Disclaimer: Esta historia es totalmente mía, solo los personajes pertenecen a S. Meyer.

Capítulo beteado por Manue Peralta, Betas FFAD;

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Capítulo 1.

Soy una chica sencilla. Me encanta halagarme a mí misma y no permito que nada ni nadie me menosprecie.

Tengo una hermosa y larga cabellera rubia, en las puntas adquiere unos hermosos rizos, ojos verde esmeralda que hacen que mi fina cara destaque, grandes pechos que sobresalen por sí solos, unos brazos torneados, unas manos suaves y delicadas, que a un hombre llenan de placer y en mí me llevan al cielo y más allá. Estómago plano y hermoso, en el que se notan las horas que paso en el GYM. Unas sexys caderas que le dan el inicio a mi fantástico trasero respingón, bien parado, y allí termino con mis piernas de infarto.

Amo vestirme con vestidos, faldas y shorts muy pequeños que dejan a la vista mis sexys piernas. Lo mejor son mis tacones que combinan a la perfección con cada una de mis prendas. Para la parte de arriba, me gustan camisas sueltas, con tops que marquen mis senos.

Me encantan los aretes de todas las formas, colores y tamaños. Son una pieza esencial en mi look. Otra gran debilidad son los anillos. Poseo una gran variedad de ellos, ya sean de oro, plata, diamantes, Swarovski, zafiros, esmeraldas, ónix, y diversas piedras preciosas. Cadenas solo utilizo de oro con piedras preciosas, porque son las únicas que no me dan alergia; llevo conmigo unas que son muy especiales para mí, presente de mi papá el día que nací. Es hermosa, una cadena de oro con el dije de la Virgen de Guadalupe. A medida de que crecía se fue arreglando, pero nunca se cambió el modelo original de esta. Otra que me regaló mi abuelo Peter cuando cumplí los cinco años, es una cadena de oro con un angelito hecho de diamante, entre otras que atesoro con mi vida.

No soy de esas que se maquillan en exceso. Prefiero irme por lo sencillo: un poco de delineador, rímel y sombras que combinen según mi ropa; crema humectante para la piel de mi cara, un buen filtro solar para protegerme de los rayo UV, base natural, un poco de rubor en ciertas ocasiones, y por último un buen brillo labial, ya sea rosa o algún otro tono que destaque mis hermosos labios.

Hoy me mudo al nuevo departamento que me regaló mi padre. Es cerca de mi casa, pero voy a disfrutar de mi propio espacio finalmente. Ya es momento de que salga de casa y empiece a crecer. En una semana empiezo la universidad, entraré a estudiar Diseño de Moda en Yale. Acabo de cumplir los 20 años de edad, y este departamento fue mi obsequio de cuando cumplí los 18 años, solo que mis padres no me autorizaron mudarme hasta que terminara el instituto y empezara la universidad, y el momento había llegado.

Empiezo a acomodar todas las cosas que traje al departamento, lo cual me llevó todo el día. Cuando llega la noche, logro, definitivamente, terminar. Preparo algo liviano para cenar, me doy una ducha, me pongo mi pijama y me acuesto a dormir.

Por fin hoy empiezo la universidad, la semana pasada se me hizo eterna, no veía la hora de entrar. Esta carrera es mi pasión. Me deleitan las telas, la forma en las que se pueden moldear y acomodar; los zapatos son mi adoración, menos mal que no soy torpe, me complace caminar con tacones, entre más altos, más poderosa, hermosa y sexy me siento. Dios me hizo con un cuerpo de infarto y los hombres, por donde quiera que vaya, se quedan viéndome con la boca abierta.

Me levanto de mi cama, entro en la ducha, enjabono mi cuerpo con mi jabón de fresa y enjuago. Salgo de la ducha y me dirijo a mi habitación, aplico mis cremas para el cuerpo y la cara, voy a mi armario y escojo un hermoso vestido rosa con volados. Del cajón de mi ropa interior, escojo unas braguitas y brasier blancos de encaje, luego busco unos tacones blancos con brillo. Regreso a vestirme. Me maquillo muy suave, coloco mis aretes de esmeraldas, mi cadenita, la que siempre me pongo y solo dejo en mi casa en ocasiones especiales y un anillo de perla.

