Siesta mortal
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Dentro del apartamento, Booth escucha un golpe en la puerta decide no prestarle atención y se concentra en las caricias de su amante. Luego cuando va a la cocina escucha unos sollozos detrás de la puerta, se acerca a esta y la abre con cuidado, la imagen a sus pies lo deja en shock. A los pies de la pared se halla su compañera pero apenas le reconoce. Esta despeinada y con la ropa desgarrada, su rostro amoratado y con restos de sangre en el cuerpo. Se abraza las rodillas y no dice nada, solo llora.
_ ¡Bones! ¿Pero que te ha pasado?
Desea que aquella mujer se levante y le diga que se equivoca, que ella no es su querida Bones, que se ha confundido. Sin embargo reconocería esa figura hasta el fin del mundo y sí, es su querida compañera, su Bones, que en realidad no es suya, pues él se ha entregado a otra persona. Intentando no asustarla se coloca en cuclillas a su lado. Ella sigue inmersa en su mundo de lágrimas, sin prestar atención a las palabras horrorizadas que han salido de la boca que en silencio es testigo de su dolor. Sigue abrazándose las piernas en un gesto que Booth ha visto muchas más veces de las que desearía, en un gesto de protección.
Un deseo de violencia pura lo recorre de pies a cabeza, jura destrozar a aquel hombre que osó herir a su compañera; después de la ira inicial viene la culpa, ella le había pedido ésta tarde que le acompañara a cenar. Pero no, él decidió darse un revolcón con Hannah, confundiendo la decepción en su mirada con el cansancio de un día agotador. Debió estar para ella, entonces ella no se habría quedado sola en el bar que a menudo frecuentaban. Él le ha fallado, como le falló su hermano, como le ha fallado tanta gente en su vida, ha roto su promesa, y eso lo hace sentirse como una mierda, como si estuviera relleno de la mierda más asquerosa en las cloacas de DC.
Se sienta a su lado e intenta pasar un brazo por los hombros de la mujer herida en más de un sentido. Se arrepiente en seguida de su acción y desea de darse de bruces contra el suelo al oír el grito en voz ronca y la forma en que se aleja de él violentamente, jadeando de inmediato ante la punzada dolorosa que la recorre por el esfuerzo.
_ ¡No te atrevas a tocarme! –a Booth le rompe el corazón la imagen en frente de él, a pesar de las múltiples explicaciones de su compañera sobre la falsedad de que los sentimientos están presentes en los ojos, puede ver en esos trozos de cielo el terror enmascarado en la altivez.
_ Tranquila… ¡Bones, soy Booth! –la abraza a pesar de los manotazos que ésta le propina. Le acaricia el cabello intentando calmar los sollozos que arañan la garganta de su compañera.
_ Lo siento… No sabía adonde ir. -¿Se está disculpando? ¿Por contar con el hombre que daría la vida por ella?- Sé que tú y Hannah… -Hannah, la comprensión lo golpea con ímpetu, todo ha cambiado para ellos, y sólo por culpa de él.
_ No te preocupes ¿Ok? Ven.
Hannah, que se ha despertado por el jaleo en el pasillo, camina adormilada hasta la puerta entreabierta. La imagen a sus pies la espabilan más que un cubo de agua fría, y suelta la misma pregunta que ha hecho su novio minutos atrás.
_ ¡Temperance! –chilla demasiado fuerte, la morena se encoje instintivamente y se abraza con fuerza a su compañero.- ¿Qué te ha pasado? Ven, entra. –entre ambos ayudan a la antropóloga a entrar al apartamento con pasos temblorosos. Booth esta que no aguanta la impotencia al ver la ropa desgarrada y los cardenales que han dejado las manos de aquel demonio en la piel de los brazos y piernas de su víctima.- Hay que llevarte al hospital. –la sientan en el sofá.
Mientras la pareja la observa, ella intenta contener de nuevo las lágrimas, debe encerrar su lado irracional en el fondo de su mente, en donde ha estado la mayor parte de su vida. Una agresión ocurre al menos cada hora en todo el mundo, debe recuperarse, seguir adelante y atrapar al hijo de puta que le ha hecho esto, ella es fuerte, pero su siguiente víctima podría no serlo.
