Blanco o negro.
Anteriormente:
Ésas palabras lo calman un poco, sería fatal que su juguete nuevo terminara en la basura, o en este caso en la morgue. Sonríe cuando escucha los murmullos ahogados entre los compañeros de Tempe, ya lo sabe, es una mujer espléndida, y tal vez el no sea el príncipe azul que va a cumplir sus sueños en realidad, pero tal vez sí sus pesadillas.
Desea verlo, sí, eso es lo que desea. Desea ver sus ojos marrones, su rostro perfecto, su espalda fuerte… desea verlo como más que amigos, desea verlo como más que algún compañero sexual. Pero sabe que no pasará, él tiene a Hannah y se le ve feliz con ella, así que lo mejor que puede hacer es tragarse sus palabras y apartarse de su camino, tal vez, si es que eso existe –cosa que niega completamente- su destino es permanecer sola.
Él desea verla, desea ver sus ojos azules, sus facciones delicadas, su cuerpo perfecto… desea verla como algo más que una compañera de trabajo, desea verla como su pareja, la persona que estará con él hasta el fin de sus días. Pero eso no es posible, ella no es una jugadora, ya lo dejo claro, su destino no es estar juntos.
Desde que salió del hospital la ha seguido, tomado fotos, observándola de lejos. Solo obteniendo como regalo, los pocos segundos en que la ha visto sola. Le ha enviado cartas, a ver si cae en el viejo truco del admirador secreto, pero ha debido saber que la mujer es inteligente. Sólo le falta que el agente desaparezca y tiene en mente un plan para que eso ocurra.
Del otro lado de la ventana se halla la portadora de esos expresivos ojos azules, recuperándose de las heridas que la habían llevado a necesitarlo, y ésta vez estaría allí por ella, no la dejaría caer, la apoyaría. Y así es. Ha permanecido junto a ella durante dos semanas, se ha quedado con ella, ganándose una que otra regañina de parte de la antropóloga.
_ ¡Booth! –se escucha un grito desde la oficina de Brennan.
_ ¿Sí? –dice él entrando, conoce ese tono, sabe que le viene un sermón.
_ ¿Te importaría dejar de seguirme a todos lados?
_ Te protejo.
_ ¡Booth! No necesito que me protejas. -¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! Cada palabra fue una bofetada, directa y fuerte en la cara.
_ Un psicópata te persigue desde aquel día ¿Quieres que te hiera de nuevo?
_ ¡¿Y a ti qué te importa?
_ ¡Claro que me importa no quiero que te ocurra nada!
_ Tengo que seguir trabajando.
_ Vamos, Bones. Tienes que descansar ¿Desde cuándo no dejas el limbo?
_ Ahora estoy fuera de él.
_ Tú sabes que no me refería a…
_ Pues a ver si eres más claro con tus palabras.
No sabe si sólo se refiere al uso de metáforas o a algo más. El teléfono suena con ese repique que a veces se le antoja irritante.
_ Booth.
_ ¿Seeley? Soy Hannah.
_ Hola Hannah ¿Cómo estas?
_ Necesito hablar contigo.
_ ¿Puede esperar? Ahora estoy con Brennan.
_ Ah, sí, claro. –él nota un dejo de amargura en su voz.
_ ¿Qué sucede?
_ Estás pasando demasiado tiempo con ella, casi nunca estamos juntos ahora.
_ Sabes que estoy aquí para protegerla.
_ Lo sé. ¿Y qué hay de mí?
_ Sabes que te quiero.
_ Entonces demuéstralo y ven conmigo.
_ Pero…
_ No se va a morir por pasar una noche sola.
_ Sí, tienes razón. Lo cuadro todo con ella y nos vemos en la noche ¿Te parece?
_ Bien.
Camina siguiendo los pasos de Brennan por el laboratorio sintiéndose culpable por lo que iba a pedir. Aún recuerda la primera noche junto a ella después del incidente.
Flashback
Reviso cada una de las ventanas del apartamento de Bones verificando que todo esté en orden, después de comprobar cada rincón, la llamo para que entre a su casa y se arregle para dormir. Efectivamente tiene una costilla rota y afortunadamente ninguna contusión. Le han dado medicinas para controlar el dolor que los moratones le causan. Juro que mataré a cabronazo cuando le pille, le destrozaré las bolas si es que alguien de su calaña las tiene, jamás volverá a violar a una mujer en su vida, no conmigo vivo.
_ Buenas noches Booth. –dice ella entrando a la sala.
_ Deberías comer algo.
_ No, gracias. Que descanses.
Dos horas después me hallo dando vueltas incómodo, intentando conciliar el sueño en aquel pequeño sofá. Del cuarto de Bones me llegan una serie de gritos entrecortados. Saco el arma de la funda y me acerco a la habitación con la pistola en alto. No hay nadie.