Camino hacia la cocina y allí elijo cereal, kumis bajo en grasa y un poco de fruta picada. Me sirvo y guardo lo demás. Al terminar, me levanto de la mesa y meto la loza en el lavaplatos.

Luego de cepillarme los dientes voy a la habitación, recojo mi bolso y me dispongo a salir.

Camino por el pasillo hasta llegar al ascensor. Presiono el botón y espero que suba. Ya dentro, doy al botón del parqueadero. Camino hacia donde está estacionado mi auto, un espléndido BMW rojo descapotable. Me monto en él, bajo el techo, introduzco la llave y el motor empieza a rugir. Piso el acelerador y me abro paso camino hacia la universidad a mi primer día de clases. Enciendo el reproductor de música y desde mi IPod pongo mi lista de reproducción, empieza a sonar Someone like you de Adele, una de mis cantantes favoritas. Todos los transeúntes se me quedan viendo apenas salgo del parqueadero.

Llego a la universidad, exploro un sitio donde parquear el auto y encuentro uno muy cerca de la facultad. Estaciono, apago el auto y bajo del mismo. Cierro la puerta y activo la alarma. Avanzo hacia la secretaría de la facultad. Al llegar me atiende la Srta. Cope Stand, la secretaria, quien se encarga de los horarios de todas las materias, matrículas e inscripciones.

—Buenos días, Srta. Cope. ¿Cómo está? —le pregunto muy cordialmente.

—Muy bien, Srta. Swan. ¿En qué le puedo ayudar? —responde con su característica sonrisa.

—Vengo por el horario de clase, para saber en dónde me toca hoy —digo de forma obvia pero sin ser grosera.

—Un momento, Srta. Swan, ya se lo entrego. —Me guiña juguetona antes de ir por él.

La señorita Cope salió hacia la fotocopiadora para entregarme mis documentos y demás cosas necesarias para hoy y el resto del semestre. Estaba impaciente por encontrarme con las personas que estudiarían conmigo, me siento muy contenta de este nuevo paso que estoy dando en mi vida y de contar con el apoyo de mi familia.

—Srta. Swan, aquí están todos los documentos. —La Srta. Cope me entrega todo perfectamente ordenado.

—Muchas gracias, Srta. Cope —digo señalando los documentos que tengo ahora en mis manos.

—Hasta luego, Srta. Swan. —Se despide sin perder la sonrisa.

—Adiós.

Leo en el horario de clase el salón en el cual me toca el día de hoy, el nombre del profesor y qué materia es. Me dirijo hacia allá, entro al salón y busco una silla donde tomar asiento. Siempre me ha gustado sentarme entre los primeros puestos. Encuentro uno vacío en la tercera fila, me acomodo y agarro mi IPhone. Estoy mirando algunos mensajes de mis amigos cuando siento que alguien se sienta a mi lado. Noto que es una chica por los grandiosos tacones que lleva, y déjenme decirle que su ropa es de infarto, lleva un short de jean y blusón rojo que le queda perfecto con su tono de piel. Me volteo y la miro. Es pequeña, pero con un cuerpo hermoso, y tiene ciertos rasgos de hada que le queda espectacular.

—Hola, me llamo Alice Cullen —me dijo mientras me extendía la mano.

—Mucho gusto, Alice, yo me llamo Isabella Swan, pero me dicen Bella –declaro mientras estrechamos nuestras manos.

—¿Como estás, Bella? ¿Te gusta el diseño de moda? —pregunta interesada. Obvio, por eso estoy aquí, dice mi mente, aunque yo únicamente sonrío.

—Me encuentro muy bien, y claro que sí. Desde los 15 años empecé a diseñar mi ropa, la de mi madre y de algunas amigas. Mucho antes de eso empecé a dibujar bocetos, sabía cómo la quería, así que los llevaba a mi sastre y él las fabricaba. A esa edad mi padre me obsequió la máquina de coser y de ahí en adelante, yo me hago mi propia ropa.