Recuerda que en el ataque ha rasguñado al agresor, por lo que su ADN debe mantenerse bajo las uñas, debe preservar esa evidencia a como de lugar si desea atrapar al hijo de perra.
_ Necesito unas bolsas para evidencias. –dijo con la voz algo más clara.
_ ¡No puedes trabajar ahora! –grita Booth exasperado con la racionalidad de la mujer.
_ ¡No pienso trabajar! He rasguñado al agresor, su ADN debe seguir bajo mis uñas, si deseas atrapar al cabrón tanto como yo…
_ ¡Claro que sí! –interrumpe indignado.
_ Entonces busca las benditas bolsas.
_ Vengo en unos minutos. Creo que tengo algunas en la SUV. –diciendo esto baja al auto cumpliendo las peticiones de Bones, siempre le sorprende la capacidad de compartimentación que tiene esa mujer.
En el salón del apartamento, ambas mujeres se miran en un silencio incómodo.
_ Si quieres hablar de eso, soy toda oídos. –dice la periodistas desesperada por ayudar, a pesar de que al principio la vio como una amenaza había entablado una amistad con ella y le duele verla así.
_ Eso es imposible, si fueras todo oídos no podrías respirar, así que estarías muerta. –sabe a que se ha referido la mujer, pero se aferra a cualquier fragmento de esperanza para o comentar aquello que tanto la avergonzaba.
_ Era una forma de hablar.
_ ¿Me prestas unos zapatos? He roto uno en el forcejeo y perdido el otro en el camino hacia acá.
_ Seguro. –la mujer se pierde en la habitación del agente en busca de unos zapatos adecuados para su visitante.
Brennan, al tiempo, intenta luchar con la somnolencia que pelea por sumirla en una siesta mortal.
En la oscuridad a los alrededores del bar donde había atacado a su última víctima, un hombre sonríe con el recuerdo de su última hazaña. Revisa los arañazos en sus brazos sin preocuparse, ésta vez ha sido divertido, la escritora sí que sabía dar pelea, le recuerda a las primeras veces que lo había hecho, a las primeras vidas que había arruinado. Se regresa al callejón en donde vivió los posibles mejores momentos de su vida, inmortalizando los hechos con una cámara, a medida que se desliza por el pavimento va recordando cada momento, cada llanto, cada golpe que le ha propinado; saborea con la exquisitez de un artista los gritos que aquella última mujer le había regalado.
Definitivamente, ella es diferente a las demás y por eso debe ser suya, suya para siempre, sin un irritante agente del FBI que frustre sus planes. Esa reportera rubia le ha caído del cielo, le ha cumplido la primera parte del plan, separarlos.
Sí, ahora tiene un nuevo plan, una meta de vida: esa dichosa antropóloga será suya, así sea lo último que haga. Si ella no le era suficiente pues se encargaría de destrozarle la vida a ella y sus pocos familiares y amigos, será divertido. Piensa mientras se aleja siguiendo los pasos tambaleantes de la mujer que poco antes había tomado a la fuerza.
Ya Brennan se había cubierto las manos con las bolsas de evidencias, a cada minuto las ganas de dormir son aún mayores, tanto que apenas puede mantener un pensamiento coherente. Así que recurre a su última opción: pedir ayuda.
_ Booth, necesito… que hagas algo por mí. –éste asiente- no dejes que me… duerma. –consigue decir pero duda que la entiendan, a sus oídos llega un murmullo ininteligible.
_ ¿Qué?
_ No… puedo… dormir.
_ Bien. No dejaré que te pase nada. Lo prometo.
_ Gracias.
Diciendo esto se desploma en los brazos del sorprendido agente. Éste preocupado la lleva en brazos hasta el auto para llevarla al hospital mientras Hannah intenta inútilmente despertarla.
El hombre oculto en las sombras se maldice en silencio, se ha excedido y podría perder al objeto de su adoración en cualquier momento.
¿Les ha gustado? Gracias por sus reviews, en serio, no saben como me animan. Prometo solemnemente actualizar pronto. Gracias de nuevo a Sukatao, ckatrin, y por último y no por eso menos importante Marifer26637 por sus reviews intentaré en lo máximo cumplir las expectativas.
