy comenzando a impacientarme. La vida de ellas por las de él…tú eliges maldito cabrón musculitos, ya que tu padre no tiene lo que tiene que tener un hombre para decirme donde está el maldito de Edward. Tu madre….
Emmet tragó fuertemente y miró a sus padres antes de hablar.
-Edward….
-¿Si?.- insistió Aro relamiéndose de gusto.
-Edward …papá, no llegó a traer a Edward…se quedó perdido en las montañas….- terminó de decir, mirando a su padre que bajó la cabeza y cerró los ojos, devastado.
Aro miró a Emmet con la ira descargando en su rostro y sacó una amplia espada de debajo de su cota. La hundió con fuerza en el estómago del muchacho y éste abrió mucho los ojos antes de tragar su propia sangre. El sonido de la espada dejando el cuerpo volvió a machacar a Emmet y el muchacho cayó al suelo entre los gritos desesperados de Rosalie y Esme.
Aro miró a Demetri y Félix y estos hicieron lo mismo con Carlisle y Esme, enterrando las dagas que posaban en su carne y retorciéndolas para matarlos con saña y crueldad.
Los gritos de Rosalie se llenaron por todo el castillo. Besó a su marido, trémula y salió huyendo de allí, sin mirar hacia atrás.
-Vámonos de aquí. – enunció Aro en tono despreocupado.- Oh…Félix…suelta a los perros, se darán un buen banquete con todo "esto"
Los esbirros de Aro lo siguieron antes de mirar los cadáveres que teñían de rojo el suelo de piedra oscura.
Las demás tropas los esperaban fuera. Aro subió a su caballo y dió la orden para retirarse.
-Peinaremos las montañas, Félix. Si es verdad lo que dijeron esos infelices, el bastardo debe de estar por allí. No me cansaré hasta verlo con una argolla pegada al cuello o con sus huesos sobre mi cabeza….
Félix asintió y siguió a su rey.
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-No debimos de haber huido.- Bella caminaba delante de la pareja por aquel túnel oscuro y húmedo. No se veía apenas claridad y debía de tantear el terreno con sus manos antes de dar un paso.
Jasper no dijo nada. No podía decir nada.
Había visto con sus propios ojos como Edward cubierto de sangre y con el rostro desencajado era el protagonista de la escena más macabra que sus ojos habían presenciado jamás.
Los cadáveres de sus padres y hermano yacían en el suelo como muñecos rotos y el hombre que su padre había traído al castillo para convertirlo en caballero….los había matado a todos….en un brote de ira sin igual.
El peso del dolor era secundario en aquellos momentos. Debían de huir del castillo y de Edward. Debía mantener a aquellas dos mujeres a salvo de aquel bárbaro que se saciaba con la sangre de lo ajeno.
Pero la cabeza de Jasper no hacia otra cosas que dar vueltas y mas vueltas. ¿Qué había sido de Rosalie y de Jake? Sus cadáveres no estaban en el salón. Quizás se hubieran salvado como lo hicieron ellos…ahora tan solo quedaba huir lo mas lejos posible de aquellas tierras y del bárbaro que una vez llegó para quedarse.
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Algún tiempo después…
-Mi señor.- La voz clara y grave de Eleazar hizo girar el cuerpo del hombre que se guarecía entre las sombras.
-¿Qué quieres Eleazar?.- su voz sonó inquisitiva y sus botas de pelo se arratraron por el suelo, pesadas.
Eleazar contempló el gran mapa que su amo había estado observando. Tenía marcado con símbolos idénticos todos los terrenos que habían asedidado.
-Garret ha traído un nuevo cargamento….- Eleazar bajó el rostro y notó como su éste ardió.
Siempre lo hacía cuando se dirigía a su amo en aquellos términos.
Su amo rió de manera cruel al otro lado de la tosca mesa y se levantó.
Su cabello era mas largo que de costumbre y en su mirada se reflejaba ese oscuro pasado que nadie conocía. Edward, denominado el Bárbaro, era un estandarte de terror y devastación. La parca hecha hombre.
-¿Mas hembras?.- su voz tenía un deje de burla.- ¿De dónde las ha sacado esta vez?
-De un mercado. Las vendían como esclavas.- susurró Eleazar.-
Edward caminó hacia el hombre que le llegaba a los hombros. Sonrió ladinamente y se mordió un labio hambriento.
-Que las aseen. Pasaré a verlas después de la cena.
Eleazar se irguió y bajó la cabeza ; en una simbología de plena sumisión.
-Muy bien señor.
Edward miró como se alejaba su hombre de confianza…aquel que no sabía que su señor era una falacia…una mentira….
Continuará….
Reacciones?
Lemmon …lemmon…lemmonade….el siguiente tiene lemmon….jejejjejej
Besos amores!
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