—¡Somos almas gemelas, entonces! Creo que el destino estaba decidido a encontrarnos, pues a mí también me encanta hacer mi ropa. Además, también hago uno que otro conjunto a mi familia, porque somos muchos, el resto las compro en tiendas exclusivas. —Gesticula queriendo describir.

—Ya veo que tú y yo nos vamos a llevar muy, pero muy bien. Tenemos muchas cosas en común. Un día de estos deberías ir a mi apartamento, allí tengo una habitación destinada a la costura, y uno que otro diseño ya hecho. Así te enseño mi colección, y además, podemos tejer juntas, de esa manera es mucho más entretenido. —La invito emocionada, nada mejor que convivir con alguien que comparte tu pasión por la moda.

—Sí, yo también lo creo. Pero, ¿sabes qué es lo mejor? Me fascina comprar, es como una obsesión. Casi todos los días voy a centro comercial. Mi armario es del tamaño de una habitación, menos mal soy la niña de mi papa y de mis hermanos y ellos aprueban que haga todo lo que quiera, así que les pedí que me construyan el armario, y en él, está mi zona de costura, donde me puedo sentar a llevar a cabo mis diseños sin que nadie me interrumpa. Sin embargo, acepto tu propuesta, solo dime cuándo y dónde y allá estaré. —Me agrada Alice, y reconozco que nos entenderemos bastante bien.

—Yo además de mi cuarto de costura, tengo mi armario. Esa es la ventaja de vivir sola. Aunque en casa de mis padres también tengo mi espacio; lo bueno de ser hija única es que todo es para mí, por el contrario es la necesidad de querer compartir con alguien más. Sabes que algunas personas son puntillosas, o tan solo te buscan y están contigo por interés. —La verdad es que odio la hipocresía y esos que se acercan solo para ver qué beneficio pueden obtener.

—Ese también es uno de mis grandes problemas. No tengo muchos amigos, muchas veces las escuché hablando a mis espaldas, así que mis amistades son reducidas. —Suspiró nostálgica.

—Bueno ya cambiando de tema, ¿quieres saber qué es lo que más amo de todo? —dije tratando de cambiar el rumbo de la plática, y funcionó, pues inmediatamente le brillaron los ojos.

—Dime, Bella, por favor. Si tú me dices lo que más te gusta, yo también te lo digo —suplicó, aunque no necesitaba que lo hiciera.

— Ok, está bien, te lo diré: lo que más me gusta de todo son los zapatos, ellos son mi perdición —aseguró orgullosa.

—Y a mí lo que más me gusta son los bolsos, ellos son mi obsesión personal. Mis hermanos saben que en cada viaje que realicen deben, por poco, traerme cinco bolsos de diferentes casas de moda. Yo les informo a sus asistentes cuales quiero y ellos se encargan de traerlos. —Ríe, supongo que recordando alguna anécdota en particular.

—O sea, que ya se ha quién pedirle el favor para que me traigan zapatos para mi colección, porque los que pido nunca me llegan enteros —expresé rápidamente.

—Claro que sí. Me dices cual y de donde los quieres. Eso sí, depende de la ciudad en donde estén, aunque ellos con mucho gusto te hacen el favor. Además, si se los pido yo, lo harán súper bien. —Me guiña el ojo cómplice.

—Cuéntame más de ti, Alice.

—En ese caso, tengo 20 años, y soy la menor de dos hermanos. Edward, el mayor, tiene 25 años, mide como 1.80 m, cabello entre rubio y cobre, ojos verde esmeralda iguales a los de mi mamá y muy buen cuerpo. Es el presidente y se encarga de manejar la compañía hotelera de la familia, no sé si has escuchado hablar sobre HOTEL'S CULLEN. —Já, escuchado y disfrutado.