_ Bones, despierta. –digo sacudiendo su hombro.
_ ¡NO! ¡Suéltame! –grita aún dormida.
_ ¡BONES! ¡Es un sueño! –Se levanta jadeante y llorosa.- shh, ya estoy aquí. –la abrazo con mimo y acaricio su cabello intentado calmarla.
_ ¡Estoy harta de ésta mierda! –solloza con la cara enterrada en mi pecho.
_ Intenta relajarte.
Pasaron quince minutos de sollozos hasta que su respiración se vuelve calmada, signo inequívoco de que se durmió. Paso unos minutos con ella en brazos hasta que caigo dormido. Esa sería la primera noche que duermo con ella, y no sería la última.
*Fin Flashback*
Entra a la oficina sintiéndose culpable como un demonio. Ella está enfrascada en la computadora, tan concentrada que no nota su entrada. Él se limita a observarla, le hace bien verla en mejor estado, siendo ella de nuevo, pasando tantas horas en el laboratorio que igual podría pedir la residencia.
_ ¿Deseas algo? –pregunta ella apenas levantando la mirada de la pantalla.
_ Hoy tengo una cita con Hannah.
_ Me alegro.
_ Me quedaré en nuestro apartamento.
_ Bien.
La indeferencia con la que trata el asunto lo saca de quicio ¿Es que todas aquellas noches no significan nada para ella? ¡Si pasó en repetidas ocasiones la noche en vela para cuidar sus sueños!
_ ¿No te importa?
_ Tú tienes tu vida y yo la mía. Es perfectamente normal que tengas citas, especialmente si tienes un historial romántico con ella… -sabe que a él le molestará su actitud, pero ya no debe ser una carga, él merece ser feliz y con ella no lo será.
_ ¿Cómo puedes ser tan fría?
_ ¡Yo soy así Booth! ¡Me conoces desde hace casi siete años!
_ ¿Pero qué te pasa? –entonces ella se da cuenta de que para que él siga su camino debe clavar aún más hondo el cuchillo. Y sólo hay una manera de hacerlo.
_ Veo que te interesa ella más que yo, y eso indica claramente lo que sucede. Te amo, pero no puedo estar en un segundo lugar eternamente. Como tú me enseñaste: en el amor no hay grises, es blanco o es negro, y te decidiste por un color que no era el mío. Adiós. No hay más nada que decir. –deja la habitación andando como una fiera. Es difícil reconocer su estado de ánimo ¿Está triste? ¿Decepcionada? ¿Molesta? No lo sabe. Sólo quiere salir de ahí rápidamente, eso le pasa por abandonarse a los sentimientos. Por fin le dijo la verdad y no sabe que consecuencias tendrá eso sobre sus intenciones.
Booth está anonadado de pie en el medio de la oficina. ¿Acaso Brennan se le había declarado? Esto solo aumenta la confusión que mina su mente. Sacude la cabeza presa de las retorcidas y absurdas ideas que inundan su cabeza y el bendito dilema que no lo deja en paz ¿Está enamorado de Hannah o de Brennan?
En la calle, frente al estacionamiento, un depredador espera a que su próxima presa aparezca para saltar sobre ella, la ve caminar con rapidez hacia su auto con lágrimas en sus ojos claros, se acuclilla impaciente tras su auto aguardando el momento perfecto en el que se encuentre desprotegida y vulnerable para hacerla suya. Pasan los minutos y no hay señal del molestoso agente del FBI Seeley Booth. Esto es perfecto.
Puede sentir la excitación recorriéndolo con una oleada caliente y placentera. El momento está al alcance de la mano, un estremecimiento recorre su piel, al tiempo que sube al auto y sigue al auto de Temperance Brennan, su última posesión y su próximo juguete. Suelta una risa del más infinito y oscuro placer.
Lo sé, lo sé. Me merezco una colleja virtual… La verdad es que la historia me rehuía cuando al fin tenía chance de escribir. De las tres versiones que hice ésta me parece la más correcta. Respecto a tu pregunta sukatao sobre el capítulo anterior, lamento informar que el –no voy a decirlo, pues no tengo palabras decentes- si la violó. Realmente GRACIAS por sus reviews, no saben como me han animado… ¡Siganlo haciendo! Jeje, besos.
Disclaimers: Bones no me pertenece, si así fuera… ¡Ya habrían estrenado la séptima temporada en Venezuela!
Adelanto:
Abre los ojos, algo atontada. A su lado se encuentra un bulto que respira irregularmente. Intenta moverse pero cadenas de fuerte metal le inmovilizan las manos y los pies. En uno de sus intentos por soltarse acaba despertando a su silenciosa compañía. La imagen frente a ella le detuvo el corazón. Ambas mujeres se miran con sorpresa. Los ojos marrones de una y los ojos claros de la otra reflejan exactamente lo mismo: miedo.