—Claro que sí, son los mejores hoteles del mundo. Siempre que viajo sola o con mis padres nos hospedamos en algunos de ellos. Tienen los mejores restaurantes. Además que dentro están ubicadas las mejores tiendas, como lo son Dolce, Valentino, Prada y muchos más. El servicio es espectacular, es como si estuvieras en tu casa. —Lo mejor es que en ellos tienes acceso a lo mejor.

—Ya que estás al tanto, esos hoteles son de mi familia. Edward quedó como presidente de la compañía en el momento que mi papá decidió retirarse para compartir tiempo con nosotros. Además, era el momento de que sus hijos empiecen a conocer la empresa, debido a que ellos son los que quedarán a cargo de ella. Mi otro hermano, Emmett, tiene 23 años, mide unos 1.90 m, tiene el cabello negro como el ébano, cortesía de nuestro abuelo materno Patrick. Es muy musculoso, le encanta levantar pesas, las actividades físicas y es el vicepresidente. Tiene una muy hermosa personalidad, por fuera se ve muy fuerte, al contrario, por dentro es un niño de esos eternos, de los que nunca esperas que crezcan. Es de los que en los peores momentos de tu vida logra sacarte una sonrisa. Nunca dejes que su personalidad de payaso te confunda. Edward es todo lo contrario a Emmett, es un hombre muy serio, callado, reservado. Su trabajo es su vida, por lo que no pasamos mucho tiempo juntos. Aún así aparta tiempo para estar con su familia, sobretodo con Esme y conmigo. Le apasionan las carreras y el tiro al blanco, siempre y cuando nosotras no estemos presentes. Es muy sobreprotector conmigo y con Emmett, siempre andamos con guardaespaldas, para él la seguridad es lo más crucial en nuestras vidas. —Wow, en serio que es descriptiva y se nota que ama a su familia; la forma en que habla de sus hermanos me recordó la falta de ellos que tengo yo, hubiera querido por lo menos uno.

—Los haces escuchar geniales. Ya quisiera yo tener hermanos, pero mi mamá no pudo tener más hijos, por lo que yo soy la princesa de la casa. Te imaginarás que mi papá por ser única me protege lo más que puede. No le gusta que salga, ni que me vista como lo hago. Le dan unos celos enormes ver que alguien se me acerque. ¿Tienes novio, Alice? —Preferiblemente que me hable de ella, porque me encanta la forma de expresarse de su familia.

—Sí, su nombre es Jasper Hale. Tiene 25 años, es el mejor amigo de Edward y es súper guapo. Mide 1.80 m, cabello rubio, ojos azules y buen cuerpo. Lo que me hizo enamorar de él fue su personalidad. Él es de Texas, es como mi cowboy, un caballero a la antigua con un toque de vaquero. Definitivamente mi alma gemela, tanto es su amor por mí que me acompaña de compras, ya conoce lo adicta que soy a ellas y constantemente soporta mis arranques. Su hermana gemela, Rosalie, es la novia de Emmett. Tiene el mismo color de cabello y de ojos, pero su personalidad es muy diferente a la de Jasper. Ella es muy seria, a veces hasta puede pasar por amargada, sin embargo cuando no la conoces es una chica súper especial, sensible, humilde y sencilla. Sus padres—mis suegros—son Lillian y William Hale. Viven en una hacienda en Texas, manejan ganado y la tierra una de las pasiones de Jasper. No obstante, cuando decidieron estudiar dejaron la casa y se vinieron para Los Ángeles, a un departamento muy cerca de aquí.

—Entiendo. Entonces háblame de tus padres, intuyo que ellos son los más especiales para ti.

—Mi hermosa madre se llama Esmerald Masen, pero le decimos Esme. Mide 1.70, su cabello es bronce, con toques de castaño. Tiene un muy buen cuerpo, con decirte que cuando salimos juntas nos preguntan si somos hermanas. Es una madre espectacular, cariñosa, comprensiva, siempre está ahí para nosotros, para lo que necesitamos. Es mi consejera, sin importar el tema ella se encarga de dejarme claro su punto de vista. —Me fascina cómo se expresa de su familia, y curiosa que soy quiero saber más.

—Ya me contaste demasiado de tu madre. Ahora quiero saber de tu papá, de ese hombre al que tienes comiendo de tu mano.

—Mi sexy padre se llama Carlisle Cullen. Yo le digo Daddy. Mide 1.90, su cabello es rubio oro; tiene un cuerpo genial, ya que todos los días se levanta temprano a hacer ejercicios en el GYM que tenemos en casa. A mi madre y a mí nos dan muchos celos cuando salimos a la calle y las mujeres lo miran descaradamente, como si no vieran a las mujeres que van con él. Es un padre fenomenal, cariñoso, amoroso, sobreprotector ante todo conmigo, muy celoso y posesivo, es una persona muy solidaria y generosa, es súper comprensivo y muy buen consejero. Tal como dijiste yo soy la niña de sus ojos, nunca permitió que ningún hombre se me acercara. Antes de mi relación con Jasper, para él ningún hombre era lo suficiente bueno para su princesa, acostumbraba a espantarme todos mis pretendientes, y para qué negártelo, habían unos muy guapos. Sin embargo ninguno se atrevía a enfrentarse al temeroso Carlisle Cullen. A eso agreguémosle dos enormes machos, Edward y Emmett. Fue cuando, dos años atrás, Edward trajo a casa a su mejor amigo Jasper. Fue amor a primera vista. Una semana después él me llamó e invitó a salir. Estuvimos saliendo varias citas durante dos meses, al tercer mes se me declaró, me dijo que desde el momento en que me vio, se había enamorado de mí. Me confesó que me quería mucho y esperaba tener algo muy serio conmigo, que era esa persona que tenía tanto tiempo buscando, la indicada para él y su corazón. Una noche Jasper trajo consigo a su hermana Rosalie, ella conoció a Emmett y el resto es historia. Ahora, Bella, cuéntame de ti. —No me puedo negar, pues ya la había interrogado acerca de ella y su familia.

—Está bien. Mi nombre completo es Isabella Marie Swan pero me gusta que me digan Bella. Tengo 20 años. Vivo en un departamento, regalo de mis padres. Mi padre se llama Charles Swan, pero le decimos Charlie y es dueño de Swan Company. Renée, mi madre, es ama de casa, aunque se la pasa ocupada y en nuevos proyectos. Nunca puede estarse quieta. No le gusta estar sola en casa, por lo tanto busca actividades nuevas qué hacer. Para ambos soy su hermoso bebé. Mi papi es súper cariñoso conmigo, soy su nenita y todo lo que pida lo adquiero. El resultado de ello es mi nuevo departamento. Mi mamá es mi mejor amiga, una gran consejera. Es ella quien guarda todos mis secretos, me ayuda cuando mi padre se pone difícil y sobreprotector, ella es la única que sabe de mis novios y todo lo demás. Sé que cuento con ella para todo y que siempre la tendré para mí. Esa es mi vida, Alice. —Justo en ese momento llegó el profesor, dando por terminada nuestra conversación.

—Ok, Bella, tenemos muchas cosas más de qué hablar. Además, a partir de este momento te declaro como mi mejor amiga. ¿Aceptas, Bella? —Me miró a través de sus pestañas y, por supuesto, no me pude negar.

—Claro que sí, Alice, me encantaría mucho ser tu amiga. Seremos inseparables, como si fuéramos hermanas —le aseguré.

—Sí por fin una hermanita, porque, a pesar que tengo a Rose, la universidad no nos permite vernos tan de seguido. —Me dio un rápido abrazo.

—Ahora seguimos, Alice, prestemos atención —le digo antes de que nos llamen la atención, no quería empezar mal.

—Ok, Bella. —Rio antes de poner atención. Definitivamente había iniciado con el pie derecho y algo me decía que esto se pondría mucho mejor.


Bueno espero que les haya gustado el primer capitulo, aqui empezamos a conocer la vida de Alice y Bella, su gran pasión por el diseño de moda.

Espero que les haya gustado.

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